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día; reumr lo todo en un cuerpo con la debída ilustracion : tal es el objeto de la publicacion presente.

Entre las cartas atribuidas á Hernan Cortés las mas ímportantes sin disputa son aquellas en que á la manera de César en sus Comentarios, y en un estilo llano y conciso, ‘al par que elegante, él mismo da cuenta al Emperador de los Varios sucesos de la conquista. De estas cartas, á que por su extension y contenido se da comunmente el nombre de « Relaciones », tan solo conocemos cinco, y aún esas su suerte ha sido tan váría, que bíen merecen que nos ocupemos de ellas, aunque sea ligeramente.

La primera en órden cronológico, es decir la que Cortés debíó escribír por junio ó julio de 1519, no ha sido aun hallada. Hasta el mismo Gonzalez de Barcía, que tanta diligencía puso en buscar este y otros documentos relativos al descubrimiento y conquista de la Nueva-España, desesperó de hallarla, sospechando fuese la misma que el Consejo de Indías mandó recoger á instancías de Panfilo de Narvaez, ó la que Juan de Flores quitó á Alonso de Avila. El inglés Robertson fué el primero que con su acostumbrada perspicacía indicó la idea de que la carta perdida se encontraria quizá en algun archivo de Viena, donde, por residir en ella Carlos V, se despachaban á la sazon muchos negocios importantes de la gobernacion de España é Indías.l’>uscóse allí en efecto, y aunque no fué hallada, pareció una escrita en 10 de julio de 1519, y dirigida al Emperador por la Justicía y Regimiento de la Villa Rica de la Veracruz, ciudad recien fundada por Cortés. De presumir es que el que la redactó tuviese á la vista la que el mismo conquistador había poco antes dirigido al Emperador, y así es que á falta de la primitiva, ha pasado y pasa por la primerade sus cartas-relaciones.

La segunda y tercera vieron la luz pública en Sevilla

por industría de Jocobo Cromberger, uno de los mas célebres tipógrafos de aquella ciudad ', y la cuarta, impresa desde luego en Toledo, en 1525, por Gaspar de Avila, se volvió á imprimir en Zaragoza por Jorge Costilla ’.

La quinta, ó sea aquella en que Cortés da larga y minuciosa cuenta de su expedicion al golfo de Hibueras, ha sido hallada en el mismo códice de la bíblioteca imperíal de Viena, que, segun ya dijimos, contenía la primera : códice precioso para la historía de la Nueva-España, y acerca del cual nos cumple dar algunas más noticías, como quiera que hasta ahora nadie, que sepamos 3, se haya ocupado de su contenido. Es en folio menor, de 6110 hojas útiles, y está señalado con el N" CXX. Además de las cinco cartas-relaciones de Cortés, halla'nse en él los siguientes documentos relativos todos al mismo asunto, exceptuando uno solo que se refiere al Perú :

l De la segunda se conocen dos ediciones, ambas en fólio : la primera de Sevilla, á 8 de noviembre de 1522 por Cromberger; la segunda de Zaragoza por George Coci, aleman, á 5 de enero de 1523.

i Esta reimpresion de Zaragoza lleva la fecha de 8 de julio de 1526. Es tan rara que no se conoce mas ejemplar de ella que el que M. Lenox de NuevaYork, posee; pero no es de extrañar la rareza de esta y otras ediciones de las cartas de Cortés; el que estos renglones escribe, recuerda haber visto hace cerca de 20 años, en poder de un caballero extremeño, residente en esta córte, una reimpresion en letra gótica y en cuarto de las tres cartas-relaciones de Cortés, si bien no puede determinar por qué impresor, ni en qué punto se hizo, si en Sevilla, en Zaragoza ó Salamanca.

Las tres relaciones de Cortés, conocidas é impresas en el siglo XVI, las reunió en un cuerpo el diligente Gonzalez de Barcia, y las dió á luz en 1749, en el tomo 1° de su coleccion intltulada : Historiadores primitivos de las Islas Oc— co'denlales. Mas tarde en 1770, el arzobispo de Méjico, don Francisco Antonio Lorenzana, que obtuvo después la púrpura cardenalicia y la mitra de Toledo, las volvió á publicar, convenientemente ilustradas, en la que él intituló : Historia de Nueva-España, escrita por su esclarecido conquistador Hernan Cortés. Méjico, 1770, fol.

3 El mismo Navarrete queen i842 dió á luz la primera, hasta entonces iné

dita, por una copia que en 1778 mandó sacar en Viena el conde de Floridablanca, á la sazon ministro de Estado, omitió toda descripcion del códice que

le sirvió de original.

1° Relacion de Pedro de Alvarado á Hernan Cortés escrita en Villatan á ll de abril (de 1523), en la que refiere todo lo sucedido hasta aquel punto.

2" Relacion del mismo Pedro de Alvarado á Hernan Cortés, dándole cuenta de la tierra que había andado, conquistas que había hecho, y demás sucesos '. Escrita en la ciudad de Santíago á 28 de julio de 1523.

3° Relaoion de Diego de Godoy 2 á Hernan Cortés, refi

riéndole los sucesos ocurridos desde su salida de Canacantlan.

h“ Extracto de los primeros descubrimientos de Francisco Pizarro y Diego de Almagro, hecho por Juan de Samano para remitir á algun principe ó personaje cuyo nombre no se expresa.

5° Despacho, instruccion y cartas de Hernan Cortés á Antonio Guiral para entregar á Alvaro de Saavedra Ceron ’ el año de 1527, cuando este fué por capitan de la armada envíada á las islas del Maluco y otras tierras comarcanas.

Tal es el contenida del códice de Viena, que debíó pertenecer á algun español de los que por aquel tiempo vol

l 'l‘ratan una y otra de la expedicion que Alvarado hizo á la provincia de Guatemala por orden de Cortés.

2 Algunas veces se le llama Pedro en lugar de Diego; pero como la carta Sea original y esté firmada, no queda duda de que su verdadero nombre fué Diego. Era paisano y aun deudo de Cortés quien le envió á Chiapa á reducir ciertos indios que se habían rehelado. lnserlóla Barcia en el Lomo Io de su coleccion, así como las dos anteriores de Pedro de Alvarado, aunque debió imprimirlas por mala copia, segun eslan desllguradas y plagadas de errores.

3 Este Alvaro de Saavedra Ceron es distinto de otro Alvaro de‘ Saavedra que ¡ambien figura en las expediciones que Cortés envió al descubrimiento del mar del Sur. Aquel era capitan general de la armada; este veedor. Algunos de los documentos comprendidos bajo este n° 5 fueron ya publicados por don Martín Fernandez de Navarrete en el 5° tomo de su Colleccion de los viajes y desmbrimíentos, etc. Madrid, 18'37.

vían del Nuevo-Mundo, como parecen indicarle los epígrafes ó encabezamíentos que el compilador puso á algunas de las relaciones de Cortés; á no ser que la coleocion la formase el mismo Juan de Samano, autor del extracto señalado con el n° ll. El haber este ejercido por aquellos tiempos el cargo de secretario del Real Consejo de las Indías, y la circunstancía de ser traslado auténtico, y debidamente legalizado por escribano público, la copía de la relacion primera envíada por la Justicía y Regimiento de la Veracruz en 15l9 esfuerzan algun tanto la conjetura;

Como quiera que esto sea, ya por los documentos que nuevamente ofrecemos á nuestros lectores, escrupulosamente cotejados con sus originales ó con copías coetáneas, ya por los que ahora se publican por la vez primera, la historía del descubrimiento y conquista de Méjico, y principalmente la bíogratía de Cortés serán en nuestra humilde opinion convenientemente ilustradas en muchos puntos que aún estaban oscuros.

Nació Hernan Cortés en Medellin, villa de Extremadura, 01111185. Su padre, Martin Cortés de Monroy, había sido teniente de una compañía de infanteria. Bartolomé de las Casasl que le conoció y trató dice de él que « era un escudero harto pobrey humilde, aunque cristíano viejo,di y con que hidalgo ». Su madre se llamaba doña Catalina Pizarro Altamirano. A la edad de catorze años fué envíado á Salamanca á cursar leyes en su célebre universidad; pero su aficion al estudio ‘debíó ser escasa, pues á los dos años volvió al hogar doméstico con grave sentimiento de sus padres que pensaban hacer de él un letrado. Era Cortés bullícioso, altivo y amigo de armas, y asi determinó seguir la carrera militar, más acomodada á su genio é incli

ihflíston'a grneral de las Indias, M. S. lib. 3, cap. 27.

nacion. Dos caminos se le ofrecían á la sazon; ó alistarse bajo las banderas del Gran Capitan, que pasaba á Napoles con armada, ó embarcarse en la que Nioolas de Ovando, comendador de Lares, y gobernador de la isla Española, preparaba en Sevilla. Decídióse por este último, que ofrecía mas novedad y mayores peligros, y obtenida licencía de sus padres, se puso en camino para aquella ciudad, donde poco después de su llegada, obtuvo que Ovando, que conocía á su familía, le prometiese pasaje en una de las naves de

que se componía la flota. Un incidente desagradable le im-

pidió, sin embargo, formar parte de aquella expedicion maritima. Andando una noche en ciertos galantéos, y procurando subír por la pared de un trascorral, mal cimentada, esta se desmoronó, y Cortés cayó en tierra sin sentido. Al ruido que hizo la pared al caer, y al de las armas y broquel del joven galanteador, salió de la casa un hidalgo recien-casado, y viendo á Cortés caído cerca de su puerta, intentó matarle, sospechando de su mujer, y lo hubíera hecho á no haberselo estorbado una vieja, suegra suya, que tambíen había acudido al sitio atraída por la curiosidad. La caída fué de bastante consíderacion para obligarle á guardar cama durante algunas semanas, y la flota de Ovando se hizo á la vela sin Cortés. Sano ya de sus contusiones, determinó pasar á Italía, y para ello tomó el camino de Valencía, aunque no llevó á cabo su proyecto, andando, segun dice su bíógrafo Francisco Lopez de Gómara, « á la flor del berro, con hartos trabajos y necesidades n cerca de un año. Por último el de 1501i, y cuando apenas contaba los diez y nueve de su edad, se embarcó en una nao de Alonso Quintero, vecino de Palos de Moguer, la cual se hizo á la vela del puerto de San Lucar de Barrameda con destino á las Indías Occidentales. Llegado á la Española después de una trabajosa y larga navega

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