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tenescia: e estudieron ansi una pieca callando. E de sí levantóse el Cid en pie, e llamó a don Alvar Fañez Minaya, e dixole: „Bien sabedes lo que vos mandó el Rey don Alfonso, mi señor: e pues vos complid su mandado , tomad vuestras sobrinas, e vos las dad a los Infantes, ca el Rey las casa, ca ya non.“

CAP. CCXXVш.

E don Alvar Fañez levantóse en pie, e tomó las donzellas por las manos, e entrególas a los Infantes, diziendo assi: „Infantes de Carrion, yo vos entrego estas donzellas, fijas del Cid campeador, por mandado del Rey don Alfonso, mi señor, assi como él me lo mandó: e vos, que las recibades por vuestras parejas, assi como manda la ley de Jesu Christo.“ E los Infantes recebieronlas estonce por las manos, e fueron contra el Cid, e besaronle las manos, e despues a doña Ximena Gomez: estonce el Obispo don Hieronymo traxoles el matrimonio, segun manda la Yglesia. E desque esto fué fecho, tomó el Cid los Infantes, e fuése assentar en el estrado con las dueñas, e assentose él e doña Ximena Gomez en medio, e el Cid assentó cabo sí a doña Elvira la mayor, e cabo della a su esposo, el Infante Diego Gonçalez: e de la otra parte, cabo de doña Ximena Gomez, assentose doña Sol, e cabo della su esposo, el Infante don Fernando Gonçalez: e estudieron ansi una pieca folgando. E de sí tomó el Cid sus yernos por las manos, e dixoles, que fuessen comer, e que luego otro dia fiziessen sus bodas: e rogó e mandó al Obispo don Hieronymo, que lo fiziesse en tal manera, que non fuesse hy escusada la costa, mas que lo fiziesse tan complidamente que los que venieron de Castilla, que siempre oviessen que dezir. E otro dia levaronlos a la yglesia : e el Obispo dióles las bendiciones en la yglesia de Santa Maria de las Virtudes. E quien vos podria contar las grandes noblezas que el Cid lizo en aquellas bodas, en matar toros, e en alançar a tablados, e en bofordar, e en dar muchos paños a juglares ? E eran hy de muchas maneras juegos, e todas las otras alegrias que perlenescian a bodas: e los manjares tantos e tan bien adobados,

que lo ron podria ome contar. E duraron estas bodas siete dias, que cada dia fazian estas alegrias, e estas noblezas. E a cabo de los ocho dias, los omes honrados que venieran a las bodas, espedieronse del Cid, e de los Infantes de Carrion, por se tornar a Castilla : e el Cid fizoles mucha honra, e dióles muy grandes donas e muy nobles, tambien a los peones, como a los grandes, a cada uno en su guisa, en oro, e en plata, e en cavallos, e en otras donas : de guisa que todos fueron pagados. E quando esto fué assonado por Castilla , que tan bien andantes venieran los que allá fueran, muchos fueron arrepentidos, porque non fueran a las bodas.

CAP. CCXXIX.

Cuenta la historia, que Gilberto, un sabio, que fizo la historia de los Reyes Moros que reynaron en el señorio de Africa, dize: que membrandose Bucar de la jura que fiziera a su hermano el Rey Juñez, que lo vengaria de la deshonra que le fiziera el Cid Ruydiez cerca de Valencia, mandó echar pregon por todo el Imperio de su padre: e assonó a tan grand poder de Moros, que ovo hy de los caudillos solos veynte e nueve Reyes: e este ovo él muy rafez de juntar, ca su padre era Miramamolin, que quiere tanto dezir como Emperador. E despues que ovo ayuntado aquella gente, entró en las naves, e passó aquende el mar, e allegó al puerto de Valencia: e como le contesció con el Cid, la historia lo contará adelante en su logar. Mas agora dexaremos de contar aqui de esto, e contaremos de los Infantes de Carrion.

CAP. CCXXX.

Cuenta la historia, que moraron los Infantes con el Cid, dos años despues que fueron casados, mucho en paz, e muy viciosos, con muy grand sabor de sí, e con ellos su tio Suero Gonçalez: a cabo de los dos años acaesció una gran desaventura, por lo qual se ovieron a perder con el Cid, non haviendo hy el Cid culpa ninguna en ello. En casa del Cid havia un Leon muy grande, e muy fuerte, e muy ligero: e guardavanle tres omes en una casa, e en un corral muy alto : e quando querian alimpiar el corral, encerravanle, e despues abrian la puerta, e salia a comer: e tenialo el Cid hy por tomar plazer con él quando se pagava : e el corral era dentro del Alcaçar, en cabo del palacio: e el Cid comia cada dia con su compaña: e desque havia comido , adormeciase a las vezes en el escaño. E aquel dia haviendo yantado, llegó un ome que le dixo al Cid, que al puerto de Valencia llegaron muchas naves, en que venia muy grand poder de Moros, que traya Bucar, el fijo del Miramamolin de Marruecos: e quando esto oyó el Cid, ovo muy grand plazer, ca havia cerca de tres años que non lidiara con Moros: e luego mandó fazer señal, a la qual se havian de ayuntar en un logar todos los omes honrados que eran en la cibdad. E desque todos fueron con él en el Alcaçar, e estavan hy sus yernos, e el Cid contóles todas las nuevas, e ovo su acuerdo con ellos, en qual manera saldrian contra aquel poder de los Moros que venian. E desque ovieron acordado como fiziessen, el Cid adormesciose, e los Infantes e las otras gentes estavan jugando a las tablas, e al Axedrez: e los omes qne guardavan el Leon estavan alimpiando el corral, e quando qyeron el ruydo de las nuevas de los Moros, abrieron la caseta al Leon, e venieronse para el palacio donde estava el Cid, e olvidaron la puerta del corral abierta. E despues que el Leon ovo comido, e vido la puerta abierta, salió del corral, e fuése para el palacio donde estavan todos: e quando lo vieron, començaronse de arrebatar a muy grand priessa, con el miedo que havian del Leon: mas los Condes mostraron hy mayor covardia e mayor miedo que todos quantos hy eran. E Diego Gonçalez, el mayor, non ovo vergüença ninguna del Cid, nin de quantos hy estavan, e fuése meter so el escaño del Cid: e a tan grand miedo ovo, que con la priessa de se meter ayna , rompió el manto e el brial por las espaldas : e el otro, Fernan Gonçalez, salió por un postigo que havia en el palacio, que salia a un corralejo, que havia bien tres tapiales ayuso, e el logar non era tan limpio como era menester: e con el grand miedo saltó ayuso, e non se pudo tener en las piernas, e cayó, e untaronsele todos los paños de mal lixo. E todas las otras gentes estudieron ante el Cid, sus mantos abraçados, e guardandole, que dormia en el escaño. E al ruydo que fazian despertó el Cid, e vido como el Leon venia contra él, e alçó la mano, e dixo: „Qué será esso ?" E el Leon, quandó oyó la su palabra, estudo muy quedo: e él levantóse, e tomólo por el pescueço, bien como si fuesse un alano muy manso, e metiólo en la jaula de fierro onde se avia criado, e mandólo tornar al logar donde havia salido, e mandó que lo guardassen mejor dende adelante: e de sí assentose el Cid en su escaño: e quando esto vieron todos quantos hy estavan, fueron maravillados de como priso el Cid al Leon. E a cabo de hora salió el Infante Diego Gonçalez de so el escaño, e bien mostrava que el miedo que aun non lo havia perdido: e el otro, Fernan Gonçalez, salió del mal logar, e desnudóse aquellos paños, e lavóse el rostro, e vestióse otros paños: e embió a llamar a su hermano, e fizieron su fabla ambos en uno en grand poridad.

CAP. CCXXXI.

Cuenta la historia, que los Infantes dixeron en uno: „Parad mientes, que deshonra nos ha fecho este infançon Ruydiez, nuestro suegro, que adrede por nos deshonrar e por nos abiltar soltó el Leon: mas en mal dia nos nascimos, si desta deshonra non nos vengamos en sus fijas, de las quales nos estamos muy mal casados: e por la tornaboda nos lizo esta deshonra. Mas para esto es menester que lo tengamos bien en poridad, en guisa que non nos entienda que havemos quexa dél, e desta guisa acabaremos aquello que queremos: e de otra guisa non nos dexará yr de aqui, nin nos dará nuestras mugeres para llevar: e quitarnosya las espadas Colada e Tizona, que nos dió: e para todo esto acabar, es menester que lo metamos en riso ante el Cid, e ante los suyos, e que fagamos ende escarnio: e desta guisa perderá sospecha de nos.“ E con este acuerdo fueronse para el palacio donde estava el Cid: e quando el Cid los

vido , dixoles: „Qué es esso, mis yernos ? porqué mostrades a tan grand miedo por una bestia muda ? Non vos parescia bien: e devierasevos membrar de las espadas que yo vos diera. E sin esto, devierasevos membrar el lugar donde venides, e como sodes grandes, e valientes, e bien casados: e por esto devierasevos olvidar grand pieca del miedo.“ De estas palabras ovieron los Infantes grand vergüença, e affirmaron su mala intencion que antes havian fablado, comoquier que lo callassen por no se descobrir sus coraçones: e buscaron achaque para salir del palacio, e llamaron a su tio Suero Gonçalez, e dixoles: „Qué es esso , mis sobrinos ? como venides llorando ?" E ellos respondieron: „Tio, quexamonos mucho, porque el Cid por nos fazer deshonra e mal, mandó soltar el Leon: mas en mal dia nos nascimos, si nos non havemos derecho dél." E estonce dixeronle todo lo que havian fablado. E su tio les respondió: „Non lloredes, que non vos está bien ; mas callad, e dad a entender que non dades nada por ello: ca bien sabedes vos, que en el vuestro mal e en la vuestra deshonra grand parte he yo: mas es menester, que non entienda ende nada el Cid, e atendamos fasta que passe este ruydo destos Moros, que son venidos de allende el mar: e despues demandadle vuestras mugeres para llevallas a vuestra tierra: e él non havrá razon de vos dezir que non vos las dará, nin de vos tener mas consigo: e despues que fueredes bien alongados de esta tierra, podedes vos fazer en sus fijas lo que quisieredes: e vos seredes mal andantes, si vos non supieredes vengar: e assi tiraredes de vos la deshonra, e la echaredes sobre su padre.“ E este consejo dió Suero Gonçalez a sus sobrinos muy malo, que lo pudiera muy bien escusar, e non escaparan ende tan mal como escaparon, segun vos lo contará la historia adelante.

CAP. CCXXXII.

Cuenta la historia, que desque Suero Gonçalez e sus sobrinos ovieron fablado su consejo malo, otro dia venieron ante el Cid, que estava guisando su fazienda: e quando llegaron al

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