Imágenes de página
PDF
ePub

saba esto grandisima nota y escándalo en México, especialmente entre la gente principal y de lustre, la cual murmuraba dellos, y de su libertad y poco empacho en andar asi azotando calles, habiendo hecho tan notables desatinos, y aun culpaban al padre Comisario porque lo consentia ó permitia, y porque no los echaba de alli y los enviaba al puerto, pero él disimulaba estas cosas, y en ellas y otras acudia á dar gusto al Virey, á trueque de poder enviarlos á España, y que el Virey se los dejase embarcar; lo cual él pretendió estorbar, por si y por su muger, con ruegos y amenazas y por otras vias, hasta venirle á pedir que no enviase sino dos de ellos, para que en nombre de los demás negociasen, pero viendo que nada desto aprovechaba, porque el padre Comisario decia que ellos ó él habian de venir á España, negoció con él que los diese licencias honrosas, y que fray Pedro de San Sebastian viniese por Comisario de los frailes de la flota de Nueva España (excepto del padre Ponce y de sus compañeros, y de otros dos frailes que el mesmo padre Comisario enviaba con los procesos) y que de camino visitase el convento de la Habana. Todo lo cual se murmuró mucho, y con razon, porque hacer prelado y dar jurisdicion á un hombre que venia desterrado, y contra quien enviaba informaciones escandalosas muy probadas, á pocos habrá que parezca bien, yá menos que parezca justo ni aun licito; pero él lo hizo, segun se decia, á mas no poder, á trueque de echarlos de la tierra, que aun nadie acababa de creer que hubiesen de salir, segun era el favor que en el Virey tenian y lo mucho que él los amparaba. Con estos cinco frailes envió tambien á España otro llamado fray Juan de Salas (que es el que levantó el motin en el convento de Tezcuco, cuando el padre fray Alonso Poncc visitaba aquella provincia, como atrás queda referido) por lo que entonces alli hizo, y por otras culpas que le acumuló, privándole de la guardiania de Tepeaca, que le habian dado en aquel capitulo y poniendo otro en su lugar; y asi eran ya seis los culpados que venian á España.

Desta ida del padre Comisario general á Toluca, y de como los frailes sobredichos venian á México, tuvo noticia cierta el padre fray Alonso Ponce, que estaba en Tlaxca11a; y porque el mesmo Comisario le habia dicho que como se estuviese en Tlaxcalla y su comarca hasta la Pascua de Resurrecion, pasada esta podia ir á los demás conventos de la provincia y al de México, por esta razon le escribió pidiéndole licencia para ir allá, porque tenia necesidad de buscar matalotage en aquella cibdad, para si y para sus compañeros, y de tratar otras cosas de mucha importancia; y aunque esto le escribió dos veces, nunca el Comisario le dió licencia, diciendo á la una carta que habia mucho que considerar en aquella su ida á México, y á la otra que no convenia que fuese, y que él daria cuenta á Dios y á su prelado de aquello. Notóse mucho esto en toda la tierra, y á todos pareció que se hacia notable agravio al padre Ponce, viendo que á los culpados y rebeldes se les daba facultad para ir á México y pasearse por el pueblo y negociar muy á su gusto, asi matalotage y aviamiento, como cartas de favor y otras cosas, y que al que habia sido su prelado y á quien ellos habian injustamente perseguido y desterrado, se le denegase la licencia que pedia para ir á aque-. Ha cibdad, donde se tenia por cierto, y asi lo habian dicho muchos caballeros della, que se le hiciera muy gran recebimiento, especial por la gente principal, que todos

le amaban y querian y deseaban ver y comunicar. Dijese que el Virey estorbó esta ida, porque no se le hiciese esta honra, ó por parecerle que era caso de menos valer que volviese á México el que él habia echado de la Nueva España, y que bastaba haberle dejado entrar en la provincia del Santo Evangelio.

De como el padre Ponce se fué á ver con el padre Comisa' rio al convento de la Milpa, y de lo que antes desto hizo el Virey con una patente suya.

Viendo el padre Ponce que no le dejaban ir á México sacó licencia para que en su lugar fuesen sus dos compañeros, los cuales negociaron muy bien lo que se pretendia, y habiendo sacado una patente del padre Comisario, para que con ellos se volviese á España en aquella flota, enviándola el mesmo padre Comisario al Virey para que la refrendase, mandando al pié della á los oficiales reales de la Veracruz, que los dejasen embarcar, habiendo refrendado las de los otros seis frailes, que como dicho es iban muy honrosas, nunca quiso refrendar esta con ir poco mas que llana, diciendo que con aquella patente santificaban al padre Ponce, y quedándose con ella, que no la quiso volver, fué menester llevarle la original que le habia enviado el padre ministro general, la cual refrendó; porque se vea hasta donde llega y en que menudencias se pone una entereza ó pasion de un principe: pero el padre Comisario dió por si otra patente como la que tomó el Virey, aunque ninguna dcllas fué menester mostrar en la Veracrnz.

Despues desto fué el padre Comisario á Tlaxcalla, y alli se vió y comunicó con el padre Ponce que ya ostaba bueno, y fué dél requerido segunda vez (porque en la Puebla le habia requerido otra), que hiciese diligencias por todas las provincias que habia gobernado, para que si alguno se sentia agraviado dél, acudiese á pedir su justicia, y que se le diesen los cargos, si algunos hubiese, para poderse descargar en aquella tierra, antes de embarcarse para España, á dónde le mandaban venir en aquella flota. Pero el padre Comisario, aunque envió patentes sobre esto á las demás provincias, y requirió muchas veces á los de aquella de México que pidiesen lo que tenian que pedir, no le dió sino dos cargos bien leves, á que respondió alli en Tlaxcalla; ó porque no tenia más, ó porque entonces no hubo lugar de averiguarse nada de lo que los frailes rebeldes pedian contra él. De Tlaxcalla pasó el padre Comisario á Tepeaca, y despues volvió hacia México, y hizo alto en el convento de la Milpa, dos leguas de Xuchimilco, por ser casa quieta para poder concluir los procesos que tenia comenzados contra aquellos frailes rebeldes, y escribir á España á los prelados generales; en lo cual, y en hacer sacar traslados destos procesos, se ocupó hasta la partida de la flota.

El padre Ponce, que quedaba en Tlaxcalla, habida licencia para irse á despedir del dicho padre Comisario, salió de aquel convento para el de Saneta Maria IS'ativitas, lunes ocho de Mayo, con dos religiosos del mesmo convento, que fueron por él y le acompañaron basta allá aquellas dos leguas; fué recebido de los indios con mucha fiesta y solemnidad, y detúvose alli hasta el miércoles siguiente, vispera de la Ascension, que acompanado del guardian del mesmo convento, partió de aquel pueblo despues de comer; y andadas tres leguas, llegó al de Vexotzingo, y habiéndose detenido con los frailes una hora, pasó adelante, y andada otra legua llegó á Calpa, donde se detuvo otra hora, y pasando adelante y por los ranchos bajos, llegó muy mojado á los ranchos altos, una gran legua de Calpa, donde se le hizo mucha caridad y durmió aquella noche.

Otro dia muy de mañana que fué la fiesta de la Ascension, once de Mayo, dicha misa al pueblo, prosiguió su viage, y pasado el puerto, y andadas aquellas cinco leguas, llegó á las once á Amecameca. Diéronle de comer los padres dominicos, y fué á dormir á una visita de Tlalmanalco llamada San Pablo, cuatro leguas de Amecameca. De alli salió viernes de mañana doce de Mayo, y andadas dos leguas llegó á decir misa al conventode la Milpa,adonde halló ásus compañeros, que venian de México, y al padre Comisario con quien se detuvo todo aquel dia, siendo recebido y tratado de él y de todos los demás frailes que alli habia con grandisima caridad y contento.

De corno el padre Ponce llegó á Xuchimilco, y de alli dio la vuelta á la Puebla de los Angeles, donde tuvo la Pascua de Spiritu Saneto.

Sábado trece de Mayo queriéndolo asi el padre Comisario, salió el padre Ponce del convento de la Milpa con sus dos compañeros, y andadas dos leguas, llegó temprano á comer al de Xuchimilco, donde fué recebi

« AnteriorContinuar »