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dicen , pasó mucho mas allá de la exigencia. Pero ya fuese por la grande espesura del arbolado , ya por el lino y precaucion de la entresaca , el exceso se hizo menos visible. Mas despues acá, perdido ya el miedo á las consecuencias, el abuso continuó sin miramiento ni medida. Va para cuatro años que oigo todos los días y casi á todas horas los golpes de hacha desoladora resonar por las alturas, laderas y hondonadas del bosqueNuevas y grandes estacadas añadidas recientemente á las obras de la plaza, exigiendo nuevas y grandes cortas, dieron pretexto á muchos y mas escandalosos excesos. Las cortas continuaron aun despues de satisfecho su objeto principal; poco á poco van viniendo al suelo los pinaretes que por pequeños se habian reservado, y el bosque aclarado por todas partes, se abrió por fin á los rayos del sol, que no pudieron penetrarle en tantos siglos.

Por fortuna su suelo no producía solo pinaretes : además de los algarrobos nacen espontáneamente por las faldas del cerro y singularmente en toda la parte que mira al O., un increible número de acebuches que crecen con gran fuerza , pero de los cuales hasta ahora no se ha defendido, limpiado, trasplantado ni ingertado uno solo, para que diesen como pudiera muchas y excelentes olivas. Y aun son pocos los algarrobos que recibieron aquí este beneficio, con ser tantos los que nacen por todas partes , y su fruto tan precioso.

Pero si se trata de otras plantas y yerbas , por lo que dejo dicho de las que lleva el castillo, ya inferirá V. cuánta será la fecundidad de su término. Domina entre todas el lentisco, que en grandes y frondosas matas , por cuyo solo nombre es conocido , brota á la par de los árboles indígenas, y de mucha y excelente leña para hogares y chimeneas; así como la dan para el consumo de los hornos las tres estepas (10), una especie degenista, llamada bosch, que es una retama fina y otras matas, á todas las cuales distinguen con el nombre genérico de garriga. Abunda aquí sobre manera el gamon, que coronado al febrero de una hermosa piña de blancas flores, cubre todo el bosque y le adorna , hasta que al otoño sus altos y erguidos vástagos se cortan para hacer pajuelas, las únicas que se usan en el pais con nombre de llucjuctx. Abundan tambien varias plantas olorosas, como tomillo y romero, hácia las faldas del cerro, y cantueso por todas partes. Este se conoce por el nombre de garlanda, y su violada y fragante flor por el de flor de San Marcos; sin duda porque en la fiesta de este santo titular del castillo es cogida con ansia por los que vienen á ella de la ciudad. El número y variedad de otras plantas parece increible , si se atiende á la pobreza de un suelo tan peñascoso. Crece con fuerza en las faldas del oro , y en los altos y orillas de las sendas la sanguinaria con sus hermosos copitos de terciopelo blanco. Hay tres ó cuatro variedades de la centaura, otras tantas del geráneo, y entre ellas el moscotum; son comunes las anagalis los dos sedos, mayor y menor, las dos achicorias, aquí camarrotges, dulce y amarga , el espárrago espinoso y la digital purpurea, la buglosa con su flor celeste , y la cinoglosa que la tiene rosada. Crece tambien por las cercas la doradilla: en las huecos de las peñas la rara y saludable polígala , y en la cañada del mediodía el mas raro aun hiperícon, queLinneo llama ballarico, con sus flores jaldes, y sus hojitas horadadas. En fin, tal es la muchedumbre, y tantas las variedades de estas y otras plantas, que si algun sabio botánico se diese á describirlas, pudiera formar una flora bellvérica harto rica y digna de la atencion de los amantes de esta ciencia encantadora.

Ahora bien, aunque V. considere tales producciones sin otro respecto que el adorno que añaden al ruedo del castillo en medio de su extrañeza y rusticidad , ¿dejará de formar una muy favorable idea de su hermosura? Cuánto mas si reflexiona que la benignidad del clima hace que muchas de las plantas nombradas sean perpetuas , y que otras como el cantueso, tomillo, euforbio, etc. , aunque algo marchitas al fin del estío conserven toda su hoja , y á las primeras aguas del otoño reverdecen y cobran su antigua lozanía, mientras que las pocas que perecen del todo, apenas sienten la primera humedad del rocío, cuando brotan de nuevo , sin dejar jamás á este suelo en aquella larga pausa de vegetacion que hace en otros tan hór rido el invierno?

K¡ necesita esperarla primavera para verse lleno de flores. Desde los principios de octubre asoma á cubrirle la llamada flor de invierno, muy parecida á la del azafran , que sin tallo, rama , ni hoja, despliega á flor de tierra sobre un tierno pedúnculo sus seis pétalos de hermoso color de lila. Acompáñanla gran número de pequeños lirios blancos, muy parecidos al jazmín y de su tamaño, y tambien las flores de la jabonera, de un morado tirante á azul , que son tan tempranas como de corta vida. Siguen las del cantueso de violado claro, para durar casi todo el año; las del talespi formadas de pequeñísimos flósculos blancos , y las amarillas y celestes de las achicorias. Viene luego el gallardo gladiolo, aquí clavell de moro, de muy ardiente color carmesí, y luego un bellísimo orchis , que yo llamaría especular, porque la abejita que nace sobre su flor tiene la espalda de un gracioso color de acero tan brillante, que refleja la luz , con su marco de finísima pelusa de terciopelo musgo ; hasta que al fin , desvolviéndose toda la gala de la primavera, se ve la verde alfombra que cubre el cerro matizada con tanta y tan rica variedad de colores y formas, que no se puede pisar sin el delicioso sentimiento que la bella y exuberante naturaleza excita , ni contemplarla sin levantar el espíritu hacia la inagotable bondad de su divino Autor.

De lo dicho inferirá V. fácilmente que este término no será menos rico en pastos , y con efecto entre tanta muchedumbre de hermosas plantas crece y amorchigua con el mayor vigor la numerosa plebe de las gramíneas, trifolios y demas yerbas pratenses , que nunca faltan en las cañadas , y solo se agostan en los altos en la fuerza del estío. Esta abundancia se debeá la de los rocíos que proporciona la vecindad del mar, la cual ademas hace estas yerbas muy sabrosas y preciadas por los pastores vecinos. Pero si uno ó dos rebaños de ovejas , abonando el suelo las aumenta tanto como las disfruta , tres ó cuatro de voraces cabras asuelan con su diente venenoso hasta las plantas que las protegen. Los tiernos pinaretes , acebuches , algarrobos y lentiscos son devorados al nacer por este animal destructor, tan enemigo del arbolado como del cultivo; y viniendo alguna vez en pos de él los puercos con su hocico minador, todo lo talan y apuran, hasta la esperanza de su reproduccion. Así es como mientras el celo duerme, la codicia vela, y se apresura á consumar la total ruina de un bosque, que bien cuidado y defendido pudiera recobrar todavía su antigua riqueza y hermosura.

Desde la primavera era en otro tiempo muy frecuentado en los dias festivos , en que el pueblo palmesano venia á gozar en él las dulzuras de la estacion , y á solazarse y merendar entre sus árboles. Extremamente aficionado á esta inocente diversion , á que da el nombre de pan-caritat (11), se le veia llenar y hermosear el cerro , esparcido acá y allá en diferentes grupos , en que familias numerosas con sus amigos y allegados, trincando, corriendo, riendo y gritando, pasaban alegremente la tarde, y á veces todo el dia. Y como la juventud haga siempre el primer papel en estos inocentes desahogos, allí es donde se la veia bullir, y derramarse por toda la espesura, llenándola de movimiento y alegre algazara para abandonarla despues á su ordinaria y taciturna soledad. ¡Cuántas veces he gozado yo de tan agradable espectáculo, mirándole complacido desde mi alta atalaya ! Pero estos inocentes y fáciles placeres, tan ardientemente apetecidos, como sencillamente gozados por todo un pueblo alegre y laborioso , le fueron al fin robados, y desaparecieron con los árboles, á cuya sombra los buscaba.

Yo no sé si alguna particular providencia quiso agravar mi infortunio, contemplando á mis ojos el horror de esta soledad; sé sí que al paso que caian los árboles y liman las sombras del bosque , le iban abandonando poco á poco sus inocentes y antiguos moradores. No ha mucho tiempo que se criaba en él toda especie de caza menor, que como contada entre los derechos del Gobierno , y por lo mismo poco perseguida , crecia en libertad, y además se aumentaba con la que acosada en los montes vecinos buscaba aquí un asilo. Abundaban sobre todo los conejos, cuya colonia domiciliada aquí por Don Jaime el II, se habia aumentado á par de su natural fecundidad. Solíalos yo ver con frecuencia al caer de la tarde salir de sus hondas madrigueras , saltar entre las matas, y pacer seguros en la fresca yerba á la dudosa luz del crepúsculo. Criábanse tambien muchas liebres , y alguna , al atravesar yo por la espesura , pasó como una flecha ante mis pies, huyendo medrosa de su misma sombra. El ronco cacareo de la perdiz se oia aquí á todas horas; y ¡ cuántas veces su violento y repentino vuelo no me anunció que escondía sus polluelos al abrigo de los lentiscos! Desde que la aurora rayaba, una muchedumbre de calandrias, jilgueros, verderones y otros pajarillos salia á llenar el bosque de movimiento y armonía , bullendo por todas partes, picoteando en insectos y flores, cantando, saltando de rama en rama , volando á las distantes aguas , y volviendo á buscar su abrigo so las copas de los árboles , y tal vez esconder en ellas el fruto de su ternura; y mientras la bandada de zancudos chorlitos, rodeando velozmente la falda y laderas del cerro, los asustaba con sus trémulos silbidos, el tímido ruiseñor, que esperaba la escasa luz para cantar sus amores , rompia con dulces gorgeos el silencio y las sombras de la noche , y enviaba desde la hondonada el eco de sus tiernos suspiros á resonar en torno de estos torreones solitarios. V. comprenderá, sin que yo se lo diga, cuanto consolarían este desierto tan agradables é inocentes objetos; pero todos le van ya desamparando poco á poco; todos desaparecen , y sintiendo conmigo su desolacion, todos emigran á los bosques vecinos, y abandonan una patria infeliz, que ya no les puede dar abrigo ni alimento; mientras que yo , desterrado tambien de la mia , quedo aquí solo para sentir su ausencia y deslino, y veo desplomarse sobre el mio todo el horror y tristeza de esta soledad.

¡Qué mucho, pues, que la abandonen los hombres! No echaré yo menos por cierto aquellos , que duros é insensibles , alguna vez subian á este cerro para turbar la paz y la dicha de seres bien inocentes , y que hallando un bárbaro placer en la muerte y la destruccion, ya los sobresaltaban con el súbito ladrido de sus perros , ya los hacían caer sin vida al tiro de sus armas insidiosas, ó ya mas crueles, aprisionándolos en sus redes, los privaban de la compañía y libertad, que les eran mas caras que la vida ! ¿Pero cómo no echaré menos el espectáculo de un pueblo laborioso y pacífico , que de cuando en cuando subia á reposar aquí de sus fatigas , y á gozar á la sombra de los árboles, y entre tan sencillos objetos, un placer puro y sin remordimiento?

Ah! con cuánta pena no observo ya desde esta atalaya , que si alguna vez la costumbre trae una que otra familia á estos antes amados lugares, se la ve volver triste y atónita, hallando yermas y desnudas las escenas que antes hermoseaba la naturaleza con sus galas , y encantaba el amor con sus ilusiones! Su maldicion cae entonces sobre sus bárbaros devastadores, y acudiendo á la estéril venganza de los débiles , los condena al ceño de sus contemporáneos , y á la execracion de la posteridad. A sus quejas responde mi alma afligida, y jamás oye reso

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