Superficiales: ¿qué está haciendo Internet con nuestras mentes?

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Taurus, 2011 - 340 páginas
"Nuestro cerebro, como demuestran evidencias científicas e históricas, cambia en respuesta a nuestras experiencias, y la tecnología que usamos para encontrar, almacenar y compartir información puede, literalmente, alterar nuestros procesos neuronales. Además, cada tecnología de la informatión conlleva una ética intelectual. Así como el libro impreso servía para centrar nuestra atención, fomentando el pensamiento profundo y creativo, Internet fomenta el picoteo rápido y distraído de pequeños fragmentos de información de muchas fuentes. Su ética es una ética industrial, de la velocidad y la eficiencia. La Red nos está reconfigurando a su propia imagen, volviéndonos más hábiles para manejar y ojear superficialmente la información pero menos capaces de concentración, contemplación y reflexión. Este libro cambiará para siempre nuestra modo de entender y aprovechar las nuevas tecnologías."--Page 4 of cover.

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Andrés López Astudillo, alopez@icesi.edu.co
Universidad Icesi. Cali. Colombia
Libro escrito por Nicholas Carr quien al inicio del libro se pregunta: “qué es lo que me pasa?, porque no puedo
concentrarme cuando leo?, porque estoy tan disipado?. Encontró en sus colegas y amigos preguntas similares; conversando con Scott Karb, le comentó como sentía que su modo de pensar había cambiado debido al entorno digital donde se encontraba. Carr inquieto, inició sus investigaciones evidenciando como las personas cuando navegan en un buscador no leen, hacen scrolling, es decir que saltan a través de los textos sin detenerse. En la siguiente metáfora lo aclara: en el mar del conocimiento y el contenido disponible, hoy no se bucea a profundidad, se hace jet-sky por encima de miles de documentos en la red, mensajes de correo, clips, blogs, etc. Carr “echaba de menos su viejo cerebro”, antes era capaz de sentarse con un libro y concentrarse, crear ideas, conceptos y criterios fuertes.
Hemos vivido una concepción mecánica de nuestro cerebro, era un instrumento rígido, sin posibilidad de cambio, que iba rumbo al deterioro a medida que envejecíamos. En los años 30´s, el neurocirujano Wilder Penfield encontró que el cerebro es plástico, se reorganiza, se adapta y cambia, se reprograma en la marcha. Las funciones mentales son flexibles y el cerebro se estudia hoy a partir de la neuroplasticidad. Tenemos la capacidad de cambiar la forma de pensar una y otra vez. Pero, esta capacidad de transformación avanza a partir de nuestros pensamientos; mi cerebro es lo que pienso, lo que permito que lo estimule o no, lo que hago día a día.
Cuando contextualizamos nuestro cerebro, su neuroplasticidad, con el desarrollo histórico de nuestros medios para comunicarnos, encontramos en la escritura, un sistema sintáctico predecible y estandarizado que permitió desarrollar en las personas una disciplina mental, y una capacidad para concentrarse igual que el desarrollo de ideas profundas. Se construyó el cerebro literario con consecuencias sociales orientadas hacia la educación, la lectura, la escritura, generando movimientos masivos intelectuales. Los libros fueron el medio masivo que permitió este despliegue, alterando la percepción del mundo físico que rodeaba a las personas a través de la experiencia personal de la lectura.
Hoy, la llegada de la revolución electrónica con una serie de artefactos como el computador, el teléfono móvil y el internet, están transformando para siempre, nuevamente, nuestra percepción del mundo físico que nos rodea: el correo electrónico hizo obsoleta la carta personal, las fotografías digitales hicieron desaparecer la industria del revelado, la tecnología del video y el color transformó la industria del cine; por último, toda la comunicación es bidireccional generando la proliferación de redes y medios digitales. Disminuimos el tiempo a diario dedicado a la lectura de medios impresos y publicaciones (periódicos, revistas y libros ), para ser reemplazado por el tiempo que pasamos conectados a la red.
Desaparecen de nuestro entorno: radios, teléfonos fijos, tocadiscos, grabadoras; que emitían sonidos, siendo reducidos a un solo artefacto multiuso, el ipod. La tecnología que nos parecía lo más avanzado, en cuestión de meses nos parece atrasada. Nuestros medios transitan en un abrir y cerrar de ojos, del papel a la pantalla, creando un ecosistema de tecnologías que nos envuelven en un continuo son retorno. El sonido que escuchamos en toda biblioteca pública es el teclado de computadores, demostrando la existencia de un nuevo cerebro: el digital.
Carr se pregunta sobre las consecuencias que tendrá sobre nosotros este nuevo cerebro que vive placenteramente en medio de la red y la inmediatez. Que estamos tranzando? , estamos haciendo un buen negocio?. La red nos brinda un universo de distracciones creando la mentalidad del malabarista, pero…cuales son las consecuencias sobre nuestros cerebros?.
 

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