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ron oiras especie», ó inciertas ó mal averiguada», entranen el plan de mi tragedia como si fuesen verdades incontrastables El poeta las pudo inventar; ¿ porqué no podría adoptarlas, si las halló inventadas por otros?

Pelayo.

!>•' Aunque pudiera intitular esta tragedia la Muerte de Muniua, he querido distinguirla con el ilustre nombre de Pelayo , tomando el fundamento de su título, no de la accion, sino de la persona mas famosa que interviene en ella. Por la misma razon me abstuve de imitar al señor Moratin, que dió á la suya el nombre de Hormesinda Esta persona, cuya existencia no está aun bien probada, y cuyos amores pasan por fabulosos, no debe dar nombre á un drama, en que entra como persona episódica para los críticos , y como persona verdadera para los eruditos.

Munuza.

5.* No están de acuerdo los historiadores sobre el nombre, la patria y la religion de este personaje. Unos le llaman Monuza, como el Cronicon de D. Alonso , y el de Albelda. Otros Numancio, comd Garibai y Saavedra. Algunos le llaman Manuccs, como Abulcacin (ó el novelero Miguel de Luna), y otros en fin Munuza, como D. Rodrigo y Ferreras. Cuál le hace moro, y por consiguiente mahometano , cuál godo, y por lo mismo católico. En estos términos nos pareció que podíamos aplicarle el carácter y cualidades que tiene en este drama, para hacerle mas sobresaliente en su accion. Como quiera que sea , no se debe confundir este Munuza con otro del mismo nombre, árabe de nacion, que fué gobernador de Celtiberia, se rebeló contra Abdcrramen, hizo alianza con el duque de Aquilania Eudon, casó con una hija suya, y últimamente, perseguido de sus enemigos y compatriotas , se dió la muerte precipitándose de las alturas de los Pirineos, como refieren el Pacense y Ferreras.

Dosinda.

6.* Todos habrán estrañado que demos este nombre á la hermana de Pelayo , á quien otros han llamado Hormesinda, aunque acaso con menos fundamento. Este punto merece alguna investigacion.

7. * Debe advertirse que los historiadores que refi eren estos amores de Munuza con una hermana de Pelayo, no ha n señalado á esta señora nombre alguno, ni el arzobispo D. Rodrigo, á quien siguieron los demas, le señala. Posteriormente se le aplicó el nombre deHormesinda, acaso porque habiendo de darle a'guno , les pareció ja as regular á algunos modernos aplicarle el mismo que tuvo la hija de Pelayo, que casó despues con D. Alfonso el Católico , y á quien llamaron los antiguos Hermesenda, Hermosinda ó Hcrmiselda.

8.' En uu privilegio ó escritura de donacion que existía el siglo pasado cu el archivo de la insigue iglesia colegial de Santillana , y que copió en su Crónica de los Principes de Asturias y C anlabria el P. Fr. Francisco de Sota, atribuyéndole á uues:ro D. Pela yo , se halla memoria de dos hermanas de este Príncipe , llamadas Ana y Dosinda, retiradas a vivir en el monasterio de Santa Juliana , á quien es hecha la citada donacion. Ya conozco que se pued e dudar con bastante fundamento que aquel documento sea del tiempo de nuestro D. Pelayo , y no quisieía pasar por fiador de esta noticia ; pero el padre Sota se empeña tanto en persuadir que no pudo ser otro el Autor de aqueja donacion, que nos pareció poder seguir su opinion para este efecto. ;,.,...• „, ': . • ,

9." Descoso de averiguar la auteniicidad de aquel documento, acudí á ver el dictamen del limo. Florcz en su Es paña Sagrqda; pero 6U obra no desvaneció mis dudas. No hace este limo., hablando de la Iglesia de Santillana,, memoria alguna de la citada escritura; pero refiere ciertas espresiones que hacen relacion á. ella. «Desde lo muy antiguo, dice, gozaba el antiguo monas terio de santa Julian" de grandes exenciones, de no contribuir al obispo, ni admitir merino , ni sayon, etc., ni pagar pechos ni portazgos, y que ninguuo de esta iglesia pueda ser compelido por juez seglar, ni usurpar sus bienes;» cuyas cláusulas, que parecen copiadas casi a la letra de la escri'ura que refiere el padre, Spta , me han dado lugar á cengeturar una de tres cosas, á saber: ó que el Rmo. Flor ez halló en aquel archivo el citado documento , de donde copió las tales cláusulas, ó que las tomó de alguna copia del mismo documento, conservada en el mismo archivo; ó la letra de esta escritura (como dice el padre Sola) . por su mucha antigüedad estaba ya despintada en algunas partes, á cuya causa no la pudimos leer enteramente.' ¿ Quiéu sabe si suce. dió lo mismo al limo. Florez? ¿No pudo ser que hallase aquel documento mas deteriorado despues de un siglo, y que no pudiendo determinar su época, se contentase con poner aquella cláusula desde lo muy antiguo t

10. Como quiera que sea, sin decidirme por la opinion del Padre Sota, me pareció que podia aprovecharme de ella para señalar el nombre de Dosinda á la hermana de Pelayo. Y si alguno fuese tan1 escrupuloso que repute por temeraria la libertad con que aplico á la hermana de nuestro héroe, un nombre del todo nuevo, reflexione que la existencia de esta dama no está mejor averiguada, y que en mi plan ha entrado como persona episódica para los que piensan con tanta nimiedad.

Rogoicdo.

11. Este personaje, y sus amores y esponsales con Dosinda, son de pura invencion. Nos hacia mucha falta en nuestro plan una persona que contuviese á Munuza en sus designios durante la ausencia de D. Pelayo , y así inventamos la persona de Rogundo , que nos parece contribuye singularmente á este fin, aumentando al mismo tiempo el interés de la accion, sosteniéndole en los tres primeros actos, y haciéndole mas complicado. En efecto, ¿quién pudiera oponerse á los designios de Munuza, ausente D. Pelayo ? ¿Dosinda? ¿Una muger débil, sola y desamparada de todos? ¿Una Princesa perseguida por un tirano, robada violentamente de su casa, y privada de todo recurso? La presencia de Rogundo , sus justas instancias sobre la restitucion de Dosinda, y la promesa esponsalicia que las justificaba, eran los únicos estorbos capaces de reprimir al tirano. En lo demás creemos haber observado las reglas del arte eu cuanto al carácter de esta persona, y cumplido exactamente con el precepto de Horacio:

Si quid inexpertum scence commitis, et audes
personam formare novam, servetur ad imam
qaalis ab incepto processerit, et sibi constet

. Achmet-zade.

lí. A este personaje tambien episódico le hemos dado un carácter de probidad, medio que acaso esfrañarán los que están acostumbrados á ver que nuestros dramáticos pintan siempre con colores negros y abominables á todos los sectarios de otras .religiones. Pero no hemos querido imitarlos, ni tampoco colocar .al lado de Munuza uno de aquellos hombres pestíferos que prostituyen la virtud por conseguir la gracia de los poderosos. Es verdad que al lado de los tiranos se ven frecuentemente los aduladores; pero esta .especie de monstruos, si es perjudicial en los palacios . lo es tambien sobre la escena, donde no debe ponerlos el poeta, sino cuando puede abatirlos y castigarlos. ¡ Con cuánta satisfaccion leerá un corazon virtuoso en nuestra célebre tragedia el Guzman (1) los discursos de Abdal la, llenos de aquella pura y sublime filosofía, cuyos principios se aprecian en todos lo6 paises, porque están grabados en todos los corazones!

li. Los dwws personajes episódicos no merecen nota particular.

La escena en Gijon.

14. Hemos fijado la escena en Gijon , porque todos los autores que cuentan lp6 amores de Munuza con la hermana de Pelayo, suponen que Gijon fué «1 teatro de ellos. Es verdad que no lo fué de la muerte de Munuza , pues este murió en Olalies perseguido de los mismos Asturianos, despues de la victoria de Covadonga. Pero para conserr var las unidades ha sido preciso adelantar esta muerte, y ponerla en Gijon: licencia poética, que no carece'de ejemplares, y que debe por consecucncja disimularse'

15. Se leda á.Gijon el título de ciudad, y justamente, porque en; aquellos tiempos no solo lo era. sino la capital de Asturias. Ambrosio de Morales asegura que D. Pelayo y algunos de sus sucesores se titularon reyes de Gijon, y que el título de reyes de Leon, queseíes dió despues, se fundó en la equivocacion de los nombres. Lo mismo afirma el maestro Alfonso Sanchez por estas palabras: Inde Gijionis Reges dicli, et errandi occasio unius litterce Legionis pro Gijionis. De rebus JUisp.,¿tí¡. 3 .cap. ?.

Véase á Oriiz de Valdés. Mero, i'mpr. por el Principado de Asturias contra las pretensiones de los condes de Noreña.

C1 ) Tres tragedias corren manuscritas con este mismo título'. Hablo de ta del se. Sor O. .£. R.. qie es la mejor de cuantas se han escrito hasta ahora en nuestro idioma , v digna del teatro de Atenas.

16. En el plan original de esta tragedia la escena estaba siempre en el atrio de Munuza; pero despues advertido por persona inteligente de los reparos que pudieran oponerse, y deseoso de venir á la verosimilitud, pasé la representacion del segundo y tercer acto en un salon del mismo palacio, con lo que no se interrumpe la unidad del lugar» que solo escluye la m udanza de la escena á largas distancias y diversas poblaciones.

Hoy sufrimos el peso de su yugo. Acto 1."

17. Esta espresion debe entenderse solamente de los habitadores de Gijon y otros lugares de la costa, que ocuparon los Moros; pero no de toda la provincia de Asturias, pues es constante que la mayor parte de ella quedó libre del yugo sarraceno (Gasella, Corona de Asturias. M. S. Trelies , Mariana y Ferreras).

Que esta Princesa. Acto 1."

18. Rigorosamente este título no corresponde á Dosinda; pero siendo preciso darle alguno que conviniese á su condicion, en calidad de descendiente de reyes, le aplicamos el de princesa, autorizado con el uso, y siguiendo el ejemplo de los poetas franceses.

El Duque de Cantabria. Acto 1."

19. DamosáPelayo este título, que con efecto tuvo, si creemos al Padre Sota, Mariana y otros. Su padre Favila fué tambien duque de la region Occidental de Cantabria, que comprendía en sí parte de las Asturias, y en cuyos estados sucedió Pelayo, despues que Witiza privó de ellos y de la vida á su padre Cacela. Corona de Asturias. Sota , Crónica de los Principa de Asturias y Cantabria.

Eudon y Pedro. Acto 1."

20. De tres Príncipes ó Duques de Cantabria hace memoria la historia de estos tiempos.

1." Eudon, Duque de Cantabria y de A quitania, vencedor delSar. raceno en iNarbona, y padre de una princesa desgraciada, que casó conMunuza, gobernador de Celtiberia, y de quien ya se habló mas arriba. Este fué hijo y sucesor de Andeca. 2." Pedro, descendiente de Recaredo, y padre de D. Alonso I de este nombre, y tercero rey

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