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a los tiempos mas recientes, harto tememos que este eco popular tan grandioso en su simplicidad de los tiempos heroicos de la nacion se hayan ido perdiendo mas y mas entre los truenos y las ruinas de guerras exteriores y civiles (o hemos de decir plus quam civilia bella!), y acaso aun mas entre la inquieta y ruidosa paz del industrialismo. Creemos sin embargo haber oido, unos veinte y cinco años hace, algun que otro trozo de romances del Cid cantados por los ciegos o por gente „de capa parda;“ y entre los romances etc. que se solian vender por las calles (impresos los mas en Cordoba en casa de Rodriguez, aunque sine loco et anno) no faltaban algunos del Cid *), que parece que se seguian reimprimiendo hasta poquisimo ha, y acaso aun hasta el dia de hoi. Verdad es que un literato, que no carece por cierto de vocacion para saber estas cosas, nos asegura que en estos ultimos años no ha quedado rastro de tales romances en boca del pueblo; pero debemos confesar que para nosotros semejantes autoridades no son tan absolutamente conclusivas que no nos atrevamos conservar alguna duda o dirémos esperanza sobre este punto. Quien sabe lo que se hallaria, si se quisiese buscar con algunas veras, mientras no sea absolutamente pasado el plazo, brevisimo sin duda, que la

Jimena Gomez, hija del conde Lozano, casara mejor con ella etc.;“ y Sarmiento dice varias veces (ya expresamente, ya incluyendolos sin duda en el termino general de romanees antiguos heroicos) que se cantaban en su tiempo por la gente baja y los ciegos. (Memoria etc. p. 159. 332. 239.)

*) Uno de aquellos pliegos sueltos tiene el titulo: Famoso Romance de el Cid Campeador Rui Diaz de Vivar, en dos partes. Contiene no uno sino dos romances en la primera y dos en la segunda parte, aunque impresos sin division, y son sus principios estos: 1) Sentose a hacer justicia (es la aventura como el Cid cuando muchacho mandó ahorcar un niño que habia hurtado, y está aunque no entero en el Rom. del Cid). — 2) Consolando al noble viejo. — 3) En los solares de Burgos. — 3) Pidiendo a las diez del dia. – 4) Victorioso vuelve el Cid. Estos tres con poca o ninguna diferencia se hallan en el Romancero. Ademas de estos romances tambien hai un paso dramatico del Cid entre aquellos pliegos.

civilizacion moderna otorga a la poesia antigua “). Que el nombre y las hazañas del Cid no esten todavia enteramente olvidados entre el pueblo propriamente dicho de España, nadie lo puede dudar, por poco que haya tratado aquellas clases poco instruidas a la verdad, pero rebozando muchas veces de inteligencia, de genio y poesia natural; y hasta la especie de popularidad politica que los partidos, que tantos años estan despedazando las entrañas de la madre comun, buscan en valiendose del nombre del Cid, prueba que tiene cierta simpatia en el corazon, . la memoria , o la fantasia del pueblo **). Y esto debe extrañar tanto menos que el nombre del Cid está conservado en varios nombres geograficos que no es probable se darian sin mediar algunas tradiciones populares; aunque debemos confesar que no hemos podido lograr noticia de otra ninguna , fuera de las que evidentemente no eran originariamente locales o primitivas, sino que todas parece tenian su fundamento en los romances, o acaso mas bien en la cronica abreviada e impresa para el uso del pueblo del mismo modo como los romances, y de que volverémos a tratar luego. Pero esto por supuesto que no prueba nada en la cuestion, si todavia existen tradiciones independientes y locales, pues lo que un forastero nunca logrará saber ni

*) Quousque tandem! quisieramos exclamar aqui, en mas de un sentido. Gran lastima es por cierto que el modernismo, que en tantos respectos no es siquiera nacional y original sino una debil imitacion de modelos Parisienses, rija tan exclusivamente sobre tantos literatos españoles (mui apreciables en muchos respectos), que a ninguno le baya aun venido la idea de salvar de la aniquilacion los pocos restos de poesia popular antigua o moderna que todavia se han mantenido sin duda alguna en varias partes de España. Como es posible que un hombre como Duran, por ejemplo, se contente con una vaga y breve noticia de algun amigo, sobre los cantares de los Asturianos y el dialecto Bable, sin dar algun paso para recogerlos? (Vease el Romancero etc. por D. A. Duran. Parte I. 4. Mad. 1832.

p. XLI.)

**) Quien no se acuerda de los „hijos del Cid“ celebrados en el himno de Riego; y hasta en estos ultimos trastornos parece que en Burgos se ha publicado un periodico bajo el titulo del Cid !

descubrir en su pasage, un natural del pais lo encontrará talvez sin buscarlo *).

Sea de esto como fuere, nosotros desde ahora, sin perder mas palabras sobre lo que acaso está perdido para siempre, nos atendremos a lo que se ha conservado, es decir los harto conocidos ciento y cincuenta y tantos romances del Cid, contenidos en varios Romanceros y unidos los mas de ellos en él del Cid, publicado la primera vez en Alcalá en 1612 por Juan de Escobar, y republicado tantas veces hasta en nuestro tiempo y pais **). Y

*) No podemos menos de citar aqui la unica noticia de semejante tradicion que hayamos encontrado y es esta : „Los naturales de Monturque, dize Don Fernando Lopez de Cardenas, cura de la villa de Montoro, conservan la tradicion de que en su campo se dió esta celebre batalla, lo que se confirma con el insigne monumento de la piedra que llaman del Cid, y está donde se juntan los caminos de Cabra y Lucena para Aguilar. En esta piedra grande y escarpada se muestran vestigios de una casa fuerte, o castillo unido a la misma piedra, manteniendose los agujeros hechos para sostener las vigas del edificio. En esta casa pues se cree en aquel pais haber estado prisioneros los señores referidos y vencidos por Ruydiaz. (Risco p. 140.) Entre los nombres geograficos que aluden al Cid, los principales (que sepamos) son estos: Vivar del Cid -- casas del Cid, cerca de Almenara — Muela del Cid – Sierra del Cid, en término de Elda -Cueva del Cid cerca de Morella – N. Sra del Cid, en frontera de Aragon — Valencia del Cid – Poyo del Cid, cerca de Montalvan.

**) Que Escobar no puso todos los romances del Cid que existian en su tiempo, o que despues se hicieron otros que todavia no se han publicado, se puede colegir de lo que dice Sarmiento (p. 239): „la sola coleccion que yo he visto contiene 200 romances (del Cid) en estilo antiguo. Leilos todos, y observé que estan coordinados segun la vida y muerte del Cid y muy conformes a lo que del refieren la cronica particular y general.“ Observarémos aqui de paso que las colecciones de romances de que nos hemos podido valer respecto a los del Cid son las harto conocidas, como el Romancero de Sepulveda de 1551 - el Cancionero de Romances, Anvers 1555 — el Romancero general 1604 - y el Romancero del Cid. Ademas de estos hai algunos romances del Cid en las siguientes: Cancionero llamado flor de enamorados etc. Barcelona 1573 en 12 -- y: Jardin de amadores. Çaragoça 1611. 12 – y: Primera parte de Romances nuevos nunca salidos a luz, compuestas por Hieron. Franc. de Castana, natu

en primer lugar no podemos menos de extrañar que hasta las ultimas ediciones, tanto originales como de traducciones, parecen fundarse en la suposicion de tratarse aqui de reunir unos materiales mas o menos homogeneos en un orden historico, siendo el caso en efecto tan opuesto que no cabe mas – es decir que los tales romances no tienen otra conexion ni afinidad general y comun que la del nombre del Cid y el buen placer del primer recopilador, de cuyo juicio y gusto por eso mismo no hacemos mui gran cuenta. No es menester en efecto sino un poco de aquel (por decirlo asi) instinto de la verdadera y buena poesia popular, para convencerse ya a primera vista que van muchas y grandes diferencias entre romance y romance, y que en estas colecciones se han reunido varios generos o clases de romances mui esencialmente distintas. Siguiendo estos vagos indicios a las luces de una critica despreocupada e instruida, bien pronto nos convencemos que en esta coleccion se han reunido caoticamente poesias, cuyo origen está repartido en un periodo de cuatro siglos poco mas o menos, y tan diferentes en caracter, tono, genio y estilo, que algunos se pueden numerar entre los monumentos mas castizos y antiguos de verdadera poesia epica popular y primitiva en lo sencillo, grandioso y energico; mien

ral de Saragoça etc. Çaragoça 1604. No bien acabamos de escribir esto, que nos llega una noticia mui interesante de nuestro excelente y erudito amigo, el señor Wolf en Viena, anunciandonos un hallazgo mui precioso que le ha cabido en estos dias, y es una coleccion de romances hasta ahora enteramente desconocida, publicada por el harto conocido y en su tiempo mucho benemerito Juan de Timoneda, en tres partes, bajo el titulo general de Rosa española, en Valencia 1573. No queriendo en nada anticipar el gusto que prepara a los aficionados de estas cosas el serior Wolf en la publicacion de su hallazgo, nos contentaremos de decir que contiene ademas de algunos romances del Cid ya conocidos, algunos otros de que hasta ahora no se tenia noticia ninguna. Añadirémos, para acabar con esta nota biblografica, que entre los seis romances del Cid mencionados en el

T. UI. p. 369 de Dibdin (edicion frances de Crapelet) como juntos a la edicion de la pequeña cronica del Cid de 1627, no parece haber uno que no esté tambien en el Romancero del Cid.

tras otros pertencen a lo mas manierado y de peor gusto de la decadencia y segunda barbarie de la poesia; y sin entrar en todas las generalidades, ni en todos los pormenores, que se ofrecerian si se tratase de apurar el argumento, nos contentarémos aqui de dar una idea general de los principales elementos que hemos descubierto en esta confusa mas bien congerie que coleccion.

Tres clases o generos pues de romances del Cid se han de distinguir, esencialmente diferentes en todos respectos, aunque no sin ciertas transiciones. Pues en un desarollo organico

- como lo es el de la poesia y mas de la poesia popular -nunca se encontrarán las divisiones tan absolutas y sin elementos mas o menos vagos, transitorios y medianeros, como en una obra meramente mecanica ; y por lo mismo siempre quedará al. gun que otro romance, sobre cuyo caracter generico no nos atreverémos a pronunciarnos tan positivamente como en los demas. Es pues la primera clase la de los romances que llamarémos antiguos, por ser su origen en todo caso anterior a las colecciones mas antiguas que se hicieron a principio del siglo diez y seis; y aunque el texto que en estas se ha conservado pertenezca a la misma epoca literaria en que se coligieron, o cuanto mas a la inmediatamente precediente, no faltan indicios para presumir que muchos y talvez la mayor parte de ellos se compondrian no mucho posteriormente a los mismos sucesos que forman su argumento, es decir en el siglo doce o trece, o lo mas tarde en el catorce. Para caracterizar esta clase – la menos numerosa por desgracia, pues no llegan a cuarenta *) –

*) No será fuera de nuestro proposito indicarlos aqui con el primer verso, reservandonos una edicion critica de estos y otros romances de la misma clase, como parte de una obra que preparamos sobre la poesia popular de España. Aqui solo añadirémos que en esta lista no deja de haber algunos de cuyo caracter aun tenemos alguna duda, haciendose la decision aun mas deficil, pues algunos hai donde un cierto nucleo antiguo va mezlado con adiciones y amplificaciones modernas, como se ve bien claramente en algunos de los de la Rosa española de Timoneda. 1) Non me culpedes si he fecho.

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