Epistolario Español: Centon epistolario del bachiller F. Gomez de Cibdareal. Letras de F. de Pulgar. Cartas de G. Ayora. Epístolas familiares de D. A. de Guevara, obispo de Mondoñedo. Cartas del bachiller P. de Rhua. Epistolas familiares del P. F. F. Ortiz. Epistolario espiritual del v. mtro. J. de Avila. Cartas de A. Perez. Cartas de D. A. de Solís. Cartas de D. N. Antonio. Cartas marruecas del coronel D. J. Cadahalso

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Página 139 - En el combate que dieron los caballeros en Tordesillas contra los vuestros, vi con mis ojos propios a un vuestro clérigo derrocar a once hombres con una escopeta detrás de una almena; y el donaire era que, al tiempo que asestaba para tirarles, los santiguaba con la escopeta y los mataba con la pelota.
Página 89 - ... arrojarmeía yo a decir que, cuan seguro es serlo y no parecerlo, tan peligroso es parecerlo y no serlo. Es naturalmente el hombre variable en los apetitos, profundo en el corazón, mudable en los pensamientos, inconstante en los propósitos, y indeterminable en los fines...
Página 95 - Obispo quisiera más estar de rodillas a recebirle, que no asentado dándole. Diéronle el capelo en la iglesia de San Antolín, y al tiempo que se le daban hizo tan grandísima tempestad de vientos y aguas, que si como era cristiano fuera romano, o no le recibiera, o para otro día le dilatara.
Página 42 - La Reina nuestra señora desde niña se le murió el padre, é aun podemos decir la madre, que á los niños no es pequeño infortunio. Vínole el entender, é junto con él los trabajosos cuidados; é lo que mas grave se siente en los reales, es mengua extrema de las cosas necesarias. Sufría amenazas, estaba con temor, vivía en peligro. Murieron los príncipes D.
Página 34 - ... la sentencia era dada, é el palenque era fecho, yo por mí tengo que lo liberara el rey. E me mandó que á verle fuese; é yo supliqué á su Señoría, que tal no me mandase, que bien del Maestre...
Página 260 - Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.
Página 314 - ... donde él está, pues desea ser uno con él ; y en esta soledad y angustia no se le apoque la fe , mas crézcale esfuerzo de verse solo; porque sabe que su Señor es compañía de solos , y pone sus ojos sobre desamparados, de los cuales es muy amigo ; y si contra él se levantan leones fuertes y dragones que le quieran tragar, y le dicen que no tiene salud en...
Página 148 - Señor a los corazones que le piden la paz, que no a los pífanos y atambores que pregonan la guerra. Si vosotros queréis olvidar algo de vuestro enojo, y los Gobernadores quieren perder algo de su derecho, yo lo doy todo por acabado; que hablando aquí la verdad, en las guerras civiles y populares, más...
Página 38 - Y si alguna edad de la vida halló digna de loor, lo que 5 niego, deuiera, a mi parescer, loar la mocedad, antes que la vejez: porque la una es hermosa, la otra fea; la una sana, la otra enferma; la una alegre, la otra triste; la una enhiesta, la otra caída; la una recia, la otra flaca; la una dispuesta para todo...
Página 188 - Dios os guarde. Los cartagineses no se saludaban, aunque se topaban, sino que en señal de amistad se tocaban las manos derechas el uno al otro y se las besaban. Los moros tampoco se saludaban, aunque se topaban, sino que al tiempo de verse se besaban los hombros, y al despedirse se besaban en las rodillas.

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