Historia y juicio crítico de la escuela poetica sevillana en los siglos XVI y XVII

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la viuda è hijos de Galiano, 1871 - 352 páginas
 

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Página 66 - Acude, acorre, vuela, traspasa la alta sierra, ocupa el llano; no perdones la espuela, no des paz a la mano, menea fulminando el hierro insano.
Página 318 - En el tiempo de este célebre español todos los aparatos de un autor de comedias se encerraban en un costal, y se cifraban en cuatro pellicos blancos guarnecidos de guadamecí dorado; y en cuatro barbas y cabelleras y cuatro cayados, poco más o menos.
Página 59 - Más precia el ruiseñor su pobre nido De pluma y leves pajas, más sus quejas En el bosque repuesto y escondido, Que agradar lisonjero las orejas De algún príncipe insigne, aprisionado En el metal de las doradas rejas.
Página 60 - Por el vano, ambicioso y aparente ! Quiero imitar al pueblo en el vestido, En las costumbres solo á los mejores, Sin presumir de roto y mal ceñido. No resplandezca el oro y los colores En nuestro traje, ni tampoco sea Igual al de los dóricos cantores. Una mediana vida yo posea, Un estilo comun y moderado, Que no lo note nadie que lo vea.
Página 73 - LA TEMPESTAD Y LA CALMA Yo vi del rojo sol la luz serena turbarse, y que en un punto desparece su alegre faz, y en torno se oscurece el cielo con tiniebla de horror llena. El austro proceloso airado suena, crece su furia, y la tormenta crece, y en los hombros de Atlante se estremece el alto olimpo y con espanto truena; mas luego vi romperse el negro velo deshecho en agua, ya su luz primera restituirse alegre el claro día, y de nuevo esplendor ornado el cielo miré, y dije: ¿Quién sabe si le espera...
Página 318 - No había en aquel tiempo tramoyas, ni desafíos de moros y cristianos, a pie ni a caballo; no había figura que saliese o pareciese salir del centro de la tierra por lo hueco del teatro...
Página 118 - Ojos claros, serenos, si de un dulce mirar sois alabados, ¿por qué, si me miráis, miráis airados? Si cuanto más piadosos más bellos parecéis a aquel que os mira, no me miréis con ira porque no parezcáis menos hermosos. ¡Ay, tormentos rabiosos! Ojos claros, serenos, ya que así me miráis, miradme al menos.
Página 29 - La arena se tornó sangriento lago, la llanura con muertos aspereza: cayó en unos vigor, cayó denuedo; mas en otros desmayo y torpe miedo. ¿Son éstos por ventura los famosos, los fuertes, los belígeros varones...
Página 30 - Las aves y las fieras se pusieron. Tú , infanda Libia , en cuya seca arena Murió el vencido reino lusitano, Y se acabó su generosa gloria , No estés alegre y de ufanía llena ; Porque tu temerosa y flaca mano Hubo sin esperanza tal...
Página 91 - Me cuentan como he dormido, Y así de nuevo les pido, Que me den néctar y huevo. Ser vieja la casa es esto, Veo que se va cayendo, Voyle puntales poniendo Porque no caiga tan presto. Mas todo es vano artificio: Presto me dicen mis males, Que han de faltar los puntales Y allanarse el edificio.

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