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se dice Acaxual, donde bate la mar del Sur en él, y ya tido porque pensaban que un prado que se hacia en medio que llegaba á media legua del dicho pueblo, vi los cam de los unos y de los otros era ciénaga; y después que viepos llenos de gente de guerra de él, con sus plumajes y ron que estaba teso y bueno, rompieron por los indios, y divisas, y con sus armas ofensivas y defensivas, en mi desbaratáronlos, y fueronsiguiendo elalcance por el puetad de un llano, que me estaban esperando, y llegué blo mas de una legua, y aquí se hizo muy gran matanza de ellos hasta un tiro de ballesta, y allí me estuve quedo y castigo; y como los pueblos de adelante vieron que hasta que acabó de llegar mi gente; y desque la tuve en campo los desbaratábamos, determinaron de alzarse junta, me fui obra de medio tiro de ballesta hasta la gen- y dejarnos los pueblos, y en este pueblo holgué dos dias, te de guerra , y en ellos no hobo ningun movimiento di y al cabo de ellos me parti para un pueblo que se dice alteracion, á lo que yo couoscí; y parescióme que esta- | Miaguaclan, y tambien se fueron al monte como los ban algo cerca de un monte, donde se me podrian aco- otros. E de aquí me parti para otro pueblo que se dice ger: y mandé que se retrajese toda mi gente, que éra- | Atehuan, y de allí me enviaron los señores de Cuxcamos ciento de caballo , y ciento y cincuenta peones, y | clan sus mensajeros, para que diesen la obediencia á obra de cinco ó seis mil indios amigos nuestros; y así, sus majestades, y á decir que ellos querian ser sus ranos ibamos retrayendo; y yo me quedé en la rezaga, sallos y ser buenos; y así, la dieron á mí en su nombre; haciendo retraer la gente; y fué tan grande el placer y yo los recebí, pensando que no me mentirian como que hobieron, siguiendo hasta llegar a las colas de los los otros; y llegando que llegué á esta ciudad de Curscaballos, las flechas que echaban pasaban en los de caclan, hallé muchos indios de ella, que me recibielanteros; y todo aquesto era en un llano que para ellos ron, y todo el pueblo alzado; y mientras nos aposentani para nosotros no habia donde estropezar. Ya cuan mos, no quedó hombre de ellos en el pueblo, que todos do me vi retraido un cuarto de legua, adonde á cada

se fueron á las sierras. E como vi esto, yo envié mis uno le habian de valer las manos, y no el huir, di vuelta mensajeros á los señores de allí á decirles que no fuesobre ellos con toda la gente, y rompimos por ellos; y sen malos, y que anirasen que habian dado la obedietfué tan grande el destrozo que en ellos hicimos, que en cia á su majestad, y á mí en su nombre, asegurándoles poco tiempo no habia ninguno de todos los que salie- que viniesen, que yo no les iba á facer guerra ni i to ron vivos; porque venian tan armados, que el que caia marles lo suyo, sino á traerlos al servicio de Dios nuesen el suelo no se podia levantar; y son sus armas cose tro Señor y de su majestad. Enviáronme á decir que letes de tres dedos de algodon, y hasta en los piés, y no conoscian á nadie, que no querian venir, que si flechas y lanzas largas; y en cayendo, la gente de pié | algo les queria, que allí estaban esperando con sus atlos mataba todos. Aquí en este reencuentro me hirieron mas. E desque vi su mal propósito, les envié un mandamuchos españoles, y á mí con ellos, que me dieron un miento y requerimiento de parte del Emperador nuesflechazo que me pasaron la pierna, y entró la flecha tro señor, en que les requeria y mandaba que no que por la silla , de la cual herida quedo lisiado, que me brantasen las paces ni se rebelasen, pues ya se habian quedó la una pierna mas corta que la otra bien cuatro dado por sus vasallos; donde no, que procederia contra dedos; y en este pueblo me fué forzado estar cinco dias | ellos como contra traidores alzados y rebelados conpor curarnos, y al cabo de ellos me partí para otro pue tra el servicio de su majestad, y que les haria la guerra, blo llamado Tacuxcalco, adonde envié por corredores y todos los que en ella fuesen tomados á vida serian esdel campo á don Pedro y á otros compañeros, los cua clavos y los herrarian; y que si fuesen leales, de mi les prendieron dos espías, que dijeron cómo adelante | serian favorecidos y amparados, como vasallos de su estaba mucha gente de guerra del dicho pueblo y de majestad. E á esto, ni volvieron los mensajeros ni resotros sus comarcanos, esperándonos; y para mas certi puesta de ellos; y como vi su dañada intencion, y porficar, llegaron hasta ver la dicha gente, y vieron mucha que aquella tierra no quedase sin castigo, envié gente multitud de ella. A la sazon llegó Gonzalo de Albarado á buscarlos á los montes y sierras; los cuales hallaru con cuarenta de caballo, que llevaba la delantera , por | de guerra , y pelearon con ellos, y hirieron españoles y que yo venia, como he dicho, malo de la herida , y hizo indios mis amigos; y después de todo esto fué preso cuerpo hasta tanto que llegamos todos; y llegados, y un principal de esta ciudad; y para mas justificacion recogida toda la gente, cabalgué en un caballo como se le torné á enviar con otro mi mandamiento, y retia pude, por mejor poder dar órden cómo se acometie pondieron lo mismo que antes, é luego como vi esto, sen; y vi que habia un cuerpo de gente de guerra, to | yo hice proceso contra ellos y contra los otros que me da hecha una batalla de enemigos, y envié á Gomez de habian dado la guerra, y los llamé por pregones, y tamAlbarado que acometiese por la mano izquierda con poco quisieron venir; é como vi su rebeldía y el proceso veinte de caballo, y Gonzalo de Albarado por la mano cerrado, lo sentencié, y dí por traidores y á pena de derecha con treinta de caballo, y Jorge de Albarado muerte á los señores de estas provincias, y á todos los rompiese con todos los demás por la gente, que verla demás que se hobiesen tomado durante la guerra y se de léjos era para espantar, porque tenian todos los mas tomasen después, hasta en tanto que diesen la obedienlanzas de treinta palmos, todas en arboledas; y yo me cia á su majestad, fuesen esclavos, se herrasen, y de puse en un cerro por ver bien cómo se hacia , y vi que ellos ó de su valor se pagasen once caballos que en la llegaron todos los españoles hasta un juego de herron conquista de ellos fueron muertos, y los que de aqui de los indios, y que ni los indios huian ni los españoles adelante matasen, y mas las otras cosas de armas ! acometian; que yo estuve espantado de los indios que otras cosas necesarias á la dicha conquista. Sobre estos así osaron esperar. Los españoles no los habien acome- | indios de esta dicha ciudad de Cuxcaclan, que estare

diez y siete dias, que nunca por entradas que mandé | ced que es mas poblada esta tierra y de mas gente que 1 hacer, ni por mensajeros que les hice, como he dicho, toda la que vuestra merced hasta agora ha gobernado.

les pude atraer, por la mucha espesura de montes y En esta tierra habemos hallado una sierra do está grandes sierras y quebradas, y otras muchas fuerzas un volcan, que es la mas espantable cosa que se ha visque tenian.

to, que echa por la boca piedras tan grandes como una Aquí supe de muy grandes tierras, la tierra adentro,

casa, ardiendo en vivas llamas, y cuando caen, se ha[ ciudades de cal y canto, y supe de los naturales como cen pedazos y cubren toda la sierra de fuego.

esta tierra no tiene cabo, y para conquistarse, segun es Adelante de esta , sesenta leguas, vimos otro volcan i grande y de muy grandísimas poblaciones, es menester que echa humo muy espantable, que sube al cielo, y de

nucho espacio de tiempo, y por el recio invierno que anchor de compás de media legua el bulto del humo. entra no paso mas adelante á conquistar; antes acordé Todos los rios que de allí decienden, no hay quien beme volver á esta ciudad de Guatemala, y de pacificar ba el agua, porque sabe á azufre, y especialmente viede vuelta la tierra que atrás dejaba , y por cuanto hice y | ne de allí un rio caudal muy hermoso, tan ardiendo, que en ello trabajé , nunca los pude atraer al servicio de su no le podia pasar cierta gente de nfi compañía que majestad; porque toda esta costa del sur, por donde iba á hacer una entrada; y andando á buscar vado, hafuí, es muy montosa, y las sierras cerca, donde tienen llaron otro rio frio que entraba en este, y allí donde se el acogida; así que yo soy venido á esta ciudad por las juntaba hallaron vado templado que lo pudieron pasar. muchas aguas, adonde, para mejor conquistar y pacifi De las cosas de estas partes no hay mas que hacer saber

car esta tierra tan grande y tan recia de gente, hice y á vuestra merced sino que me dicen los indios que de i edifiqué en nombre de su majestad una ciudad de espa esta mar del Sur á la del Norte hay un invierno y un

ñoles, que se dice la ciudad del Señor Santiago, porque verano de andadura. desde aquí está en el riñon de toda la tierra, y hay mas Vuestra merced me hizo merced de la tenencia de y mejor aparejo para la dicha conquista y pacificacion, esa ciudad, y yo la ayudé á ganar y la defendí cuando y para poblarlo de adelante; y elegi dos alcaldes ordi estaba dentro con el peligro y trabajo que vuestra mernarios y cuatro regidores, segun vuestra merced allá ced sabe; y si hobiera ido en España, por lo que yo á su verá por la eleccion.

majestad he servido, me la confirmara y me hiciera mas Pasados estos dos meses de invierno que quedan, mercedes; hanme dicho que su majestad ha proveido; que son los mas recios de todo, saldré de esta ciudad en no me maravillo, pues que de mí no tiene noticia, y de demanda de la provincia de Tapalan, que está quince esto nadie tiene la culpa sino vuestra merced, por no jornadas de aquí, la tierra adentro, que, segun soy in haber hecho relacion á su majestad de lo que yo le he formado, es la ciudad tan grande como esa de Méjico, servido, pues me envió acá : suplico á vuestra merced y de grandes edificios, y de cal y canto, y azoteas; y sin le haga relacion de quién yo soy, y lo que á su majestad esta, hay otras muchas, y cuatro ó cinco de ellas han ve he servido en estas partes , y donde ando, y lo que nuenido aquí á mi á dar la obediencia á su majestad, y di vamente le he conquistado, y la voluntad que tengo de cen que la una de ellas tiene treinta mil vecinos; no me le servir en lo que adelante, y cómo en su servicio me maravillo, porque, segun son grandes los pueblos de han lisiado de una pierna, y cuán poco sueldo hasta esta costa, que la tierra adentro haya lo que dicen; este agora he ganado yo y estos hidalgos que en mi compaverano que viene, placiendo á nuestro Señor, pienso ñía andan, y el poco provecho que hasta agora se nos pasar docientas leguas adelante, donde pienso su ma- ha seguido.- Nuestro Señor prósperamente crezca la jestad será muy servido y su estado aumentado, y vues vida y muy magnífico estado de vuestra merced por tra merced terná noticia de otras cosas nuevas. Desde largos tiempos.-De esta ciudad de Santiago, á 28 de esa ciudad de Méjico hasta lo que yo he andado y con- | julio de 1524 años.---Pedro de Albarado. quistado hay cuatrocientas leguas; y crea vuestra mer

RELACION

HECHA

POR DIEGO GODOY A HERNANDO CORTÉS,

EN QUE TRATA DEL DESCUBRIMIENTO DE DIVERSAS CIUDADES Y PROVINCIAS, Y GUERRA QUE TUVO CON LOS INDIOS, Y SU MODO DE PELEAR; DE LA PROVINCIA DE CHAMULA, DE LOS CAMINOS

DIFÍCILES Y PELIGROSOS, Y REPARTIMIENTO QUE HIZO DE LOS PUEBLOS.

Muy magnífico Señor : Desde el pueblo de Cenacan- | peleando era tan peligrosa, que poniéndose con nostean escribí á vuestra merced todo lo que hasta enton- otros en contienda, corriamos mucho riesgo, y corces me paresció que habia que hacer saber á vuestra riéndolo nosotros, lo corrian todos los demás españomerced, y esta será para hacer saber a vuestra merced les que con el teniente estaban, acordé que era mejor todo lo demás que después ha sucedido , de que me pa dejar la subida y tornarnos al pueblo que atrás quedaba, reció que es bien á vuestra merced hacer relacion; y 1 que digo que estaba despoblado; y de allí enviéles á hasabrá vuestra merced que en mártes, tercero dia de blar, yles envié á decir con un indio de Cenacantean que pascua de Resurreccion , que fueron 29 dias de marzo, por qué lo habian hecho mal, que no habian aderezado por la mañana el teniente se partió con la gente para el camino para que fuésemos; que los caballos no podian ir á un pueblo que se dice Huegueyztean, que de allí á subir arriba ; que viniesen allí donde estábamos, los seCenacantean habia venido de paz á Francisco de Medi- | hores ó algunos principales, para les hablar lo que el na, antes que el teniente allí viniese , que le habia en- teniente nos liabia mandado que les dijésemos y hiciéviado desde Chiapa , y tambien habia ido de paz al te semos saber; y nos enviaron á decir que no querian veniente á Chiapa; y á mí, con seis de caballo y siete nir, ni que fuésemos allá; que qué los queriamos; que ballesteros, envió por otro camino, para ir a visitar otra nos volviésemos; si no, que allí estaban con sus armas provincia que se dice Chamula , que asimismo me ha- apercebidos para recebirnos. E viendo esto, y acordánbia ido de paz al teniente á Chiapa, y para desde allí ir doseme de la de Almería, que me paresció semejante á después donde iba el teniente, porque no es muy lé ella, porque no nos acaesciese algun desman, como se jos lo uno de lo otro; y por el camino que me guiaron, puede creer, segun lo que después sucedió, que fuera habia, hasta llegar á cinco pueblos pequeños de la di milagro escapar ninguno de nosotros, por no poder pecha provincia, que todos están á vista unos de otros, lear á caballo ni retraernos, nos volvimos; porque voltres leguas de muy perverso camino , que muy poco de viendo el teniente con toda la gente sobre ellos, se poél podimos ir cabalgando; y como llegamos al primer dia bien castigar; y volviendo la guia, nos llevó por un pueblo , hallamos que estaba todo despoblado, que en camino de atajo, por el cual fuimos á salir á puesta de todo él no habia la menor cosa del mundo que comer, ni sol adonde el teniente estaba aposentado, que era en el una olla ni piedra; y este pueblo estaba en un alto, y camino, en una inuy buena vega muy grande, á par de bajamos de élá una cañada que se bacia para subir a los un rio, y cercado de muy hermosos pinales, á vista de otros pueblos, que desde esto que digo muy bien se tres pueblos de Cenacantean, que estaban en una sierveian; los cuales estaban en una ladera muy alta, muy ra que allí junto se hacia, que habrá hasta esta vega de cerca unos de otros, y para subir a ellos se hacia una Cenacantean dos leguas y media ; y allí llegados, le hicucsta muy alta y agra, que de diestro los caballos con ce saber al teniente lo que habiamos visto, y que me gran pena podian subir; y comenzando á subir, vimos parescia que cra bien que aquellos no quedaseu sin casen lo alto en el mismo camino un escuadron de gente | ligo; y a él asi le paresció. de guerra y las lanzas enhiestas, que son tan largas | Otro dia por la mañana, 30 de marzo, miércoles, como lanzas jinetas; y yendo así por la cuesta arriba, partimos para ir sobre el dicho pueblo de Chamula, y vimos cómo por la loma de la dicha ladera venian, átre- quedando en la dicha vega todo el fardaje y algunos chos unos de otros, muchos indios corriendo con sus dolientes, y con ellos Francisco de Ledesma , regidor, armas á se juntar con los que estaban sobre el camino, con diez de caballo para guarda del rcal; y nos guiaron y apellidándose y llamándose unos á otros; y viendo por otro cainino , que iba á la dicha cabecera de la diesto, y cómo la tierra que atrás quedaba para volver cha provincia , y llegamos á ella á hora de las diez del dia , y antes de llegar á ella se hace una muy gran cues- | nera no habia medio para les poder entrar; que no se ta hácia bajo, muy peligrosa, en la cual á la vuelta al- asomaba hombre, cuando veinte lanzas le tenian puesgunos caballos cayeron en harta hondura, aunque no tas en los ojos. E como anocheció allí en las dichas capeligraron, por no ser de piedras y haber en ella algu sas, que eran dos ó tres, desde donde peleamos, luvinas matas.

mos la noche velando con mucho recado, y no menos Bajado, Señor, abajo de la cuesta, al rededor del pue de dentro hicieron; que toda la noche hicieron muy blo, que está en un cerro muy alto, se hace una caña grandes areitos y gritas, y tañendo atabales, y muchas da; y creyendo que luego se pudiera tomar, los de ca veces nos tiraban piedras y algunas flechas, y se gia ballo nos partimos en tres cuadrillas, para cercar el cómo arrancaban piedras para tirar , porque sonaba al dicho pueblo y dar en la gente que hubiese con parte tiempo que la descargaban en el suelo. de nuestros amigos; y el teniente con los peones y los | Luego, Señor, como fué de dia, comenzamos á comdemás de los amigos, porque caballo en ninguna mane batir el albarrada; y ya que el sol salia, vinieron las ra podia subir, si no era con mucho peligro y de dies hachas y azadones y barretas por que se habia entro, comenzó á subir por una ladera, por do iba el cami viado; y venido, se comenzó a deshacer el albarrada; no muy apgosto y ápartes de peña tajada. E llegados ya y como comenzamos á los apartar , nuestros amigos arriba , antes de llegar al pueblo, á par de unas casas le trajeron hạces de paja y fuegos, y pusiéronlo encima de recibieron con muchas piedras y flechas y con muchas la albarrada á las tablas para las quemar; y tan presto lanzas como las que tengo dichas, que son las armas como comenzó a arder el fuego, socorrieron con mucon que ellos mas pelean, y con unas pavesinas que les chas ollas de agua para lo matar. Antes de esto habian cubre todo el cuerpo desde la cabeza hasta los piés, las hecho un ardil, que nos echaban mucha agua caliente, cuales cuando quieren huir ligeramente, arrollan y to envuelta en ceniza y cal; y estando así peleando, echaman debajo del sobaco, y muy prestu, cuando quieren ron un poco de oro desde dentro, diciendo que dos peesperar, las tornan á extender; y aquí peleó un rato con tacas tenian de aquello , que entrásemos á las tomar, ellos, hasta que los retrajo y metió por una muy fuerte como gente que nos mostraba tener en poco. E ya que albarrada de esta manera, que tenia de alto dos buenos era mas de mediodía, cuasi á hora de vísperas , tenia: estados, y tan gruesa como cuatro piés, y mas, toda de mos hechos dos portillos, por los cuales nos juntálapiedra y tierra, entretejida con árboles y hecha de mu mos tanto con ellos, que pié & pié peleábamos; y ellos cho tiempo, y por la parte mas áspera tenia una esca como de cabo tener quedo tanto, que los ballesteros, lera de gradas muy angosta, que subia hacia arriba,

sin encarar, á manteniente les ponion las ballestas á los por donde entraban adentro; y encima de la dicha al- pechos, y no hacian sino apretar las llaves y derribar; y barrada todo del luengo puestas tablas muy gruesas, estando de esta manera, vino una grandísima agua yun tan altas como otro estado, y muy reciamente atadas

niebla tan escura, que apenas unos á otros nos podiamos con muy buenos maderos por fuera y por de dentro, y ver; fué forzado desviarnos del albarrada á las casas, muy fuertes bejucos y cuerdas. E antes de llegar a la y duró el agua una hora , y pasada, y esparcida la niedicha albarrada, al pie de ella estaba hecha una pali bla, tornamos al combate, y hallámonos burlados; que, zada de madera, metida en el suelo y cruzada una con

segun parece, la noche antes, como se vieron apretar, otra , y atada tan fuertemente, que todos estábamos

y aquel dia no habian hecho sino alzar el bato y mujemuy espantados; y desde la dicha albarrada de piedra, res y cuanto tenian, y subiendo el albarrada, no habia y por de dentro, desde un cerrillo que se hacia , todo hombre dentro; y porque paresciese que estaban ali, lleno de monte, peleaban tan fuertemente y tiraban dejaron las lanzas arrimadas al albarrada, que se parestanta piedra, que no habia medio de poderle entrar por cian por de fuera; y entramos por el pueblo adelante, ninguna parte; y estando así, arremetieron ciertos es el cual era muy trabajoso de andar, porque cada cinco pañoles á la dicha escalera, creyendo entrarles; y no ó seis casas era una fortaleza en ser fuertes; y los arrafueron llegados arriba, cuando los levantaron en peso yos del agua que habia llovido eran tan grandes, que con las lanzas, y los hicieron volver rodando por ella; no podiamos andar sin dar muchas caidas, y los amiy lo mismo hicieron por dos ó tres veces que acome gos siguieron hasta abajo, y tomaron muchas mujeres tieron por entrarles; lo cual era imposible, porque de y mochachos y algunos hombres; tepian asimismo las dentro era hondo, y de esta manera se defendian, y hi- lanzas arrimadas a las puertas de las casas, porque pezrieron muchos españoles y de nuestros amigos; aunque sásemos que estaban dentro, y aquí estuvimos todo escon la artillería y ballestas se les hacia harto daño, te dia y la noche, donde ballamos harto de comer, que porque ellos se descubrian tambien para pelear, que bien lo habiamos menester, á causa que los dos dias do no podia ser menos, y muy pocos tiros se echaban per- habiamos comido ni teniamos qué, ni aun los caballos, didos, que no se empleasen.

y no hallamos otra cosa. Supimos de los presos que al Viendo, Señor, que no querian huir, los de caballo, | dia antes se habian muerto docientos hombres , y que que abajo los estábamos esperando, acordamos de de aquel dia, que habian muerto tantos, que no los contajar los caballos y hacernos peones, y subimos arriba, y ron; y nos dijeron cómo habian estado alli gente de la peleamos todo aquel dia hasta que fué de noche, que otra provincia de Huegueyztean. Viernes, 1. dia del todo aquel dia se gastó en deshacer la estacada de ma mes de abril, nos tornamos al real; y porque descatidera que estaba delante de la dicha albarrada , y el te- | sasen los españoles, que todos los mas estaban heridos, niente envió al real por hachas y azadones y barretas pa- y se hiciese almacen, que mucho se habia gastado, esra derribar el albarrada de piedra; porque de otra ma- ' tuvimos allí, y el sábado adelante.

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