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de la amistad guarnidas
de oro y marfil, tocando,
los cielos de armonía
hinchiéramos, en tanto
que la parlera fama
llevaba resonando
unidos nuestros nombres
desde el arturo al austro.
Entonces sí, que absortos
altperegrino encanto
de nuestra voz, los hombres
huyeran desde el ancho
camino de los vicios,
hasta los poco hollados
senderos que conducen
á la virtud, ganando
en santo ardor la altura ,
do tiene el soberano
Rector del cielo al justo
su galardon guardado.

Cantinela á Don Ramon de Posada, con motivo de unos versos escritos por una señora Americana,

Oe cuando acá las Musas,
que solo á losjmozuelos
sus gracias repartían
antes de ahora, hicieron
tan súbita alianza
con otras de su sexo?
Injustas y envidiosas,
jamás en otro tiempo,
á las graciosas ninfas
fiaban sus misterios.'
Del Pindo á la eminencia,
do su dorado asiento
tienen las orgullosas
vecino al alto Cielo;

las delicadas plantas nunca subir pudieron, ni de ellas ser solia hollado aquel sendero, que plantas mas robustas condujo en otros tiempos al templo de la gloria, ó ya al del escarmiento. Mas de la americana Safo los dulces versos de los pasados siglos desmienten el ejemplo. Qué aguda, qué ingeniosa se ostenta! Cuando menos acuden á su pluma el chiste y el gracejo. Pero , de dónde, dime, Ramon, su dulce ingenio tomó la melodía , la exactitud del metro', el número armonioso, los agudos conceptos, la gracia y la dulzura que hierven en sus versos? El rubio y claro Apolo fué acaso su maestro? Acaso de las Musas los virginales pechos tocó algun dia? Acaso crióse en el Permeso? Safo á Faon queria, y Amor la inspiró versos. Debió tal vez Leonarda á Amor su magisterio? Mi! cuántos envidiosos tendrá tu entendimiento , discreta Safo' A cuántos inflamarán sus zelos!

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