Tratado de la sublimidad traducido fielmente del griego de Dionisio Casio Longino: con notas históricas, críticas y biográficas, y con ejemplos sublimes castellanos comparados con los griegos citados por Longino, Volumen 12

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R. Tarascó y Lassa, 1871 - 315 páginas
 

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Página 66 - Acude, acorre, vuela, traspasa la alta sierra, ocupa el llano; no perdones la espuela, no des paz a la mano, menea fulminando el hierro insano.
Página 47 - ¡Pobre de aquel que corre y se dilata por cuantos son los climas y los mares, perseguidor del oro y de la plata! Un ángulo me basta entre mis lares," un libro y un amigo, un sueño breve que no perturben deudas ni pesares.
Página 50 - Estos, Fabio ¡ay dolor! que ves ahora campos de soledad, mustio collado, fueron un tiempo Itálica famosa; aquí de Cipión la vencedora colonia fue': por tierra derribado yace el temido honor de la espantosa muralla, y lastimosa reliquia es solamente de su invencible gente. Sólo quedan memorias funerales donde erraron ya sombras de alto ejemplo; este llano fue plaza, allí fue templo; de todo apenas quedan las señales.
Página 59 - Más precia el ruiseñor su pobre nido De pluma y leves pajas, más sus quejas En el bosque repuesto y escondido, Que agradar lisonjero las orejas De algún príncipe insigne, aprisionado En el metal de las doradas rejas. Triste de aquel que vive destinado A esa antigua colonia de los vicios, Augur de los semblantes del privado.
Página 118 - Ojos claros, serenos, si de un dulce mirar sois alabados, ¿por qué, si me miráis, miráis airados? Si cuanto más piadosos más bellos parecéis a aquel que os mira, no me miréis con ira porque no parezcáis menos hermosos. ¡Ay, tormentos rabiosos! Ojos claros, serenos, ya que así me miráis, miradme al menos.
Página 60 - La codicia en las manos de la suerte Se arroja al mar, la ira a las espadas, Y la ambición se ríe de la muerte.
Página 318 - No había en aquel tiempo tramoyas, ni desafíos de moros y cristianos, a pie ni a caballo; no había figura que saliese o pareciese salir del centro de la tierra por lo hueco del teatro...
Página 52 - Pura, encendida rosa, émula de la llama que sale con el día, ¿ cómo naces tan llena de alegría si sabes que' la edad que te da el cielo es apenas un breve y veloz vuelo ? Y no valdrán las puntas de tu rama ni tu púrpura hermosa a detener un punto la ejecución del hado presurosa.
Página 29 - La arena se tornó sangriento lago, la llanura con muertos aspereza: cayó en unos vigor, cayó denuedo; mas en otros desmayo y torpe miedo. ¿Son éstos, por ventura, los famosos, los fuertes, los belígeros varones...
Página 60 - No resplandezca el oro y los colores en nuestro traje, ni tampoco sea igual al de los dóricos cantores. Una mediana vida yo posea, un estilo común y moderado que no le note nadie que le vea.

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