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sos o escritos. O si no, quien querrá creer que en los ocho años desde la publicacion del Romancero general hasta salir el del Cid no solo se compusiesen ó hiciesen populares los romances de la segunda y tercera clase que no estan en aquel, sino que hasta los antiguos que ya tanto tiempo se habian descuidado u olvidado, se volviesen a popularizar? Con las demas colecciones mencionadas arriba no es menester detenernos, pues sin discusion se puede conceder que los pocos romances del Cid que contienen serian mas o menos populares -- aun prescindiendo de los evidentemente antiguos.

Limitandose nuestro proposito a una investigacion del origen y caracter de monumentos que notoriamente pertenecen a la literatura antigua y mas bien popular que culta, no tenemos que ver con algunas poesias dramaticas ni epicas que desde la mitad del siglo diez y seis celebraron la gloria del heroe castellano, aunque su merito fuese mas adecuado a su asunto. Y no sabemos si en este respecto se deba mucho lamentar la perdida de un poema del Cid que parece compuso el gran Marques de Santillana, si podemos creer lo que dice su amigo Diego de Burgos en la copla 89 en su Tractado en Loor del Marques de Santillana (Cancionera general fol. 52 de la ed. de 1511):

„El inclito Cid, jamas no vencido,
Grandanimo, noble, do son los mejores,
Verás, qual está con gozo infinido,
Por ver al Marques tan digno de honores;
Ca viene sin dubda con los sus mayores
Del mismo linage que el Cid descendia.
Por esto el Marques en metro escribia

Su ystoria muy llena de altos loores.“

Acabamos este ensayo con el sincero deseo que a nuestro trabajo sea dado no solo adelantar en algo la solucion de las cuestiones de historia literaria que hemos tratado, sino tambien volver a abrir las relaciones de amistad y estima reciproca demasiado olvidadas o desconocidas entre la nacion a que nos gloriamos de pertenecer y la que, por muchas razones tanto generales como privadas, tiene el segundo lugar en nuestro aprecio y aficion.

A PENDICE.

Es nuestro proposito reunir en este apendice toda aquella parte de nuestra tarea, que se podria caracterizar de bagage critico y editorial es decir en primer lugar las noticias que tenemos que dar tanto sobre las ediciones anteriores de la Chronica del Cid, como sobre la nuestra y los principios que hemos seguido en la redaction del texto, ortografia etc.; a lo que en segundo lugar añadirémos algunos materiales para facilitar al lector el formarse una idea de las relaciones, analogias y diferencias entre nuestra Chronica, la general, el Poema del Cid, la historia latina, y acaso algun que otro monumento relativo al Cid.

No habiendo nosotros logrado registrar con alguna exactitud las dos primeras ediciones de la Chronica del Cid, ni siendo de nuestro proposito apurar mucho en esta parte, seguirémos en este punto a Brunet y otras autoridades reconocidas. Es el titulo de la primera edicion este: „Cronica del famoso cavallero Cid Ruydiez Campeador;“ y en la ultima pagina dice: „aqui se acava la Cronica y historia del esforçado y siempre victorioso Cid Ruydiez Campeador, a costa y despensa de los reverendos padres, Abad, monjes y convento del monesterio de Sant Pedro de Caradeña. Fue ympreso en la mui noble y leal ciudad de Burgos; por arte e industria de Fadrique Aleman de basilea; acabóse a treinta e un dias del mes de março, año del nascimiento de nro señor y salvador Jhesu Christo de mill y quinientos y doze años. Está imprimida en letra gotica y folio no mui grande, a dos columnas, con catorce fojas de prohemio (el mismo que hemos conservado en nuestra edicion), indice, privilegio etc. no numerados, y CXVI fojas de texto. El privilegio es del siete de Octubre de 1511, asi que no es posible que exista ninguna edicion anterior. La segunda es de 1552, Medina del Campo en la imprenta de Francisco del Canto, y no hallamos in

dicio para concluir que el contenido sea otro que él de la primera : aunque es probable que por lo menos la relacion de la traslacion del cuerpo del Cid verificada en 1541, y añadida a la edicion siguiente no faltaria en esta — lo que no hemos podido averiguar, ni es mucho de nuestro proposito. La tercera edicion pues es aquella de que nosotros nos hemos podido valer, gracias a la harto conocida liberalidad de su excelencia el (entonces) ministro de su magestad el rei de Sajonia, el senor de Lindenau, y del bibliotecario, el bajo tantos respectos benemerito señor Falkenstein. El titulo (ornado con una lamina de las armas de España) es el mismo que él de la primera edicion, y al pie dice: con licencia , en Burgos. En la imprimeria de Philippe de Junta y Juan Bat. Varesio. 1593. Está en folio mediano, letra romana mui mala y con infinitas erratas, en dos columnas, con titulos de capitulos ; el texto de la Chronica no parece diferir en nada dél de las anteriores, pero se han añadido algunas cosas que parece faltan en la primera, y no sabemos si en la segunda *). Las primeras diez y ocho fojas no numeradas contienen despues de la Tasa, Licencia, Aprobacion y el Prohemio una tabla del argumento de los doscientos y treinta capitulos de la Chronica, otra alfabetica de la genealogia del Cid, y otra tambien alfabetica de las cosas notables de la Chronica. Luego sigue la Chronica desde pagina 1 hasta 278, donde tiene una gran lamina con el Cid en su caballo Babieca siguiendo a un Moro, que no puede ser otro que el Rey Bucar de allen Mar.“ Luego dice: Siguese un breve tractado de la genealogia del Cid Ruydiez Campeador etc. — la cual genealogia llega hasta pagina 304, y demuestra el parentesco de las casas reales de Castilla, Aragon, la imperial de Austria y otras reales o nobles con el Cid. Luego pagina 305 hasta 312 se trata : Del fundamiento de la casa (sc. de Sant Pedro de Cardeña). Comienza: „Pues ya hemos dicho en la Chronica del Cid Ruydiez e de sus fechos maravillosos e de su genealogia, queremos que sepades donde está su cuerpo e de otros muchos cavalleros, que en el dicho monesterio estan, de gloriosa memoria; e de como fué fundado el monesterio ;“ y contiene varias noticias de mas o menos interes sobre las reliquias del Cid, etc. Luego pagina 311 viene una relacion autentica de: „la traslacion del famoso y bienaventurado cavallero el Cid Ruydies de Bivar, hecha a catorze de Febrero del año de mil y quinientos y quarenta y uno,“ que llega hasta pagina 317 donde el libro acaba con una viñeta y al pie repite Impresso en Burgos en la imprenta de Philippe de Junta y Juan Baptista Va

*) Observarémos al paso que en la licencia dice: „un libro que otras vezes con su licencia ha sido impreso, intitulado: la historia del Cid Ruydiez, con la genealogia de los Reyes de Castilla etc.; confesando sin embargo que las menudencias bibliograficas nos interesan mui medianamente.

resio. Anno de MDXCIII. Ademas de estas ediciones de la Chronica del Cid propriamente dicha, que todas, bien se sabe, se han hecho rarisimas, hai algunas de una obra, que aunque ande con semejante titulo es mui diferente, o por mejor decir, no es otra cosa que un epitome de nuestra Chronica. Hablamos de la llamada : Coronica del Cid Ruydiez *), impresa (segun la opinion de Denis, Brunet etc.) primera vez en Sevilla 1498, y despues varias veces y en varios lugares. Del no ser esta Coronica otra cosa que un epitome de la que republicamos, y pertenecer a la misma clase de libros populares (Volksbücher decimos por aca) con la historia del Conde Fernan Gonzales y los Infantes de Lara, sacadas tambien de la Chronica general **), no tenemos la menor duda, habiendo hecho una comparacion bastante exacta sobre la edicion de 1546 (Salamanca por Juan de Junta Florentino — existe en la biblioteca de Monaco de Baviera); pero por lo mismo se nos hace algo durillo creer que la primera edicion fuese de 1498, pues seria un caso mui raro publicarse el epitome antes de la Chronica. Y en efecto en lo que dicen de aquella edicion llamada la primera no hallamos razon suficiente para admitir aquella suposicion, hasta que no se aduzcan pruebas mas convincentes. Verdad es que al fin de dicha edicion se lee que fué: „empremida en Sevilla en el mes de Mayo de noventa y ocho años por tres compañeros alemanes ;“ pero quien dice que esto sea 1498 y no 1598 ? Nosotros por las razones generales susodichas no tenemos (en el estado actual de la cuestion) empacho de admitir la ultima data y de mirar la edicion de 1546 como auterior, aunque no seria la primera, ni la de Sevilla de 1553 la segunda +).

II. Volviendo pues a nuestra edicion de la verdadera Chronica del Cid, el lector ya queda enterado de que nos hemos limitado al texto de la Chronica tt), el Prohemio del primer editor y la tabla antigua

*) 'Al fin dice: „ Aqui fenece el breve tractato de los hechos etc."

**) Hacia fines del siglo pasado se substituyó un texto, no dirémos mejor, aunque si mas moderno y hecho con ciertas miras mui laudables, aunque poco poeticas de instruccion popular.

+) La noticia de la existencia de esta edicion la debemos (con tantas otras obligaciones semejantes) a nuestro amigo, el señor F. Wolf de Viena, él que en el Tomo LVI de los Wiener Jahrbücher tambien ha dado la descripcion mas completa de la edicion llamada de 1498.

++) Confesarémos que bemos pensado un momento en restituir y publicar solamente aquella parte del texto, que verdaderamente se puede llamar Chronica del Cid, suprimiendo lo que pertenece a la general; pero no necesitamos por cierto disculpa de no haberlo verificado.

de los capitulos, excluyendo todas las demas piezas reunidas en la edicion de 1593; pero en cuanto a este mismo texto y los principios que creimos deber seguir en la reimpresion, tenemos algunas observaciones que hacer. En primer lugar pues repitirémos lo que ya bemos dicho de paso, es decir que aquella edicion está rellena de erratas; y entre ellos principalmente en los nombres propios los hai verdaderamente monstruosos. De ahi nos resultó una primera obligacion para nuestra tarea editorial, es decir la emendacion de todo aquello que notoriamente se presentaba bajo el caracter de error de imprenta. Este punto empero no era tan facil como a primera vista pudiera parecer, pues en cumpliendo con aquella obligacion, no se habia de olvidar otra, es decir la de distinguir las resultas de la mera negligencia editorial o tipografica de ciertas particularidades caracteristicas del texto antiguo, resultando o del lenguage de los manuscritos de que se valdria el primer editor, o de las modificaciones que el introduciria bajo la influencia de su propio tiempo – modificaciones cuyo efecto podia ser o de mudar las mismas palabras y hasta frases antiguas con relativamente modernas, o de solo adaptar la ortografia de las antiguas al uso géneral del tiempo, o a las ideas particulares del editor. En considerando pues lo vago y mal definido de todos estos factores e influjos de que resultaria nuestro texto, principalmente por el estado transitorio y desordenado del lenguage y aun mas de la ortografia, la que apenas empezaba a formarse en los principios del siglo diez y seis, dejando el campo aun mas libre que en nuestros tiempos a opiniones y gustos individuales -- en considerando, decimos, todo esto, que no es menester alargar ni agotar aqui, nadie dudará de las dificultades que en muchos casos presentaria la cuestion: si el editor tenia que emendar un error tipografico, o mantener una particularidad caracteristica del texto antiguo y que el primer editor, si pudiese ser consultado, no dejaria de defender contra las reglas del lenguage y de la ortografia moderna? Y en esto por cierto tendria tanto mas razon que en lo de ortografia moderna sucede lo mismo que cuentan del augurismo romano, y es que no se debieran encontrar dos ortografistas sin reirse el uno del otro. A nosotros por lo menos nos parece que de todas las emancipaciones de estos tiempos emancipomanos la mas completa (y ojala que todas las otras fuesen tan inocentes y pacificas !) es la que quitó la ortografia castellana de la tutela de los llamados principios ortograficos de la Academia; y si no, veanse entre tantos libros impresos en estos ultimos veinte años las Leyendas españolas que acaba de publicar nuestro estimado amigo el señor J. J. de Mora, y que casualmente son el fruto mas moderno de la tipografia española que haya venido a nuestras manos! Siendo esto asi, se nos permitirá de declarar -- con paz de las antoridades academicas y otras, y sin meternos mas adelante en

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