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á algunas torres ycasas fuertes, donde se defendian y nos ofendían. E así anduve por la ciudad peleando, dejando á buen recaudo el aposento, que era muy fuerte, bíen cinco horas, hasta que echó toda la gente fuera de la ciudad por muchas partes della, porque me ayudaban bíen cinco mil indios de Tascaltecal, y otros cuatrocientos de Cempoal. E vuelto al aposento, hablé con aquellos señores que tenía presos, y les pregunté qué_cra la causa que me querían matar á traícion. E me respondieron que ellos no'tenían la culpa, porque los de Culúa‘, que son los vasallos de Muteczuma, los habían puesto en ello; y que el dicho Muteczuma tenía allí, en tal parte, que, segun después pareció, sería legua y medía, cíncuenta mil hombres de guarnicion para lo hacer. Pero que ya conocian como habían sido engañados; que soltase uno ó dos dellos, y que harían recoger la gente de la ciudad, y tornar á ella todas las mujeres y niños y ropa que tenian fuera; y que me rogaban que aquel yerro los perdonase; que ellos meccrtificaban que de allí adelante nadie los engañaría., y serían muy ciertos y leales vasallos de V. A. y mis amigos. Y después de les haber hablado muchas cosas acerca de su yerro, solté dos dellos; y otro dia siguiente estaba toda la ciudad poblada y llena de mujeres y niños, muy seguros, como si cosa alguna de lo pasado no hobiera acaecido; é luego solté‘ todos los otros señores que tenía presos; con que me prometieron de servir á V. M. muy lealmentc. En obra de quince ó veinte dias que allí estuve quedó la ciudad y tierra tan pacífica y tan poblada, que parecia que nadie faltaba della, y sus mercados y tratos por la ciudad como antes los solian tener; y fice que los desta ciudad de Churultecal", y los de Tas— caltecal fuesen amigos, porque lo solian ser antes, y muy poco tiempo había que Muteczuma con dádivas los había aducido á su amistad, y hechos enemigos de estotros. _

Esta ciudad de Churultecal está asentada en un llano, y tiene hasta veinte mil casas dentro del cuerpo de la ciudad, é tiene de . arrabales otras tantas. Es señorío por si, y tiene sus términos conocidos; no obedecen á señor ninguno, excepto que se gobíer nan como estotros de Tascaltecal. La gente desta ciudad es mas vestida que los de Tascaltecal, en alguna manera; porque los honrados ciudadanos della todos traen albornoces encima de la otra ropa , aunque son diferencíados de los de Al'rica, porque tienen maneras; pero en la hechura y tela y los rapacejos son muy semejables. Todos estos han sido y son, después deste trance pasado, muy ciertos vasallos de V. M. y muy obedientes á lo que yo en su real nombre les he requerido y dicho; y creo lo serán de aquí adelante. Esta ciudad es muy fértil de labranzas, porque tiene mucha tierra y se riega la mas parte della, y aun es la ciudad mas hermosa de fuera que hay en España, porque es muy torreada y llana. E certifico á V. A. que yo conté desde una mezquita cuatrocientas y tantas torres en la dicha ciudad, y todas son de mezquitas. Es la ciudad mas á propósito de vivir españoles que yo he visto de los puertos acá, porque tiene algunos baldíos y aguas para críar ganados, lo que no tienen ningunas de cuantas hemos visto; porque es tanta la multitud de la gente que en estas partes mora, que ni un palmo de tierra hay que no esté labrado; y aun con todo en muchas partes padecen necesidad por falta de pan ; y aun hay mucha gente pobre, y que piden entre los ricos por las calles y por las casas y mercados, como hacen los pobres en España, y en otras partes que hay gente de razon.

' Esto es, los mejicanos. ’ Cholula.

A aquellos mensajeros de Muteczuma que conmigo estaban, hablé acerca de aquella traícion que en aquella ciudad se me quería hacer, y cómo los señores della afirmaban que por consejo de Muteczuma se había hecho, y que no me parecia que era hecho de tan gran señor como él era, envíarme sus mensajeros y personas tan honradas, como me había envíado á me decir que era mi amigo, y por otra parte buscar maneras de me ofender con mano ajena, para se excusar él de culpa si no le sucediese como él pensaba. Y que pues así era, que él no me guardaba su palabra ni me decia verdad, é que yo quería mudar mi propósito; que así como iba hasta entonces á su tierra con voluntad de le ver y hablar y tener por amigo, y tener con él mucha conversacion y paz, que agora quería entrar por su tierra, de guerra, haciéndole todo el daño que pudiese como á enemigo, y que me pesaba mucho dello, porque mas le quisiera siempre por amigo, y tomar siempre su parecer en las cosas que en esta tierra hobíera de ha

‘cer. Aquellos suyos me respondieron que ellos había muchos dias que estaban conmigo, y que no sabían nada de aquel concierto mas dc lo que allí en aquella ciudad, después que aquello se ofreció, supieron; y que no podían creer que por consejo y mandado de Muteczuma se hiciese, y que me rogaban que antes que me determinase de perder su amistad y hacerle la guerra que decía, me informase bíen de la verdad, y que diese licencía á uno dellos para ir á le hablar, que él volvería muy presto. Hay desde esta ciudad adonde Muteczuma residía veinte leguas. Yo les dije que me placía, y dejé ir á él uno dellos, y dende á seis dias volvió él, y el otro que primero se había ido. E trajéronme diez platos de oro y mil y quinientas piezas de ropa, y mucha provision de gallinas y panicap , que es cierto brebaje que ellos beben , y medijeron que á Muteczuma le había pesado mucho de aquel desconcierto que en Churultecal se quería hacer; porque yo no creería ya sino que había sido por su consejo y mandado, y que el me hacía cierto que no era así, y que‘la gente que allí estaba en guarnicion era verdad que era suya ; pero que ellos se habían movido sin él habérselo mandado, por inducimiento de los de Churultecal, porque eran de dos provincías suyas, que se llamaban la‘ una Acancigo ’, y la otra Izcucan 3, que confinan con la tierra de la dicha ciudad de Churultecal, y que entre ellos tienen ciertas alíanzas de vecindad para se ayudar los unos á los otros, y que desta manera habían venido allí, y no por su mandado; pero que adelante yo vería en sus obras si era verdad lo que él me había envíado á decir ó no, y que todavía me rogata que no curase de ir á su tierra, porque era estéril, y padeceríamos necesidad, y que de donde quiera que yo estuviese le envíase á pedir lo que yo quisiese, y que lo envíaría muy complidamente. Yo le respondí que la ida á su tierra no se podia excusar; porque había de envíar dél y della relacion á V. M. y que yo creia lo que él me envíaba á decir; por tanto, que pues yo no había de dejar de llegar á verle, que él lo hobíese por bíen, y que no se pusiese en otra cosa, porque sería mucho daño suyo, é á m' me pesaría de cualquiera que le veniese. Y desde que ya vido que mi determinada voluntad era de velle á él y á su tierra, me envió á decir que fuese enhorabuena, que él me esperaría en aquella gran ciudad donde estaba , y envióme muchos de los suyos para que fuesen conmigo, porque ya entraba por su tierra; los cuales me querían encaminar por cierto camino‘ donde ellos debían de tener algun concierto para nos ofender, segun después pareció; porque lo vieron muchos españoles que yo envíaba después por la tierra. E había en aquel camino tantas puentes y pasos malos, que yendo por él, muy á su salvo pudieran ejecutar su propósito. Mas como Dios haya tenido siempre euidado de encaminar las’ reales cosas de V. S. M. desde su niñez, é como yo y los de mi compañía ibamos en su real servicio, nos mostró otro camino, aunque algo agrio2, no tan peligroso como aquel por donde nos querían llevar, y fué desta manera:

' Puede ser una especie de bebida que llaman atole, que cs masa de maíz, agua y azúcar. Herrera dice que es n pan de maíz n.

’ Acazingo.

5 Izúcar.

Que á ocho leguas desta ciudad de Churultecal están dos sierras muy altas y muy maravillosas, porque en fin de agosto tienen tanta nieve, que otra cosa de lo alto dellas sino la nieve ,uo se pare ce; de la una, que es la mas alta", sale muchas veces, así de día como de noche, tan grande bulto de humo como una gran casa ‘, y sube encima de la sierra hasta las nubes, tan derecho como una vira, que, segun parece, es tanta la fuerza con que sale, que aunque arriba en la sierra anda siempre muy recio viento , no lo puede torcer; y porque yo siempre he deseado de todas las cosas desta tierra poder hacer á V. A. muy particular relacion, quise desta, que me pareció algo maravillosa, saber el secreto, y envié diez de mis compañeros, tales cuales para semejante negocio eran necesarios, y con algunos naturales de la tierra que los guíasen , y les encomendé mucho procurasen de subír la dicha sierra, y saber el secreto de aquel humo de donde y cómo salía.

e Los cuales fueron , y trabajaron lo que fué posible por la subír, y jamás pudieron, á causa de la mucha nieve que en la sierra hay, y de muchos‘torbellinos que de la ceniza que de allí sale andan por la sierra, y tambien porque no pudieron sofrir la gran fríaldad que arriba hacía ‘; pero llegaron muy cerca de lo alto; y tanto, que estando arriba comenzó á salir aquel humo, y dicen que salía con tanto ímpetu y ruido, que parecia que toda la sierra se caía abajo, y así sc bajaron , y trujeron mucha nieve y car.ámbanos para que los viésemos, porque nos parecia cosa muy nueva en estas partes, á causa de estar en parte tan cálida, segun hasta agóra ha sido opinion de los pilotos. Especíalmente que dicen que esta tierra está en veinte grados , que es en el paralelo de la isla Española, donde continuamente hace muy .gran calor. E yendo á ver esta sierra toparon un camino, y preguntaron á los naturales de la tierra que iban con ellosque para dó iban, y dijeron que á Culúa3, y que aquel era buen camino, yqne el otro por donde nos querían llevar los de Culúa no era bueno. Y los españoles fueron por él hasta encumbrar las sierras, por medio de las cuales entre la una y la otra va el camino; y descubrieron los llanos de Culúa, y la gran ciudad de Tenuxtitan, y las lagunas que hay en la dicha provincía, de que adelante haré relacion á V. A. y vinieron muy alegres por haber descubíerto tan buen camino, y Dios sabe cuánto holgué yo dello. Después de venidos estos españoles, que fueron á ver la sierra, y me haber informado bíen, así dellos como de los naturales, de aquel camino que hallaron, hablé á aquellos mensajeros de Muteczuma que conmigo estaban para me guíar á su tierra, y les dije que quería ir por aquel camino, y no por el que ellos decian, porque era mas cerca. Y ellos respondieron que yo decia verdad, que, era mas cerca y mas llano, y que la cansa por que por allí no me encaminaban era porque habíamos de pasar una jornada por tierra de Guasucingo , que eran sus enemigos, porque por allí no teniamos las cosas necesarías, como por la tierra del dicho Muteczuma, y pues yo quería ir por allí, procurarían como por la otra parte saliesen bastimentos al

' Este camino era por Calpulalpa, y no quiso Cortés ir por él.
’ El de Riofrío por el lado de la Sierra-Nevada.
’ Este es el volcan de Méjico; y en otra carta se dará mas noticia de él.

‘ El volcan es de fuego, y le ha vomitado algunas veces abrasando el monte y arrojando cenizas á mucha distancia. Los indios llamaban á este volcan Popocatepec, sierra un humea.

' A lo alto del volcan ninguno ha llegado, porque la nieve está como espuma; pero no sirve para llevar á Méjico,‘ sino la de la otra sierra inmediata, que los gentiles creían era la mujer del Volcan, y por esto la llamaban Zihualtepec.

’ Es cierto que todos colocan este país á veinte grados de latitud.

‘‘ Méjico.

‘ Guajozingo.

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