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A un amigo.

Pregúntame un amigo , cómo se habrá de hoy mas con las mugeres; y yo á secas le digo:

Que (bien que en esto hay varios pareceres ) ninguno que llegare á conocellas , podrá vivir con ellas , ni sin ellas.

2." A una de las que en Madrid llaman cojas.

Por qué te llaman coja , Dorotea? Quién hay que tu figura inhiesta y firme al caminar no vea? Pues á qué tal censura? Es porque suele tu virtud acaso tropezar y caer á cada paso?

A la misma.

Los malignos fisgones que el apodo de coja te pusieron son , Dorotea , bravos picarones. Si acaso conocieron que á tus ojos la luz del bien no llega , no era mejor que te llamasen ciega?

A un mal Abogado.

Se quejan mis clientes de que pierden sus pleitos , pero en vano. A mí, qué se me dá, si siempre gano?

A otro que gritaba mucho.

Ni me fondo en las leyes que los sabios de Roma publicaron , ni en las que nuestros reyes para esplendor de su nacion dejaron; mas tengo en los pulmones todo el vigor que falta á mis razones.

A un mal Predicador.

Dijiste contra el peinado mil cosas enardecido, contra las de ancho vestido , y las de estrecho calzado , por eso alguno ha notado tu sermon de muy severo; pero que se engaña infiero, porque olvidando tu oficio , sola la virtud y el vicio te dejaste en el tintero.

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A Enarda.

Qweho que mi pasion ¡oh Enarda! sea , menos de tí, de todos ignorada; que ande en silencio y sombras embozada , y ningun necio mofador la vea:

Sea yo dichoso , y mas que nadie crea que es con tu amor mi fe recompensada: que no por ser de muchos envidiada crece la dicha á mas sublime idea.

Amor es un afecto misteriuso , que nace entre secretas confianzas; mas muere al soplo de mordaz censura:

Y solo aquel que logra , ni envidioso , ni envidiado , cumplir sus esperanzas, Colma su gozo, y fija su ventura.

A la Mañana.

Ven, ceñida de rayos y de flores la rósea frente, oh plácida mañana! Ven; ven, 7 ahuyenta con tu faz galana la perezosa noche y sus horrores.

Ven, y vuelve á los cielos sus ardores, su frescura á la tierra, y su temprana gloria á mi pecho, en Clori soberana; en Clori mi delicia y mis amores.

Ven , ven , que si piadosa me escuchares, yo te alzaré un altar sobre el florido suelo que honrare Clori con su planta ..

Y en él, despues te ofrecerá á millares las víctimas mi pecho agradecido, y los devotos himnos mi garganta.

A la noche.

Ven, noche amiga, ven , y con tu manto mi amor encubre y la esperanza mia: ven , y mi planta entre tus sombras guia á ver de Clori el peregrino encanto:

Ven, y movida á mi amoroso llanto, envuelve, y lleva en tu tiniebla fria el malicioso resplandor del dia, testigo y causador de mi quebranto.

Ven esta vez no mas , que si piadosa tiendes el velo á mi pasion propicio, y el don que pide otorgas á mi ruego,

Tan solo á tí veneraré por diosa , y para hacerte un grato sacrificio, mi corazon dará materia al fuego.

A Almena.

Las dudas, bella Almena, y los recelos que en mi sencillo corazon se abrigan , de mi desgracia el fiero mal mitigan , sin agraviarle con infames zelos.

Llegará acaso el dia en que los cielos mi sufrimiento y mi temor bendigan , cuando por premio de su afan consigan serenidad y gozo mis desvelos.

Dichoso entonces yo, si coronando la firme fe de una pasion sincera premiaras tú mi humilde sufrimiento!

Dichoso entonces mi tormento, cuando seguridad cumplida y duradera suceda á la inquietud de mi tormento!

A Enarda.

Bello trasunto del semblante amado, que acá en mi corazon llevo esculpido,

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