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cipal de las habitaciones y de la cocina ; y esta última , condenadas las otras , sirve solamente en el dia. De aquí se sube á la plataforma por dos caracoles circulares y una escalera en escuadra , que desembocan en ella. Un antepecho corrido la defiende al exterior , y de otros dos mas bajos, el uno su orilla interior y el otro divide en dos partes su plano. Este embaldosado , en imperceptible declivio hácia el centro , y bien embetunado , sirve para recoger y abastecer de agua-lluvia la gran cisterna , que como dijimos se esconde en el vientre del patio, y que la traga por conductos que penetran el sólido del muro medianero. Y como los terrados de las albacaras vierten tambien por canalones á la misma plataforma , y el del Homenaje por su particular conducto , de tal manera se aumenta esta provision , que por muchos que se supongan los defensores del castillo , y largo el plazo de su asedio , jamás , si bien cuidado , faltará agua en este algibe.

A la torre del Homenaje se pasa desde la plataforma por el ya mencionado puentecillo ; y ya dentro de ella se sube y baja por otro caracol que va dando entrada á sus cámaras. Son estas cinco , y todas circulares; dos sobre el plano del puentecillo, y tres que bajan hasta el del foso. Nada aparece en ellas que no indique haberse dispuesto mas bien para cárcel que para habitacion. Muros robustísimos, puertas barreadas con fuertes trancones y cerrojos, ventanas altas, estrechas y guarnecidas de gruesas rejas de hierro , y otras defensas que la codicia arrancó ya , pero cuyas huellas no pudo borrar , acreditan aquel triste destino. Pero descúbrese aun mas de lleno en la cámara inferior llamada la Hoya , y no sin mucha propiedad, pues que mas propia parece para fuesa de muertos que para custodia de vivos. Ocupa en ancho el espacio interior de la torre , y en alto la parte mas honda de la cava que está rodeada por el talús , sin otra luz que la que puede darle una estrechísima saetera al través de aquellos hondos, dobles y espesísimos muros. Tampoco tiene otra entrada que una tronera redonda abierta en lo alto de la bóveda , y cubierta de una gruesa tapadora, que segun indicios era tambien de fierro con sus barras y candados. Por esta negra boca debia entrar , ó mas bien caer desde la cámara superior en tan horrenda mazmorra el infeliz destinado á respirar su fétido ambiente, si ya no es que le descolgaban pendiente de las mismas cadenas que empezaban á oprimir sus miembros.

El ánimo se horroriza al aspecto de esta tumba de vivos ; y si de una parte reconoce que no hay crimen á que no pueda llegar en su heroismo la perversidad de algunos hombres , de otra no puede menos de admirar que sean muchos mas los que han aspirado á la excelencia en el arte horrible de atormentar á sus semejantes.

Algo distrae de tan tristes reflexiones la idea de otros objetos que tuvo en algun tiempo este castillo, pues se dice haberse destinado para palacio de los reyes de Mallorca; y aun se añade , que en él vivió y murió no se que persona Real. Esto último parece una patraña desmentida por la historia ; pero la elegancia interior de la obra , y la distribucion de sus magníficas habitaciones, que no desdicen de aquel noble destino, confirma lo primero. Puede probarlo tambien la grande y hermosa capilla dedicada á San Marcos , su patrono (3) , y otras oficinas del interior, y en fin el que entre tantas obras grandes como se emprendieron en Palma despues de la conquista , no se halla otra que parezca destinada á la morada de sus reyes.

¿Quién , pues, se detendrá un poco á contemplarla en aquellos antiguos destinos, que transportado en espíritu á tan remota época, y recordando el carácter y costumbres que la distinguian , no se halle sorprendido por las ideas y sentimientos que su misma forma presenta al hombre pensador? Porque figúrese V. este castillo cercado de un ejército enemigo, embarazado con armas y máquinas, y lleno de caballeros, escuderos y peones ocupados en su defensa. ¿Qué, no tropezará V. con ellos en todas partes, subiendo, bajando, corriendo, y haciendo resonar en torno de estas huecas bóvedas la estrepitosa vocería del combate? Y no le parecerá que ve á anos jugando desde los muros y torres sus armas ó máquinas, ó asestando sus tiros al abrigo de las troneras y saeteras, y otro ea la barrera exterior, presentando su pecho al enemigo , mientras los mas distinguidos defienden el pendon Real que sobre el alto Homenaje tremola al viento los blasones de Mallorca? Pues y los sitiadores, ¿cómo no figurárselos arremolinados por la cima del cerro, lanzando desde sus tornos, algarradas y manganillas, un diluvio de dardos y piedras sobre los sitiados, ó bien apiñados en derredor de los muros y barreras, lidiando y pugnando por vencerlos? Y con tal conflicto, ¿quién no se horrorizará al contemplar la saña con que unos y otros harían subir hasta el cielo su rabioso alarido, y con que llenos de sudor y fatiga , y cubiertos de polvo y sangre se obstinaban todavía en el horrendo ministerio de recibir ó dar la muerte?

Pero en otro tiempo y situacion ¡ cuán diferentes escenas no presentarían estos salones, hoy desmantelados, solitarios y silenciosos! Cuál seria de ver á los próceres mallorquines,cuando despues de haber lidiado en el campo de batalla ó en liza del torneo á los ojos de su Príncipe, venían á recibir de su boca y de sus brazos la recompensa de su valor! Y si la presencia de las damas realzaba el precio de esta recompensa, ¡qué nuevo entusiasmo no les inspiraría, y cuánto al mismo tiempo no hincharía el corazon de los escuderos y donceles, preparándolos para estas nobles fatigas, bien premiadas entonces con solo una sonrisa de la belleza! Y qué si los consideramos cuando en medio de sus Príncipes y sus damas, cubiertos, no ya del morrion y coraza, sino de galas y plumas, se abandonaban enteramente al regocijo y al descanso, y pasaban en festines y banquetes, juegos y saraos las rápidas y ociosas horas! El espíritu no puede representarse sin admiracion, aquellas asambleas menos brillantes acaso ;. pero mas interesantes y nobles que nuestros modernos bailes y fiestas, pues que allí, en medio de la mayor alegría, reinaban el órden, la union y el honesto decoro ; la discreta cortesanía templaba siempre el orgullo del poder, y la fiereza del valor era amansada por la tierna y circunspecta galantería (4).

Tales ideas , ó si V. quiere ilusiones, se ofrecen frecuentemente á mi imaginacion, y la hieren con tanta mas viveza, cuanto se refieren á objetos que no solo pudieron verse, sino que probablemente se vieron en este castillo; porque ha de saber V. que á fines del siglo xiv le habitaron Don Juan I y Doña Violante de Aragon (5); aquellos Príncipes tan agriamente censurados por su aficion á la danza, la caza y la poesía , y por la brillante galantería que introdujeron en su corte. Mallorca los recibió con extraordinaria generosidad , y no hubo demostracion, fiesta ó regocijo que no hiciese para lisonjear sus aficiones; pero Bellver , donde fijaron su residencia, fué el principal teatro de estos pasatiempos. ¿Quién , pues, recordando aquella época, en medio de estos salones, cuya gallarda arquitectura armoniza tan admirablemente con tales destinos, no se detendrá á meditar sobre lo que en otro tiempo pasaba en ellos? De mí sé decir , que á veces me representan tan al vivo aquellas fiestas, que creo hallarme en ellas; y siguiendo la voz y los pasos de sus concurrentes, admiro la enorme diferencia que el curso de pocos siglos puso entre las ideas y costumbres de aqnel tiempo y del nuestro. Ya me figuro á una parteá los ancianos caballeros, tan venerables por sus canas, como por las cicatrices ganadas en la guerra , hablando de las batallas arrancadas , y peligrosos fechos de armas de un buen tiempo pasado, mientras que ahora los vigorosos paladines tratan solo de justas y torneos, encuentros y botes de lanza, despreciando en el seno mismo de la paz, la fatiga y la muerte. A veces creo ver á unos y otros mezclados con los donceles y caballeros noveles que en la mañana de su vida adornaban ya las gracias de su edad con el respeto á los mayores; y entonces así admiro la reverente atencion con que estos mozos sabian oir y callar , como el celo con que los viejos desenvolvían ante ellos cuanto una larga experiencia les enseñara en los duros ejercicios de la guerra y la caza. Si se trataba de la primera, marchas, correrías, peleas , cercos, asaltos de plazas, eran materia de sus conversaciones ; si de la segunda, alanos y sabuesos, osos y jabalíes, garzas y gerifaltes la llenaban. Duros encuentros en la guerra, estrechos lances de montería y cetrería era su delicia en la paz; sin que por eso se desdeñasen de hablarles alguna vez de armas y caballos , lorigas y cimeras , adornos y paramentos militares para temporizar con su edad , y aficionarlos mas y mas á estos ejercicios. Tales eran sus conversaciones , tales los gustos de una nobleza que formaba la primera milicia , y era el mas robusto apoyo del Estado; y yo no puedo recordarlos sin admirar una época en que hasta las diversiones y pasatiempos la iustruian , y preparaban para llenar los altos fines de su institucion.

¿Y cuál no seria en ella el influjo del amor en las costumbres públicas cuando la hermosura le desdeñaba si las marciales gracias del valor no le ennoblecían? Figúrese V. por un ralo el coro de la juventud militar , reunido al de las graves matronas y modestas damiselas , solo accesibles al trato en semejantes concurrencias.

No crea V., no, que su conversacion versaba sobre brocados y cintas, airones y tocados, ó adornos mujeriles , sino sobre los varoniles ejercicios de la liza y la caza; y si alguna vez se desviaba hácia la parte mas agradable de ellos, era para fijar con sus decisiones el gusto de las sobre-vistas y plumajes, y la agudeza de las divisas y empresas amorosas de los caballeros. Jueces de la gallardía y del gusto , jamás negaban su aprecio al valor discreto; y en sus danzas y banquetes , en sus cacerías y deportes privados , para él reservaban el agrado y la dulce sonrisa, mientras su ceño y desvíos arredraban al necio orgullo y á la flaca cobardía , y los escarmentaban.

Así es como á vista de estas paredes nacen una de otra mil agradables ilusiones, que fuera molesto referir; pero no quiero callar una , que en cierto modo pertenece á la historia de este castillo , y que tampoco desagradará á V., para quien solo escribo. Por otra parte , ¿no seria muy árida y enojosa su descripcion , si detenido yo en las formas de sus piedras , desechase las reflexiones que despiertan , privando á V. , y privándome á mí del placer con que se recuerdan tan respetables memorias?

Es bien sabido que en la época de que hablamos , la judicatura del ingenio estaba reservada á las damas , como la del valor , y que la literatura de entonces se reducía casi á la poesía provenzal (6), especialmente en la corte de Aragon , en cuyo molde fué vaciada la de Mallorca. Esta poesía , que habia nacido en Cataluña , y pasado de allí al pais cuyo nombre tomó, era toda erótica , y toda consagrada al bello sexo , cuyos amores y zelos, favores y desdenes , constancia y perfidias , daban materia á todos sus poemas. ¿Y quién ignora que las leyes del ingenio se tenían entonces en los consistorios ó córtes de amor (7), donde las damas presidian y juzgaban ; ni que á esta diversion fueron sobre manera aficionados los soberanos que residieron aquí en 1394? Será, pues , creible que en un pais do esta poesía era de tan antiguo cultivada, y en una temporada que se dió toda á fiestas y alegrías , no se hubiese celebrado un consistorio para ponerá prueba los ingenios de Aragon y Mallorca? ¡ Oh, y cuan brillante y discreta asamblea no

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