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de ellas, como atrás queda dicho, y con otras cartas y recados de España de los prelados superiores; llevósele en su compañia hasta Valladolid, y desde alli le despachó otra vez á México á cobrar otros recados.

Lunes diez y seis de Marzo partió el padre Comisario de Xiquilpa, y andadas (res leguas, llegó al pueblo de los augustinos llamado Xaripu; pasó de largo, y andadas las otras tres leguas, llegó al pueblo y convento de Tarequato dónde fué bien recebido y se detuvo todo aquel dia.

De Tarequato partió el padre Comisario martes diez y siete de Marzo, de madrugada, y andadas aquellas tres leguas y media, llegó al pueblo de Patamba muy de mañana. Pasó de largo, y andada otra legua llegó á otro llamado Ucumicho, ambos de la guardiania de Tarequato. Pasó tambien de largo y andadas otros dos leguas, la legua y media de mal camino, llegó á otro pueblo pequeño visita de clérigos llamado Zapitzirapo, por junto al cual corre un arroyuelo de poca agua. Pasó asimcsmo de largo, y andada una legua de buen camino con un sol muy recio y una terrible polvareda, llegó á otro pueblo llamado Tanaco de la guardiania de Tzacapo; no halló en él ningun indio, porque por no estar avisados de su ida eran idos á sus milpas, pero acudieron luego algunos y diéronle de comer de lo que pudieron de presto hallar, que fueron huevos y pan de Castilla.

El mesmo dia despues'de comer, viendo que alli no habia recado de dormir y que hacia mucho frio, de noche salió el padre Comisario de Tanaco, y andadas cuatro leguas de camino razonable, llegó puesto ya el sol, antes que anocheciese, al pueblo llamado Sivina ó davina, visita de clérigos, donde halló peor recado que en Tanaco, porque aunque se habia dado aviso á los indios ninguno de los mandadores pareció, porque (segun despues se dijo) habian cargado, como dicen, muy delantero, y mandaba ya otro en casa; proveyó Nuestro Señor de remedio, que unos españoles pasageros enviaron pan y un poco de vino con que se remedió aquella necesidad, hizose lumbre en la chimenea del aposento del clérigo, y tendidas cerca del fuego unas tablas sirvieron de cama, y alli durmió el padre Comisario y los demás hasta las dos de la mañana.

Miércoles diez y ocho de Marzo salió de Sivina á las tres de la mañana, y andadas dos leguas llegó antes que fuese de dia al pueblo y convento de Pechataro; descansó un poco en la porteria, y cuando ya amanecia tornó á su camino, y andada una larga legua de cuesta abajo, llegó á un pueblo pequeño, visita de clérigos, llamado Axuno. Pasó de largo y andadas dos leguas, tambien de cuesta abajo, entre llanos, llegó al pueblo y convento de Patzquaro donde se detuvo todo aquel dia y el siguiente. Estando en aquel convento recibió ciertas cartas y tuvo algunos avisos en que le hacian saber que convenia en . todo caso que fuese á Acambaro, á cosas de su oficio, y que era necesaria allá su presencia, y asi determinó pasar allá, porque le parecieron justas las causas y razones que habia para ello.

Viernes veinte de Marzo salió el padre Comisario, poco de madrugada de Patzquaro, y andadas aquellas siete leguas, llegó á las once del dia muy fatigado al convento de Valladolid, donde pensaba tener la semana Santa, como atras queda dicho, y predicar á los españoles: pero por la razon arriba dicha no se hizo asi, y as! pasó á Acambaro.

Tomo LYIII. «J

Sábado de Ramos, veintiuno de Marzo, habiendo despachado para México á fray Francisco Sellez, y con él por su compañero á un fray Juan Dominguez, lego, hijo de la provincia del Santo Evangelio, salió el padre Comisario de madrugada de Valladolid, y andadas aquellas tres leguas y media, en que se pasan tres arroyos, llegó poco despues de salido el sol al pueblo de Hindaparapeo; pasó de largo, y andadas las otras tres y media, en que se pasan cinco ó seis arroyos, llegó muy cansado y quebrantado al cpnvento de Tzinapiquaro, donde fué muy bien recebido, y descansó hasta la tarde. El mesmo sábado en la tarde partió de alli, y andadas tres leguas (dejando á la una y media un poblecito llamado Santa Clara) llegó puesto ya el sol al pueblo y convento de Acambaro, donde fué asimesmo muy bien recebido, y se detuvo hasta el viernes Santo en la tarde.

Estando el padre Comisario general en Acambaro, envió recados bastantes á dos frailes de la custodia de Zacatecas, para que fuesen á la provincia de Chiamctla y villa de San Sebastian, que es en la Nueva Vizcaya, adelante, y no lejos, del convento de Acaponeta, como queda dicho, y apaciguasen ciertos indios que se habian alzado y rebelado, despues de haber muerto á unos españoles sus encomenderos, con achaque y ocasion de que los trataban mal. Envió estos frailes á peticion é instancia de la Audiencia real de Guadalajara, en cuya jurisdicion cae aquella tierra, porque con amor y buenas palabras y medios convenientes los redujesen, atento á que por guerra era trabajoso negocio y casi imposible, porque se habian subido á unas sierras y se les iban juntando chichimecas de guerra en su ayuda.

Asimesmo porque necesariamente se habia de detener algunos dias en Acambaro en negocios forzosos y no podia ir en persona á visitar los conventos de Pirihuan y Tantzitaro, que eran los dos de los tres que no se habian visitado, envió su comision para que los visitase el guardian de Tarequato, fraile viejo, docto y religioso, y que muchas veces habia sido difinidor en aquella provincia y en aquel capitulo salió por provincial. Este los visitó y acudió con la visita á Uruapan: lo que de aquellos dos conventos se supo, de frailes que habian morado en ellos, es lo que sigue.

De los conventos de Pirihuan y Tantzitaro, y del valle de

Pirihuan.

El convento de Tantzitaro, cuya vocacion es de Santa Cruz, está acabado, con su iglesia, claustro, dormitorio y huerta; es todo de cal y canto y de mediana capacidad, en que moraban dos religiosos. El pueblo no es muy grande, y cae en tierra fria, pero las visitas de aquella guardiania casi todas caen en tierra caliente, y hay por alli algunos rios de truchas; los indios de toda la guardiania son tarascos, excepto tres pueblos que son mexicanos tecos, y unos pocos que tienen otra lengua peregrina y particular, pero los unos y los otros entienden la tarasca, y estos últimos se confiesan en ella y en la mexicana, y todos caen en la parte y Obispado de Michoacan, y son de la jurisdicion de México; moraba entonces en toda aquella guardiania solo un español, demás del corregidor y encomendero.

El convento de Pirihuan, cuya vocacion es de Nuestro Padre San Francisco, estaba asimesmo acabado, con su claustro, dormitorio, iglesia y huerta; es de cal y canto, excepto un poco que es de adobes, cubierto de paja, y moraban en él dos religiosos. El pueblo es muy fértil y vicioso, está situado al pié de la halda de una sierra llamada Tzirosto, que tiene todo el año nieve, y con no haber desde esta halda al pueblo sino una legua, se dan en él plátanos, limas y naranjas; dánse muchas manzanas, y los árboles que las llevan tienen casi todo el año frula, porque luego en acabándose una sucede otra, y dánse granadas y membrillos dos veces al año, y la que se da desta fruta por cuaresma, que es tiempo seco y de verano, es muy dulce y buena, pero la que viene en tiempo de aguas no es tan buena ni tan sabrosa, y demás desto se dan por alli muchas frutas de tierra caliente.

Hácia la parte de Poniente tiene aquel pueblo un valle (que por su fertilidad es llamado de algunos paraiso) de seis leguas de largo y dos de ancho, al cual descienden tres riachuelos, con que se puede regar casi todo; es muy fresco, fértil y vicioso, y dánse en él las mesmas frutas que en Pirihuan, y aun otras muchas más. Dáse tambien trigo de temporal, y se podria dar todo el año de regadio; es tierra tan templada, que casi no se conoce en ella invierno ni verano, y no tiene mal sereno, ni malos aires, y hace en ella muy lindas noches y muy regaladas, solo una falta tiene, que es tierra húmeda en tiempo de aguas, por estar tan cerca de la sierra nevada sobredicha. En este mesmo valle hay muchos pueblos de indios, y se da mucha cañafistolo, y la raiz tan preciada para purgar, que llaman de Michoacan, la

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