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contemplacion de sus obras magníficas , y al conocimiento de sus santos y benéficos designios. Preparados así, entrad enhorabuena á los nuevos estudios á que os llama la patria. Entrad á buscar la sabiduría en este nuevo templo, cualquiera que sea vuestra profesion , vuestros designios. ¿ Queréis entregaros al terrible Océano que brama á vuestra vista? La sabiduría levantará sobre sus abismos una morada firme y segura, y os enseñará á conducirla á los estremos de la tierra. Ella pondrá en vuestra mano la llave de los vientos , y haciéndoos leer en el cielo los rumbos que debeis seguir sobre las ondas , os enseñará á triunfar de peligros y tempestades. Mientras el astro del dia alumbrare los climas que están bajo de vuestros pies , o» mostrará la estrella de los navegantes velando sobre vuestras cabezas; y si las tinieblas la robaren á vuestros ojos , pondrá en vuestra mano un instrumento débil, pero maravilloso, que os señalará continuamente los polos sobre que gira el mundo. Así surcaréis seguros los anchos mares, y así conduciréis á las regiones mas remotas el pacífico negociante que buscare en ellas la recompensa de vuestro sudor. Y si tal vez el deseo de fama y nombradla hinchare vuestros corazones, así tambien subiréis á la gloria inmortal que hoy ilustra los nombres célebres de Colon y Magallanes, de Cook y Malespina.

Pero si mas tímidos, menos ambiciosos prefiriereis una felicidad mas cercana y segura , estudiad la naturaleza, y ella os franqueará sus tesoros. Estudiad estas numerosas repúblicas de entes que vagan sobre vuestras cabezas , y que yacen bajo de vuestros pies, y que están ó se mueven en derredor de vosotros. Investigad su esencia y propiedades , y lo que es aun mas digno de vuestra aplicacion, investigad los usos á que los destinó la benéfica mano del Criador. La naturaleza, complacida de ser el único objeto de vuestro estudio y contemplacion , os abrirá su fecundo seno , derramará ante vosotros su rica cornucopia, y ninguno la solicitará que no vuelva de su presencia enriquecido y mejorado.

¡Oh, amados compatriotas! Cuánto se complace mi alma al contemplaros dedicados á tan inocente , tan agradable, tan provechoso estudio , á un estudio tan propio para mejorar y engrandecer vuestro espíritu! Qué escenas tan magníficas no presentará la física á vuestra razon , al pasar en alarde la rica coleccion de séres que pueblan el universo , y al reconocer las eternas leyes que dirigen su movimiento y reproduccion: cuando os enseñare á distinguir la índole de estos fluidos , que traen á nosotros la luz y el calor y el fuego y el sonido ; de estas admirables y tenuísimas sustancias, que minan y penetran todos los entes, y en medio de los cuales náda, por decirlo así, y se sumerge toda la naturaleza ! Qué perspectivas tan nuevas y agradables cuando la química, corriendo el velo misterioso que envuelve la esencia y propiedades de los cuerpos, y reduciéndolos á sus simplícisimos elementos , ponga delante de vosotros aquellas afinidades , aquellas íntimas relaciones de amor ó de aversion que los atraen ó repelen, que los hacen buscarse ó huirse, y que con tan portentosa armonía los conservan en la gran cadena de la creacion! Entonces todo aparecerá en derredor de vosotros lleno de movimiento y vida, todo animado, todo colocado y dispuesto en un órden invariable y sapientísimo , todo , en fin , formado y dirigido por una mano santa y benéfica al bien y al consuelo del género humano.

No quiera Dios, amados compatriotas, que perdais nunca de vista este gran carácter que brilla en las obras de la naturaleza , y señala el fin de vuestro estudio. No quiera Dios que le empleeis jamás en aquellas estériles indagaciones que solo pueden alimentar una liviana ó presuntuosa curiosidad. Desconfiad de esta terrible pasion, tanto mas funesta , cuanto mas halagüeña al espíritu humano; y si alguno de vosotros se hallare tentado á seguir su voz, sepa que la verdad se esconde de los que la buscan con temerario orgullo ; que se complace en burlar sus conatos, y que mientras ceba su presuncion con fantasmas y vanas apariencias , solo se presenta clara y brillante cual bajó del cielo, á los que la buscan con sobriedad y rectitud de intencion. Sea así como estudieis vosotros la naturaleza; sea así como busqueis en ella aquellas verdades que están calificadas por el bien y el provecho: y la verdad y la utilidad, que forman la doble divisa de este Instituto, sean el constante, el único fin de vuestra aplicacion.

¿Podréis negar esta prueba de gratitud al piadoso Monarca que tan benignamente la solicita, y que para escitar vuestro' celo os distingue con tantas señales de proteccion y beneficen. cia? Ved como lucha con la naturaleza para remover los estorbos que opone por todas partes á nuestra felicidad, y coíno la fuerza á concurrir á ella ; como mejora nuestros puertos; como franquea nuestros caminos; como para hacer navegables Duestros rios emplea la actividad y el raro talento del sabio ingeniero (51) que teneis á la vista ; como, en fin , busca solícito para vosotros la abundancia y la prosperidad. Y si acaso no bastare tan poderoso estímulo, si necesitareis todavía un ejemplo privado de patriotismo y amor público, volved los ojos al amable, al honrado Ministro que con tanta constancia promueve vuestro bien. ;Ah , cuánto se afana por sacar á luz los tesoros que yacen ignorados en vuestro territorio! Ah, cómo protege su propiedad, cómo promueve su circulacion, cómo anima su esportacion con gracias y franquicias! Cómo, en fin, os llama al estudio de la naturaleza , para que conozcais los bienes que os rodean, y que hasta ahora despreciasteis!

Pero ¡ ah! que en medio de esperanzas tan dulces para mi corazon, un triste recelo introduce en él la desconfianza , y desconcierta su constancia y su celo ! Sin duda que nace de esta terrible alianza que tienen en todas partes la ignorancia y la pereza. «¿Quién (me parece que las oigo susurrar), quién vendrá á recoger estas preciosas doctrinas? Los hombres están clasificados en toda sociedad : cada profesion , cada estado tiene su destino y sus funciones; cada uno tiene sus ocupaciones y sus placeres ; todos tienen distribuidos los momentos de su fatiga y su descanso. ¿Quién será el que los sacrifique á la aplicacion y al estudio? Las verdades científicas solo se pueden al. canzar á costa del largo tiempo y largas vigilias, y el pobre solo trata de subsistir, como el rico de gozar. ¿Quién , pues , se encargará aquí de buscarlas , de ponerlas á logro , y de difundirlas entre sus hermanos?»

Asturianos, ved aquí indicados todos mis temores: ved el escollo en que han zozobrado las mas útiles instituciones. ¿Pero serémos nosotros tan desgraciados? Qué digo? Seremos tan indolentes y perezosos, que teniendo el bien tan cerca , no levantemos nuestro espíritu para recibirle? Quién es el que no puede sacar provecho del estudio de la naturaleza ? Hay por ventura clase, hay estado, hay profesion á quien no sirvan las importantes verdades que enseña?

Venid vosotros á recibirlas, generosos descendientes del gran Pelado, venid: la patria os convoca á este Instituto. El pueblo que os mantiene necesita de vuestra direccion y vuestras luces. Si su desamparo no os moviere á socorrerle, muévaos á lo menos vuestro interés y el decoro de vuestra clase. Ya no sois, como en otro tiempo , los únicos apoyos de la seguridad nacional , ni los defensores de sus derechos, ni los intérpretes de su voluntad. Vuestros blasones, vuestros privilegios ya no se libran sobre tan firmes títulos; solo el verdadero patriotismo, solo la virtud, una virtud ilustrada y benéfica , pueden justificarlos y conservarlos. Venid, instruid al pueblo, socorredle, y recompensad con vuestras luces y consejos el continuo sudor que derrama sobre vuestras tierras: este sudor inocente y precioso , á quien debeis vuestro esplendor y vuestra misma existencia.

Venid tambien vosotros, ministros del Santuario, no desdeñeis este inocente estudio que tanto puede perfeccionar vuestra sabiduría. Ah! una triste necesidad os llama poderosamente hácia él. La impiedad pretende corromperle: acudid vosotros á santificarle y conservar su pureza. Una secta de hombres feroces y blasfemos, buscando sus armas en la naturaleza, se levantan contra el cielo como los Titanes. Venid , estudiad en ella esta varia y magnífica coleccion de seres , este órden constante, estas inefables armonías que los enlazan , esta prodigiosa abundancia de bienes y placeres derramados en dsrredor de nosotros, y ved como predican, como demuestran al hombre la omnipotencia, la sabiduría , y la bondad de su Hacedor. Venid, estudiadlos, y combatid con sus mismas armas á la ingrata incredulidad : confundidla , aterradla , conservad al pueblo, que os ho-nra y alimenta, el mejor de todos los consuelos; y mientras le doctrinais en las verdades eternas, ayudadle tambien á conocer aquella escasa porcion de felicidad que le está concedida en la tierra.

Y td, pueblo laborioso , primer objeto de mis desvelos , tú, clase menos recomendable á mis ojos por tus olvidados derechos que por tus inocentes fatigas , mientras tanto que las continuas en beneficio <i¿ todos los órdenes del Estado, envía tu juventud á educarse en este Instituto: aquí aprenderá á despreciar los peligros del Océano, y á buscar en las lejanas píayas tu alivio y tu consuelo; aquí aprenderá á multiplicar los objetos de tu trabajo, á mejorar tus instrumentos y máquinas, y á perfeccionar las artes útiles en que continuamente te empleas ; aquí aprenderá á romper esas rocas altísimas de que es. tás circundado, á penetrar los senos de la tierra , y á sacar de sus intimas entrañas los bienes que la Providencia depositó en ellas para tu alivio: estos bienes negados á la pereza y al indolente orgullo, y solo reservados al ingenio y á la aplicacion laboriosa. Envíala, instruyela, y así recobrarás la consideracion que te rinden ya todas las almas buenas y sensibles.

Y vosotros, Gijoneses mios, privilegiados en la vecindad de este Instituto , guardaos de alimentar con él vuestro orgullo. Considerad que no para vosotros, sino para todos los Asturianos, se ha levantado aquí este monumento á las ciencias; y que cuanto mas cerca estais de él, tanto es mayor vuestra obligacion de honrarle y defenderle. Poned á logro esta ventaja, y fundad en ella un título al amor y al aprecio de vuestros hermanos. Sea de hoy mas la hospitalidad vuestra primera virtud. De dó quiera que vengan, recibidlos en vuestros brazos, abridles vuestro corazon , y formad con ellos un solo pueblo , animado por el amor á la sabiduría. Ojalá que llamados todos igualmente á su participacion , sea ella un vínculo de fraternidad firme y eterno, que estiuga para siempre los ruines partidos que dividen vuestros ánimos , y los reuna en una sola voluntad, en el solo designio de trabajar por el bien de la patria.

Españoles , cualesquiera que seais , ved aquí vuestra vocacion: seguidla , y buscad la felicidad en el conocimiento de la naturaleza. Y si respetando sus arcanos no os atreviereis á tocar el velo que encubre á los mortales sus misteriosas operaciones , estudiad por lo menos su historia en esta rica muchedumbre de bienes que presenta á vuestra observacion. Contemplad el oficioso reino animal, en medio del cual brilla y preside el hombre , como el sol entre las estrellas del firmamento; y ved como sus individuos, despues de llenar la tierra de accion y de alegría , se prestan dóciles á ayudarle en sus fatigas, ó se esconden de su poder y respetan su imperio. Observad como la tierra se ennoblece con la frondosa pompa del reino vegetal , y como desde la humilde grama hasta el alto cedro del Líbano, despues de aumentar su majestad , presentan

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