Trozos escogidos de literatura castellana: desde el siglo XII hasta nuestros días (España y América)

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A. Estrada, 1885
 

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Página 213 - Eran en aquella santa edad todas las cosas comunes; a nadie le era necesario para alcanzar su ordinario sustento tomar otro trabajo que alzar la mano, y alcanzarle de las robustas encinas, que liberalmente les estaban convidando con su dulce y sazonado fruto.
Página 213 - Dichosa edad y siglos dichosos aquellos á quien los antiguos pusieron nombre de dorados ; y no porque en ellos el oro , que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima , se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna , sino porque entonces los que en ella vivian , ignoraban estas dos palabras de tuyo y mio.
Página 226 - ... aunque a mí ningún peligro me pone miedo, todavía me pone recelo pensar si la pólvora y el estaño me han de quitar la ocasión de hacerme famoso y conocido por el valor de mi brazo y filos de mi espada, por todo lo descubierto de la tierra.
Página 218 - Betis; los que tersan y pulen sus rostros con el licor del siempre rico y dorado Tajo; los que gozan las provechosas aguas del divino Genil; los que pisan los tartesios campos, de pastos abundantes; los que se alegran en los elíseos jerezanos prados...
Página 216 - Alifanfaron es un furibundo pagano, y está enamorado de la hija de Pentapolin, que es una muy fermosa y además agraciada señora, y es cristiana, y su padre no se la quiere entregar al rey pagano si no deja primero la ley de su falso profeta Mahoma, y se vuelve á la suya. -Para mis barbas,- dijo Sancho,- si no hace muy bien Pentapolin, y que le tengo de ayudar en cuanto pudiere.
Página 218 - A este escuadrón frontero forman y hacen gentes de diversas naciones : aquí están los que beben las dulces aguas del famoso Janto, * los montuosos que pisan los masílicos * campos, los que criban* el finísimo y menudo oro en la felice Arabia...
Página 226 - Y si este parece pequeño peligro, veamos si le iguala o hace ventaja el de embestirse dos galeras por las proas en mitad del mar espacioso, las cuales enclavijadas y trabadas, no le queda al soldado más espacio del que conceden dos pies de tabla del espolón; y con todo esto, viendo que tiene delante de sí tantos ministros de la muerte que le amenazan, cuantos cañones de artillería se asestan de la parte contraria...
Página 234 - Mira, Sancho: si tomas por medio a la virtud, y te precias de hacer hechos virtuosos, no hay para qué tener envidia a los que los tienen príncipes y señores; porque la sangre se hereda y la virtud se aquista, y la virtud vale por sí sola lo que la sangre no vale.
Página 235 - Al que has de castigar con obras no trates mal con palabras, pues le basta al desdichado la pena del suplicio, sin la añadidura de las malas razones.
Página 225 - ... dicen las letras que sin ellas no se podrían/sustentar las armas, porque la guerra también tiene sus leyes, y está sujeta á ellas, y que las leyes .caen debajo de lo que son letras y letrados. A esto responden las armas, que las leyes no se podrán sustentar sin

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