INTRODUCCION A LA FILOSOFIA DE LA MUSICA : ANTECEDENTES HISTORICOS Y PROBLEMAS ESTETICOS

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GEDISA, 1996 - 246 páginas
'Mi objetivo - escribe Lewis Rowell- ha sido construir un marco sistemático de pensamiento para guiar la investigación personal del lector [...] La Introducción a la filosofía de la música fue concebida como un libro de texto [...] No una filosofía o una estética, sino más bien un camino hacia semejante filosofía'. Esta obra estimulará al lector a indagar en su propia vivencia de la música y a profundizar en sus planteamientos y criterios personales frente al hecho estético musical. Destinada a los estudiosos de la música, en el sentido más amplio del término, pero también a todos aquellos lectores cuya curiosidad acerca de la música es insaciable. Hay que destacar una delimitación inicial del campo de la investigación musical, a la que siguen una reseña histórica y un análisis de diversos temas estéticos, del pensamiento musical en la India y en el Japón, así como de los 'problemas de la nueva música'.

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Se han preguntado alguna vez si la música existe? …cual es la esencia o más bien el ser de la música? … es el surco en el vinilo? Las partículas ferrosas en la cinta magnética? La marcas en un CD? ¿Es eso la música? O es el pentagrama? Nada de eso, dirá más de alguien, el pentagrama es solo la representación grafica de la música…entonces, la música será la actividad neuronal en el cerebro cuando el músico toca algún instrumento? O los cambios electroquímicos en el cerebro producidos por la actividad neuronal de un auditor cuando escucha?. Y volvemos a la pregunta del principio ¿Cuál es la esencia o el ser de la música? Todos hemos escuchado música más de alguna vez y aceptamos la existencia de la música, aún cuando no dispongamos de registros grabados, ni sepamos tocar algún instrumento, ni de músicos y pentagramas. Pongámonos en el siguiente escenario: si llegamos a un hogar donde no hay medios de reproducción, ni instrumentos musicales y tampoco pentagramas, aún así sabemos y afirmamos la existencia de la música… aún cuando no la veamos ni la toquemos, ni la palpamos u olemos. Sabemos que existe, que de repente puede llegar alguien que sepa tocar tal o cual sonata para piano por ejemplo, consigue un piano y ya!… o no. Si de la humanidad se extraviase toda clase de registro musical afirmaríamos lo mismo? Si los registros musicales grabados o en pentagrama son la música…¿está bien confundir el objeto con la experiencia que de el emana? Diríamos que está en nuestra mente; y si deja de estar en la memoria ¿podríamos decir que ya no existe a después de la última persona que la recuerda? Esta y otras interrogantes de este tipo son las que el autor invita a conocer. En mi opinión este libro nos acerca más al ejercicio de la filosofía que de la música en si. De todas formas es bueno tener en cuenta el tipo de cuestionamiento que el autor desarrolla, sobretodo ahora, que se habla mucho de “buena” y de “mala” música y de lo que es y no es LA MÚSICA. 

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