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puedo fazer, mandovos que de hoy en nueve dias salgades de mi Reyno.“ E el Cid fuése luego para su tienda muy sañudo, e demandó por sus amigos e sus vasallos, e mandó luego mover, e yva con mil e duzientos cavalleros: e fué essa noche a dormir cerca de Toro: e ovo su consejo de se yr para Toledo al Rey don Alfonso e a los Moros. Quando aquello vieron los Condes e los ricos omes, e los otros omes buenos de la hueste, entendieron que grand daño e grand desservicio podria venir al Rey e a toda la tierra, por la yda del Cid, que yva tan sañudo: e fueronse para el Rey e dixeronle: „Señor, por qual razon pierdes tal vassallo como el Cid, que tan gran servicio como tú sabes te ha fecho, quando te libró él solo de los treze cavalleros que te llevavan presos e otros grandes servicios que te fizo, porque tú eres oy en grand honra. E non entiendes el grand desservicio que dél te verná, si a los Moros llega, do tu hermano está: ca non te dexará tener esta cibdad cercada tan en paz.“ El Rey entendiendo que dezian verdad, mandó llamar a Diego Ordoñez, fijo del Conde don Ordoñez ; e mandóle que se fuesse empos el Cid, e que le rogasse de su parte que se tornasse, e qual pleytesia quisiesse, que tal gela fiziesse: e de todo le mandó dar sus cartas de creencia. E don Diego Ordoñez cavalgó e fuése empos el Cid, e alcançóle entre Castro Nuño e Medina del Campo. E el Cid quando le dixeron que venia don Diego Ordoñez, tornóse contra él, e rescibióle muy bien, e preguntóle: qué como venia? E él dixole como venia a él con mandado del Rey don Sancho: e que le embiava, rogar que se tornasse para él : e que non quisiesse parar mientes en lo que le dixera con saña: „e que tiene por bien de vos dar mas tierra de la que dél tenedes, e que seades siempre mayor de su casa.“ E el Cid dixo, que lo veria con sus amigos e con sus vassallos, e como le consejassen, que assi faria. De si mandólos llamar, e mostróles las cartas que le embiava el Rey, e dixoles lo que Diego Ordoñez le dixera. E ellos consejaronle que se tornasse para el Rey: ca mejor era de fincar en su tierra e de servir a Dios, que non yr a Moros. E el Cid tovo que lo aconsejavan bien, e llamó a don Diego Ordoñez, e dixo: que

queria fazer la voluntad del Rey. E embiólo assi dezir al Rey: e salió el Rey contra el Cid con quinientos cavalleros, e recibiólo muy bien, e fizole mucha honra. E el Cid besóle la mano, e dixole: Si otorgava lo que le embiara dezir con don Diego Ordoñez? e el Rey otorgógelo todo, delante de todos quantos cavalleros que hy estavan, e de mas que le daria grand algo siempre. E quando llegaron a la hueste ovieron todos muy grand plazer e muy grand alegria con el Cid: mas bien fué tamaño el pesar que ovieron los de Çamora, ca con él cuydavan ser descercados.

CAP. LVIII.

E despues desto ovo el Rey don Sancho su acuerdo con sus ricos omes, e con los otros omes buenos de la hueste como combatiessen Çamora. E mandó el Rey pregonar por toda la hueste, que se guisassen todos para yr a combatirla : e combatieronla tres dias e tres noches tan reziamente, que las cabas que eran fondas eran todas allanadas, e derribaron las barbacanas, e ferianse con las espadas a manteniente los de dentro con los de fuera, e morian hy muchas gentes a demas: de guisa que el agua de Duero toda yva tinta de la Villa a fondon de sangre. E quando esto vido el Conde don Garcia de Cabra, pesóle mucho por la gran gente que se perdia assi: e fuése para el Rey, e dixole: como recebia gran daño la hueste, que mucha gente avia perdido, e que los mandasse tirar afuera, e que non combatiessen mas: que toviessen la Villa cercada, que por fambre se tomaria mucho ayna. E el Rey mandó estonce que se quitassen afuera, e que dexassen de combatir: e mandó saber de cada real quantos omes morieran en el combate, e fallaron por cuenta que eran mil e treynta. E quando esto sopo el Rey, ovo grand pesar por el grand daño que rescibiera: e con el grand pesar que ovo mandó cercar la Villa en derredor. E algunos dizen en los cantares, que la tovo cercada siete años: mas esto non podria ser, ca non reynó él mas de siete años, segun que fallamos en la Coronica : e en estos siete años fizo él

todo lo que avemos contado : e combatió la Villa muy de rezio. Todavia duró esta cerca muy grand tiempo.

CAP. LIX. Cuenta la historia, que un dia andando el Cid derredor de la Villa, solo con un escudero, que salieran a él catorze cavalleros, e que ovo de lidiar con ellos, e mató ende los quatro, e venció los otros. Don Arias Gonçalo veyendo la lazeria, la fambre, e la mortandad que era en la Villa , dixo a la Infanta doña Urraca Fernando : „ Señora, ya vos vedes la gran lazeria que los de Çamora han soffrido e suffren de cada dia por mantener lealtad. E, señora, vos fazed llamar a concejo, e gradescedles mucho quanto por vos han fecho, e mandaldes que den la Villa fasta nueve dias, e nos vayamos a vuestro hermano, el Rey don Alfonso a Toledo: ca non podriamos defender a Camora por ninguna guisa: ca el Rey don Sancho vuestro hermano, es de tan grand çoracon e tan porfioso, que vos non querrá descercar: e yo non tengo por bien que moredes vos aqui.“ La Infanta doña Urraca mandó llamar a concejo a todos los omes buenos de Çamora, e dixoles : „ Amigos, vos bien vedes la porsia del Rey don Sancho mi hermano: e vos avedes soffrido mucho mal e mucha lazeria por fazer derecho e lealtad, perdiendo los parientes e los amigos en mi servicio. E yo veo que avedes asaz fecho, e non tengo por bien que vos perdades assi. E mandovos que de aqui adelante que dedes la Villa a mi hermano el Rey don Sancho, en tal que me dexe salir con lo mio: e yo yrme he para Toledo, a mi hermano el Rey don Alfonso. Los de Çamora quando vieron esto, ovieron ende muy grand pesar, porque tan luengo tiempo estuvieron cercados, e en cabo havian a dar la Villa : e acordaron todos los mas de se yr con la Infanta, e de non fincar en la cibdad.

CAP. LX.

Cuenta la historia, que ellos estando en este acuerdo como farian, si darian la Villa, o non, ovolo de saber Vellido

Dolfos: e fuése para doña Urraca Fernando , e dixole: „Señora, yo vine a Camora a vuestro servicio, con treynta cavalleros muy bien guisados, como vos sabedes, e hevos servido mucho tiempo, e nunca ove de vos galardon del servicio que fize, aunque vos lo demandé. Agora si me vos otorgades mi demanda, yo vos descercaria a Camora, e levantaré al Rey don Sancho de sobre ella.“ E dixole estonce doña Urraca Fernando: „Vellido, dezirte he una palabra que dixo el Sabio : Que siempre merca bien el ome con el torpe, o con el cuytado: E tú assi farás comigo. Pero non te mando yo que fagas ninguna cosa de mal, si lo tú has pensado. Mas digote que non hay ome en el mundo que me descercasse a Camora, e fiziesse levantar dende a mi hermano, el Rey don Sancho, que le yo no non diesse qualquier cosa que me demandasse.“ E quando esto oyó Vellido, besóle la mano, e fuése para un portero que guardava una puerta de la Villa, e fabló con él, e dixole: que le abriesse la puerta si lo viesse venir corriendo, e dióle porende el manto que cobria. E de sí fuése para su posada e armóse muy bien, e cavalgó en su cavallo, e fuése para casa de don Arias Gonzalo, e dixo a grandes vozes: „Bien sabedes todos qué es la razon porque non faze avenenzia la Infanta doña Urraca con el Rey don Sancho, su hermano, nin cambio de Çamora: e todo esto es, porque fazedes maldad vos, don Arias Gonçalo, con ella, como viejo traydor." Quando esto oyó don Arias Gonçalo, pesole mucho de coraçon, e dixo: „En mal dia yo nascí, quando tal denuesto e tamaña falsedad me dize Vellido delante mí en mi vegez, e non he quien me vengue dél.“ Levantaronse estonce sus fijos mucho ayna, e fueron empos Vellido, que yva fuyendo contra la puerta de la Villa por se yr. El portero quando lo vió venir luego le abrió la puerta, e salió fuyendo contra el real del Rey don Sancho, e los otros empos él, fasta cerca del real. Quando llegó al Rey besóle la mano, e dixole unas palabras falsas con gran enemiga: „Señor, porque dixe al Concejo de Çamora que vos diesse la Villa, quisieronme matar los fijos de Arias Gonçalo, assi como vos vedes; e yo, señor, vengome para vos: e si la

vuestra merced fuere, querria ser vuestro vasallo : e yo, señor, vos mostraré como ayades a Camora a pocos dias, si Dios quisiere. Esto vos yo digo, si lo non fiziere, que me mandedes por ello matar.“ E el Rey creyóle quanto dezia, e rescebióle por su vassallo : e fizole mucha honra, e començó de fablar con él todas sus poridades toda essa noche, faziendole encreyente que él sabia postigo por donde le daria a Camora.

CAP. LXI.

Otro dia de mañana salió un cavallero de los que yazian en la Villa en el muro: e llamó a grandes vozes en manera que todos los mas de la hueste lo oyeron, o dixo ansi: „Rey don Sancho, parad mientes en lo que vos quiero dezir: Yo so un cavallero natural de tierra de Santiago, e aquellos donde yo vengo siempre fueron leales, e de lealtad se pagaron: e yo en ella quiero vevir e morir. Parad mientes en vos, señor, que vos quiero desengañar, e dezirvos he verdad, si me quisieredes creer. Digovos, que de aqui de la Villa de Çamora es salido un traydor, que dizen Vellido Dolfos: e es fijo de Adolfo que mató a don Nuño, e este mató a su padre e echóle en el rio: e es muy gran traydor provado: e quiere matar a vos, por complir mas su traycion: e guardadvos dél. Esto vos digo, porque si por aventura vos veniere mal dél, o muerte, o yerro, que non digan despues por España, que vos non fué antes dicho e desengañado.“ E dize mas el Arçobispo don Rodrigo, que v en poridad gelo embiaron a dezir los de Çamora, que se guardasse dél. E el Rey gradesciógelo mucho, e embióles dezir, que si la Villa oviesse, que les faria mucho bien e mucha merced por ello. E Vellido Dolfos quando esto oyó, fuése para el Rey, e dixo: „Señor, el viejo de don Arias Gonçalo es muy sabidor, e porque sabe que yo vos faré aver la Villa, mandó aquello dezir.“ Despues que esto ovo dicho demandó su cavallo, faziendo semejante que se queria yr para otra parte, porque le pesava mucho de aquello que le dezian de la Villa : e el Rey travólo de la mano, e dixole: „Amigo mio e mi vassallo,

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