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una ramadilla quealli tenian hecha le saludaron y le ofrecieron una gran jicara de panales (que traen de los montes) de miel muy dulce y sabrosa; agradecióles el padre Comisario su devocion y caridad y pasó adelante, y andadas otras dos leguas y media de buen camino, llegó al pueblo y convento de Tzaqualco, donde asimesmo fué muy bien recebido, salió el alcalde mayor de aquella provincia con algunos españoles, casi una legua, y con ellos algunos indios, todos á caballo; á la entrada del pueblo habia un gran golpe de gente, la cual pidió cantada la bendicion, diósela el padre Comisario y prosiguió su camino hasta llegar al convento, que está de allí un gran trecho, y estaba todo regado por causa del polvo; habia muchos arcos y ramadas, y en dos dellas dos zaharones en cada una tañendo sendas guitarras, bailando y haciendo meneos y visages estraños, en la última ramada estaba en lo alto un niño, de cinco á seis años, desnudo en cueros, pintado como se pinta la muerte, y con una máxeara tambien de muerte, danzaba al son de otra guitarra, que á todos daba que mirar y considerar. El pueblo de Tzaqualco es grande, de indios que hablan la lengua pinome, y la mesma hablan los demás de la guardianía, porque esta es su lengua materna, pero casi todos entienden y hablan la mexicana y en ella se confiesan y se les predica; cerquita de aquel pueblo hay una laguna que dicen solia tener mucha agua y muchos peces, y que con un terremoto muy grande se hundió el agua y con ella los peces, y así agora tiene muy poca agua y ningunos peces. En una cordillera de sierras muy altas que están allí junto, se ve en sus laderas muy patente y prolongada la abertura muy grande que hizo aquel terremoto. El convento es una casita pequeña do aposentos bajos, hechos de adobes y cubiertos de paja, y aun no estaba acabado, la iglesia se iba haciendo de piedra y barro con alguna cal; hay en él una razonable huerta y su vocacion es de nuestro Padre San Francisco: moraban en aquel convento dos frailes, visitólos el padre Comisario y detúvose con ellos todo aquel dia. Acudieron los indios con sus ofrendas de buevos, tomates, plátanos, melones y algunas gallinas de Castilla y una bota de vino, que toda es gente devota de nuestro estado. En una visita de aquel convento se dan muchas y muy buenas manzanas, que por alli se estiman en mucho; cae aquella guardiania en el Obispado de Xalisco y en la jurisdicion de México, y en la provincia de Avalos, la cual tomó esle nombre de un español principal llamado Avalos, que fué el primero que tuvo en encomienda los pueblos contenidos en ella, que son muchos; entonces no llevaban sus sucesores mas de la meitad de los tributos, porque la otra meitad era del rey, el cual tiene puesto en toda ella un alcalde mayor que administra justicia; habia en ella entonces nueve conventos, y son: el deTeucuytlatlan, el de Axixique, el de Chapala, el de Cocula, el deTzayula, Amacueca, Atoyaque, Techalutla y Tzaqual, aunque (como dicho es) se dejaron los dos en aquel capitulo.

Habiendo ya el padre Comisario general visitado todos los conventos de la parte de Xalisco, y queriendo pasar á Michoacan á visitar los que allá le quedaban, se le ofreció un negocio urgente que le forzó ir primero á Guadalajara, y asi partió de Tzacualco para aquella cibdad viernes seis de Marzo antes del dia, y andadas cinco leguas en que se pasan dos malas cuestas, una peor que otra, llegó muy fatigado del sol y del camino al convento de Tlaxomulco, donde fué muy bien recebido y se detuvo todo aquel dia. En este convento balló á un religioso viejo, docto y principal, de la custodia de Zacatecas, llamado fray Diego Ordoíiez, que venia á un negocio á Guadalajara, el cual despues fué con él á Michoacan, y se halló en el capitulo, y despues á México y á la Puebla de los Angeles, y no dejó de seguirle y acompañarle hasta que, como á su tiempo se verá, le vió sacar de aquella cibdad de la Puebla, por mandado del Yirey, para embarcarle para España; porque entonces (con otros muchos) le dejó y se volvió á Michoacan para desde alli irse á su custodia.

Sábado siete de Marzo salió el padre Comisario tan de madrugada de Tlaxomulco, que andadas aquellas cuatro leguas, llegó á decir misa poco despues de salir el sol al convento de Guadalajara; fué muy bien recebido, y luego otro dia predicó en la catedral de aquella cibdad. Detúvose en aquel convento hasta el miércoles siguiente, y desde alli despachó á la custodia de Zacatecas las patentes que le habian venido de España, las cuales fueron en ella recebidas y obedecidas, y porque no eran más de tres conventos los que le restaban de visitar, y el capitulo se habia de celebrar á los diez y nuevede Abril, en él uno dellos, pareciéndole que habria tiempo para todo, determinó ir á tener la Semana Santa y la Pascua en el de Valladolid ó Guayangareo, y despues de Pascua visitar aquellos tres, y asi se partió para allá, como se verá presto, aunque no le sucedió como pensaba por negocios que se le ofrecieron, ni tuvo alli la semana Santa, pero la Pascua si.

De como el padre Comisario dio la vuelta á lo de Michoacan y llegó á Valladolid, y de allí pasó á Cambaro.

Jueves doce de Marzo salió el padre Comisario de Guailalajara, poco antes del dia, y por el mesmo camino que habia llevado, andadas aquellas cuatro leguas, con un frio muy recio y penoso, llegó á decir misa al convento de Tlaxomulco, donde fué muy bien recebido y se detuvo todo aquel dia.

Viernes trece de Marzo partió de madrugada de Tlaxomulco, camino de Tzaqualco, y dejando el camino derecho que habia traído ocho dias antes, tomó, por escusar las dos malas cuestas, otro llano, aunque de rodeo; y andadas tres leguas llegó, ya el sol salido, á un pueblo pequeño, llamado Acatlan, dela guardianía de Tzaqualco. Pasó de largo, y pasado allí junto un arroyo, y despues unas dehesas en que habia mucho ganado mayor y algunas lagunillas, en las cuales se crian muchos patos, llegó, andadas cuatro leguas, al mesmo pueblo y convento de Tzaqualco, donde fué recebido de los indios con una danza y muchos arcos y ramadas, puestos en ellas muchos gallardetes de paños curiosos, labrados á su modo, y con tanta fiesta y regocijo, como si fuera aquella la primera vez que entrara en su pueblo; ofreciéronle melones, panales, agi ó chile verde, y detúvose allí hasta la tarde.

Aquel mesmo dia, en la tarde, salió de Tzaqualco, con un sol recísimo y andadas dos leguas de camino llano, llegó á un pueblo pequeño de aquella guardiania, llamado Cocalotlan, donde los pocos indios que en él habia le salieron á rccebir. Pasó adelante, y andadas otras dos leguas de camino llano y por unas ciénagas secas, llegó ya de noche al pueblo y convento de TeucujHatlan, donde fué bien recebido y le ofrecieron los indios panates y melones y pescado, y descansó aquella noche; padeció el padre Comisario aquella tarde muy gran calor y tragó mucho humo, porque en saliendo de Tzaqualco halló el camino atajado y tomados los pasos, con el fuego que habian pegado, de tal manera que tuvo necesidad de rodear un buen trecho, y dejando el camino ir por las sabanas y dehesas.

Sábado catorce de Marzo salió de madrugada de Teucuytlatlan, y andadas siete leguas de cuesta arriba, llegó, despues de mediodia al pueblo de Matzamitlan, donde halló toda la gente junta y se le hizo mucha caridad; detúvose alli todo aquel dia.

Domingo de Pasion, quince de Marzo, dijo misa en Matzamitlan muy de mañana uno de los compañeros, oyóla el padre Comisario con los demás frailes y todos los indios del pueblo, y luego partió de alli la via de Xiquilpa, á donde llegó con mucho sol y muy cansado, andadas aquellas seis leguas de cuesta abajo; fué muy bien recebido, asi de los frailes y de muchos españoles que alli se hallaron, como de los indios, los cuales tenian hechos muchos arcos y ramadas, y puestas en ellas muchas banderillas como los de Tzaqualco: acudieron despues con sus ofrendas de pan de Castilla, huevos, plátanos y miel. Alli halló el padre Comisario á fray Francisco Sellez que venia de México con el duplicado de las patentes y con el decreto de la Audiencia cerca

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