Imágenes de página
PDF
ePub

DOSINDA.

Bárbaros, dónde vais? Ay, triste hermano!

PEI.AYO.

Sin la espada ya es fuerza.. .

ESCENA VII.

ROGUNDO, MUNUZA , PELAYO, DOSIVDA, ACHMET, INGUNDA, GUARDIAS españolas. rELAYO pierde la espada , y procura cobrarla defendido de los suyos . Munuza corre hacia él con el puñal en la mano. En este tiempo se habrá descubierto Rogun Do en el Jondo de la escena, y advirtiendo el peligro en que está Pela YO, corre á herir d Münüza: Acrmet que advierte la acción de RoGundo , procura estorbarlo para defender al tirano , de modo que interpuesto entre Mdmuza y Felayo, defiende sin arbitrio la vida de este,y no la de MuRcia , que cae herido por Rogundo.

[merged small][ocr errors][merged small]

MUTtCZA ( 1 ).

Ah, bárbaro! Yo muero.

Mutiuza cae en los brazos de Achmet: Pelayo se asegura de Dosiwda,^ RoGundo con los demás cristianos salen persiguiendo d los Moros.

ROGUNDO.

Compañeros, seguid á estos cobardes,
que el cielo nos protege.

ESCENA Vin.

PELAYO, DOSINDA, MUNUZA, ACHMET, INGUNDA.

PELAYO (2).

Reconoce,

[ocr errors]

hombre cruel, en este horrible trance,
el brazo poderoso que me venga,
y pone fin á todas tus maldades.

MUTÍUZA.

Tú has vencido , traidor; el cielo injusto

sobre mí ha descargado en este instante

los tormentos que yo te destinaba.

Yo pierdo un trono , pierdo un alto enlace ,

y pierdo en fin mis grandes esperanzas;

pero este es el menor de mis pesares.

Tú vives, tú triunfas á mis ojos;

yo muero desairado, y sin vengarme,

y esta idea, dos veces afrentosa ,

me aflige', y me atormenta en este trance

aun mas quedas angustias que me cercan.

Porqué , oh muerte, has querido arrebatarme

la venganza mas fiera y mas gozosa?

Acércate, cruel, mira (1) en mi sangre

el fruto de mi amor y tus rigores.

Querido Achmet, yo muero sin^premiarte:

corre á escitar la ira de los tuyos,

llévales mi rencor. Tiembla cobarde (2),

y espera un fin igual al de Rodrigo.

Ya mis fuerzas.... (3) Separadme, amigo,

de estos viles.objetos que me cercan ,

y llevadme á morir en otra parte.

ESCENA IX.

PELAYO, DOSINDA, INGUINDA.

PELAYO.

Ay, hermana, de qué terrible riesgo
nos ha librado el cielo favorable!

( i) A Dosinda.

(2) A Pelayo.

(3) Despues de una gran pausa.

nwnioA.

A Suero y á Rognndo les debemos
la vida y el honor. Ob tierno amante!

ESCENA X.

ROGIJNDO T tos nirnoi.

DOUBDA.

Oh dulce y fiel esposo!
En íin puede mi afeelo inalterable
gozar de vuestra vista sin zozobra.
Ya el tirano murió.

BOGimno.

Con esta espada

abrí su infame corazon); pero su muerte fué justa recompensa de los males causados á la patria y á nosotros. En íin, ya empieza España áVecobrarse de una injusta opresion. Vüestra vida, señor, es el anuncio mas constante de los triunfos que el cielo nos ofrece.

PELAYO.

Yo os la debo, señor, y en esta parte
á vos tambien se deberá la gloria:
vamos pues á buscarla, vamos antes
que puedan los contrarios rehacerse.
Huyamos de estos fúnebres parajes
á buscar un asilo en las montañas;
en su fragosa cima, insuperables
serémos al orgullo berberisco;
y si entretanto llega algun instante,
de menos inquietud , agradecida
dará Uosinda á tan heróico amante
la apetecida mano.

ESCENA XI.

SliKHO Y LOS DICHOS.
PELAYO ( 1 ).

Tierno amigo nuestro libertador! corre á abrazarme.

SUERO.

Ya todo está en quietud. Los Agarenos
que huyeron asombrados del combate
van ya lejo3 del puerto. Sus galeras
les dieron un asilo, y los cobardes
salvan , favorecidos de los remos,
el resto de sus vidas miserables;
pero tambien se sabe que Munuza,
para poder mejor asegurarse
en sus viles ideas, ha pedido
socorro á los soldados que se esparcen
por las costas de Asturias y Vizcaya:
ellos vendrán sin duda á este paraje
con el primer aviso; y pues nosotros
pudimos redimir de tantos males
vuestra ilustre persona y nuestras vidas,
vamos, aprovechando estos instantes,
á buscar otro asilo mas seguro,
en donde la virtud que aquí renace,
se afirme con acciones valerosas.

DOSINDA.

Oh feliz dia , oh dia memorable!

(i) A Suero.

FIN DE LA TRAGEDIA.

[merged small][ocr errors]

1.* No me mueve á escribir las presentes notas la manía de hacer comentarios, de que estuvieron tan poseidos nuestros antiguos, ni el deseo de hacer creer que nú tragedia es digna de ellos. Estoy tan lejos de la ostentacion, como de la pedautería. Las escribo solamente para dar de ellas algunas noticias, que en el prólogo hubieran parecido importunas, y sido molestas; pero aqui podrán ser útiles á los lectores menos instruidos, sin incomodar á los eruditos y sabios,

2.' Quien da al público una obra con el conocimiento de que se le pueden oponer algunos reparos, ¿porqué no podrá prevenir y adelantar algunas respuestas?

5.* Seria nimiedad ridicula querer examinar con todo el rigor de la critica algunos hechos que se indican en esta tragedia. Quien escribe como poeta no está sujeto á las leyes de historiador. Este, ligado á la observancia de la verdad, debe despreciar la» ficciones y las fábulas ; pero en el poela, que tiene la facultad de inventar, nada se debe desechar por fabuloso, pues cumple ron dar á las mentiras las apariencias de la verdad. Así el nacimiento de l'elayo en Asturias, sn crianza en Toledo, su viage á Córdoba, la existencia y nombre de üosinda, sus esponsales con Uogundo, los amores de Munuza, y los intentos de este sobre ocupar el trono de Asturias,

« AnteriorContinuar »