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nido á manera de preso, aunque con buen tratamiento, á un cacique, el mas principal de todas aquellas provincías, á quien todos los caciques é indios de aquellas partes obedecían, y que con este sojuzga muy grand parte de tierra é se hace é cumple por los indios todo lo que el dicho Cortés les manda, é que deste cacique

ha habído mucha cantidad de oro (no se pudo saber con certi-_

dumbre lo que será), é que apartado el quinto de V. A. de lo demas, de consentimento de la gente, tomó para si otro quinto, é lo otro partió entre los españoles que con él estaban, no por partes iguales salvo ácada uno la parte que á él le pareció, porque todos le dieron poder para que lo dividiese como á él bíen visto fuese; y que el dicho oro que estaba en piezas labradas lo había hecho fundir, é que asimismo tenia muchas joyas de piedras que dicen ser de valor, é ropa de algodon de diversas maneras labradas, é plumajes de mas perfeccion que _hasta agora se haya visto. É asimismo‘que tiene cantidad de plata, ó que los indios de la dicha poblacion le labran todas las piezas de jarros y tazas é platos de la hechura y manera que se las piden; ‘é que había ahorcado ciertos caciques porque habían sido en la muerte de un español é tenian concertado de le matar á él; é que tenía pensamiento de no obedecer á Diego Velazquez ni á la gente que alli envíase, sino esperar á lo que V. M. mandase proveer, é que temiéndose del dicho Diego Velazquez el dicho Hernando Cortés había mandado ó dado á entender á los indios que si españoles alli fuesen que era por les hacer daño, que en ninguna manera les acogesen en la tierra.

Sabído esto hize que el dicho español saliese en tierra y les dijese á los indios que no se alterasen, que toda era gente envíada por V. A., é que todos eran unos, asi los que alli estaban como los que al presente iban; el cual asi lo hizo, é trujo al navio siete ó ocho de los indios que me hablasen, los cuales yo aseguré lo mejor que pude. Asimismo me dijo el dicho español que en la dicha tierra había muy grandes poblaciones é edificios de cal y canto, donde había grandisimo número de indios, é que seguramente podia andar un solo español por toda la tierra sin que de los in.dios recibíese daño. ‘

Despues de lo cual el dia siguiente vino el dicho capitan Narvaez con los otros navios, é surto en el dicho puerto le envié con el se

cretario de la Abdiencía al dicho español, para que dél seinforma

se, el cual le detuvo en su navio, y otro dia se vino al navio de

V. A. él é los otros capitanes de la dicha armada con él á me decir que pues _Cortés estaba la tierra dentro, y porque los navios no iban bíen acondicionados que pensaba saltar con toda la gente en tierra á poblar en aquella provincía. Yo le dije que no lo podia hacer atento lo que yo había mandado en la isla Fernandina á Diego Velazquez é á él é á toda la otra gente, é lo que por instruccion el dicho Diego Velazquez le había dado; ni convenía que lo hiciese pues aquel español decia que Cortés estaba de intencion de lo no acoger, é que sería alterar los indios que estaban sosegados, y dar ocasion á que entre la una gente é la otra hobíese debates é diferencías, é los indios se dividiesen, demas que en el dicho puerto no había tierra en que se pudiesen sostener ni mantener, porque ya los bastimentos le faltaban, é que se debía ir á uno de los asientos que en la costa habíamos visto que tenian muy buena disposicion, é aquel español decia que eran muy abastados de mantenimientos, é que alli poblaría en tanto que V. M. mandaba proveer, sin embargo de lo cual de hecho el dicho capitan saltó en tierra con toda la gente, é desembarcaron los caballos que llevaba, é mandó á los indios que le vinieron á ver que le trujesen mantenimientos, é hizo alcaldes ordinarios á Francisco Verdugo, cuñado del dicho Diego Velazquez, casado con una hermana suya, é á un Juan J uste, .su críado é mayordomo, é regidores á Diego Velazquez é Domingo Velazquez, sus sobrinos, é á Gonzalo Martin de Salvatierra, é Juan de Gamarra, é señaló el dicho puerto para hacer en el poblacion. E envió á un clérigo é otras dos personas doce leguas de alli á un asiento donde estaban cincuenta delos españoles de la compañía de Cortés á les notificar los poderes de Diego Velazquez; los cuales españoles tomaron al dicho clérigo é dos hombres é los llevaron al dicho Cortés sin curar de dar respuesta ninguna, é dejaron despoblado el dicho pueblo. E asimismo escribíó á un Juan Velazquez, cuñado suyo, que había‘ ido con Cortés, que estaba hácia la parte de las Minas con doscientos españoles de la compañía del dicho Cortés, que se viniese para él, é el dicho Juan Velazqucz sin le dar respuesta con la carta é gente se fué do el dicho Cortés estaba.

Yo á la sazon, estaba muy enfermo; pero visto esta determinacion élos daños quese podían seguir, porque yaá losindios se les comenzaba á entender como la una. gente de la otra era diferente, é como el dicho Pamfilo de Narvaez los atraía á que le siguiesen á él é no al dicho Cortés, salí en tierra é hablé al dicho capitan, diciéndole el grand yerro que hacía, é las razones que me pareció que convenían para lo atraer á que noerrase ni diese ocasion que Hernando Cortés é los que con él estaban se alterasen, é no le pude hacer venir en lo que convenia, que era irse de alli é quitarse de debate con Cortés, antes insistía en estar en la dicha tierra quel dicho Hernando Cortés tenía, porque aquello le pareció que hacía mucho en el derecho del dicho adelantado Diego Velazquez. Y puesto que notoríamente me convidaba é convidó que aceedía, é que erraba el dicho capitan en poblar en el dicho puerto é hacer las otras cosas por los términos que lo hacía, para se lo mandar por abto‘, y que en todo tiempo pareciese por escrito la justifieacion de lo que se proveyese é mandase, comencé á recibír inl’ormacion antel dicho secretario, é recibí su dicho de aquel español de la compañía de Cortés, de que en arriba hago relaeion, el tras lado del cual, porque á caso estaba en mi poder de letra del dicho secretario é firmado del dicho tesorero que me lo había dado para continuar la informacion, se envia con la presente á V. M. ‘

Y porque vi quel dicho capitan se alteraba de ver que recibía informacion, mandé al dicho secretario que hiciese' un mandamiento en el cual relatadas las cabsas’ que para ello había, le mandaba so graves penas se fuese á poblar con la dicha gente á otra parte, é que lo hiciese con brevedad porque los españoles comenzabanáentrar por la tierra adentro, é se desmandaban, é tomaban á los indios los mantenimientos é otras .cosas que tenian, é que no fuese ni envíase gente contra Cortés, é si envíase pacificamente á le notificar las provisiones, me lo hiciese saber para que juntamente yo envíase persona que le notificase las provisiones del Abdiencía, é hacer los mandos que conviniesen al dicho Cortés é gente que con él estaba para que por su parte no viniese en rompimiento. '

i Lo mismo que auto. ’ Causas.

El mismo dia, ya al sol puesto, acabado de hacer el dicho mandamiento, antes que se le notificase vinieron á una tienda mia do yo pesaba los dichos alcaldes é regidores que el dicho Pamfilo de Narvaez había hecho, con su escribano, á me pedir que les mostrase los poderes que tenía de la dicha Abdiencía, é yo mande al dicho secretario que sentase su requerimiento, é. de palabra les dije que ellos bíen sabían los poderes que de la dicha Abdiencía llevaba, los cuales había mostrado en la isla Fernandina al adelan— tado é al dicho capitan Narvaez, por virtud de los cuales les había hecho los mandos é otras cosas que ellos habían visto, é que demas les eran notorios; pero que á mayor abundamiento se los mostraría, é que quería responder á su requerimiento. E asi les dije cual era mi respuesta. Los cuales luego se fueron, é, segund despues supe, hicieron pregonar que no me hobíese ninguno por juez, ni me acudiese ni diese favor; é incontinenti tornaron á la dicha mi tienda con alguaciles é con gente armada con ellos á me decir que me embareaseé do no con mano armada é con dicha gente que consigo trajeron meterme en el navio que había ido. Yo mandó al alguacil mayor que llevaba que los prendiese, é así del que mas cercano hallé diciendole que fuese preso, é en nombre de V. M. é de la real justicía é Abdiencía pedí favor á la gente mas cercana, é ninguno ‘me acudió porque llevaron para lo hacer las personas mas acebtas para su proposito, y porque el dicho eapitan para los indignar daba á entender á toda la gente que yo estorbaba que no fuesen aprovechados en defender que no fuesen á do estaba el dicho Cortés, ni entrasen por aquella tierra; por manera que l'ué forzado de me entrar en el dicho navio. Todo lo cual desde el principio que me requirieron que les mostrase el poder, hasta que me cmbarcaron, pasó en espacio de medía hora. Y cuando me hobíeron embarcado en el navio de V. A. en que yo iba, quitaron al maestre del dicho navio é á los marineros dél, é pusieron de su mano á otro maestre é piloto é marineros é otra gente por guarda, para que no me dejasen saltar en tierra‘ni co—

¡nuniear con ninguna persona. Y lo mismo hicieron al secretario

de la dicha Abdiencía que conmigo llevaba, que lo prendieron é embarcaron en otro navio de los de su armada, porque yo no pudiese hacer antél ningund abto ni mando, y en otro navio pusieron al alguacil mayor, á cada uno con guardas é á recabdo. Y

puesto que yo envié á que viniese un escribano á la nao con propósito de les hacer algund mando, é tomar por testimonio lo que conviniese, so color que era para otorgar escripturas mías propías, porque para lo demas no daban lugar,‘ no lo quisieron consentir antes de bordo del navio quitaron á Hernando Alonso de Villanueva, escribano de V. A. que para ello había venido.

Alli me tuvieron en el dicho puerto de Ulúa ciertos días embarcado, hasta que acordaron de me envíar en la nao de V. A. á la dicha isla Fernandina á Diego Velazquez, y para ello tomaron juramento á la gente de la mar que no fuesen á otra parte. Y de la misma manera envíaron al dicho secretario é alguacil mayor con otra nao del armada, y en el camino la una de las naos sc partió dela otra, é á cabo de muchos dias dc navegacion aportó cl navio en que yo venía á la parte del norte de la dicha Fernandina en una isleta pequeña, que llaman isla de Lobos, que es sesenta leguas adelante de donde el dicho Diego Velazquez quedaba. Dende mandé al maestre é marineros que sin embargo del juramento que se les había tomado que seguiesen la vía desta isla para poderlo hacersaber á esta Abdiencía Real, é que se hiciese dello relacion á V. M., porque yendo en Cuba hobíera muchos estorbos é dilaciones, é se tuvieran formas como S. A. no fuera informado de la desobeden cia é fuerza que á esta ‘Abdiencía Real se había hecho. Y navegando para esta isla, tocamos en un puerto de la dicha isla Fernandina, donde se salieron en tierra un Juan Velazquez, cuñado del dicho Diego Velazquez, y el piloto é otros que alli habían puesto por guardías.

Dende el dicho puerto escribí al dicho Diego Velazquez haciendole saber el insulto que alli había pasado, y el mal camino quel capitan é gente quél envió llevaban para que en tanto que V. M. lo mandaba proveer é castigar, él proveyese de manera que aquellas partes no se asolasen é destruyesen. Segui mi víaje para esta isla donde llegué al cabo della, en un puerto que se dice San Nicolas, con harto trabajo é peligro dende á tres meses y medio que parti del dicho puerto de Ulúa, á causa de muy malos tiempos é del navio en que venía, que se anegaba y estaba muy mal acondicionado. Luego que llegué á esta isla salté en tierra y á pie me vine hasta hallar poblado, y habrá tres dias que llegué á esta ciu

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