Imágenes de página
PDF
ePub

guardian no quería dar la obediencia al padre Comisario, su prelado; visto esto por el guardian, y hallándose atajado, echó de su convento á los dichos dos frailes, y hizo que so volviesen hácia México, y despues fué á ver al padre Comisario, y le dió la obediencia; y otro dia, que fué jueves siete de Enero, comió con él en la mesma posada, y despues de haber comido le pidió una patente en que se declarase como no era él de los descomulgados; concediósela el padre Comisario, y hizola leer el guardian en la iglesia mayor, estando junto todo el pueblo, con lo cual quedó la gente quieta y satisfecha, por entonces. .!> t ■.••I • .'

Viernes por la mañana, ocho de Enero, despues de misasalióel padre Comisario de la Veracruz, y pasadoen canoas el rio que corre á raíz de las casas, prosiguió su destierro, camino de la isla de San Juan de Ulúa; anduvo una legua por entre árboles y arcabucos, al cabo de la cual pasó dos arroyos, de los cuales, y de otros manantiales, se háce jnnto al mesmo camino una laguna de agua dulce, que cria muchas lizas y otros pescados, y con ellos muchos caimanes ó lagartos muy grandes. Pasada esta laguna anduvo cuatro leguas por la playa y ribera de la mar, por un camino muy malo, que todo es arenal, todo el cual, ó lo más dél, estaba ciego con el arena que un gran Norte del dia antes había llevado. En estas cuatro leguas se pasan tres ó cuatro arroyos, de buen agua, el penúltimo de los cuales se llama de Vergara, porque dicen que le halló un español deste nombre; fmalmente, andadas cinco leguas en todaiaque11a jornada, llegó á una venta llamada de Buitron, hecha en la mesma playa, frontero de la isla de San Juan de Ulúa, de las tablas y maderos de los navios que se pierden en aquel puerto y costa; junto á esta venta hay otras dos, y algunas otras casas, hechas de la mesma manera, en que se recogen los de la flota y encierran y guardan sus mercaderias y haciendas. De alli á la isla hay menos de media legua, pásase en todo tiempo salvo cuando corre Norte, porque entónces, si no es que sea muy bonancible, no se puede pasar. Alli, en la venta sobredicha de Buitron, aposentaron al padre ComisaHtf'j lédieronide ¡comer y le tuvieron hasta ki tarde, que fué una chalupa, en la cual le pasaron á la isla con muy¡buen tiempo: saliólo á recebir, á lengua del agua, el castellano del fuerte, subióle á la fortaleza, y ól y su mug«r le hlcieron aquel dia, y todo el tiempo que állí estuvo (que fué hasta los quince de Febrero de aquel año)i mucha caridad y regalOi Hizo aquella noche colacion cdn«llosr y luego le llevaron á aposentar al hospital, y alli fué su posada todo aquel tiempo: iba casi siempre1 á comer a la fortaleza, y cenaba en el hospital, donde asimosmo se le hizo mucha limosna y caridad ; volviéronse á sus casas el alcalde mayor de Chalco y los otros españoles, despues de haber entregado al padre Comisario al dicho castellano, y él recibidole y encargádose dél. Desta isla queda dicho atrás lo que basta; decirse ha agora algo de lo mucho que sucedió en ella, y fuera della, tocante á este propósito, en el interin que estuvo en ella el padre Comisario general.

■.!-•,.■■. ' . - i. ...J

De algunas cosas que sucedieron en la isla, cerca de los «e« gocios del padre Comisario general, y tu prision y destierro. ■• '■ • i ; . ; ;(..)■ ■

-V ' i !!'• i!¡ '. ii '• . i • Y, .',,;!■ ," •■: •■ ,

- '■•.! (i 1; ,ií i.-r. ¡i. ,■•>•■ :'¡-; ,¡. ¡ ,

Miércoles Ucee de Enero llegó á la isla de San Juan de ULúa, á la presencia del padre Comisario, el frailo lego de la Veracruz, que (como queda dicho) lo habia ido a ver el diá que alli entró con licencia, que para ello le habia dejado; de suerte que ya con el padre Comisario genéral estaban en la isla cinco frailes. .■■,

Jueves catorce fué á la dicha isla el Vicario de la cibdad de la Veracruz, con comision delprovisordeTlaxcalla para hacer sus diligencias, procediendo con todo rigor de derecho, para que diese el castellano libertad al padre Comisario general. Hizolas, y por no acudir el castellano á lo que pedia el dicho Vicario, procedió contra él, hasta declararle por excomulgado, y poner entredicho en la isla; y hecho esto se volvió otro dia á la Veracruz, habiendo el castellano apelado en forma de aquellos mandatos y excomunion. . .. ¡-.

Jueves veintiuno de Enero llegaron á la isla los tres frailes que desde Guamantla habian ido á México, como queda dicho, mas no llevaron ningun despacho, y luego, tras ellos, el mesmo dia, llegaron otros tres de la mesma provincia, obedientes al padre Comisario; y este mesmo dia celebró el dicho padre Comisario la fiesta de Santa Inés, y predicó á la gente de la isla, arriba en la fortaleza, porque, por causa del recio Norte, no piulo predicar en la iglesia: oyéronle los soldados y la gente del alcaide, y los frailes, y á todos dió mucho gusto su sermon.

Viernes veintidos de Enero llegó asimesmo á la isla fray Cristóbal Gomez, el comisario de fray Pedro de San Sebastian, con recados del mesmo fray Pedro de San Sebastian, para poder prender los que no le obedeciesen, y con carta del Virey al castellano de aquel fuerte, para que le diese favor y ayuda, todo con ánimo é intento (á lo que se entendió) de que el padre Comisario quedase solo y desamparado de todos, pensando que por esta vía le acobardaría, para que dejase de hacer el deber y acudiese á su gusto; iba con el fray Cristóbal, otro fraile mozo, uno de los tres que fueron á Metepec, á echar de aquel convento al guardian y á su compañero, como atrás queda dicho. El castellano los despidió presto, y trató con el padre Comisario que él tambien despidiese los frailes que de nuevo habían ido á la isla; al fray Cristóbal y á su compañero, no hubo quien los hablase en la Veracruz, ni querían acudir los vecinos al convento, porque el guardian los habia recebido en él.

Lunes veinticinco de Enero, habiendo ya el padre Comisario despedido siete frailes, y estando todos allá, en la tierra firme, para irse con los recados y licencias que llevaban, y quedándose con otros cuatro, llegó una carta del Virey para el castellano, en que le decia: que no dejase pasar ningun fraile de nuestra orden á la isla, al padre Comisario, y que echase della á los que estaban en su compañía, no dejándole sino solo á su secretario al cual solamente dejase embarcar con él, y que se aprestase la barca en que le habían de llevar, que era

Tomo LVIII. 21

de un español de la Veracruz, y que no le dejase que le diesen cartas, ni que él las escribiese, sin que primero pasasen por su mano. Y luego, el miércoles siguiente, veintisiete de Enero, se puso en ejecucion este mandato ó simple dicho del Virey, y salieron de la isla y se pasaron á tierra firme los tres frailes que quedaban, despues de habérselo requerido en forma el dicho castellano, para desde allí tomar su viage para donde rezaban sus licencias, aunque con mucho dolor de dejar al padre Comisario; el cual quedó en la isla con solo su secretario, y uno á otro se ayudaban muchos dias á misa, por no haber todas veces quien lo pudiese y supiese hacer.

Este mesmo dia, miércoles veintisiete, llegó una provision de la Audiencia de México al castellano, en que mandaba al Vicario de la Veracruz que le absolviese y alzase el entredicho por treinta dias, y enviase el proceso original para que se viese si habia hecho fuerza ó no, en no otorgarle la apelacion que interpuso," y asi, otro dia jueves, le absolvió y alzó el entredicho por los dichos treinta dias.

Sábado treinta de Enero pasó á la isla, á ver al padre Comisario general, el guardian de la Veracruz con otros dos frailes, de los que della habían salido por el requerimiento del castellano, á tratar con él algunas cosas de su consuelo; alborotóse el alcaide viéndolo, dió voces desde la fortaleza para que no desembarcasen, y viendo que era por demás, bajó con muchos soldados á hacer que luego se volviesen: estuvieron con el padre Comisario poco más de una hora, pero casi siempre estuvo presente el alcaide á lo que trataron (que en este aprieto y estrechura vinieron á poner al padre Comisario), y luego se volvieron á la banda de tierra firme.

« AnteriorContinuar »