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presente , y cobijando el ancho abismo

so tus inmensas alas , con activo

prolífico calor le fecundaste;

ven y eleva mi voz, y lo que es débil

en mi sosten , y limpia y ilumina

lo inmundo y tenebroso, porque pueda

subir de un vuelo al encumbrado asunto,

justificar la eterna Providencia

de Dios, y abrir al hombre sus caminos.

Pero primero di, pues nada esconden

de tu vista los cielos, ni las hondas

cavernas del infierno ; di, qué causa

indujo á nuestros padres en tan llena

bienandanza nacidos , á que ingratos

á su Hacedor violasen el precepto

el único precepto, que al hacerlos

dueños del Paraíso les pusiera?

A tal traicion quién los llevó engañados?

El dragon infernal, cuya malicia

de negra envidia y de venganza armada ,

engañó á la gran madre de los hombres ,

poco despues que fuera con sus haces

de espíritus rebeldes despeñado

de la region del Cielo. Allí soberbio ,

en su fuerza fiado y sus parciales,

sobre toda criatura alzarse quiso,

y aun presumió que opuesto igualaría

al Altísimo en gloria. Así ambicioso

contra el reino de Dios y su alta silla

enarboló el pendon', y tocóá guerra

en los celestes campos. Pero hallóse

burlado en sus intentos, porque armado

de santa ira el brazo omnipotente

le derrocó del alto firmamento

con horrísono estruendo, y con ruina

precipitado hasta el inmenso abismo,

do el que insultó atrevido al poderoso

yace ahora en cadenas de diamante

preso , y á eterno fuego condenado.

Nueve veces el tiempo que en el mundo mide la duracion de noche y dia corriera , y otro tanto con sus rotos batallones anduvo el fiero Gefe en un lago de llamas revolcado: revolcado, vencido y destruido , aunque inmortal. Pero á mayor venganza le guardaba su suerte, porque agora de las pasadas dichas , y el presente eterno mal le aflige la memoria. En derredor de sí los tristes ojos , do profunda ambicion y caimiento, con pertinaz orgullo y firme odio se notaban mezclados , vuelve , y presto con perspicacia angélica su suerte penetra de una vez : su triste, horrenda, desesperada suerte. A todas partes ve un ancho calabozo y un inmenso horno , con negras llamas encendido, á cuya escasa luz pudiera apenas descubrirse aquel reino pavoroso , region de horror y espanto, de visiones horribles habitada;, donde nunca el reposo y la paz se han albergado, ni la dulce esperanza, cuyo influjo alcanza á todas partes , llegar pudo. Mas en vez de ella afligen de contino un tormento sin fin y un mar de fuego de inestinguible azufre alimentado. Tal es la habitacion y horrible cárcel por la eterna Justicia preparada á sus rebeldes ángeles, y en ella señaló su mansion , tres veces tanto como del alto polo el centro dista , separada de Dios y su alto trono. Ah! cuán desemejante de la clara region , de donde fueron despeñados!

En diluvios de fuego tempestuoso sepultados, y en negros torbellinos vió el dragon á los socios de su ruina , y junto revolcándose al que en brío casi y en impiedad le emparejaba: aquel que con el tiempo en Palestina se llamó Belcebub. A él de esta arte habló el archi,enemigo ( en el Empireo Satán despues nombrado) con muy fieras espresiones rompiendo su silencio: «Eres tú aquel... mas ay! á cuál bajura caido! Ay ! cuán mudado del que un día allá en los reinos de la luz brillaba con resplandor y gloria trasparente entre todos los ángeles! No eres el que en valor y heróicos pensamientos , igual casi conmigo , en la gloriosa faccion , siguió arrogante mis banderas, compañero del riesgo y la esperanza t Ay ? ahora nos hizo la desdicha iguales en la ruina. A qué profunda sima , dende qué altura hemos caido! Tanto pudo del Todopoderoso el trueno destructor!.. Mas quién probara la fuerza de sus armas hasta entonces? Emperó ni sus armas, ni los males que el vencedor en su ira nos reserva , me harán arrepentir, ni de mi pecho, aunque de gloria y esplendor privado , borrar podrá jamás la cruel memoria de la pasada injuria, de la injuria hecha al mérito nuestro, que grabada en mi mente, me opuso al Rey eterno, contendiendo con él en la alta guerra y horrenda comocion que de su lado innumerables spíritus valientes atrajo á mi partido, y oponiendo nuestro unido poder al poder suyo,

por los llanos del cielo , en lid dudosa ,

hicieron vacilar su santo trono.

Por fin , se perdió el campo ; mas qué importa?

No se ha perdido todo : inconquistable

aun dura el albedrío, el odio eterno ,

el íntimo deseo de venganza,

y el valor invencible á los reveses

del caso ó de la fuerza. No : tal gloria

la ira del vencedor ni su soberbia

jamás de mí obtendrán. Tampoco espere

ver, que acatando su deidad , postrado

y lleno de rubor su gracia implore

el mismo, cuyo brazo hizo poco antes

indecisa la suerte de su imperio (56);

que abatimiento tal, aun mas infame

fuera , y mas vergonzoso que la afrenta

de la pasada ruina. Y pues no pudo

la celestial sustancia de los dioses

perecer ni su fuerza , y la esperiencia

nos ha hecho mas cautos, declaremos,

de mas feliz suceso esperanzados,

la guerra al gran contrario : eterna guerra ,

por fuerza ó por engaños continuada,

contra el duro opresor, que ahora triunfa

contento y sin rival, reina orgulloso

solo, tirano del inmenso cielo.»

Así el ángel infiel, mientra el despecho

roia sus entrañas, se jactaba;

y así su compañero le responde:

« Oh Príncipe '. oh caudillo de las altas

potestades del cielo', que guiando

los bravos serafines á la guerra,

en cerrada falange fuiste asombro

con hechos memorables del Empíreo ,

susto del Rey eterno, y disputaste

la escelsa primacía, que á él la fuerza,

el hado ó la fortuna adjudicaron! .

Demasiado conozco y siento el triste

caso de aquella rota ignominiosa que nos privó del cielo , derribando nuestro brillante ejército á este abismo, do yace destruido , cuanto pueden ser las puras sustancias destruidas. Empero aun vive el ánimo invencible, y bien que oscurecida nuestra gloria, y todas nuestras dichas, en este hondo piélago de miserias anegadas, el antiguo vigor renacer siento. Pero si el vencedor Omnipotente (que tal le creo, pues vencernos pudo ) solo nos ha dejado nuestras fuerzas y espíritu sin mengua, para hacernos sufrir y soportar los crueles males que su insaciable ira nos prepara; ó si, ya que el derecho de la guerra nos hace esclavos suyos, quiere solo que cual esclavos viles le sirvamos en este horrible infierno, ejecutores por la honda oscuridad de sus designios: de qué nos servirá sentir sin mengua nuestra angélica fuerza, ó del sér nuestro la eterna duracion , eterna solo para sufrir sin fin eternos males?» A esto Satán así responde al punto: • Caído querubin , mostrar flaqueza en la prosperidad , ó en la desgracia, cosa es por cierto infame. No presumas que podrá el bien de las acciones nuestras ser objeto jamás. El mal solmente lo puede ser , el mal tan aborrido de la alta voluntad que repugnamos. Y pues de nuestro mal su Providencia el bien sacar pretende , nuestro empeño sea , que del bien mismo el mal resulte; y esta gloria , que ó miente mi esperanza, ó será muy copiosa , nos consuele:

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