Imágenes de página
PDF
ePub

ner (34): que deben ser sin escatima , é sin punto , por que no puedan del derecho sacar razon tortizera por mal entendimiento , ni mostrar la mentira por verdad, nin la verdad por mentira (35); que deben Pero acaso estoy abusando ya de la

bondad de V. E. , á quien no pueden esconderse, ni la certeza, ni la importancia de esta verdad. ¡Ojalá que todos aquellos á quienes el legislador llama á su lado para formar las leyes la tengan siempre ante sus ojos ! Ojalá que penetrados de su importancia señalen en la distribucion de sus tareas una buena parte al estudio de la lengua en que deben dictar á los pueblos los decretos del Soberano!

Entre tanto pueda yo celebrar la fortuna de verme asociado á un cuerpo que con su ejemplo y enseñanza me puede dar tantos auxilios para el desempeño de una obligacion tan delicada ! Séame lícito esplicar el gozo con que entro á ejercer las funciones de académico, bajo la direccion del esclarecido ciudadano, que en el antiguo lustre de su cuna, en el gran nombre de sus claros ascendientes, y en los brillantes títulos de su casa no ha encontrado un pretexto para entregarse al ocio, sino un estímulo poderoso para consagrar al bien público sus tareas, labrándose así un lustre personal, tanto masapreciable, cuanto le debe solamente á su aplicacion y á su celo. Séame lícito, en fin , congratularme con la escogida porcion de ciudadanos , que trabajando á todas horas en limpiar y enriquecer la lengua castellana, se erigen en maestros de sus hermanos, enseñando á los pueblos el lenguaje de las leyes que deben obedecer , y á los magistrados el idioma en que deben dictar, sus oráculos á los pueblos. Madrid 25 de setiembre de 1781.— Gaspar Melchor de Jovellanos (36).

[ocr errors]

ORACION

Que pronunció en el Instituto sobre la necesidad de unir el estudio de la literatura al de las ciencias (37).

Señores:

La primera vez que tuve el honor de hablaros desde este lugar, en aquel dia memorable y glorioso , en que con el júbilo mas puro y las mas halagüeñas esperan/as os abrimos las puertas de este nuevo Instituto y os admitimos á su enseñanza, bien sabeis que fué mi primer cuidado realzar a vuestros ojos la importancia y utilidad de las ciencias que veníais buscando. Y si alguo valor residía en mis palabras, si alguna fuerza les podía inspirar el celo ardiente de vuestro bien (38) que las animaba, tampoco habreis olvidado la tierna solicitud con que las empleé en persuadiros tan provechosa verdad, y ea exhortaros á abrazarla. Y qué? despues de corridos tres años, coando habeis cerrado ya tan gloriosamente el círculo de vuestros estadios , y cuando vamos á presentar al público los primeros frutos de vuestra aplicacion y nuestra conducta , ¿estaremos todavía en la triste necesidad de persuadir é inculcar ana verdad tan conocida?

Esto acaso exigiría de nosotros la opinion pública , y esto ha ramos en %a obsequio, si no nos prometiésemos captarla mas bien con hechos que con discursos. Sí, señores: á pesar de los •j^'sresos debidos á nuestra constancia y la vuestra , y en meen He U justicia con que la honran aquellas almas buena* «tu* penetradas de la importancia dela educacion pública, s«i«pcraa por sus mejoras; sé que andan todavía en derredor ce vosotros ciertos espíritus malignos, que censuran y persi-se« vuestros esfnerzos : enemigos de toda buena instroccíon, ~rmn iei bien público, cifrado en ella , desacreditan lo» objeto» de vuestra enseñanza, y aparentando falsa amistad y compasion hácia vosotros, quieren poner en duda sus ventajas y vuestro provecho particular. Tal es la lucha de la luz con las tinieblas, que presentí y os predije en aquel solemne dia; y tal será siempre la suerte de los establecimientos públicos, que haciendo la guerra á la ignorancia , tratan de promover la verdadera instruccion.

¿Pero qué podría yo responder á unos hombres, que no por celo, sino por espíritu de contradiccion ; no por conviccion , sino por envidia y malignidad, murmuran de lo que no entienden, y persiguen lo que no pueden alcanzar? No, no espereis que les respondamos sino con nuestro silencio y nuestra conducta. Vean hoy los frutos de vuestro estudio, y enmudezcan. Ellos serán nuestra mejor apología , y ellos serán tambien su mayor confusion, si menospreciando nosotros sus susurros, seguís constantes vuestras útiles tareas, como las industriosas abejas labran tranquilamente sus panales mientras los zánganos de la colmena zumban y se agitan en derredor.

Un nuevo objeto , no menos censurado de estos zóilos ni á vosotros menos provechoso , ocupa hoy toda mi atencion , y reclama la vuestra: en el curso de buenas letras , ó mas bien en el ensayo de este estudio , que hemos abierto con el año, visteis anunciar el designio de reunir la literatura con las ciencias; y esta reunion , tanto tiempo ha deseada y nunca bien establecida en nuestros imperfectos métodos de educacion , parecerá á unos estraña, á otros imposible , y acaso á vosotros mismos inútil ó poco provechosa.

Es nuestro ánimo satisfacer hoy á todos, porque á todos debemos la razon de nuestra conducta. La debemos al Gobierno, que nos ha encargado de perfeccionar este establecimiento; la debemos al público, á cuyo bien está consagrado ; y pues que nos habeis confiado vuestra educacion , la debemos á vosotros principalmente. Qué , ¿ me atrevería yo á pediros este nuevo sacrificio de trabajo y vigilias , si no pudiese presentaros en él la esperanza de un provecho grande y seguro? Ved , pues , aquí lo que servirá de materia á mi discurso. No temais, hijos míos, que para inclinaros al estudio de las buenas letras trate yo de menguar ni entibiar vuestro amor á las ciencias. No por cierto: las ciencias serán siempre á mis ojos el primero, el mas digno objeto de vuestra educacion: ellas solas pueden ilustrar vuestro espíritu: ellas solas enriquecerle; ellas solas comunicaros el precioso tesoro de verdades que nos ha transmitido la antigüedad , y disponer vuestros ánimos á adquirir otras nuevas , y aumentar mas y mas este rico depósito ; ellas solas pueden poner término á tantas inútiles disputas, y á tantas absurdas opiniones ; y ellas en fin , disipando la tenebrosa atmósfera de errores que gira sobre la tierra pueden difundir algun dia aquella plenitud de luces y conocimientos que realza la nobleza de la humana especie.

Mas no porque las ciencias sean el primero , deben ser el único objeto de vuestro estudio ; el de las buenas letras será para vosotros no menos útil , y aun me atrevo á decir no menos necesario.

Porque ¿qué son las ciencias sin su auxilio?Si las ciencias esclarecen el espíritu, la literatura le adorna; si aquellas le enriquecen,esta pule yavalorasus tesoros: las ciencias rectifican el juicio y le dan exactitud y firmeza ; la literatura le da discernimientoy gustoy le hermosea y perfecciona. Estos oficios son eselusivamente suyosporque á su inmensa jurisdiccion pertenece cuanto tiene relacion con la espresion de nuestras ideas. Y ved aquí la gran línea de demarcacion que divide los conocimientos humanos. Ellas nos presenta las ciencias empleadas en adquirir y atesorar ideas, y la literatura en enunciarlas: por las ciencias alcanzamos el conocimiento de los séres que nos rodean , columbramos su esencia , penetramos sus propiedades, y levantándonos sobre nosotros mismos, subimos hasta su mas alto origen. Pero aquí acaba su ministerio, y empieza el de la literatura , que despues de haberlas seguido en su rápido vuelo , se apodera de todas sus riquezas, les da nuevas formas, las pule y engalana, y las comunica y difunde , y lleva de una en otra generacion.

Para alcanzar tan sublime fin no os propondré yo largos y penosos estudios: el plazo de nuestra vida es tan breve , y el de vuestra juventud huirá tan rápidamente, que me tendré por venturoso si lograre economizar algunos de sus momentos. Tal por lo menos ha sido mi deseo, reduciendo el estudio de las bellas letras al arte de hablar , y encerrando en él todas las artes que con varios nombres han distinguido los metodistas, y que esencialmente le pertenecen.

¿Y por qué no podré yo combatir aquí uno de los mayores vicios de nuestra vulgar educacion, el vicio que mas ha retardado los progresos de las ciencias y los del espíritu humano? Sin duda que la subdivision de las ciencias , así como la de las artes , ha contribuido maravillosamente á su perfeccion. Un hombre consagrado toda su vida á un solo ramo de instruccion, pudo sin duda emplear en ella mayor meditacion y estudio; pudo acumular mayor número de observaciones y esperiencias , y atesorar mayor suma de luces y conocimientos. Así es como se formó y creció el árbol de las ciencias : así se multiplicaron y estendieron sus ramas; y así como nudrida y fortificada cada una de ellas pudo llevar mas sazonadosy abundantes frutos.

Mas esta subdivision , tan provechosa al progreso , fué muy funesta al estado de las ciencias; y al paso que estendia sus límites , iba dificultando su adquisicion , y trasladada á la enseñanza elemental , la hizo mas larga y penosa , si ya no imposible y eterna. ¿ Cómo es que no se ha sentido hasta ahora este inconveniente? Cómo no se ha echado de ver que truncado el árbol de la sabiduría , separada la raíz de su tronco, y del tronco sus grandes ramas , y desmembrando y esparciendo todos sus vástagos, se destruía aquel enlace, aquella íntima union que tienen entre sí todos los conocimientos humanos, cuya intuicion , cuya comprehension, debe ser el único fin de nuestro estudio , y sin cuya posesion todo saber es vano?

¿ Y cómo no se hn temido otro mas grave mal, derivado del mismo origen ? Ved como multiplicando los grados de la escala científica, detenemos en ellos á una preciosa juventud , que es la esperanza de las generaciones futuras , y como cargando su memoria de impertinentes reglas y preceptos , le hacemos consagrará los métodos de inquirir la verdad el tiempo que debiera emplear en alcanzarla y poseerla. Así es como se le prolonga el camino de la sabiduría , sin acercarla nunca á su término; así es como en vez de amor, le inspiramos tedio y aversion á unos estudios en que se siente envejecer sin provecho; y así tambien como se llena , se plaga la sociedad de tantos hombres vanos y locuaces que se abrogan el título de sa

« AnteriorContinuar »