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mallorquín que no conoce; poro sea en la protesta de que no debe entrar en el apéndice de su biografía artística. La inscripcion dice así: «Siendo comandante de este castillo Don Pedro Montellano, teniente coronel reformado , á su devocion se hizo este retablo. Antonio Vcnteyol me fecit; y se bendijo en 18 de diciembre de 1718.»

(4) Seria di fícil describir el carácter de esta corte mejor que lo hizo el P. Mariana con su elocuencia y acrimonia acostumbrada. En el cap. 14 del lib. 18 de su Historia se despepita así : «El Rey D. Juan era de un natural afable y manso , si ya no le tocaba algun notable desacato. Mas inclinado al sosiego que á las armas, ejercitábase en la cetrería, y era aficionado á la música y á la poesía ; todo con atencion á representar grandeza y majestad La Reina, otro que tal,

como cortada á la traza [de su marido , aunque dentro de los limites de muger honesta, usaba de entretenimientos semejantes. Asi en la casa Real todo era saraos, juegos, fiestas y regocijos. Las dama* se ocupaban mas en cantar, tañer y danzar , que en lo que á su edad y á mugeres convenía Dábanse muy aventajados premios á los poetas , que conforme á las costumbres que corrían , componían y trovaban en lenguaje mallorquín, y se senalaban en la agudeza y primor de sus trovos, lo cual era en tanto grado, qutí despachó una embajada ni Rey de Francia, en que le pedia que le buscase con cuidado, V enviase algunos de aquellos poetas , los mas señalados.»

(5) Una peste, que cundia por Cataluña y Valencia en 131) i, trajo á Mallorca la corte de Aragon. El Rey, la Reina, las Infantas , con gran número de damas, barones y caballeros, se embarcaron va Barcelona para preservarse de aquel azote. Una recia tormenta dispersó las galeras; pudo arribar á Soller la del Rey; desembarcó, vínose á Ruñola , y pasando luego al palacio de V alldemusa , envió á inquirir la suerte de las restantes naos. Sabido que hubo que la galera de la Reina estaba en la bahía de Palma , se vino al castillo de Bellver, y llamó á él toda su corte. La salubridad y hermosura de la situacion , la abundancia de caza , y la comodidad del edificio , determinaron sin duda esta eleccion. Pasaron aquí ocho dias, esto es, desde el 21 al 28 de julio , en alegrías y diversiones. Bajaron luego, é hicieron su entrada solemne en Palma , donde fueron recibidos con la mayor ostentacion. Hubo pava cortejarlos torneos, justas , saraos y todas las alegrías propias de aquel tiempo , y conformes al gusto de los Reyes. Pero la conducta insolente de la gente menuda que seguia la corle , produjo tanlo disgusto en la de la ciudad, que hubieron de volverse á Bellver, do prolongaron 6u residencia y pasatiempos, hasta que en 28 de noviembre volvieron á embarcarse en Porlo-pí, dejando á Mallorca con el dolor de que tantas demostraciones y gastos como hiciera en obsequio de aquellos Soberanos , no bastasen á templar su desagrado , ni a evitar otras consecuencias que no son de este lugar, y de que acaso se dirá algo en el apéndice. Mut, lib. 7 , cap. 5, da noticia de este suceso; pero consta mas por menor en algunos diarios de aquel tiempo, de que tal vez se hablará en el apéndice.

(6) Pues la poesía provenza! se presenta tantas veces á mi imaginacion, ya como tan amada de los He y es que residieron en este castillo , ya como tan análoga á sus circunstancias , y verdaderamente poéticas formas, no quiero resistir á la tentacion de copiar aquí para V. una carta que pocos dias ha escribió acerca de ella un amigo de entrambos (*). Espero que su lectura servirá á V, do entretenimiento , siquiera por la extension y novedad con que se trata esta materia, sobre la cual nuestros escritores han pasado muy de corrida, adoptando con demasiada buena fe las opiniones infundadas que los extranjeros presentaron como verdades infalibles.

CARTA.

«Amigo y señor : como cu la conversacion que tuvimos anoche sobre la lengua y poesía llamadas proveníales , se produjeron y cruzaron muchas ideas , sin que se determinase bieu ninguna; y como que V. , aunque inclinado al dictámen que yo sostu ve , me pareció no bieu convencido de mis razones , he pensado que no le seria desagradable leerlas reunidas y expuestas con mas órden del que permite una rápida discusion, y esto pieuso hacer en la presente carta, bien que las expondré con la misma franqueza y desaliño con que las oyó de mi boca. La materia no es del todo indiferente, y si yo no \oy descaminado en mi dictámen, creo que fundándole podré suplir

(') Ksta carta í'uc í'srrila mucho antes por el mismo Jovellanos á otro amigo suyo, según lo aseguró Dúo Carlos Gonzalez de fosada, sin qnc atinase ct moti«.o que haya |,mliilo tener para ocultar el nombre «íe fcii autor, á nu ser (añade) el ile que sentaría mal la alabanza que luego hace del mérito «ie este escrito. Por lo Jemas, todo su lenguaje y estilo prueban ser legítima produccion suya.

el descuido con que otros han tratado la materia , en desdoro de

nuestro Parnaso.

«Sé que la Historia literaria supone á los Provenzales inventores de la lengua y poesía que llevan su nombre, y autores de la perfeccion de una y otra; ¿pero lo fueron? Veámoslo.

«Dos dialectos principales , sin contar otros, dividieron en su origen la lengua francesa. Entre ellos habia mucha semejanza; pero tambien notables anomalías. Una, que por mas familiar en el uso , fijó mas la atención, empezó á distinguirlos; y era que en las provincias del Norte el adverbio afirmativo si se expresaba por la palabra oui , y en las del Sur por la palabra oc. De allí vino que al primero se llamase langue d'oui, y al segundo langae d'oc , y de allí tambien que por este nombre se indicase despues la provincia que asi hablaba.

«Mas, sea que en la Provenza, do se hablaba tambien, sa hablase mejor , ó por otra razon , que ni sé , ni creo del caso averiguar, á la lengua del Mediodía se la bautizó luego con el título de proven, zal, y desde entonces la del Norte se llamó ya pro famosiori lengua francesa.

« Tampoco sé por qué la primera tomó despues el título de lengua lemosina , que conserva aun. Pudo venirle del pequeño condado de este nombre , y pudo del mas pequeño distrito del LimoiLv, como parece mas probable, por estar mas vecino á España , donde aquel título tuvo y tiene mas uso. Pero como quiera que sea , los dictados de lengua de oc, lengua provenzal, y lengua lemosina , son entera mente sinónimos , y se refieren á un mismo signado.

» Loque hace mas á nuestro propósito es que este dialecto ó lengua nunca fué peculiar al Languedoc , ni á la Provenza, ni al Limosin , ni a otro punto del Mediodía de Francia. sino comun á todos ellos , y con ellos á toda la costa del Mediterráneo español, hasta donde le delenia la lengua de los Árabes. Por esto , al paso que las medias lunas eran expelidas de aquella costa, el tal dialecto, ó por mejor decir lengua , se extendió y cundió por todo el reino de Valencia , y salló á las islas Baleares , pudiendo decirse que antes de la mitad del siglo xni los aledaños de su imperio estaban señalados en el Ródano, el Turia , y al confín oriental á Mallorca.

» No se diga que los dialectos de estos paises son diferentes; porque las anomalías que los distinguen, ó pertenecen á tiempos posteriorcs , ó son tan ligeras que no destruyen su identidad , como se podría probar con un millon de ejemplos si necesario fuese.

«Es tambien de advertir, que lo que digo de la lengua ha de entenderse tambien de la poesía, y esto con harto mayor razon , pues que aquella se vino á hacer tan de moda entre los poetas, que no solo componían en ella los franceses y españoles mediterráneos, sino tambien otros del interior, y muchos italianos , y algunos ingleses y alemanes hacían gala de ejercitarla.

• Ahora bien: ¿ probarán nuestros vecinos que esta lengua y poesía nacieron en algun punto determinado de sus provincias, y se fueron extendiendo de él hasta las nuestras? Tanto era menester para asegurarse la gloria que pretenden.

«Pero tanto es difícil, porque las lenguas se forman , no se inventan. Brotan , y crecen poco á poco; no nacen de la noche á la mañana como los hongos. Ni nacen en un corrillo ó tertulia, ni en una plaza ó lugar circunscripto , sino en un territorio mas ó menos extendido, y siempre entre muchos pueblos, unidos con vínculos de sociedad , ó con íntimas relaciones de interés, trato y comercio. ¿De dónde, pues , sacarán sus pruebas? De los nombres dados á esta lengua? Pero estos las destruyen por su misma variedad, porque si el título de Languedoc no excluye el de provenzal, ni este el de lemosina, es claro que ninguno de los tres excluirá el de catalana , que tambien se dió á esta lengua, y no sin buena razon, para distinguirla de la francesa.

«¿Ocurrirán á la etimología? Pero esta prueba , aunque la mas segura para determinar el origen de las lenguas, tampoco favorecerá á nuestros vecinos; porque si nos citan palabras derivadas del griego, dirémos que colonias griegas hubo acá, como allá: si del latin, que acá y allá dominaron , y allá y acá introdujeron su lengua los Romanos: si del teutonico ó gótico, que nuestros visigodos extendieron sus conquistas hasta el Ródano , y fundaron allende del Pirineo una provincia que agregaron al imperio español; y en fln , si del árabe , que tambien pasaron de acá á dominar por allá las medias lunas.

« Pero tal vez tomando las cosas de mas cerca nos alegarán la dominacion de la dinastía Carolina en Cataluña : cantinela que se oye frecuentemente en su boca. Mas si consta que aun en este breve período , Cataluña fué gobernada por sus Condes, bien que feudatarios; que estos Condes se hicieron luego hereditarios, y luego soberanos independientes, y luego acabaron extendiendo su dominacion fuera del Pirineo por la Francia meridional, y esto antes que la lengua de que se trata hubiese, por decirlo así, cuajado , ¿qué fuerza tendrá la tal alegacion ? A mas de que , tratándose de paises que hablaban antes una misma lengua, esto es, la latina, y que cou ocasion de guerras, y alianzas , y comercio recíproco andaban siempre unidos ó resueltos, y en fin , de paises que por lo menos nada se debían en materia de cultura, ¿no será tan fácil probar que los Catalanes llevaron allá esta lengua , como que la trajeron?

« Mas no es esto de lo que trato , que fuera contra mis principios, y que tampoco merece grande empeño. Si nuestros vecinos le tuvieren en defender la gloria de inventores, por mí, salva la verdad, que se la lleven ; pero peor para ellos.

«Dígolo , poique en semejante materia la invencion no es un mérito, la perfeccion sí y muy grande : aquella es hija de la ignorancia, esta de la ilustracion. Es el vulgo , no los sabios, quien forma las lenguas : los sabios y no el vulgo las perfeccionan. Al formarse las lenguas vulgares de Europa se puede decir que el instrumento del habla se desmejoró y echó á perder ; esto es , que para la expresion de las ideas, un instrumento bueno, bien labrado y pulido, cual era la lengua latina , se fué gastando y torciendo basta quedar imperfecto y grosero. Mas al perfeccionarse este instrumento malo se fué poco á poco mejorando , y enderezando, y puliendo, y adaptando no solo á la expresion de las ideas , sino tambien á su atavío y galanura. Veamos pues á quien toca esta gloria , que bien merece la pena.

«.\o repetiré loque han dicho en este puuto los eruditos jesuítas, Llampillas y Andrés, ni fundaré el derecho de nuestra patria en vanos títulos; funxlaréle en hechos constantes, reconocidos y atestiguados por nuestros mismos vecinos . y particularmente en dos autoridades que por fortuna tengo á la mano , y que son á cual mas respetables , á sabor : lado M. Gaufridi en el libro 2 de su Historia do Provenza, y la de los eruditos PP. D. Vaissete, y D. Vic, en los libros 18, 20 , 23 y 26 de la Languedoc, á que me remito de una vez por no amontonar citas.

« Kl señor Juan Francisco Gaufridi, barou de Trcts, provenzal y coronista de Provenza, tratando del origen y progresos de la poesía de su pais, dice estas notables palabras: o Con esto viniendo á domi

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