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envuelta en mil suspiros su queja bien sentida. Oyéronle, y sus males sintieron compasivas las aves que cruzaban por la region vacía , los brutos en el centro de las montanas silvas , y en su argentado márgen sus claras fuentecillas. Jovino á cuya oreja la flébil armonía llegó tambien, dolióse de pena tan esquiva. Cabe en humanos pechos (lleno de horror decia) tan doble y falso trato, tan bárbara perfidia? Qué astro tan maligno, qué estrella tan impía , qué dios , qué avieso genio con influencia esquiva pudo apartar dos almas que el blando amor unia? Mas, ay! que son acaso, oh An friso ! de tu Lisa fingidos los enojos! Que á veces'desconfian zelosas las mugeres de nuestra fe , y altivas , para probarnos solo, nos niegan sus caricias. Cubren la ardiente llama que el pecho les agita , y en vez del dulce agrado , y en vez de blanda risa , ofrece su semblante enojo y crueles iras.

Mas guarte , no las creas ,
Anfriso , á las malignas,
ay ! guarte, no te engañe
con sus astucias Lisa!
Cuando se muestre airada
no adules su malicia
con quejas vergonzosas,
con lágrimas indignas.
Ay ! guarte , no te dobles.
Ay ! guarte , no te rindas.
Si te ama , sufre y deja
que con crueza impía
traspase sus entrañas
la flecha vengativa
con que ella herir de lleno
tu corazon medita.
Verás que amor la vuelve
á tus halagos fina ,
y aquella que á tu pecho
hizo sentir esquiva
tan fieros sobresaltos,
de su desden corrida,
hará por obligarte
finezas esquisitas;
y tú estarás vengado,
cuando ella arrepentida.
Mas si no,te ama , ay! guarte ,
no adules su perfidia
con quejas vergonzosas,
con lágrimas indignas.

A un solitario.

Goza de los placeres que ofrece el tiempo , Anfriso , no huyas de los hombres , ni te hagas su enemigo. Mientras el monte mides,

cuidoso y discursivo, mira con cuánta priesa el cielo en raudos giros, midiendo va las horas de tus años floridos. Goza, pues , de las dichas que ofrece el tiempo , amigo , que para el dia horrendo, de todos tan temido asaz de llanto y penas te guardará el destino.

A Butilo.

Mientras Bátilo canta con alto y dulce acento los años de Ciparis , muchacho, llena el cuenco , que quiero celebrarlos con el licor lieo , brindándoles alegre, y á su salud bebiendo. Eh ! brindo por la tuya , Ciparis: quiera el cielo que de tan digno amante goces por largo tiempo., A tu salud va esotro , Batilo. Llena presto, muchacho. Plegue al Numen que tiene culto en Delos, hacer que de tu canto resuene el dulce acento desde uno al otro polo por siglos sempiternos!

La Encina y la Caña.

jijo un día la encina, ^hablando con la caña: Con sobrada razon , ó pobrecita! te pudieras quejar de la fortuna. Cualquiera pajarillo es para tí una carga muy pesada , y el soplo mas ligero, que suele apenas encrespar la lisa superficie del agua, te obliga á dar de hocicos en el polvo. Al contrario, mi copa, cual eminente Cáucaso elevada , del sol se opone á los ardientes rayos, y insulta y desafía al ímpetu ruidoso de los vientos. Al menos si te hubieses criado aquí al abrigo de los ramos con que cubro este monte, vivieras mas segura, guarecida por mí de las tormentas. Pero iii, desdichada, creces sobre esas playas descubiertas, á ser débil juguete de los cierzos. Por cierto que contigo anduvo bien cruel naturaleza. Amiga', yo agradezco tu compasion), la respondió la caña; mas no tengas'cuidado, pues yo doblando el cuello á los embates del viento, mas segura

estoy que tú, por mas que hayas altiva resistido hasta ahora. Varaos viendo. Mientras la caña habla , del opuesto horizonte un recio vendaval se precipita con furia impetuosa. Al punto se encorvó la débil caña; mas la robusta encina resiste á los embates , hasta que al fin doblando sus esfuerzos el viento'asolador , descuaja y troncha al árbol que escondía su alta copa en las nubes , y su raiz en el profundo abismo. •

Los dos Mulos.

Iban dos mulos'caminando un dia, cargado uno de yeso , y otro de gran tesoro para el fisco. Iba este tan ufano con el peso de su opulenta carga , que no la soltaría por un reino. Marchaba mesurado con grave paso , y levantado el cuello , tocando su cencerra; cuando étele que sale de pronto una cuadrilla de bandidos, que hambrientos de dinero , sobre el ufano conductor se arrojan: le rodean , le agarran por el freno , le oprimen y detienen. Pretende resistirlo; pero sintiendo al punto de todas partes sobre sí mil palos: En esto (dijo sollozando), en esto han venido á parar mis esperanzas? Este otro que me sigue ,

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