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cian las Missiones , se opuso à esta tan injusta pretension, ocurriò à la Audiencia de Quito , y al Virrey ; y haviendo este informado al Soberano con las relaciones de aquel celoso Missionero, se le ordenò al Presidente de Quito, que paslasse en persona con gente

de

guerra neceffaria, y procurasse desalojar a los Portugueses de aquel puesto, y de los demás,de que se huviessen apoderado sin pertenecerles; no fue preciso llegar à la practica de esta providencia,porque los Portugueses havian cedido à las reconvenciones, que se les hicieron , y se escusò la jornada , que se consideraba algo molesta por la incomodidad de los caminos , y penalidades de los temples cálidos, humedos , y poco apacibles de aquellos Países. Este desistimiento de los PortugueJes no fue para mucho tiempo ; porque siempre han ido ganando Territorio , y haciendose señores de los

que pertenecen à la Corona de España, y de los pueblos , que forman , y reducen con el fervor de su predicacion nues; tros Missioneros.

224 Entre las cosas mas notables del govierno de este Virrey lo fue la pacificacion del Paraguay , cuyas Provincias encontrò llenas de grandes alborotos , y hechas en tonces el escandalo de todo el Perú. El principio de estas inquietudes, que se temiò tuviessen por resultas el peligros so fin de unas costosas guerras civiles, naciò segun parece de que la Audiencia de Chuquisaca nombrò à Don Joseph de 'Antequera, Protector Fiscal de Indios que era en ella, y Ca. yallero del Orden de Alcantara , por Juez Visitador de las Missiones del Paraguay ; pero como los Despachos , que fe Le dieron no se creyessen competentes, huvo alguna repugnancia por parte de los Padres de la Compañia Curas de

aquellas Missiones para conyenir en la execucion de esta Visita,

Y

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y por medios cortesanos , y razonables'se lo dieron à entender luego que llegò à la Ciudad de la Asuncion Capital de ellas , manifestandole , que no harian contradicion, quando la comission fuesse promovida con aquellas circunstancias, que eran correspondientes , y accessorias al merito,y honor de la Compañia : que sin ellas nunca podria ferles decoroso el admitirlo como Juez Visitador, allanandose à perder enteramente los fueros, que se les ten nian concedidos. Antequera negandose à tales representaciones , y tenaz en llevar adelante su comission publicò entre los de la Ciudad con alguna inquietud la resolucion, en que estaba de hacer la Visita sin atender à ningun relpero. Este dictamen mal reflexionado fue bastante para inquietar los animos de aquel Vecindario, y para que en poco tiempo se formassen dos partidos ; uno de los que sc inclinaban à la razon de los Padres de la Compañia , y otro. de los que se oponian à ella , y eran à favor de Antequera, influyendole cada vez con nuevas sugestiones à llevar adelante su empeño : y como en los Pueblos una vez perdiz, do el respeto , y pervertidos los oficios, no hay riendas para contenerlos, aquel creciò tanto en el fervor de esta inquietud, que cundieron sus semillas hasta las Poblaciones comarcanas; y llenos de encono el uno contra el otro los dos partidos llegaron por fin al extremo , de que cons vertidos en dos Exercicos enemigos los mismos compatrio. tas , se dieron una cruel batalla , en la qual perecieron muchos de una , y otra parte. Antequera como el principal motor de esta dissension se presentò delante de los de su partido , para animarlos con su exemplo , y apaciguiar à los del otro bando , y reducirlos å su obediencia , y por cito no escrupulizo el provocarlos al combate , pero no Part.II.

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que

queriendo ellos reconocerlo por Juez competente,y deterá minados à defenderse à todo trance , estuvieron prontos para recibirle ; y con la buena disposicion de ambas partes fue inescusable el reencuentro.

225 Antes que llegassen à este extremo havia llamaa do à Antequera la Audiencia de Chuquisaca , que informada de los alborotos , que empezaban à formarse , y instruidos sus Ministros de los motivos para que ceslasse esta Visita , havian dispuesto, que no se prosiguiesse hasta allanac las dificultades, que en ella se ofrecian; pero Antequera empeñado ya en llevar adelante su comission , y presumiena dose desayrado , li se retiraba (in executar la Visita , repred sentò à la Audiencia , y no quiso sobreseer en la empresa, hasta que con las malas resultas de la batalla volviò aque, lla à despachar segunda Provision llamandolo , y ordenan, dole, que

sin detencion se retiraffe , y que con ningun

pretexto lo difiriesse.

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226 Es aùn dudoso , si la retirada de Antequera fue voluntaria luego que recibiò esta segunda Provision , ò fi precediò alguna otra circunstancia, que le obligasse à hacerlo contra su voluntad ; pero no assi , que él se presentò en aquella Audiencia para responder à los cargos , que sc le fulminaban , de haver suscitado el alboroto ; y princi palmente al mas grave de que intentaba coronarse, y hau cerse Soberano del Paraguay , cuya certidumbre quedà siempre confundida con la variedad de opiniones , y con la diversidad de probanzas , alegatos , y reconvenciones de unos Autos tan abultados, que su resumen constaba de cinco mil fojas.

Informado el Marquès de Castèl-Fuerte por la Audiencia de Chuquisaca de lo sucedido en el Paraguay, y

de

227

de la conducta de Antequera , lo mandò llevar preso à Lima , y lo estuvo en ella por espacio de algunos años interin se sultanciaba la causa ; lo qual executado se passò noticia al Consejo de Indias , y en su consequencia se le despachè orden al Virrey para concluìr este negocio sentenciando à los culpados : assi lo executò luego que la recibiò, y hecho Acuerdo determinadamente para este assunto con quatro Oydores , los dos le condenaron à muerte sin apelacion al Consejo, el uno le concedia la apelacion , que era lo que pretendia Antequera ; y el quarto no quiso votar con el motivo de que no se le havia concedido bastante tiempo para enterarse de los Autos; pero agregandose el Virrey à los dos votos , quedò determinado el negocio , y condenado Antequera à ser degollado ; y Don Joseph de Mena (que en calidad de su Alguacil Mayor havia sido de los principales , que hicieron partido à su favor) fue sentens ciado en la pena de Garrote.

228 Luego que en Lima se divulgò la noticia de lo acordado , interpusieron su valimiento para con el Virrey las primeras personas de la Ciudad , suplicandole que concediesse à Antequera la apelacion, que pretendia para el Consejo de las Indias , pero fueron inutiles estos ruegos; porque el Virrey les diò à entender , que en lo acordado no cabia gracia alguna , ni dilacion en la execucion de la sentencia ; y como es regular, que la opinion del Populaa cho se incline siempre à aquella parte , adonde reconoce estarlo lo mas condecorado de la Ciudad , viendolo empleado en la solicitud de que se revocasse la sentencia , y al mismo tiempo sin esperanzas de conseguirlo, diò grandes muestras de su desaffossiego , y con desahogada confianza, y libertad dexò comprehender la resolucion de su animo, Part.II.

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la qual no tardò mas en manifestarse en los semblantes, y en prorrumpiise en las palabras , que en llegar a la noticia

del Virrey

229

Advertido este de que se intentaba al favor del vulgo por algunas personas, cuyos nombres deben justamente quedar ocultos en el silencio , llevadas de una indiscreta compassion , levantarse con los Reos al tiempo de la execucion , y darles libertad , dispuso con sigilosa , y. madura providencia , que passassen à Lima algunas Tropas de las que regularmente guarnecen la Plaza del Callao, у ordenò a los

que

debian acompañar los Reos , que al mas leve rumor, que se sintieffe , les diessen muerte, y despues procuraffen apaciguar el alboroto. 230 Llegó el dia determinado para executar la senque

tencia,

fue el s. de Julio de 1731. y haviendo facado de la Carcel al primer Reo,que era Don Joseph de Antequera apenas huvieron llegado con el à la Plaza ya llena de gente vulgar, quando subiendose uno al Cadahalso con atrevido desenfado gridò por tres veces Perdon , y correspondiò el Populacho : viendo esto los que guardaban al Reo, dispararon sobre el , y con la casualidad de ir muy, inmediatos dos Religiosos Franciscos , que le auxiliaban, fue inevitable la desgracia de que alcanzandoles las balas, quedassen muertos con el mismo Antequera: entendido

por el Virrey el alboroto desde su Palacio , saliò inmediatamente , y tomando el Cavallo de uno de los Soldados de su Guardia , se hizo presente en la Plaza ; y como esto no bastasse à contenerlo

, porque reducido todo à desorden, no se oìa mas que griteria , y passaban ya à efectos las amenazas del Pueblo, que con Piedras por falta de otras armas , daba bastantes pruebas de su inquietud , mando el

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