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POR PEDRO DE ALBARADO A HERNANDO CORTÉS,

EN QUE SE REFIEREN LAS GUERRAS Y BATALLAS PARA PACIFICAR LAS PROVINCIAS DE CHAPOTULAN, CHECIALTENENGO Y UTLATAN, LA QUEMA DE SU CACIQUE, Y NOMBRAMIENTO DE SUS HIJOS

PARA SUCEDERLE, Y DE TRES SIERRAS DE ACIJE, AZUFRE Y ALUMBRE.

SEÑOR : de Soncomisco escribí á vuestra merced , encubrir su mal propósito, y me mataron y hirieron todo lo que basta alli me habia sucedido, y aun algo de | gente de los indios de mi compañía; y como me vino lo que se esperaba ver adelante; y después de haber el mandado, yo envié gente de caballo á correr el camenviado mis mensajeros á esta tierra, haciéndoles sa po, y dieron en mucha gente de guerra, la cual peleó ber cómo yo venia á ella á conquistar y pacificar las pro con ellos, y aquella tarde hirieron ciertos caballos. E vincias que so el dominio de su majestad no se quisie otro dia fuí á ver el camino por donde habia de ir, y vi, sen meter, y de ellos como á sus vasallos, pues por tales como digo, tambien gente de guerra, y la tierra era se habian ofrecido á vuestra merced, les pedia favor y tan montosa de cacaguatales y arboleda, que era mas ayuda por su tierra, que haciéndolo así, que harian co fuerte para ellos que no para nosotros, y yo me retraje al mo buenos y leales vasallos de su majestad, y que de real, y otro dia siguiente me partí con toda la gente áenmí y de los españoles de mi compañía serian muy favo- trar en el pueblo, y en el camino estaba un rio de mal paso, recidos y mantenidos en toda justicia; y donde no, que y teníanlo los indios tomado, y allí peleando con ellos se protestaba de hacerles la guerra como á traidores re- lo ganamos; y sobre una barranca del rio, en un llano, esbelados y alzados contra el servicio del Emperador nues peré la rezaga, porque era peligroso el paso y traia mucho tro señor, y que por tales los daba; y demás de esto, daba peligro, aunque yo traia todo el mejor recado que popor esclavos á todos los que á vida se tomasen en la dia. Y estando, como digo, en la barranca, vinieron por guerra; y después de hecho todo esto y despachados los muchas partes por los montes y me tornaron á acomemensajeros de sus naturales propios, yo hice alarde de ter, y allí los resistimos hasta tanto que pasó todo el toda mi gente de pie y de caballo; y otro dia, sábado fardaje; y después de entrados en las casas dimos en la de mañana, me parti en demanda de su tierra, y an gente, y siguióse el alcance hasta pasar el mercado y duve tres dias por un monte despoblado, y estando media legua adelante, y después volvimos á asentar asentado real, la gente de velas, que yo tenia puestas, real en el mercado, y aquí estuve dos dias corriendo la tomaron tres espías de un pueblo de su tierra llamado tierra, y á cabo de ellos me partí para otro pueblo llamaZapotulan; á los cuales pregunté que á que venian, y do Quezaltenago, y aqueste dia pasé dos rios muy mame dijeron que á coger miel, aunque notorio fué que los, de peña tajada, y allí hicimos paso con mucho traeran espías, segun adelante paresció, y no obstante todo bajo, y comencé á subir un puerto que tiene seis leguas esto, yo no los quise apremiar, antes los halagué y les de largo, y en la mitad del camino asenté real aquella di otro mandamiento y requirimiento como el de arriba, noche; y el puerto era tan agro, que apenas podiamos y los envié á los señores del dicho pueblo, y nunca á subir los caballos; é otro dia de mañana seguí mi camiello ni á nada me quisieron responder; y después de no, y encima de un reventon hallé una mujer sacrifillegado á este pueblo, hallé todos los caminos abiertos cada y un perro, y segun supe de la lengua, era desay muy anchos, así el real como los que atravesaban, y fío; é yéndonos adelante, hallé en un paso muy estre· los caminos que iban á las calles principales tapados; cho una albarrada de palizada fuerte, y en ella no habia luego juzgué su mal propósito, y que aquello estaba gente ninguna, y acabado de subir el puerto llevaba tohecho para pelear, y allí salieron algunos dellos á mi dos los ballesteros y peones delante de mí, porque los enviados, y me decian dende lejos que me entrase en el caballos no se podian mandar, por ser fragoso el camino. pueblo á posentar para mas á su placer darnos la guer Salieron obra de tres o cuatro mil hombres de guerra ra, como la tenian ordenada, y aquel dia asenté real sobre una barranca , y dieron en la gente de los amigos allí junto al pueblo hasta calar la tierra, á ver el pensa- y retrajéronla abajo, y luego los ganamos; y estando armiento que tenian; y luego aquella tarde no pudieron riba recogiendo la gente para rehacerme, vi mas de treinta mil hombres que venian á nosotros, y plugo á i querian ser buenos, y que de nuevo daban la obedienDios que allí hallamos unos llanos, y aunque los caba- | cia al Emperador nuestro señor, y que me viniese denllos iban cansados y fatigados del puerto, los espera- tro á esta ciudad de Vilatan, como después me trajeron, mos, hasta tanto que llegaron á echarnos flechas y y pensaron que me aposentarian dentro, y que después rompimos en ellos; y como nunca habian visto caballos, de aposentados, una noche darian fuego a la ciudad, y cobraron mucho temor, y hicimos un alcance muy bue- | que allí nos quemarian a todos, sin podérselo resistir, cono, y los derramamos, y murieron muchos de ellos, y allí mo de hecho llegaran á poner en efecto su mal propósito, esperé todaļa gente, y nos recogimos, y fuíme á apo sino que Dios nuestro Señor no consiente que estos iosentar una legua de allí á unas fuentes de agua, porque fieles hayan victoria contra nosotros, porque la ciudad allí no la teniamos, y la sed nos aquejaba mucho; que es muy fuerte en demasía , y no tiene sino dos entrasegun íbamos cansados, donde quiera tomáramos por das, la una de treinta y tantos escalones de piedra muy buen asiento; y como eran llanos, yo tomé la delantera alta , y por la otra parte una calzada hecha a mano, con treinta de caballo, y muchos de nosotros llevába mucha parte della ya cortada, para aquella noche acamos caballos de refresco, y toda la gente demás venia barla de cortar, porque ningun caballo pudiera salir á hecha un cuerpo , y luego bajé á tomar el agua. Estan la tierra; y como la ciudad es muy junta y las calles muy do apeados bebiendo, vimos venir mucha gente de guer angostas, en ninguna manera nos pudiéramos sufrir ra á nosotros, y dejámosla llegar, que venian por unos | sin ahogarnos, ó por huir del fuego despeñarnos. E llanos muy grandes, y rompimos en ellos, y aquí hicimos | como subimos, que yo me vi dentro, y la fortaleza tan otro alcance muy grande, donde hallamos gente que grande, y que dentro de ella no nos podiamos aprovechar esperaba uno de ellos à dos de caballo, y seguimos el de los caballos, por ser las calles tan angostas y encalaalcance bien una legua, y llegábansenos ya á una sierra, das, determiné luego de salirme de ella á lo llano, aury allí bicieron rostro, y yo me puse en huida con cier que para ello los señores de la ciudad me lo contradetos de caballo, por sacarlos al campo, y salieron con cian, y me decian que me asentase á comer, y que lue nosotros hasta llegar a las colas de los caballos, y des go me iria, por tener lugar de llegar á efecto su propopués que me rehice con los de caballo, di vuelta sobre sito; y como conoscí el peligro en que estábamos, envie ellos, y aquí se hizo un alcance y castigo muy grande : luego gente delante á tomar la calzada y puente para en esta murió uno de los cuatro señores de esta ciudad tomar la tierra llana, y estaba ya la calzada en tales térde Vilatan, que venia por capitan general de toda la minos, que apenas podia subir un caballo, y al derredor tierra, y yo me retraje á las fuentes , y alli asenté real de la ciudad habia mucha gente de guerra; y como De aquella noche, harto fatigados, y españoles heridos, y vieron pasado á lo llano, se arredraron no tanto, que caballos; é otro dia de mañana me partí para el pueblo yo no recebí mucho daño de ellos, y yo lo disimulaba tode Quezaltenago, que estaba una legua, y con el castigo do, por prender a los señores, que ya andaban ausentade antes le hallé despoblado, y no persona ninguna en dos; y por mañas que tuve con ellos, y con dádivas que él, y allí me aposenté y estuve reformándome y corrien les dí para mas asegurarme, yo los prendí, y presos los do la tierra, que es tan gran poblacion como Tascalte tenia en mi posada , y no por eso los suyos dejaban de que, y en las labranzas ni más ni menos, y friísima en

me dar guerra por los alderredores, y me berian y mademasía; y al cabo de seis dias que habia que estaba taban muchos de los indios que iban por yerba ; yun es. allí, un jueves a mediodía asomó mucha multitud de pañol cogiendo yerba á un tiro de ballesta del real.de gente en muchos cabos, que segun supe de ellos mismos, encima de una barranca le echaron una galga y lo maeran de dentro de esta ciudad doce mil, y de los pue taron; y es la tierra tan fuerte de quebradas, que hay blos comarcanos, y de los demás dicen que no se pudo quebradas que entran docientos estados de hondo, y por contar; y desque los vi, puse la gente en órden, y yo sali estas quebradas no pudimos hacerles la guerra, ni eastiá darles la batalla en la mitad de un llano que tenia tres garlos como ellos merecian; y viendo que con correrles leguas de largo, con noventa de caballo , y dejé gente la tierra y quemársela yo los podria traer al servicio de en el real que le guardase, que podria ser un tiro de su majestad, determiné de quemar á los señores, los ballesta del real no mas, y allí comenzamos á romper cuales dijeron al tiempo que los queria quemar, como por ellos, y los desbaratamos por muchas partes , y les parescerá por sus confesiones, que ellos eran los que seguí el alcance dos leguas y media, hasta lanto que me habian mandado dar la guerra y los que la hacian, toda la gente habia rompido, que no llevaba ya nada y de la manera que habian de tener para me quemar en por delante, y después volvimos sobre ellos , y nuestros la ciudad, y con ese pensamiento me habian traido i amigos y los peones hacian una destruicion la mayor ella, y que ellos habian mandado á sus vasallos que no del mundo, en un arroyo, y cercaron una sierra rasa, viniesen á dar la obediencia al Emperador nuestro se. donde se acogieron, y subiéronles arriba y tomaron to- ñor, ni sirviesen, ni hiciesen otra buena obra. E como dos los que allí se habian subido. Aqueste dia se mató conoscí de ellos tener tan mala voluntad al servicio de su y prendió mucha gente, muchos de los cuales eran ca majestad, y para el bien y sosiego de esta tierra, yo los pitanes y señores y personas señaladas, é desque los se- quemé, y mandé quemar la ciudad y poner por los ciñores desta ciudad supieron que su gente era desbara mientos; porque es tan peligrosa y tan fuerte, que mas tada, acordaron ellos y toda la tierra, y convocaron mu parece casa de ladrones que no de pobladores; y para chas otras provincias para ello, y á sus enemigos die buscarlos, envié à la ciudad de Guatemala, que está ron parias y los atrajeron, para que todos se juntasen diez leguas de esta, á decirles y requerirles de parte de su y nos matasen , y concertaron de enviarnos a decir que majestad que me enviasen gente de guerra, así para saber de ellos la voluntad que tenian, como para atemo-, está de guerra , y me ha muerto cuatro mensajeros; y rizar la tierra; y ella fué buena y dijo que la placia, y pienso, con el ayuda de nuestro Señor, presto lo atraerépara esto me envió cuatro mil hombres, con los cuales mos al servicio de su majestad; porque, segun estoy iny con los demás que yo tenia , hice una entrada, y los | formado, tengo mucho que haceradelante, yá esta causa corrí y eché de toda su tierra. E viendo el daño que se me daré priesa por invernar cincuenta ó cien leguas adeles hacia, me enviaron sus mensajeros, haciéndome sa- | lante de Guatemala, donde me dicen, y tengo nueva de los ber cómo ya querian ser buenos, y si habian errado, naturales de esta tierra, de maravillosos y grandes edifique habia sido por mandado de sus señores, y que cios y grandeza de ciudades que adelante hay. Tambien siendo ellos vivos no osaban hacer otra cosa; y que | me handicho que cinco jornadas adelante de una ciudad pues ya ellos eran muertos, que me rogaban que los muy grande, que está veinte jornadas de aquí, se acaba perdonase, y yo les aseguré las vidas, y les mandé que esta tierra, y afírmase en ello; si así es, certísimo tengo se viniesen á sus casas y poblasen la tierra como antes; que es el estrecho: plegue a nuestro Señor me dé victolos cuales lo han hecho así, y los tengo al presente en ria contra estos infieles, para que yo los traiga á su serel estado que antes solian estar, en servicio de su ma- | vicio ó al de su majestad. No quisiera hacer en pedazos jestad; y para mas asegurar la tierra , solté dos hijos de esta relacion, sino desde el cabo de todo, porque mas los señores, á los cuales puse en la posesion de sus pa hobiera que decir. La gente de españoles de mi comdres, y creo harán bien todo lo que convenga al servicio pañía de pié y de caballo lo han fecho tan bien en la de su majestad y al bien de esta tierra. E cuanto toca á guerra que se ha ofrecido, que son dignos de muchas esto de la guerra, no hay mas que decir al presente, mercedes. Al presente no tengo mas que decir que de sino que todos los que en la guerra se tomaron, se her- substancia sea, sino que estamos metidos en la mas reraron y se hicieron esclavos, de los cuales se dió el cia tierra de gente que se ha visto; y para que nuestro quinto de su majestad al tesorero Baltasar de Mendoza; Señor nos dé victoria, suplico á vuestra merced mande el cual quinto se vendió en almoneda , para que mas se- hacer una procesion en esa ciudad de todos los clérigos gura esté la renta de su majestad.

y frailes, para que nuestra Señora nos ayude, pues esDe la tierra hago saber á vuestra merced que es tem- | tamos tan apartados de socorro si de allá no nos viene. plada y sana , y muy poblada de pueblos muy recios, y Tambien tenga vuestra merced cuidado de hacer saber esta ciudad es bien obrada y fuerte á maravilla , y tiene á su majestad cómo le servimos con nuestras personas muy grandes tierras de panes, y mucha gente sujeta á y haciendas y á nuestra costa; lo uno para descargo de

ella, la cual, con todos los pueblos á ella sujetos y co- la conciencia de vuestra merced , y lo otro para que su marcanos, dejo so el yugo y en servicio de la corona majestad nos haga mercedes. Nuestro Señor guarde el real de su majestad. En esta tierra hay una sierra de muy magnífico estado de vuestra merced por largo alumbre y otra de acije, y otra de azufre el mejor que tiempo, como deseo. Desta ciudad de Utlatan, á 11 de hasta hoy se ha visto, que con un pedazo que me tra- abril. jeron sin afinar ni sin otra cosa , hice media arroba de Y segun llevo el viaje largo, pienso me faltará el herpólvora muy buena; y por enviar á Argueta y no querer raje : si para este verano que viene, vuestra merced me esperar, no envio á vuestra merced cincuenta cargas pudiere proveer de herraje, será gran bien, y su made ello; pero su tiempo se tiene para cada y cuando ljestad será muy servido en ello; que agora vale entre fuere mensajero.

nosotros ciento y noventa pesos la docena, y así la merYo me parto para la ciudad de Guatemala, lúnes 11 de camos y pagamos ahora. - Beso las manos de vuestra abril, donde pienso detenerme poco, a causa que un merced. — Pedro de Albarado. pueblo que está asentado en el agua, que se dice Aticlan,

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RECHA

POR PEDRO DE ALBARADO Á HERNANDO CORTÉS,

EN QUE SE REFIERE LA CONQUISTA DE MUCHAS CIUDADES, LAS GUERRAS, BATALLAS, TRAICIONES Y REBELIO

NES QUE SUCEDIERON, Y LA POBLACION QUE HIZO DE UNA CIUDAD; DE DOS VOLCANES, UNO QUE EXHALABA FUEGO, Y OTRO HUMO ; DE UN RIO HIRVIENDO, Y OTRO FRIO; Y COMO QUEDÓ ALBARADO HERIDO DE UN FLECHAZO.

SEÑOR : De las cosas que hasta Utlatan me habian su al diclio peñol, por donde no podian andar de caballo; y cedido, así en la guerra como en lo demás, hice larga allí me apeé con mis compañeros, y á pié juntamente y relacion á vuestra merced, y agora le quiero hacer re- á las vueltas de los indios nos entramos en el peñol, de lacion de todas las tierras que he andado y conquistado, manera que no tuvieron lugar de romper puentes ; que a y de todo lo que me ha sucedido, y es :

quitarlas, no pudiéramos entrar. En este medio tiempo Que yo, Señor, parti de la ciudad de Utlatan, y vine llegó mucha gente de la mia, que venia atrás, y ganamos en dos dias á esta ciudad de Guatemala , donde fuí muy el dicho peñol, que estaba muy poblado, y toda la gente bien recebido de los señores de ella, que no pudiera ser de él se nos echó á nado á otra isla, y se escapó mucha mas en casa de nuestros padres; y fuimos tan proveidos gente de ella, por causa de no llegar tan presto treciende todo lo necesario, que ninguna cosa hobo falta; y las canoas de amigos que lraian por el agua; y yo me sali dende á ocho dias que estaba en esta ciudad, supe de aquella tarde fuera del peñol con toda mi gente, y asenlos señores de ella, cómo á siete leguas de aquí estaba té real en un llano de maizales, donde dormí aquella otra ciudad sobre una laguna muy grande, y que aque- noche; y otro dia de mañana nos encomendamos á Ila hacia guerra á esta y á Ullatan y á todas las demás nuestro Señor, y fuirnos por la poblacion adelante, que á ella comarcanas, por las fuerzas del agua y canoas que estaba muy fuerte, á causa de muchas peñas y cebetenian , y que de allí salian á facer salto de noche en la rucos que tenia, y hallámosla despoblada; que como tierra de estos; y como los de esta ciudad viesen el daño perdieron la fuerza que en el agua tenian, no osaron que de allí recebian, me dijeron cómo ellos eran bue

esperar en la tierra , aunque todavía esperó alguna ponos, y que estaban en el servicio de su majestad, y ca de gente allá al cabo del pueblo; y por la mucha que no querian hacerle guerra, ni darla sin mi licen- agrura de la tierra, como digo, no se mató mas gente; cia, y rogándome que los remediase; y yo les respondi y alli asenté real á mediodía, y les comencé á correr la que yo los enviaria á llamar de parte del Emperador tierra, y tomamos ciertos indios naturales de ella , á tres nuestro señor; y que si viniesen , que yo les mandaria de los cuales yo envié por mensajeros á los señores de que no les diesen guerra ni le hiciesen mal en su tier

ella, amonestándoles que viniesen á dar la obediencia á ra, como hasta entonces lo habian hecho; donde no, şus majestades y someterse so su corona imperial, que yo iria juntamente con ellos á facerles la guerra y á mí en su nombre; y dende no, que todavía seguiria y castigarlos. Por manera que luego les envié dos men la guerra , y los correria y buscaria por los montes; los sajeros naturales de esta ciudad, á los cuales mata- cuales me respondieron que hasta entonces que nunca ron sin lemor ninguno. E como yo lo supe, viendo su su tierra habia sido rompida, ni gentes por fuerza de mal propósito, me partí de esta ciudad contra ellos con armas les habian entrado en ella; y que pues yo habia sesenta de caballo y ciento y cincuenta peones, y con entrado, que ellos holgaban de servir á su majestad, los señores y naturales de esta tierra, y anduve tanto, así como yo se lo mandaba; y luego vinieron y se pue que aquel dia llegué a su tierra, y no me salió á recebir sieron en mi poder; y yo les hice saber la grandeza y gente ninguna de paz ni de otra manera; y como esto poderío del Emperador nuestro señor, y que mirasen vi, me metí con treinta de caballo, por la tierra, á la que por lo pasado yo en su real nombre lo perdonaba, costa de la laguna. Ya que llegamos cerca de un peñol y que de allí adelante fuesen buenos, y que no hiciesen poblado, que estaba en el agua , vimos un escuadron guerra á nadie de los comarcanos, pues que eran todos de gente muy cerca de nosotros, y yo les acometí con ya vasallos de su inajestad; y los envié, y dejé seguaquellos de caballo que llevaba, y siguiendo el alcance de ros y pacíficos, y me volví á esta ciudad, y dende a tres ellos, se metieron por una calzada angosta que entraba dias que llegué á ella , vinieron todos los señores y prin

hay.

cipales y capitanes de la dicha laguna á mí con presente, gente por sí; y á puesta del sol, sin propósito ninguno y me dijeron que ya ellos eran nuestros amigos y se remanesció despoblado y alzado, y no se halló hombre hallaban dichosos de ser vasallos de su majestad , por en todo él. Y porque el riñon del invierno no me tomaquitarse de trabajos y guerras y diferencias que entre se y me impidiese mi camino, dejélos así, y paséme de ellos habian; y yo les hice muy buen recebimiento, y les largo, levando todo recado en mi gente y fardaje, pordí de mis joyas, y los torné á enviar a su tierra con mu que mi propósito era de calar cien leguas adelante, y de cho amor, y son los mas pacíficos que en esta tierra | camino ponerme a lo que me viniese hasta calar á ellas,

y después dar la vuelta sobre ellos, y venir pacificándoEstando en esta ciudad vinieron muchos señores de los. E otro dia siguiente me partí, y fuí á otro pueblo otras provincias de la costa del sur á dar la obedien | que se dice Tacuilula , y aquí hicieron lo mismo que los cia á sus majestades, y diciendo que ellos querian ser | de Atiepar, que me rescibieron de paz, y se alzaron sus vasallos, y no querian guerra con nadie; y que dende á una hora. Y de aquí me partí y fuí á otro puepara esto yo los recebiese por tales, y los favoresciese blo que se dice Taxisco, que es muy recio y de mucha y mantuviese en justicia. E yo los recebi muy bien, 1 gente, y suí recebido como de los otros de atrás, y como era razon; y les dije que de mí, en nombre de dormí en él aquella noche; y otro dia me partí para otro su majestad, serian muy favorecidos y ayudados, y pueblo, que se dice Nacendelan, muy grande; y temiénme hicieron saber de una provincia, que se dice Is dome de aquella gente, que no la entendia, dejé diez cuintepeque , que estaba algo mas la tierra adentro, de caballo en la rezaga, y otros diez en el medio del farcómo no les dejaba venir á dar la obediencia á su ma daje, y seguí mi camino; y podria ir dos o tres leguas jestad; y aun no solamente esto, pero que otras pro- del dicho pueblo de Taxisco, cuando supe que habia vincias que están de aquella parte de ella, estaban otras salido gente de guerra, y que habian dado en la rezaga, con buen propósito y querian venir de paz, y que en que me mataron muchos indios de los amigos, y me aquesta no les dejaba pasar, diciéndoles que adónde 1 tomaron mucha parte del fardaje y todo el hilado de las iban, y que eran locos; sino que me dejasen á mi ir ballestas, y el herraje que para la guerra llevaba, que no allá, y que todos me darian guerra. E como fui certifi- se les pudo resistir. E luego envié á Jorge de Albarado, cado ser así, así por las dichas provincias como por mi hermano, con cuarenta ó cincuenta de caballo, á los señores de esta ciudad de Guatemala , me parti con buscar aquello que nos habian tomado , y halló mucha toda mi gente de pié y de caballo, y dormí tres dias en gente armada en el campo, y él peleó con ellos y los un despoblado; y otro dia de mañana, ya que entraba desbarató, y ninguna cosa de lo perdido se pudo coen los términos del dicho pueblo, que es todo arbole- | brar, porque la ropa ya la habian hecho pedazos, y cada das muy espesas, hallé todos los caminos cerrados y uno traia en la guerra su pampanilla de ella; y llegado muy angostos, que no eran sino sendas, porque con á este pueblo de Nacendelan, Jorge de Albarado se volnadie tenia contratacion ni camino abierto , y eché los vió, porque todos los indios se habian alzado á la sierballesteros delante, porque los de caballo alli no po- ra; y desde aquí torné á enviar á don Pedro con gente dian pelear, por las muchas ciénagas y espesura de mon de pié, que los fuese á buscar á las sierras , por ver si te; y llovia tanto, que con la mucha agua las velas y es- los pudiéramos atraer al servicio de su majestad, y nunpías sujetas se retrajeron al pueblo, y como no pen | ca pudo hacer nada por la grande espesura de los monsaron que aquel dia llegara á ellos, descuidáronse algo, 1 tes; y así, se volvió; y yo les envié mensajeros indios y no supieron de mi ida hasta que estaba con ellos en de sus' mesmos naturales, con requerimientos y manel pueblo, y como entré, toda la gente de guerra estaba damientos, y apercibiéndolos que si no venian, los en los cances, por amor del agua, metidos; y cuando se haria esclavos; y con todo esto no quisieron venir ni: quisieron juntar, no tuvieron lugar, aunque todavía es- | los mensajeros ni ellos. E al cabo de ocho dias que haperaron algunos de ellos, y me hirieron españoles y mu bia que estaba en este pueblo de Nacendelan, vino un chos de los indios amigos que llevaba, y con la mucha pueblo que se dice Pazaco, de paz, que estaba en el arboleda y agua que llovia se metieron por los montes, camino por donde habiamos de ir, y yo lo recebí y le que no tuve lugar de les bacer daño ninguno mas de dí de lo que tenia , y les rogué que fuesen buenos. E quemarles el pueblo, y luego les hice mensajeros á los otro dia de mañana me partí para este pueblo, y hallé señores , diciéndoles que viniesen á dar la obediencia á á la entrada de él los caminos cerrados y muchas flechas sus majestades, y á mí en su nombre; si no, que les ha hincadas; y ya que entraba por el pueblo, vi que cierria mucho daño en la tierra y les talaria sus maizales; i tos indios estaban haciendo cuartos un perro, á manera los cuales vinieron, y se dieron por vasallos de su ma de sacrificio; y dentro en el dicho pueblo dieron una grijestad, y yo los recebí, y mandé que fuesen de ahí ade ta, y vimos mucha multitud de gente de tierra, y enJante buenos, y estuve ocho dias en este pueblo, y aquí tramos por ellos, rompiendo en ellos, hasta que los vinieron otros muchos pueblos y provincias de paz, los echamos del pueblo, y seguimos el alcance todo lo que cuales se ofrecieron vasallos del Emperador nuestro se pudo seguir; y de allí me partí á otro pueblo que se senor.

dice Mopicalco, y fuí recebido ni mas ni menos que de Y deseando calar la tierra y saber los secretos de ella, los otros; y cuando llegué al pueblo no hallé persona para que su majestad fuese mas servido, y tuviese y se viva, y de aquí me parti para otro pueblo llamado Acañorease mas tierras, determiné de partir de allí, y fuí tepeque, adonde no hallé á nadie, antes estaba todo á un pueblo que se dice Atiepar, donde fuí recebido despoblado. E siguiendo mi propósito, que era de cade los señores y naturales de él, y este es otra lengua y llar las dichas cien leguas, me parti á otro pueblo que

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