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po que el padre Comisario pasaba, y parecieron en ella muchos pececillos de los de aquella laguna, sobre la cual estaba fundado aquel pueblo, en su mesma orilla: es de mediana vecindad de indios tarascos, y de los mesmos son los demás de aquella guardiania, y todos caen en el mesmo Obispado de Michoacan. Tiene aquel pueblo el mesmo temple que Cintzuntza , y asi se dan en él las mesmas frutas y mucho trigo, como en Cintzuntza, y los pescados de por alli son mejores que los de la banda de Cintzuntza, por estar más guardados del Norte, no hay de alli á Cintzuntza por el agua más de una legua de travesia, pero por tierra hay las tres atrás referidas, porque se dobla una punta que hace alli la laguna. El convento es pequeño, hecho de adobes, y aun no estaba acabado, tiene muy buena vista á la laguna; moraban en él dos religiosos, visitólos el padre Comisario y detúvose con ellos aquel dia y el siguiente.

Martes once de Noviembre partió de San Hierónimo de dia claro, y andado un cuarto de legua, llegó á otro pueblo del mesmo tamaño y de aquella guardiania, llamado San Andrés, puesto junto á la mesma laguna ; hizosele alli muy buen recebaniento, y á instancia y por consuelo de los indios entró á ver la iglesia y casa que estaban haciendo para los frailes que pretenden tener alli, y dejándolos muy contentos y consolados pasó adelante, y pasado un poblecito de cinco ó seis casas, llamado Tzuptzeo, de la mesma guardiania, llegó á otro mayor de los mesmos indios y Obispado, visita de clérigos, llamado San Francisco, una legua de San Hierónino; recibiéronle alli con música de trompetas, y acudieron muchos indios á tomar su bendicion. Pasó adelante, y andadas tres leguas y pasada á la meitad del camino una fuente, y poco más adelante dos poblezuelos de los mesmos indios y Obispado, visita de clérigos, llegó finalmente al pueblo y convento de Tzacapo, á tiempo que dijo misa, donde fué muy bien recebido; salieron una gran legua más de treinta indios á caballo, con mil disfraces, y fueron todo aquel trecho corriendo y haciendo mal á los caballos, y jugando y regocijándose con otros veinte indios de á pié, que en trage de chichimecas con sus arcos y flechas y cabelleras, iban haciendo mil monerias. Pasó el padre Comisario unos arroyos y ciénagas, por una calzada y puentes de madera, y llegado al pueblo salió un indio con vara de alguacil y vestido de español, caballero en un buey grande, con una manta vieja pintada, por gualdrapa, que le cubria todo de piés á cabeza, como dicen, el cual era tan manso que le llevaban los indios de un cabestro que le habian echado al pescuezo, y aun era tan lerdo y espacioso, que para que anduviese le iban picando con la punta de un cuchillo por encima de la gualdrapa; al paso del buey fué el padre Comisario muy despacio hasta llegar al convento, en cuyo patio y puerta habia tantos indios é indias que no le dejaban pasar, acudiendo todos á besarle la mano y hábito; luego acudieron con sus ofrendas de pan do Castilla, y plátanos y pescado. El convento, cuya vocacion es de Santa Ana, tenia acabada la casa con su claustro, dormitorios y huerta, la iglesia se iba haciendo; moraban alli tres religiosos, visitólos el padre Comisario y detúvose con ellos aquel dia y el siguiente; el pueblo está fundado á las haldas de unas serrezuelas, y junto á las mesmas casas hay muchos ojos y manantiales de agua muy buena, de los cuales se hace un riachuelo, y de este una laguna, alli junto, en que se crian almejas y pescado blanco muy bueno; pasa aquella agua adelante, y juntándose con ella otros manantiales, va toda á dar al rio grande de Toluca. Los indios Tzacapo, con los de las visitas, son todos tarascos y caen en el Obispado de Michoacan; cójese por alli miel blanca, mucha y muy buena.

Jueves trece de Noviembre partió el padre Comisario muy de madrugada de Tzacapo, y luego en saliendo de la puerta del convento halló un golpe de indios é indias, de una visita, que le venian á ver con una ofrenda de dos quesos, tras estos acudieron muchas viejas con otra ofrenda de tomates, (que es una frutilla redonda y colorada, á manera de guindas, que se echa en los guisados, de la cual hay muchas diferencias) y le pidieron con mucha instancia que en aquel capitulo no quitasen de alli al guardian que tenian, porque todos estaban muy contentos con él, y que riñese y castigase á dos indios que impedian la obra del edificio de la iglesia de' aquel convento. Consolólos el padre Comisario á los unos y á los otros, y agradeció á las viejas su devocion y espiritu, y luego comenzó su jornada; y volviendo á andar una legua por el mesmo camino que habia llevado desde San Hierónimo, llegó al primer pueblo de los dos de los clérigos, echó hacia Mediodia, y pasando por entre otros dos pueblos algo apartados del camino, y andadas cinco leguas con un frio recisimo, porque toda es tierra alta y fria, entre pinares, llegó á decir misa al pueblo y convento de Erongaricuaro, donde fué muy bien recebido. Está aquel pueblo fundado orilla de la laguna de Cintzuntza, es de mediana vecindad y de gente devota, cógese por alli mucho trigo de lo que llaman siete espigas, y de lo comun y ordinario; ofrecieron los indios al padre Comisario mucho pan de Castilla, pescado, higos y otras frutas. El convento estaba todo acabado, con su iglesia, solamente le faltaba por cubrir los corredores altos del claustro; viene á la huerta una fontecita de buen agua, que se trae por unas canales de madera que llaman canoas, está edificado en un alto, orilla de la mesma laguna, y descúbrese desde él gran parte della, su vocacion es de la Asumpcion de Nuesta Señora y moraban en él dos religiosos; visitólos el padre Comisario, y detúvose con ellos aquel dia y el siguiente: los indios de aquel pueblo y los demás de aquella guardiania son tarascos y del Obispado de Michoacan, y una de las visitas cae en una isla de aquella laguna, y llámase San Pedro Xarequaio, la cual tenia como treinta indios.

Sábado quince de Noviembre partió el padre Comisario, ya salido el sol, de Erongaricuaro, y andada una legua de cuesta arriba entre llanos, y media de tierra llana, todo entre pinares, llegó al pueblo y convento de Pechataro, donde fué asimesmo muy bien recebido. El pueblo es muy pequeño, de los mesmos indios y Obispado, dánse en él muchos y muy buenos duraznos, manzanas y peras; la gente es muy devota y ofrecieron al padre Comisario fruta y pan de Castilla. El convento es asimesmo pequeño, hecho de adobes y cubierto de paja, tiene una bonita huerta en que se dan muchas frutas y hortalizas de Castilla, riégase con agua de un arroyo muy pequeño, que traen al pueblo por unas canales de madera. Moraban en aquel convento (cuya vocacion es de Santo Tomás) dos frailes, visitólos el padre Comisario y detúvose con ellos dos dias; no tiene aquel convento ninguna visita. Los indios de Pechataro son tarascos y del Obispado de Michoacan.

Lunes diez y siete de Noviembre salió de madrugada el padre Comisario de aquel pueblo, y andadas dos leguas, lo mas de cuesta arriba por montañas de pinares, aunque de buen camino, llegó á un buen lugar, visita de clérigos y de los mesmos indios y Obispado, llamado Sibina ó Sabina, donde ya babia estado otras dos veces, cuando el año de ochenta y cinco fué desde México al capitulo intermedio de aquella provincia que se tuvo en Guadalajara, y desde alli volvió á México, como atrás queda dicho. Pasó de largo por aquel pueblo que aun no era amanecido, con un frio recisimo y un camino blanco de la escarcha que hacia; luego que fué de dia sobrevino una niebla tan fria y espesa, que hizo notable daño al padre Comisario, pero salió el sol y con sus rayos y calor, se deshizo la niebla y se mitigó el frío, con lo cual pudo caminar y pasar adelante, y asi andada legua y media, llegó á otro pueblo de los mesmos indios y Obispado, visita tambien de Clérigos llamado Haranza. Pasó tambien de largo, y andada media legua de camino llano, como lo habia sido la otra legua y media, pasó por otro pueblo de los mesmos indios, Obispado y visita, llamado San Pedro. Salieron de alli muchas indias con sus niños en los brazos, y se los presentaban al padre Comisario para que los bendijese, lo cual hacian cuasi en todos los pueblos de aquella provincia, y en los de la de México es muy ordinario hacerse. Anduvo despues otra legua y media de razonable camino, y llegó á otro bonito pueblo llamado San Miguel de los mesmos indios y Obispado y visita. Alli descansó un poco en las casas del clérigo que estaba absente, y prosiguiendo luego su viage, y andada otra legua en que hay algunas barranquillas, pasó por junto á un poblecito de los mesmos

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