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quebraron en si las lanças, e fueron amos muy mal feridos: mas don Martin Gonçalez començó a dezir a Rodrigo sus palabras, cuydandolo espantar: „Mucho vos pesa, don Rodrigo, porque entrastes comigo en este logar: ca vos faré yo que non casedes con doña Ximena Gomez vuestra esposa, que mucho amades: nin tornaredes a Castilla vivo.“ E destas palabras pesó mucho a Rodrigo, e dixole: „Don Martin Gonçalez, sodes buen cavallero, e non son estas palabras para aqui: ca este pleyto, por las manos lo avremos a lidiar, que non por las palabras vanas: e todo el poder es en Dios, e de él la honra

a quien por bien toviere.“ E con muy gran saña de lo que le • avia dicho, fué contra él, e ferióle de la espada por encima del ‘yelmo e de la cabeça quanto le alcançó, en guisa que fué muy mal ferido, e perdió mucha sangre: e don Martin Gonçalez ferió a Rodrigo de la espada que le cortó quanto le alcançó del escudo: e tan reziamente tiró la espada contra sí, que le fizo perder el escudo a Rodrigo: mas Rodrigo non lo quiso olvidar, e dióle otra ferida muy grande por el rostro, de que perdió mucha sangre; e andando amos muy fuertes e muy crueles, feriendose sin piedad: ca amos eran a tales que lo sabian muy bien fazer. E andando en su pleyto muy afincados, perdió don Martin Gonçalez mucha sangre, e con gran flaqueza non se pudo tener en el cavallo, e cayó del cavallo a tierra: e Rodrigo descendió a él e matólo: e desque lo ovo muerto preguntó a los fieles, si havia hy mas de fazer por el derecho de Calahorra: e ellos dixeron que non. E estonce vino el Rey don Fernando a Rodrigo, e descendió a él, ayudólo a desarmar, abraçólo mucho: e desque fué desarmado salió con él del campo, aviendo ende muy grand plazer, e todos los Castellanos. E tamaño fue el plazer del Rey don Fernando e de los suyos, quamaño fué el pesar del Rey don Ramiro de Aragon e de los suyos. E mandó tomar a don Martin Gonçalez, e levaronlo para su tierra, e fué con él: e fincó Calahorra con el Rey don Fernando. E del tercero año del Reynado del Rey don Fernando fasta el quinto non fallamos ninguna cosa que de contar sea: si no tanto, que en el tercero año murió el Papa Benedito, e fué puesto en su

lugar Juan el XVIII. de los que ovieron essos nombres, que fueron hy con él Papas en Roma ciento e cinquenta e nueve Apostolicos. En el quarto año morió el Emperador Enrico, e reynó empos él Conrado quinze años. En este año pobló el Rey don Garzia a Piedraalta, e conquirió Fanes de Moros. E en el tercero año del Rey don Garcia lidió con el Rey Alimaymon en Retorvaseca, e venciólo e matólo.

CAP. IX.

Cuenta la historia, que los Condes de Castilla veyendo en como pujava Rodrigo de cada dia en honra, ovieron su consejo, que pusiessen su amor con los Moros, e emplazassen con ellos lid para el dia de santa Cruz de Mayo: e que llamassen a esta lid a Rodrigo: e que ellos que pornien con los Moros que lo matassen: e que por esta razon se vengarian dél, e fincarian señores de Castilla, lo que non eran por él. E su fabla fecha embiaronlo a fablar con los Moros. E esta fabla embiaronla a dezir a los Reyes Moros, que eran sus vasallos de Rodrigo, que él toviera cautivos, e soltara. E ellos quando vieron la fabla e la falsedad en que le andavan, tomaron las cartas de los Condes, e embiaronlas a Rodrigo su señor, e embiaronle a dezir e a descobrir toda la poridad de la enemiga en que le andavan. E Rodrigo quando vió las cartas, e todo lo al que le embiavan dezir, gradesciógelo mucho: e tomó las cartas e levólas al Rey don Fernando, e mostróle la enemiga en que andavan los Condes, e señaladamente el Conde don Garcia, que dixeron despues de Cabra. E el Rey don Fernando quando vió el fecho en como era, fue espantado de la gran falsedad: e embióles sus cartas, en que les mandava que saliessen de la tierra, e que non fincassen hy mas. Estonce el Rey don Fernando yvase para Santiago en romeria, e mandó a Rodrigo, que echasse a los Condes de la tierra: e él fizolo assi como lo el Rey mandara. Estonce vino a él doña Elvira su cormana, muger del Conde don Garcia, e fincó los finojos ante él: mas Rodrigo la tomó por la mano, e la levantó, que

la non quiso ante oyr ninguna cosa. E desque fué levantada, dixole: „Hermano, pidovos por merced, que pues echades de la tierra a mí e a mi marido, que nos dedes vuestra carta para algun Rey de vuestros vassallos, que nos fagan algun bien, e nos den en que vivamos por el vuestro amor, e en esto me faredes mucho bien e mucha merced.“ Estonce Rodrigo mandole dar su carta para el Rey de Cordova. E él rescebiólo muy bien, e dióle a Cabra en que viviesse con su muger, e con su compaña por amor de Rodrigo, e assi salieron de la tierra. E despues fué desconoscido el Conde al Rey de Cordova, quel dió a Cabra: ca le fizo guerra della , fasta que despues le prendió Rodrigo, como vos lo contará adelante la historia. E desde los cinco años fasta los siete deste Reynado, non fallamos ninguna cosa que de contar sea que a la hystoria pertenesce.

CAP. X.

Andados los siete años del Reynado del Rey don Fernando, quando andava la Era en setenta e uno, e la Era de la Encarnacion en veynte e quatro años, e el Imperio de Conrado en tres años; el Rey don Garcia de Navarra, aviendo a coraçon de se vengar de su hermano el Rey don Fernando, llegó muy grandes compañas, tambien suyas como de otras partes, Gascoññas, e de Moros: e passó Montes de Oca, e llegó fasta Atapuerca, que es quatro leguas de Burgos, e fincó hy sus tiendas. E el Rey don Fernando allegó muy grandes gentes, quando lo supo, e pesóle de coraçon, e fuese contra él: e embió sus mensageros, con que le embió a dezir, que fazia muy gran sin guisa de le entrar assi por su Reyno, e siendo el su hermano: pero que gelo queria soffrir él lo que avia fecho, e queria paz con él como con hermano: e que le saliesse de la tierra, que bien sabia que gelo vedaria él si quisiesse: e que le non feziesse hy mas mal, nin que oviesse muerte entre ellos. Mas el Rey don Garcia non preció esto nada, e maltraya a los cavalleros e mensageros: e embiólos delante si muy abiltadamente: estonce a los cavalleros e a los ricos omes que con él

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venian pesoles desto que el Rey feziera, porque vieron el gran peligro que podiera ser si en la batalla entrassen: e fueron todos a él, e pedieronle por merced, que les otorgasse todos sus fueros, e que les diesse todo lo que les avia tomado, ca les avia tomado todos sus heredamientos. E el Rey con gran atrevimiento, e con gran sobervia de coraçon, non gelo quiso otorgar, ca le semejó que gelo fazian con gran miedo. Estonce dos cavalleros que el Rey tenia desheredados, partieronse luego alli, e desnaturaronse de la naturaleza que con él havian e venieronse al Rey don Fernando. Estonce un su ayo, que lo criara de niño, vino a él llorando de los ojos, e pidióle por merced, que les otorgasse lo que pedian, e que cobrasse los coraçones de sus vassallos: mas el Rey, como era de duro coraçon, non lo quiso fazer. E dixo al Rey con saña: „Bien entiendo que oy morrás vencido, e por ende quiero yo morir ante, porque yo non vea tu pesar, ca te crié con gran femencia.“ De si quando las huestes se ayuntaron, e fueron hazes paradas, e movieron unos contra otros, aquel cavallero, ayo del Rey, echó el escudo e la loriga, e la capellina , e todas las otras armas, si non el espada que llevó ceñida, e la lança en la mano, e assi entró por la haz de los Castellanos: e assi morió por non ver la muerte de su criado e su señor, e estragamiento de su gente. E despues que las hazes fueron mezcladas de amas las partes, e la lid fué ferida muy cruelmente e muy sin piadad: fuése venciendo la gente del Rey don Garcia, ca eran mas e de mayor poder los del Rey don Fernando: e demas, que el Rey don Garcia non havia los coraçones de sus vassallos. Estonce unos cavalleros criados del Rey don Bermudo, e los dos cavalleros que se partieron del Rey don Garcia, tomaron el mas alto logar del otero, do estava la hueste de los Navarros, e lirieron por las hazes, e llegaron do estava el Rey don Garcia. E dizen, que uno de los cavalleros que dél se partieron, quel diera una lançada de que morió: e morieron hy con él dos ricos omes. Despues que fué muerto el Rey don Garcia, e su hueste fué vencida, el Rey don Fernando fué mucho alegre, pero movido de piedad: e mandó a los suyos

que non feziessen mal a los Christianos, mas que se vengassen en los Moros, e ellos fezieronlo assi: en guisa, que de los Moros que hy venieron con el Rey don Garcia, fincaron todos los mas que muertos que cautivos. Estonce mandó tomar el cuerpo del Rey don Garcia, e fizo muy gran duelo sobre él, e dende embiólo a Navarra: e fué enterrado en el monasterio de santa Maria, que él mismo fiziera , e que heredara de muchos buenos heredamientos. Despues que el Rey don Fernando ovo la honra del vencimiento, retovo el Reyno de su hermano en si: e fué señor de todo lo mas de España: pero fincava por heredero del Reyno de Navarra, desde Ebro fasta los puertos de Aspa, don Sancho fijo del Rey don Garcia, él que mataron en Santaren: ca este Rey don Garcia ovo dos fijos, a este don Sancho e a don Ramiro, él que despues casó con la fija de mio Cid Ruydiez. E del ochavo año del Reynado deste Rey fasta el deciseys, non fallamos ninguna cosa que de contar sea, que a la historia del Rey pertenezca: sino tanto, que el noveno año morió Ruberto Rey de Francia: e reynó su lijo Henrique el primero veynte e cinco años. E en el decimo año morió el Papa Joan, e fué Papa Benedito , e fueron con él ciento e sessenta Apostolicos. E en el quinzeno año morió Abocazin Rey de Sevilla, e reynó empos del Alveque Almozanis veinte y cinco años.

CAP. XI.

Cuenta la historia, que en este tiempo estando el Rey don Fernando en Galicia, que los Moros venieron correr a Estremadura, e embiaron mandado a Rodrigo de Bivar que les acoriesse. E él quando vió el mandado , non se detovo, e embió por sus parientes e por sus amigos, e fué contra los Moros: e juntaronse con ellos, e levavan muy gran presa de cautivos e de ganados, entre Atiença e San Estevan de Gormaz: e ovo con ellos lid campal muy fuerte: e en cabo venció Rodrigo, feriendo e matando en ellos, e duró el alcance siete leguas, e tornó toda la presa. E fué tan grande el robo, que fué sin,

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