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su padre el Cid de creencia, que creyesse a Ordoño quanto le dixiesse de su parte: e la carta era escrita con sangre de las sus feridas: e el ome bueno le dió que comiesse fasta en Valencia. E Ordoño movió su camino para Valencia, quanto mas podia : e fallóse con Alvar Fañez Minaya e Pero Bermudez, que yvan al Rey don Alfonso con presente, que le embiava el Cid, e con su mandado, e el presente era este: dozientos cavallos, de los que ganara el Cid en la lid del Quarte, que ovo con el Rey Bucar: e cien Moros cautivos, e muchas espadas, e muchas sillas ricas. E yendo don Alvar Fañez e Pero Bermudez fablando, llegó Ordoño a ellos de pie muy lazerado : e tanto que llegó a ellos, echó mano a los cabellos, e començóse de messar, e a fazer muy grand duelo : e ellos quando esto vieron, descendieron de las bestias, diziendo : que qué era aquello? e él contóles todo el fecho en como acaesciera. E ellos quando esto oyeron, quien vos podria contar que tamaño era el quebranto e el llanto que fizieron hy estando. E Pero Bermudez dixo: „Menester es que tomemos otro acuerdo sobre esto.“ E el acuerdo fué este: que se fuessen su camino para el Rey, e que le mostrassen su fecho de partes del Cid, e que le pediessen merced, que le fiziesse dar venganza de tan mal fecho, e tan desaguisado: e embiaron a Ordoño al Cid, a contar las nuevas, e el acuerdo que ellos tomaron. E Ordoño dixoles el nombre del ome bueno en cuya casa dexara las dueñas, e el nombre del aldea, e partióse dellos muy triste, e fuése su camino : e ellos fueronse para el Rey don Alfonso, que fallaron en Valladolid. E el Rey rescebiólos muy bien, e preguntóles por el Cid: e ellos besaronle las manos, e dixeron: „Señor, el Cid se encomienda en la vuestra merced: e, señor, él ovo buena fazienda agora con el Rey Bucar de Marruecos, e venciólo a veynte e nueve dias de Março: e venció a veynte e nueve Reyes que con él venian, en el campo del Quarte, e ganó hy grand algo, en oro, e en plata, e en cavallos, e en tiendas, e en ganados: e mató hy muy grandes gentes, e cautivó muchos Moros. E, señor, reconosciendo vuestro señorio natural, embiavos en presente dozientos cavallos, e cien Moros negros, e sillas muy nobles, e espadas preciadas: e embiavos pedir por merced, que lo rescivades, e que lo querades del tomar, porque ha grand sabor de servir a Dios e a vos, señor, amparando la Fé de Jesu Christo, quanto él puede: e bien sabedes vos, señor, que cada vez que él algo gana de Moros, vos embia vuestra parte." A esto respondió el Rey don Alfonso, e dixo: que el presente del Cid tomava él de buuena mente, como de aquel mas honrado e mas leal vassallo que nunca oviera señor: e que gelo gradescia mucho a él e a ellos que lo trayan. E dixo don Alvar Fañéz: „Señor, nos veniendo a vos con este presente e con mandado del Cid bien aventurado, fallámos entre Medina Celi e Atiença un escudero, sobrino del Cid, que dizen Ordoño, que nos contó a tamaño mal, e a tan gran deshonra, que fizieron los Infantes de Carrion en sus mugeres, e fijas del Cid: el qual fecho, señor, vos sabedes ya que tan malo e tan desaguisado es: e, señor, grand parte vos cae ende, ca vos las casastes con ellos, e yo gelas di por vuestro mandado. E, señor, Martin Pelaez vos dixo, que las dueñas que eran muertas, segun él cuydava: e sabed, señor, que son vivas, e sabemos donde son, muy mal trechas, ca fueron muy mal feridas, con cinchas e con espoladas, e tomaronles las mulas e los paños: e assi nos lo contó Ordoño. E, señor, de tal fecho como este, ciertos somos que non plaze a Dios del cielo, e deve pesar a vos, que sodes señor de la tierra en vuestro señorio: e por ende vos pedimos merced, que tomedes el vuestro derecho para vos, e que dedes al Cid e a nos el nuestro. E non querades que en el vuestro tiempo sea el Čid deshonrado: ca loado sea Dios, nunca fuera deshonrado fasta oy: que despues que vuestro padre, el Rey don Fernando, lo fizo cavallero en Coymbria, siempre llevó su fazienda adelante, e despues mantuvogela muy bien el Rey don Fernando, vuestro padre: e despues que fallesció, por semejante el Rey don Sancho, vuestro hermano, que Dios perdone. E, señor, vos despues que reynastes, siempre le fezistes merced fasta aqui : pues si la vuestra merced fuere, encimadgela agora.“ A estas razones respondió el Rey, e dixo: ,,Sabe Dios que de la deshonra del Cid me pesa mucho, e quanto mas lo oyo, tanto mas me pesa ende: que muchas razones ay porque me deve pesar. Primeramente por lo mio, e de sí por lo de sus fijas: mas pues que vivas son, non es tanto el mal; ca si fueron deshonradas a tuerto , ellas non lo meresciendo, pueden ser vengadas a derecho, assi como la mi corte mandare. Otrosí me pesa por errar tan mal e a tan cruelmente mis vassallos, los Infantes de Carrion: mas pues que el fecho assi es, non puede estar que non faga yo lo que fuere derecho. E por ende tengo por bien de los mandar emplazar para mis cortes, que quiero fazer sobre esto: e el plazo sea de oy en tres meses : e dezid al Cid que venga hy con aquellos que tenga por bien de traer consigo.“ Desto mucho plogo a don Alvar Fañez e a Pero Bermudez, e besaronle las manos, e espedieronse dél. E el Rey mandóles dar muy buenas mulas para las dueñas, con muy nobles sillas e guarnimientos de oro, e de paños de oro, e de lana, con pieles de veros e grises : e fueron con ellas Martin Pelaez el Asturiano, e Pero Sanchez e sus cavalleros. E fueron Val de Esgueva arriba, contra Peñafiel, e a Roa, e a san Estevan de Gormaz: e llegaron a los robledos de Torpes, donde las dueñas fueran deshonradas: e Martin Pelaez e Pero Sanchez los levaron a la fuente.

e fueron cavallerosa e a san

CAP. CCXLV.

Aqui cuenta la historia, que desques don Alvar Fañez e sus compañas llegaron a la fuente, e fizieron su duelo muy grande como si las tovieran delante: e de sí fueron al aldea onde Ordoño havia dicho que las dexara: e desque llegaron al aldea, posaron hy; e non quisieron yr donde las dueñas estavan, por las non descobrir. E quando vino la noche, fueron a la posada del ome bueno, donde ellas estavan, don Alvar Fañez e Pero Bermudez solos: e desque llegaron a la posada , llamaron al ome bueno, e quando los vido, conosciólos, ca muchas vezes los havia visto quando el Cid posava por hy, e plogole mucho con ellos, e metiólos en casa: e quando los vieron las dueñas, ovieron muy grand alegria, e fue muy grande el lloro e llanto de amas las partes que fizieron. A cabo de una grand pieca dixo don Alvar Fañez: „Por Dios, mis sobrinas, sabe Dios la verdad, e vuesto padre allá donde está, e vuestra madre, con quien yo lo fablé, que mucho recelé yo este fecho en la vuestra venida con aquellos desleales: e pesóme mucho quando vuestro padre me dixo, que vos havia otorgadas que veniessedes con ellos: e vuestra madre e yo quisimoslo partir dello, mas non podimos con vuestro padre, diziendo: que non faria hy ál, pues que lo aprometiera. Mas pues que assi es, e vos sodes vivas, del mal plazenos con lo mas poco: e queremosvos levar para vuestro padre, e con él nos pornemos hy consejo, en tal manera , si Dios quisiere, que vos seredes muy bien vengadas.“ Estonce vestieronlas de muy nobles paños, e fizieron mucho bien al ome bueno que las tenia en guarda: en guisa que fincó muy bien pagado del servicio que havia fecho. E las dueñas levaron consigo dos fijos e dos fijas que el ome bueno havia, e casaronlos despues muy bien, e fizieron de ellos muy ricos, ca los tenian en logar de hermanos, por el grand servicio que les havian fecho en la grand cuyta en que eran, e mandaron al ome bueno, que siempre recudiesse a ellas, e que le farian algo. E aquella noche guisaron lo que havian a guisar, e otro dia ante el alva madrugaron e tomaron su camino de Atiença e dende a Medina Celi, e dende a Meder, e a Molina: e el Rey de Molina rescebiólos muy bien, e fizoles quanto bien e quanta honra pudo: e estonce acordaron de fincar hy algun dia, porque las dueñas venian flacas, e porque lo fiziessen saber al Cid, que les embiasse mandar como fiziessen. E de hy fué Pero Bermudez para el Cid, e don Alvar Fañez con toda la otra gente fincó con las dueñas. E quando Pero Bermudez llegó al Cid, contóle el fecho como passara ante el Rey don Alfonso: e de como le pesara mucho de la deshonra de sus fijas: e como queria fazer cortes sobre ello dende a tres meses en Toledo, e mandaria emplazar los Infantes para hy: e que le embiava mandar e rogar, que fuesse hy con los que toviesse por bien : e que le faria derecho de los Infantes de Carrion, assi como su corte mandasse. E otrosi, tan nobles paños e mulas, e guisamiento como les

diera para las dueñas: e otrosí como eran ya en Molina. E falló hy a su hermano Ordoño, que havia contado al Cid la deshonra e el mal que los Infantes havian fecho a sus fijas, de que él tomara grand pesar: pero con lo que Pero Bermudez le contara de lo que passaran con el Rey don Alfonso, e de lo que embiara mandar, fué tomando conhorte fiando en Dios que havria dende derecho del grand tuerto que le fizieron, non lo meresciendo.

CAP. CCXLVI.

Cuenta la historia, que despnes que Pero Bermudez contó al Cid todo lo que havedes oydo ante doña Ximena Gomez, que nunca quedava llorando e matando con el grand pesar que havia, ca ella era mas muerta que viva: e Pero Bermudez conhortavala e deziale: „Señora, non lloredes, que vuestras fijas dexo yo en Molina vivas e sanas, e a don Alvar Fañez con ellas: e si Dios quisiere, buena vengança havredes ende, si por el Cid que aqui está non menguare: que el Rey don Alfonso grand sabor ha de vos dar ende derecho.“ E estonce respondió el Cid, e dixo: „Pero Bermudez, non seades tan quexoso, ca el ome quexoso cuyda por hy adobar su fecho, e paralo peor: e ciertos sed, que non ha de fincar por mí en quanto yo podiere: e fio por Dios que yo tomaré ende vengança, e a tanta merced me fará Dios, que non morré fasta que sea ende vengado de aquellos alevosos: e por ende vos ruego, que non me dedes mas quexa de quanta me yo tengo en el mi coraçon: que asaz quexa me ha dado Ordoño, vuestro hermano, que nunca me dexa folgar de dia nin de noche. E tengo en merced a mi señor, el Rey don Alfonso, quanto me embia dezir, e yo yré a sus cortes muy de grado, en tal manera guisado, que pese ende a quien pesare, e a quien mal me quisiere. E Dios queriendo, moveremos de aqui el dia que podamos allá ser quando fuere tiempo: e entre tanto tornadvos para Molina, e traedme mis fijas para aqui, que las quiero ver: e fablaré con ellas, porque me digan todo el fecho cierto, con que vaya a la corte de mi señor, el Rey don

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