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mas de sesenta y tres mil castellanos de oro pertenecientes al real erario. De proceder en sus cosas con tanto vigor que mas bíen que autoridad parecía tiranía. y de hallarse dispuesto en cualquier tiempo á negar la obediencía á su Rey, y declararse independiente de la metrópoli. »

Tanto apretaron los enemigos de Cortés con estas y otras informaciones calumniosas que el Emperador estuvo para quitarle el mando y dárselo al almirante don Diego Colon, y á no haber sido por la decidida proteccion del duque de Béjar, del prior de San Juan y de otras personas influyentes, de creer es se hubieran logrado los venonosos tiros de tanto envidioso, como tuvo de su fama y gloriosos hechos. Asi y con todo las calumnias de sus émulos consiguieron que se nombrase la licenciado Luis Ponce de Leon, juez de residencía en Méjico, con plenos poderes para hacer pesquisa pública y secreta de todos sus actos, y dar parte á la Córte del resultado de su visita. Llegó Ponce a Méjico en julio, pero á los pocos días adoleció de una grave enfermedad, de la cual murió, dejando sus poderes encomendados á otro licencíado, por nombre Marcos de Aguilar, que le auxilíaba en su comision y á quien había prévíamente nombrada su alcalde mayor. Este, sin embargo, no se creyó suficientamente autorizado para continuar la residencía comenzada; era’ ya viejo y andaba además doliente de la misma enfermedad que Ponce (de la que fallecio á los pocos meses); y así hubo de entregar las riendas del gobíerno al tesorero Estrada, enemigo personal de Cortés, y por consiguiente poco á propósito para investigar judicíalmente su conducta. Poco después el conquistador de Méjico tuvo que pasar por la humiliacion de ver este nombramiento confirmado por el Consejo, y recibir órdenes terminantes para regresar á la Península, como lo verificó por mayo de 1528.

Desde Palos donde desembarés Cortés fué a la Rébída,

célebre monasterio en que 38 años antes el descubridor del Nuevo-Mundo había encontrado asilo y proteccion. Allí tuvo el sentimiento de porder á Gonzalo de Sandoval, el amigo de toda su vida, el compañero le sus glorías y trabajos, y por una rara coincidencía, halló á Francisco Pizarro, su pariente, que desembarcó después de él. Habíanse conocido y tratado años atrás en la isla Española, y los dos amigos pudieron estrecharse las manos y conversar de sus respectivos servicios y aspiraciones. « Fue por cierto dice, » Herrera, « cosa muy de notar el ver juntos á estos dos hombres, que eran mirados como capitanes de los mas ilustres del mundo en aquel tiempo : el uno acabando sus hechos mas sustancíales; el otro comenzándolos. »

En Sevilla‘, donde se detuvo dos días, Cortés fué esplendídamente recibído por el duque de Medinasidonía, don Juan Alonso de Guzman, el Bueno, quien le aposentó en su palacio, y le regaló al partir varios potros de su célebre caballeriza. Desde allí fué a Guadalupe2, en cuyo monasterio estuvo nueve días consagrados enteramente á la devocion y al culto de la milagrosa imajen allí venerada, y por último, víajando á cortas jornadas, y siendo objeto de ad

miracion y curiosidad en las poblaciones por donde tran- .

sitaba, llegó á Toledo, córte y residencía á la sazon del emperador Carlos V. Su recibimiento en la ciudad fué un verdadero triumfo. caminaba Cortés con gran comitiva y aparato, rodeado de algunos de sus compañeros de armas, precedido de indios mejicanos ricamente atavíados, y seguido de un lucido escuadron de hidalgos que le venían

í Algunos autores, como Herrera (Dec. IV, lib. IV, cap. Él), dicen que no quiso entrar en Sevilla; pero Bernal Diaz asegura que entró y estuvo dos días.

2 El Pe Gabriel de Talavera que en l597 publicó la historia de este célebre santuario, trata de la llegada allí de Cortés, y de los ricos presentes que ofreció á la Virgen.

siguiendo de los pueblos comarcanos', y para aumentar la pompa y aparato de su entrada, el duque de Béjar, los condes de Aguilar y de Medellin, el Gran Prior de San Juan, y gran parte de la nobleza toledana, seguida de sus deudos y críados á caballo, le esperaba en la Vega. Al siguiente día el Emperador le dió audiencía, y Cortés tuvo la satisfaccion de entregar en las reales manos un extenso memoríal de sus servicios, así como la de ser tratado con la mayor afabilidad por su soberano, quien le sentó á su lado, y conversó largo rato con él, haciéndole varías preguntas acerca de los dominios ultramarinos nuevamente agregados á su corona, los usos y costumbres de sus habítantes, y la diversidad de objetos que consigo traía, á cual mas extraños y peregrinos. Quedó Carlos V tan complacido que desde aquel día comenzó á consultarlo en todo lo relativo al tratamiento de los indios, y al fomento de la industría y agricultura, llevándolo siempre consigo en sus víajes, y aún visitándole en su posada, cuando de resultas de una grave y penosa enfermedad estuvo á las puertas de la muerte.

Estaba Cortés desde Méjico ’ concertado de casar con doña Juana de Zuñiga, hija del segundo conde de Aguilar, y sobrina del duque de Béjar, que tan amigo se le había mostrado en tiempos de persecucion y desgracía; habíala hallado en Guadalupe, acompañada de su hermano, y los

‘ Veuia, dice un cromita aragonés, con tanto acompañamiento y magestad que mas parecía de príncipe ó señor poderosisimo, que no de capitan ó vasallo (le algun rey. Lanuza, Hist. ecles. deAragon, lib.‘ III cap. 14.

’ La primera mujer de Cortés, llamada Catalina Xuarez,‘ murió en i527, tan oportunamente, seguu dice un historiador moderno, para el encumbramiento de su esposo, que sus enemigos le acusaron repetidas vezes de haberla asesinado. En una informacion ó pesquisa secreta que la Audiencia de Méjico mandó formar algunos años después, así de los actos públicos, como de la vida privada del conquistador, aparece entre otros cargos el de haber asesinado a su esposa Catalina Xuarez; nadie, sin embargo, dió entonces crédito á semejante imputacion, hija, á no dudarlo, de la calumnia y de la envidia.

C

contratos matrimoníales habían sido celebrados poco después, ofreciendo Cortés á su futura exposa un riquísimo presente de joyas y esmeraldas y una entre otras.por la cual mercaderes de Sevilla daban cuarenta mil dueados, Este enlace que relacionaba á Cortés con las principales fa— milías de la córte, acabó de abrirle las puertas del favor. En 6 de julio de i529 fué creado marques del Valle de Oaxaca, y por otras dos cédulas expedidas en el mismo mes se le dieron vastos territorios, no sólo en aquella rica provincía, sino en los alrededores de la capital y en otros puntos del nuevo imperio. Debían incluirse, como en efecto se incluyeron, en tan esplendida donacion veinte grandes ciudades, villas ó aldeas, pobladas por 23,000 vecinos ó vasallos, Diósele además el titulo de capitan general de la Nueva-España y Costa del Sur, oon plenos poderes y facultad para descubrir por aquellas regiones, y en caso de hallarse nuevas provincías fue estipulado que se le daria á titulo de .señorio una dozava parte de todo lo descubíerto. Pero por mas esfuerzos que Cortés mismo, y sus poderosos amigos en la córte, hicieron para que recayese en él el gobierno civil y judicial de la nueva colonía, nunca lo pudie-e ron conseguir, Pacificada del todo la tierra, no era ya necesario el genio militar de Cortés para sujetar á los indios, y por ótra parte el colocar por segunda vez á tan formi— dable vasallo en situacion de escítar inquietudes por su lealtad, hubíera sido el colmo de la insensatez. Fué siempre política de la córte castellana el emplear una clase de hombres para descubrir y conquistar, y otra para gobernar, yGolon mismo, á pesar de lo capitulado con los Reyes Católicos, nunca pudo lograr el gobíerno de la Española. Así es que aún antes de salir el de Méjico, ya estaban nombrados los que habían de componer la Real Audiencía de Nueva-España, y que lo único. que Cortés pudo conseguir. fue que á uno de los oidores, llamado el licencíado Parada, á quien recusó por justas causas, se le prohibíese de conocer de ningun negocio, pleito ú residencía que tocase á él ó á sus deudos. Por presidente de la nueva Audiencía fué un Nuño de Guzman, enemigo acérrimo da Cortés, antes y después de su nombramiento, como puede verse por su carta impresa á pag. 535 y por los memoríales que en contra suya presentaron los apoderados de aquel (pag. 509).

En los mismos dias en que Cortés, llamado por el obispo de Osma fr. García de Loaysa, se hacía á la vela para Castilla con el fin de llevar á cabo su concertado matrimonio, y defenderse de los graves cargos contra él formulados por los gobernadores Estrada y Albornoz, Nuño de Garay desembarcaba en la costa de Pánuco con amplías provisiones del Consejo para descubrir y poblar por aquellas partes. Había este caballero, emparentado con las familías mas ilustres de la córte, obtenido en 1525, y cuando aún no había Cortés salido para su expedicion de las Hibueras, el título de go‘ bernador de Pánuco y Victoría Garayana‘; si bíen retrasada primero su marcha por las preparativos necesarios para tan larga expedicion, y después por una larga enfermedad que hubo de padecer en la Española, no entró en San Estéban del Puerto, capital de su gobernio, hasta el año de 1528. Por una coincidencía bastante frecuente en aquellos tiempos

t Así llamada de Francisco de Garay, su descubridor. Este caballero que por los años de 1519 era gobernador de la Jamaica, había en dos distintas ocasiones enviado armadas al Panuco, aunque sin resultado, por haberse encentrado con gente de Cortés que le impidió el desembarco. En 1523, igno— randose eu Castilla que aquella provincia cala tan‘cerca de Méjico, y que Cortés la tenia ya sujeta y pacifica y habia tomado posesion de ella, se le enviaron despachos de gobernador, con lo cual Garay volvió á hazer tercera armada cuyo mando tomó en persona; mas tampoco lagró esta vez lo se proponía empleando ya la fuerza, ya la astucia, Cortés le obligó a desistir de su empresa.

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