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la merced de Dios fincarán por tales como yo digo,6 Respondió don Arias Gonçalo: „Si so yo tal, qual tú dizes, non oviera de ser nascido, mas en quanto tú dizes, todo lo has fallido, que lo que los grandes fazen, no han culpa los chicos: nin los muertos por lo que fazen los vivos, ca non lo vieron nin lo oyeron; mas sacame dende los muertos, e los niños, e todas las cosas que non han entendimiento: e quanto lo otro dezirte he, que mientes, e lidiaré contigo, o daré quien te lo lidie. Mas sepas que fueste mal aconsejado en fazer este riepto, ca todo ome que riepta a concejo, lidiar deve con cinco, uno empos otro: e si venciere los cinco, fincará por verdadero; e si alguno venciere de los cinco a él, el concejo fincará por quito, e él fincará vencido.“ Quando esto oyó don Diego pesóle ya quanto, pero encubrióse muy bien, e dixo contra don Arias Gonçalo: „Yo daré doze Castellanos, e dadvos otros doze de tierra de Leon, e juren todos sobre los santos Evangelios, que nos juzguen en este logar derecho: e si fallaren que devo lidiar con cinco, yo lidiaré con ellos.“ Dixo don Arias Gonçalo: „Rescibo este juyzio.“ E pusieron treguas de tres nueve dias, a que fuesse terminado este derecho, e que lidiassen sobre ello. E agora dexa aqui la historia de fablar desto, e torna a contar lo que fizo la Infanta doña Urraca Fernando.

CAP. LXVII.

E despues desto que vos avemos contado, fizo la Infanta doña Urraca Fernando sus cartas en grand poridad: e embió sus mensageros a Toledo al Rey don Alfonso, su hermano, en como sopiesse que el Rey don Sancho su hermano era finado, e non dexara heredero: e que se veniesse quanto podiesse a rescebir los Reynos. E esto mandó que fuesse tan en poridad, que non lo entendiessen los Moros, por miedo que non prendiessen al Rey don Alfonso, que ella lo amava mucho. E otrosi cuenta el Arvobispo don Rodrigo, que despues que los Castellanos e los Navarros se juntaron en uno, e ovieron su acuerdo, por razon de guardar lealtad: fallaron que pues el Rey don Sancho non dexara heredero, que de derecho devian rescebir por señor al Rey don Alfonso. E ordenaron estonce como gelo embiarian dezir mucho en poridad, como veniesse rescebir el Reyno : pero non lo podieron fazer ellos, nin doña Urraca Fernando, sin que los enaziados que andavan entre los Christianos e los Moros non lo oviessen a saber, e fizieron saber a los Moros de la muerte del Rey don Sancho. Mas don Peransures como era ome de grande entendimiento, e sabia mucho bien de Arabigo, despues que sopo de la muerte del Rey don Sancho, mientra guisavan como sacassen su señor de Toledo, fué a folgarse contra los caminos, por ver los que venian contra Castilla, e por saber nuevas ciertas. E acaesció un dia que venia un ome con mandado al Rey Alimaymon, e le dixo en como era muerto el Rey don Sancho. Don Peransures sacólo fuera de la carrera, e cortóle la cabeça; e de sí tornóse a la carrera, e falló otro que venia con estas nuevas mesmas: e fizole bien ansi como al otro: pero al cabo ovo de saber las nuevas Alimaymon. E estando don' Peransures en la carrera, llegaron los mandaderos de doña Urraca Fernando, que le contaron todo el fecho assi como passara. E estonce tornóse para Toledo, e fizo guisar todas las cosas que ovo menester para se venir con su señor de Toledo. Otrosi dize el Arsobispo don Rodrigo, que este dia mesmo llegó mandado al Rey Moro de los Castellanos. Don Peransures e los sus hermanos temianse que si el Rey Alimaymon sopiesse de la muerte del Rey don Sancho, que non dexaria venir al Rey don Alfonso, e que le prenderia, e que avria de fazer con él grandes fueros de postura. Otrosí pensavan si lo sopiesse antes por otro que por ellos, que seria aun peor. E ellos estando en esto esperando en la merced de Dios, dixo el Rey don Alfonso: „Amigos, quando yo vine aqui a este Moro, rescibióme con grand honra, e dióme quanto ove menester muy complidamente, tambien como si yo fuesse su fijo: pues como le he de encobrir la merced que me Dios faze: quierogelo yo dezir.“ E dize que le dixo don Peransures, que non lo fiziesse por ninguna cosa. Pero dize don Lucas de Tuy, que gelo dixo

el Rey don Alfonso al Rey Alimaymon, que queria yr a su tierra , si él lo toviesse por bien, a acorrer a sus vassallos, que eran en muy gran cuyta, e que le mandasse dar alguna gente; e que le dixo el Rey Alimaymon, que lo non faria, ca avia miedo que lo prenderia el Rey don Sancho, su hermano. E dixole estonce el Rey don Alfonso, que bien sabia él las maneras e todo el fecho del Rey don Sancho, e que se non temeria dél, si le quisiesse dar alguna ayuda de Moros. E dize el Arcobispo don Rodrigo, que le agradesció mucho Alimaymon, porque le dixo que queria yr a su tierra: ca él sabia ya todo el fecho de la muerte del Rey don Sancho su hermano: e mandarale tener los caminos e los passos, porque lo prendiessen, si fuesse sin su mandado: pero non lo podia creer aun por cierto, porque gelo non dezia el Rey don Alfonso. E con el grand plazer que ovo dixo assi: „Gradesco a Dios, Alfonso, porque me dixiste que querias yr a tu tierra, ca tengo que me feziste grand lealtad en me lo dezir, ca guardaste a mí de yerro, que pudiera acaescer tal cosa, porque siempre me travaran en ello los Moros; ca si te fueras non lo sabiendo yo, non podieras escapar de muerto, o de preso, mas pues que assi es, ve y toma tu Reyno si podieres: e yo te daré de lo mio lo que ovieres menester para dar a los tuyos, con que ganes los coraçones dellos para te servir.“ E de sí rogóle que le renovasse la postura e la jura que con el avia, de ayudarle siempre a él e a sus fijos, e de non venir contra ellos en ninguna manera: e esta mesma postura fizo a él el Rey de Toledo. E el Rey de Toledo amava mucho a un su nieto, que non entrara en la postura, nin le fué tenudo el Rey don Alfonso de gela guardar: con todo esto yvalo deteniendo de dia en dia, que lo non dexava yr: e el Rey don Alfonso aquexavalo mucho porende, diziendogelo de cada dia: mas el Moro se veya enojado porque lo afincava mucho de cada dia, e dixole como en saña: „Vete agora, e despues fablaré contigo en ello mas de vagar;" e esto era de noche. E el Rey don Alfonso teniendo que avia mandado del Rey Moro para se yr por aquello que le dixo: „Vete agora;“ salióse del palacio, e de sí guisó como se fuesse. E dize don Lucas de Tuy, que jugando con él al axedrez, que le enojó tanto jugando, fasta que le mandó hy tres vezes que se fuesse.

CAP. LXVIII.

Don Peransures como era ome de muy grand entendimiento e de gran coraçon, mandó poner en esto fuera de la villa muchas bestias bien guisadas e bien enfrenadas en que se fuessen; en guisa que lo non entendió ninguno. E assi quando el Rey don Alfonso salió del palacio, tomaronlo sus vassallos e descendieronle por cuerdas, por somo del castillo, e ellos otrosi descendieron con él, e cavalgaron e andovieron toda la noche, non sabiendo Alimaymon desto. E començó de preguntar a los Moros que estavan en el palacio con él , si sabian qué cuyta era aquella tan grande porqué Alfonso se queria yr? E dixo estonce un Moro su privado: „Yo cuydo, señor, que ha mandado que su hermano el Rey don Sancho es muerto.“ E dixo estonce el Rey: „Qué me aconsejades que faga?“ E estonce ovieron su consejo, que otro dia de grand mañana lo prendiessen, e lo guardassen, de manera que nunca les veniesse mal ninguno dél. E el Rey don Alfonso andido tanto toda la noche que passó el puerto de Belatome: e despues non quedó andando todo el dia fasta que fuesse en salvo. E el Rey Alimaymon otro dia de grand mañana embió por el Rey don Alfonso, que viniesse al palacio, do él tenia sus monteros bien guisados para lo prender: e los mensageros non lo fallaron nin a ninguno de los suyos: e fallaron las cuerdas por donde descendieron por el muro: e tornaronse para el Rey, e contaronle en como se era ydo. Quando el Rey esto oyó ovo grand pesar en el coraçon, pero non lo quiso hy mostrar a los Moros: ante dió a entender que non se dava nada por ello. Mas agora dexaremos de contar desto, e fablarvos hemos como lidió don Diego Ordoñez su riepto.

CAP. LXIX.

Cuenta la historia, que mientra los mensageros de doña Urraca Fernando fueron a Toledo, que salió don Arias Gonçalo fuera de Çamora a la hueste, por la tregua que avian en uno, assi como ya diximos, e fuése ver con los Castellanos: e yvan todos sus fijos con él. Estonce juntaronse todos los Ricosomes e cavalleros de la hueste en uno con ellos: e acordaron como fiziessen sobre el riepto que avian fecho. E tovieron por bien de fazer doze alcaldes de un cabo, e doze del otro, que juzgassen como devia lidiar quien riepta a Concejo, e fizieronlo assi. E despues que ovieron sacado los veynte e quatro alcaldes, acordaron en uno los Alcaldes lo que fallaron que era de derecho: e levantaronse los dos de Castilla, e otros dos de los Leoneses, los mas honrados de entre sí, e dixeron, que fallavan que era de derecho esto: Que todo ome que rieptasse Concejo de Villa , que fuesse Obispado, que devia lidiar con cinco en el campo, uno empos otro; que a cada uno diessen a don Diego Ordoñez, o al reptador cavallo folgado e otras armas, si las quisiesse ende tomar, e de bever vino, o agua, qual él mas quisiesse. E esta sentencia que estos dos dieron, otorgaronla todos los otros.

CAP. LXX.

Cuenta la historia, que otro dia que la sentencia fué dada, segun avedes oydo, ante de la tercia, endereçaron el campo do lidiassen en un arenal allende el rio, donde dizen Santiago ; e posieron una vara en medio del campo, e ordenaron que él que venciesse, que echasse mano a aquella vara, e que dixesse que avia vencido. E desque esto fué fecho, dieronles plazo de nueve dias, que veniessen lidiar a aquel logar que les avian señalado. E despues que esto ovieron fecho e affirmado, segun que avedes oydo, tornóse don Arias para Camora , e contó como era librado todo el fecho a la Infanta doña Urraca Fernando: e ella mandó pregonar a Concejo, que se llegassen

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