Imágenes de página
PDF
ePub

na de que nuestro celo seria recompensado , si no con la gratitud , que es virtud harto rara en el público, por lo menos con aquel aprecio y estimacion á que el esmero de vuestros gefes y maestros, y vuestra misma aplicacion se hicieron tan acreedores. ¿ Cuál , pues, no habrá sido mi sorpresa al advertir en la falla de concurrencia á tan solemne acto , que alguna vez tocó en absoluta desercion de nuestras sesiones, un claro testimonio de la indiferencia , ó del desvío con que este mismo público empieza á mirar los progresos de vuestra enseñanza, como si no estuviese enteramente consagrada á su bien y prosperidad? Qué mucho pues, que tan amarga idea me hiciese enmudecer , y que prefiriese un modesto silencio al desperdicio de unas reflexiones , que solo podrían ser provechosas, cuando bien oidas y apreciadas? Pero hoy que coronando á los que mas se distinguieron en esta palestra de aplicacion é ingenio, debo tambien aplaudir el desempeño de todos vosotros; hoy que debe ser para todos un dia de alegría y de triunfo , tanto mas puro cuanto mas desinteresado , y tanto mas notable cuanto menos reconocido de aquellos por cujo bien nos desvelamos; hoy, en fin, que el testimonio de nuestra conciencia, y el aplauso de las pocas, pero ilustradas personas que honraron nuestras sesiones, recompensan suficientemente nuestro celo: mi espíritu cobra nuevo aliento para volver á su antiguo propósito ; y atendiendo mas á vuestro provecho que al desvío del público, confia nuestro desagravio á la posteridad que ha de juzgarnos , y á vosotros que seréis en ella nuestra mejor apología.

Ma3 no por eso os esconderé que la opinion pública es la primera de las ventajas que deseo para nuestro Instituto. Mirándola siempre como su mas firme apoyo , he hecho y haré cuanto en mí estuviere para que la merezca ; y ved aquí por qué la basco con tanto afan, y la espero con tanta impaciencia. Pero al fin debemos convencernos de que esta opinion no es obra de un dia, y que bien tan precioso solo se puede alcanzar á fuerza de constancia y fatiga. Por grandes y provechosos que sean los objetos de vuestra enseñanza , debemos sufrir por algun tiempo que la ignorancia y el egoismo los desestimen , y aun tambien que la envidia los muerda y los persiga. Por fortuna tan ruines juicios no pertenecerán á los elementos de la opinion pública. Ella no se mendiga ni pretende ; se deja conquistar. Sus juicios no se doblan al ruego, ni se prostituyen al favor: pero jamás se niegan al mérito. Nace y se forma en silencio, se alimenta y crece con el aprecio de la imparcialidad, y con la aprobacion de la sabiduría, y cuanto mas lentos son sus progresos , tanto son mas seguros y durables. Pero al fin, cuando cobra aquella fuerza imperiosa que la hace superior á los mayores obstáculos, y arrastra en pos de sí todos los votos, entonces el pasmo de la ignorancia y la confusion de la envidia harán mas dulce y mas plausible la gloria de su triunfo. Per. mitidme, pues , que mientras llega este dia de consuelo y justicia, que no puede estar muy distante para nuestro Instituto, discurra un rato con vosotros sobre la importancia de la geografía histórica , que hemos agregado al plan de vuestra educacion , y cuyas primicias hemos presentado ya al público. Este estudio, tan recomendable por su objeto, como por el auxilio que presta á las demas ciencias, lo es mucho mas á mis ojos por el desprecio ó el olvido con que ha sido mirado en otros Institutos. Es bien raro por cierto que ninguna de nuestras escuelas generales le haya adoptado hasta ahora en los planes de su enseñanza , y que adoptado alguna vez en los de educacion privada , haya sido confundido en la literatura cual si solo servir pudiese para ornamento de la memoria. Tócanos , pues , á nosotros vengar á la geografía de este agravio: tócanos darle el digno lugar que sus recientes progresos le han adquirido entre las ciencias útiles ; y á este Instituto , erigido en los fines del siglo XVIII para servir de modelo á los que la nacion se apresurará á multiplicar en el XIX, le toca abrir en este como en otros ramos de enseñanza pública , la senda gloriosa por donde nuestra posteridad debe caminar á la verdadera ilustracion. La mas sencilla, la mayor recomendacion de esta ciencia , se encierra en su nombre; porque geografía quie. re tanto decir como pintura ó descripcion de la tierra. Pero si reflexionais que ella debe conduciros al conocimiento del lugar que fué señalado á nuestro planeta en el gran sistema del universo , al de su figura y tamaño, al de los climas y regiones en que está dividido, de los mares que le abrazan , de las montañas que le cruzan , de los pueblos y naciones que le habitan, y finalmente , al de esta superabundancia de bienes y consuelos que la bondad del Criador derramó en su superficie, ó encerró en sus entrañas para dicha del hombre , fácilmente concebiréis cuanta sea la estension , cuanta la escelencia de este nuevo estudio.

Pero esta escelencia se realzará mas á vuestros ojos, cuando reuniendo el estudio de la historia al de la geografía , consideraréis la tierra como morada del género humano. Entonces este estudio , levantándoos á mas alta contemplacion , os pondrá delante los hombres de todos los tiempos , como los de todos los países , las varias sociedades en que se reunieron, las leyes é instituciones que los gobernaron , y los ritos , usos y costumbres que los distinguieron. El os descubrirá las secretas causas , y las grandes revoluciones que levantaron los imperios de la tierra, y los borraron de su sobrehaz; y en el rápido torrente de tantas generaciones , viendo al hombre subir lentamente desde la mas estúpida ignorancia hasta la mas alta ilustracion, ó caer precipitado desde las virtudes mas sublimes á la mas corrompida depravacion , conoceréis que no puede presentárseos un estudio mas provechoso ni mas digno del hombre. 4

Y todavía este estudio recibe mayor recomendacion por el auxilio que presta á las demas ciencias; pues si bien se adelanta y perfecciona por ellas, tambien las vuelve con usura lo que recibe , concurriendo á perfeccionarlas. El conocimiento de la naturaleza es el fin á que se encaminan todas las ciencias; pero el hombre no puede subir á este conocimiento sino por el estudio del planeta do tiene su morada , y por el exámen de las relaciones que le enlazan con el gran sistema del universo. La misma astronomía , que mas que otra alguna ha concurrido á ilustrar los principios geográficos , parte desde el conocimiento de este planeta á contemplar los cielos , y busca en él sus puntos de apoyo para fijar la situacion de los astros, señalar sus órbitas, y seguir su curso en los inmensos desiertos del espacio. En él toma la geometría el tipo original y eterno de sus medidas, para perfeccionar sus teorías y aplicarlas despues á tantos usos públicos , como la hacen recomendable. La geografía dirige al navegante por los inciertos mares , al mismo tiempo que abre al geólogo todos los ángulos de la tierra ; y conduciendo por su inmenso ámbito al historiador y al estu~ (lioso de la naturaleza, desenvuelve á sus ojos todos los seres que debe describir, todos los Lechos que debe recoger, todos los fenómenos que debe someter á la observacion y á la esperiencia para indagar estas leyes eternas á que obedece constantemente el universo, y que forman el grande y universal objeto de las ciencias. Pero las que pertenecen á la política tienen aun mas clara dependencia de la geografía. ¿Pueden por ventura sin su conocimiento organizarse las sociedades, ni regularse su gobierno? Ella es la que fija sus límites, y los subdivide ; la que determina los objetos de las leyes y su conveniencia , y la que señala la necesidad y el provecho de sus instituciones. Sin ella no puede la política combinar sus empresas la magistratura dirigir su vigilancia y providencias , ni la economía perfeccionar su sistema y sus planes. La agricultura, la industria y el comercio deben consultarla á todas horas; ya sea para dirigir sus operaciones , ya para rectificar sus cálculos , ó ya para buscar , determinar y estender la esfera de sus consumos ; y si es cierto que las ciencias morales se apoyan principalmente sobre el conocimiento del hombre , ¿ cuánta luz , cuánto auxilio no podrán esperar de la geografía histórica , la única que le puede presentar en todas las épocas, en todos los climas, en todos los estados y en todas las situaciones de la vida pública y privada?

No os negaré yo que los hombres , abusando de la geografía, han prostituido sus luces á la direccion de tantas sangrientas guerras , tantas feroces conquistas , tantos horrendos planes de destruccion esterior, y de opresion interna , como han afligido al género humano; pero ¿quién se atreverá á imputar á esta ciencia inocente y provechosa las locuras y atrocidades de la ambicion ? No será mas justo atribuir á sus luces estos pasos tan lentos , pero tan seguros , con que el género humano camina hácia la época que debe reunir todos sus individuos en paz y amistad santa? No será mas glorioso esperar que la política , desprendida de la ambicion , é ilustrada por la moral ge dará priesa á estrechar estos vínculos de amor y fraternidad universal, que ninguna razon ilustrada desconoce , que todo corazon puro respeta , y en los cuales está cifrada la gloria de la especie humana ? ¡Entonces ya no indagará de la geografía ilaciones que conquistar , pueblos que oprimir , regiones que cnbrir de luto y horfandad, sino países ignorados y desiertos, pueblos condenados á obscuridad é infortunio, para volar á su consuelo, llevándoles con las virtudes humanas , con las ciencias útiles y las artes pacíficas, todos los dones de la abundancia y de la paz , para agregarlos á la gran familia del género humano, y para llenar así el mas santo y sublime designio de la creacion.

Por mas distante que se halle de la presente corrupcion esta halagüeña perspectiva , no parecerá agena del espíritu humano al que, siguiendo su historia, calculare por los pasos dados los que puede dar todavía hacia su perfeccion. Esta historia acredita que los hombres se cultivaron al paso que se conocieron y reunieron; que sus luces se adelantaron ála par de sus descubrimientos, y que la geografía fué siempre ante ellos alumbrándolos en la investigacion y conocimiento de la naturaleza. A la luz de esta antorcha se fueron disipando poco á poco los seres monstruosos, los errores groseros y las fábulas absurdas que habia forjado el interés combinado con la ignorancia, y que tan fácilmente adoptara la sencilla credulidad.

Cuando no se habia esplorado la tierra , fué tan fácil creerla llena de sátiros y faunos , de centauros y esfinges, como suponer dríadas y náyades en bosques y rios nunca vistos , ó tritones y sirenas en mares nunca surcados. Sobre esta credulidad levantaron sus descripciones los antiguos naturalistas: ella dió asenso á los gigantes y pigmeos , y á los monóculos y hermafroditas: ella forjó la salamandra , y el basilisco, y el pelícano alimentado con la sangre materna , y al fénix renaciendo de sus cenizas : ella , en fin , abortó estos entes quiméricos, estas propiedades maravillosas, estas ocultas y estupendas virtudes, que embrollando la antigua historia natural, la convirtieron en un caos confuso de portentos y fábulas. Y por ventura, ¿pudo tener otro origen aquella supersticion, que tanto ha corrompido la antigua moral , y cuyos restos han penetrado hasta nosotros por medio de tantos siglos y generaciones? Vosotros veis que cuando los entes mitológicos no existen ya sino entre los adornos de la poesía, todavía un mundo ideal , poblado de seres imaginarios, llena de terror al vulgo crédulo con sus genios y hadas , sus espectros y duendes , sus brujas y adivinos , sus encantos y sortilegios. Tan horrenda creacion

« AnteriorContinuar »