Imágenes de página
PDF
ePub

con mas de veinte carretas, qué es veinte? mas de cien mil de entremeses, de comedias , tragedias , sainetes , follas (50), autos, loas y zarzuelas, podrás entrar sin embozo por las calles de Lutecia; donde si acaso topares con aquel jóven vadea (51), que sin ton , ni son , su bolsa fió á un loco , y con afrenta de la razon y el buen seso se hizo aprendiz de Mecenas, empobreciendo su fama por enriquecer á Huerta, díle... Pero , Musa, qué le dirás , que bien le venga? Díle : Salve, oh patroncito de las Musas jacareras: Salve, limosnero andante de las Piérides iberias, por quien España con H (52) alcanzó tan estupendas victorias como hoy publican los eruditos horteras, parientes de Mariblanca por el lado de las tiendas: Salve, nata; salve , espuma , salve, flor, y salve, estrella del Parnaso, á quien repletos de entusiasmo los poetas hambrientos , vida y dulzura llaman , y esperanza nuestra: Salve , y plegue á Dios que llegue hasta tus tátara,nietas la inmortal dedicatoria que al ver la bolsaza abierta contra tí y toda tu casta

lanzó la Musa de Huerta!
Salve , salve, y plegue al cielo
que algun día el mundo sepa
cuando el teatro español
tu nombre por él estienda ,
que no pudo haber en toda
la redondez de U tierra
desde Augusto acá , tal obra,
tal Autor, ni tal Mecenas.
Dile... pero , Musa , basta ,
toma aliento , y menos fiera ,
para la segunda parte
ve limpiando tu corneta.

SEGUNDA PAIITE

De la historia y .proezas del valiente caballero A \ nono De Arcadia , en que se da cuenta como venció y destruyó en singular batalla al descomunal gigante Polifemo el brujo.

Por los balcones de Oriente
rayaba la blanca amiga
de Titon , regando aljófar
sobre las verdes colinas ,
cuando el valiente Antioro
de su castillo salía,
armado de punta en blanco ,
lanza en mano , espada en cinta ,
lleno el cuajo de alacranes,
y de venablos la vista.
De un largo alazan candongo
la aguda espalda ceñía,
tan seguro en los estribos,
cuanto brioso en la silla.
No vieron tan bizarrote
las guadianesas orillas
del Paladín de la. Mancha

allá cuando peregrinas aventuras demandando de Rocinante oprimía el flaco armazon, al peso de espaldar , casco y loriga , como vosotras , ó vegas , que el claro AJfeo ameniza, al triunfador pirenáic» visteis con pasmo este dia. Por todas partes las aves salvas á su nombre hacían; sahumánbaale las flores • le abanicaban las brisas. Hubiera salido en busca de un giganton que en el dia de la pasada refriega logró escapar de sus iras; mas no bien diera de Arcadia por las campañas floridas su alazan treinta corcobos, cuando étele que á su vista se apareció Polifemo (que así al gigante apellida la Fama , pródiga siempre en elogios y mentiras.) Díme tú, chuscante Musa, tú que la pasada riza cantando, supiste el cuerno henchir de flatos y chispas; tú , que en la parte primera con tan pomposa armonía de los gálicos pendones pintaste la triste ruina, y de mi campeon el triunfo á las celestes guardillas encaramaste ingeniosa: dime ahora por tu vida , quién era , ó de dónde vino

[ocr errors]

á nuestra tierra esta hidra
¿nfernal , este •vestiglo ,
este monstruo, y esta harpía ,
que del invencible Antioro
pudo despreciar las iras?
No es este aquel á quien juntos
el Duero y Turia prohijan ,
y á cuyo ingenio oficiosas
de uno y otro las orillas
dieron sales de Secano
con liviandad regadía',?
No es aquel que con Proteo
puede apostar á engañifas ,
pues sabe cascar las liendres
bajo mil formas distintas?
No es el que osó dar asalto
á los muros de la China ,
y hacer en sus mandarines
horrenda carnicería?
Oh malhadada victoria
por el tiempo oscurecida!
Desluciéronte los brujos,
piciáronte las jorquinas.
No es aquel, que allá del Bétis
en las desmandadas linfas
zambulló qué sé yo á cuantas
deidades hechas de prisa ,
ya de recia carne humana ,
y ya de estraza y de tinta?
Épico divinizante!
tú lo dirás, ó lo digan
las prensas que ya en tu abono
resudan quizá, ó rechinan.
So es en fin quien nuevas armas
fundiendo está á la sordina
contra el Teatro Hespañol
»\\i en las forjas Sanchinas?
W Tombo es pintiparado

que con el albor del (lia

al encuentro de Antioro

se salió medio en camisa ,

solo, y sin mas armadura

que su astucia serpentina:

vá caballero en un asno

ducho ya en cruentas rizas.

Apenas le ve Antioro,

cuando clavando en las tripas

de su hipógrifo tres palmos

de acicate, á suelta brida

corre á él, y puesto en jarras

de esta suerte le exorciza:

« Ven acá , desacordado

gigante, á quien apellidan

azote de altos ingenios

las gálicas sabandijas:

ven acá, follon cobarde ,

tú, que nunca abierta liza

otorgaste en campo raso,

sino con ruin perfidia,

parapetado y cubierto,

detrás de cien celosías,

contra la flor del Parnaso

tu municion encaminas:

en mala hora á mis manos

te cabestró tu desdicha,

que has de perecer en ellas

sin mas ni mas , como hay viñas.»

Dijo , y blandiendo el lanzon,

con tal aire á la tetilla

le apuntó , que ya le enviara

á almorzar en la otra vida,

á no ser porque en un punto

(esta sí que es maravilla!)

se le convirtió en barbero

con guitarra y con bacía.

Quién podrá contar la rabia,

« AnteriorContinuar »