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derecho hácía la mar, doce leguas de la provincía dc Malinaltepeque, donde ya hc dicho que se halló oro; é allí les mostraron otres dos rios, dc donde asimismo sacaron muestra de oro.

E porque allí, segun los españoles que allá fueron me informaron, hay mucho aparejo para hacer estancías y para sacar oro, rogué al dicho Muteczuma que en aquella provincía de Malinaltepeque, porque era para ello mas aparejada, hiciese hacer una estancía para V. M., y puso en ello tanta diligencia, que dende en dos meses que yo se lo dije, estaban sembradas sesenta hanegas de maíz y diez de frijoles, y dos mil piés de cacap‘, que es una fruta como almendras, que ellos venden molida; y tiénenla en tanto, que se trata par moneda en toda la tierra, y con ella se compran todas las cosas necesarías en los mercados y otras partes. E había hechas cuatro casas muy buenas, en que en la una, demás de los aposentamientos, hicieron un estanque de agua, y en él pusieron quinientos patos, que acá tienen en mucho, porque se aprovechan de la pluma dellos y los pelan cada año, y hacen sus ropas con ella; y pusieron hasta mil y quinientas gallinas, sin otros adcrezos de granjerías, que muchas veces juzgadas por los españoles que las vieron, las aprecíaban en veinte mil pesos de oro. Asimismo le rogué al dicho Muteczuma que me dijese si en la costa de la mar había algun rio ó ancon en que los navios que viniesen pudiesen entrar y estar seguros. El cual me respondió que no lo sabía ; pero que él me faría pintar toda la costa y ancones y rios della, y que envíase yo españoles á los ver, y que él me daría quien los guíasc y fuese con ellos, y así lo hizo. E otro dia 1110 trujcron figurada en un paño toda la costa, y en ella parecia un rio que salía á la mar, mas abíerto, segun la figura, que los otros; el cual parecia estar entre las sierras que dicen Sanmin’, yson tan altas que forman un ancon por donde los pilotos hasta entonces creian que se partia la tierra en una provincía que se dice Mazalmaco‘“; y me dijo que viese yo á quien quería envíar, y que él proveería como se viese y supiese todo; y luego señalé diez hombres, y entre ellos algunos pilotos y personas que sabían de la mar. E con el recaudo que él dió se partieron y fueron par toda la costa, desde el puerto de Chalehilmeca‘ que dicen de San Juan, donde yo desembarqué, y anduvieron por ella sesenta y tantas leguas, que en ninguna parte hallaron rio ni aneon donde pudiesen entrar navíos ningunos, puesto que en la dicha costa había muchos y muy grandes, y todos los sondaron con canoas, y así llegaron á la dicha provincía de Cuaealeo‘í, dondé el dicho rio está; y el señonde aquella provincía, que se dice Tuchintecla, los recibíó muy bíen y les dió canoas para mirar el I'lO, é hallaron en la entrada dél dos brazas y media largas en lo mas bajo de bajar, y subíeron por el dicho rio arriba doce leguas, y lo mas bajo que en él hallaron fueron cinco ó seis brazas. E segun lo que dél vieron, se cree que sube mas de treinta leguas de aquella hondura, y en la ribera dél hay muchas y grandes poblaciones, y toda la pro— vincía es muy llana y muy fuerte, y abondosa de todas las cosas de la tierra y de mucha y cási innumerable gente. E los desta provincía noson vasallos ni súbditos de Muteezuma, antes sus enemigos. E asimismo el señor della, al tiempo que los españoles llegaron, les envió á decir que los de Culúa no cntrasen en su tierra, porque eran sus enemigos. E cuando se volvieron los españoles á mí con esta relacion, envió con ellos ciertos mensajeros, con los cuales me envió ciertas joyas de oro y cueros de tigres, y plumajes y piedras y ropa; v ellos me dijeron de su parte que había muchos dias, que Tuclnntecla, su señor, tenía noticía de mi; porque los de Putunchan, que es el rio de Grijalba3, que son sus amigos, le habían hecho saber cómo yo había pasado por allí y había peleado con ellos porque no me dejaban entrar en su pueblo, y como después quedamos amigos, y ellos por vasallos de,V. M., é que él asimismo‘se ofrecia á su real servicio con toda su tierra, é me rogaba que le tuviese por amigo, con tal eondieion que los de Culúa no entrasen en su tierra, é que yo viese las cosas que en ella había, de que se quisiese servir V. M., y que él daría dcllas las que yo señalase en cada un año.

' El cacao de que se hace el chocolate.

3 Pueden ser las que hoy se llaman de San Martín, obispado de Oaxaca.

3 Sanniyn dicen la edicíon príncipe y el cód.de Viena, lo cual pudiera ser abreviatura de Sant Martyn. Lo cierto es que la localidad aquí indicada corresponde al territoríto y rio que hay entre las sierras de San Antony San Martín. El río se llamaba, segun Gómara, Guazacualco.

1 Es el de Veracruz.
2 Hoy río Guasaeoalco, dc la diócésis de Oaxaca.

3 Este río conserva hoy su nombre, y el de Tabasco por donde desemboca en el Océano.

Como de los españoles que vinieron desta provincía me informó ser ella aparejada para poblar, y snpe del puerto que en ella habían hallado, holgué mucho ; porque después que en esta tierra saltó , siempre he trabajado de buscar puerto en la costa della, tal que estuviese á propósito de poblar, y jamás lo había hallado, ni lo hay en toda la costa, desde el rio San Anton, que es junto al de Grijalba hasta el de Pánuco, que es la costa abajo, adonde ciertos españoles, por mandado de Francisco de Garay, fueron á poblar, de que en adelante á V. A. haré rclacion. E para mas me certificar dc las cosas de aquella provincía y puerto, y de la voluntad de los naturales della, y de las otras cosas necesarías á la poblacion, torné á envíar ciertas personas de las de mi compañía, que tenian alguna experiencía para alcanzar lo susdicho. Los cuales fueron con los mensajeros que aquel señor Tuchintecla me había envíado, y con algunas cosas que yo les di para él. E llegados, fueron dél bicn recibídos, y tornaron á ver y sondar el puerto y rio, yver los

asientos que había en cl para hacer el pueblo. E de todo me tra-

jeron verdadera y larga relacion, é dijeron que había todo lo necesario para poblar. E que el señor de la provincía estaba muy contento, y con mucho deseo de servir aV. A. E venidos con esta relacion, luego despaché un,capitan con ciento y cincuenta hombres, para que fuesen á trazar y formar el pueblo y hacer una fortaleza; porque el señor de aquella provincía se me había ofrecido de la facer, y asimismo todas las cosas que fuesen necesarías y lc mandasen, y aun hizo seis en el asiento que para el pueblo señalaron; y dijo que era muy contento que fuésemos allí á poblar y estar en su tierra.

En los capitulos pasados, muy poderoso Señor, dije cómo al tiempo que yo iba á la gran ciudad de Tenuxtitan me había salido al camino un gran señor, que venía de parte de Muteezuma; c segun lo que después dél supe, él era muy cercano dcudo de Muieczuma, y tenía su señorio junto al del dicho Muteczuma; cuyo nombre era Haculuacan‘. E la cabeza dél es una muy gran ciudad que está junto á esta laguna salada, que hay desde ella, yendo en canoas por la dicha laguna hasta la dicha ciudad de Tenuxtitan, seis leguas, y por la tierra diez. E llámase esta ciudad Tezcuco‘, y será de hasta treinta mil vecinos. Tienen, señor, en ella muy maravillosas casas y mezquitas, y oratorios muy grandes y muy bíen labrados. Hay muy grandes mercados; y demás desta ciudad, tiene otras dos, la una á tres leguas desta de Tezcuco, que se llama Acuruman , y la otra á seis leguas, que se dice Otunpa 3. Terná cada una destas hasta tres mil ó cuatro mil vecinos. Tiene la dicha provincía y señoría de Huculuacan otras aldeas y alquerías, en mucha cantidad, y muy buenas tierras y sus labranzas. E confina este señorio por la una parte con la provincía de Tascaltecal, de que ya á V. M, he dicho. Y este señor, que se dice Cacamazin, después de la prision de Muteczuma se rebeló, así contra el servicio de á quien se había ofrecido, como contra el dicho Muteczuma. Y puesto que por muchas veces fué requerido que viniese á obedecer los reales mandatos de V. M., nunca quiso, aunque demás de lo que yo le envíaba á requerir, el dicho Muteczuma se lo envíaba á mandar; antes respondia que si algo le querían, que fuesen á su tierra, y que allá verían para cuánto era, y el servicio que era obligado á hacer. E segun yo me inform.é, tenía gran copía de gente de guerra junta, y todos para ella bíen á punto. Y como por amonestaciones ni requerimientos yo no lo pude atraer, hablé ai dicho Muteczuma, y le pedi su parecer de lo que debíamos facer para que aquel no quedase sin castigo de su rebelion. El cual me respondió que quererle tomar por guerra que se ofrecia mucho peligro; porque él era gran señor, y tenia muchas fuerzas y gente, y que no se podia tomar tan sin peligro, que no muriese mucha gente. Pero que él tenia en su tierra del dicho Cacamazin muchas personas príncipales que vivian con él y les daba su salario ;‘ que él fablaría con ellos para que atrajesen alguna de la gente del dicho Cacamazin á sí, y que traida y estando seguros, aquellos favorecerían nuestro partido, y se podría prender seguramente. E así fué, que el dicho Muteczuma hizo sus conciertos de tal manera, que aquel

l El señ‘zrio de Culhuacan.

‘ El mismo nombre conserva hoy, y se tarda lo mismo en llegar con canoas.
’ Acuruman, hoy Oculma.
3 otumba.

las personas atrajeron al dicho Cacamazin á que se juntase con ellos en la‘dieha ciudad de Tezcuco, para dar órden en las cosas que convenían á su estado, como personas principales , y que les dolia que él hiciese cosas por donde se perdiese. E asi se juntaron en una muy gentil casa del dicho Cacamazin que está junto á la costa de la laguna, y es de tal manera edificada, que por debajo de_toda ella navegan las canoas, y salen á la dicha laguna: allí secretamente tenian aderezadas ciertas canoas con mucha gente apercebída para si el dicho Cacamazin quisiese resistir la prision, Y estando en su consulta, lo tomaron todos aquellos principales antes que fuesen sentidos de la gente del dicho Cacamazin , y lo metieron en aquellas canoas, y salieron á la laguna, y pasaron á la gran ciudad, que, como ya dije, está seis leguas de allí. E llegados, lo pusieron en unas andas, como su estado requería ó lo acostumbraban, y me lo trujeron; al cual yo_hiee echar unos grillos y poner á mucho recaudo. E tomado el parecer de Muteczuma, puse en nombre de V. A. en aquel señorío á un hijo suyo que se decia Cucuzcacin. Al cual hice que todas las comunidades y señores de la dicha provincía y señorío le obedeciesen por señor hasta tanto que fuese V. A. servido de otra cosa. E así se hizo, que de allí adelante todos le tuvieron y le obedeeieron por señor, como al dicho Cacamazin; y él fué obediente en todo lo que yo de parte de V. M. le mandaba.

Pasados algunos pocos dias después de la prision deste Cacamazin , el dicho Muteczuma hizo llamamiento y congregacion de todos los señores de las ciudades y tierras allí comarcanas; y juntos, me envió á decir que subíese adonde él estaba con ellos, é llegado yo, les habló en esta manera: a Hermanos y amigos mios, ya sabeis que de mucho tiempo acá vosotros y vuestro padres y abuelos habeis sido y sois súbditos y vasallos de mis antecesores y mios, é siempre dellos y de mí habeis sido muy bíen tratados y honrados, é vosotros asimismo habeis hecho lo que buenos y leales vasallos son obligados á sus naturales señores; é tambíen creo que de vuestros antecesores ternéis memoría cómo nosotros no somos naturales desta tierra, é que vinieron á ella de otra muy lejos, y los trajo un señor que en ella los dejó, cuyos vasallos to— dos eran; el cual volvió dende á mucho tiempo, y halló que nuestros abuelos estaban ya poblados y asentados en esta tierra , y ca

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