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alimentaba siempre viva con el culto misterioso que daba á los recuerdos. Su imaginacion era un volcan, y su corazon un abismo. El estaba fuera de su centro, porque ni el mundo lo comprendía, ni acaso él se hallaba bien en el mundo en la forma en que por su desgracia lo había comprendido. «Ya al fin no existe, y hé aqui, señores, otra idea bien desconsoladora. Sobre esa cabeza, por la cual han cruzado tantas ideas atrevidas, tantas imágemes felices y tantos rasgos de una profundidad, tal vez, inconmensurable, reposa ahora la muerte como haciendo alarde de su triunfo, pareciéndose á una dignidad maléfica y vengativa, ó á un verdugo enemigo y sangriento que se sonrie y goza á la vista de la victima á quien acaba de inmolar. «¿Y que podré yo decir en merecido elogio de nuestro perdido amigo r Como poeta sublime, él ha colocado su pluma al lado de la de Homero y de tantos otros escritores justamente célebres en el género épico, pero con la notable ventaja de que Espronceda, después de arrebatarnos con los vuelos de su ardiente fantasía, se plegaba con una facilidad admirable á todas las otras clases de composiciones, pintándonos del modo más feliz las gracias de la belleza, los placeres y dulces arrullos del amor, y los goces inefables de la naturaleza en los momentos en que ésta se muestra amiga del hombre y hace alarde de su poder y de su gala en la serenidad de los cielos y en la apacible quietud del mundo satisfecho y feliz. «Esa alma que ha volado de entre nosotros tenía un tipo de creacion á ningun otro parecido. Sus obras llevan un sello que las distingue de todas las otras composiciones del entendimiento humano. Los fragmentos que conservamos del Pelayo, que sirvieron de entretenimiento á sus años juveniles, y El Diablo Mundo, que había empezado á escribir en edad más adulta, pasarán á la posteridad entre la admiracion y el aplauso, y ciertamente las generaciones venideras haran más justicia al mérito del autor que la que le han hecho sus contemporáneos. « Como patriota, la pluma, la espada y la lengua de Espronceda marcharon siempre unidas en defensa de los intereses y de los derechos del pueblo. « Como particular, amigo sincero, siempre franco y siempre generoso, cautivaba las voluntades, y bastaba acercársele para quererlo con entusiasmo. Esta especie de adoracion se aumentaba en las almas sensibles al notar ese barniz, ese opaco colorido de melancolía que traspiraba por todas sus acciones y por todas sus palabras. Se conocía que el mundo le había despedazado el corazon, y que no encontraba en la historia de su vida sino punzantes recuerdos. La naturaleza se había mostrado pródiga con él concediéndole todos sus dones; pero la desgracia se había apresurado á tomar posesion de su existencia, y le había perseguido hasta el último momento, pues hasta su muerte ha sido extremadamente dolorosa. El pintaba ese vacío del corazon, esa esterilidad del alma, ese abandono que hace creerse al hombre extranjero y solo en medio del mundo, en aquellos tristísimos versos :

« Para mi los amores acabaron;
Todo en el mundo para mi acabó;
Los lazos que á la tierra me ligaron
El cielo para siempre desató.»

« Tal era la vida de nuestro amigo. Feliz él que ha encontrado en el sepulcro la paz y el sosiego que en vano buscara sobre la tierra! Como diputado, apenas empezaba á pisar la arena parlamentaria, cuando le ha interceptado en su carrera el destino, arrancándolo de nuestro lado. Había emprendido una senda peligrosa, y la seguía con gloria. La muerte le ha sustraído al tormento de perder un día todas las esperanzas y todas las ilusiones. Morir con ellas es siempre una ventaja y un consuelo. «Duerme, pues, en paz, jóven desgraciado, en tu último asilo, seguro de que te acompañarán constantemente en él nuestros recuerdos y nuestras lágrimas. De ti podemos decir como ha dicho Chateaubriand, cuya brillante imaginacion puede llamarse hermana de la tuya : su sepulcro está en su patria, con el sol puesto, con los llantos de sus amigos y con los encantos de la religion. Los que te lloramos, acaso no debamos esperar esa dicha, y acaso la mano cariñosa de la amistad ó del amor no venga á cerrar nuestros ojos. Vela, pues, desde la region afortunada en que ya existes sobre el destino de esta pobre patria, de la cual, mientras vivias, has sido uno de los más firmes apoyos y uno de los más leales y decididos defensores.» En vano fuera querer pintar la dolorosa sensacion que estas palabras, arranuadas al corazon, produjeron. Habló luego el señor Conde de las Navas, y en breves palabras lamentó el funesto acontecimiento que reunía en aquel sitio tantas tristezas. El Sr. Gonzalez Bravo, invocando la sombra del poeta y del amigo, le saludó con el título de jefe de la juventud española. El Sr Príncipe pronunció un soneto á la memoria del poeta; é igualmente lo hizo, con el siguiente, nuestro jóven amigo D. Gregorio Romero Larraga: « A la memoria de mi amigo D. José de Espronceda

Tu sol se oculta, no muere

Ahora que esconde del cantor divino
Los nobles restos la marmórea losa;
Marchita en flor su juventud preciosa
De grandes genios singular destino...

Y ahora, que acaso hasta su tumba vino
Desde el empireo el alma generosa,
A llevarse en sus alas la amistosa,
Guirnalda triste que el deber previno.

Llorad, llorad en su sepulcro yerto,

REVUE HISPANIQUE. XXIII. 6

Para tamaño mal remedio escaso
Mas guardad un consuelo, aunque encubierto.
Se hundió ese sol en su brillante ocaso
Su luz no morirá, cómo no ha muerto
El sol de Byron, Dante y Garcilaso. »

El Sr. Romea tuvo el fatal honor de leer los últimos versos del ilustre poeta: un fragmento precioso de El Diablo Mundo, vestido de ese colorido triste y melancólico que se translucía en todas las poesias de Espronceda, verdadero canto de cisne, que era imposible oir sin llanto.

En medio de la afliccion de todos era un triste, sí, pero consuelo al ménos el ver como la córte, siendo en esto verdadero intérprete del sentimiento de la nacion toda, ha tributado el más espontáneo, el más distinguido, el más brillante homenaje de nuestros días á la memoria del más inspirado de los poetas españoles, el más querido de esos jóvenes, esperanza de nuestro país. La pompa de estas exequias, como dice hoy muy bien El Correo, ha consistido en la inmensidad del concurso. Magnífica y preciosa pompa en la tumba del génio! Y en efecto, las lágrimas empeñaban ayer los ojos de los que no podían dominarlas; el dolor más amargo y profundo veíase impreso en todos los semblantes.

Ya de noche, una gran parte de la comitiva, silenciosa y triste, volvía á pisar las calles de la córte, como hace hoy justamente un año volvíamos todos de dejar en la mansión del descanso los últimos restos del gran Calderón. Seales á ambos la tierra ligera !»

José CASCALES Y MUÑoz.

APÉNDICE

«Aunque los libros que llaman de erudición agradan á pocos, no se pueden escribir sin el generoso auxilio de muchos. » Francisco Rodríguez Marín .

Por ser una verdad innegable la afirmación del ilustre maestro, quizá faltarían en este libro los datos más interesantes si el

1. En la Advertencia preliminar de su admirable trabajo de investigación: El Loaysa de El Celoso Extremeño.

eximio Sánchez Moguel no me hubiese orientado hacia los Archivos del Ministerio de la Guerra y de Segovia, si el erudito escritor D. Fernando de Antón del Olmet no me hubiese proporcionado copias de los documentos de la Torre do Tombo de Lisboa y si el sabio hispanófilo norteamericano Mr. Philip Churchman no hubiese denunciado los autógrafos que se conservan en la Sección de Manuscritos de la Biblioteca Nacional de Madrid ni me hubiese remitido notas de sus valiosos descubrimientos. Desde luego no hubiera podido yo dar con la escritura de la casa que poseyó Espronceda, ni con su testamento y el de sus padres sin la cooperación eficacísima de D. Antonio Boga. Y, sobre todo, sin los consejos y las constantes excitaciones del infatigable rebuscador Sr. Rodríguez Marín, no habría recorrido tantas parroquias, tantas bibliotecas y tantas oficinas ni habría revisado tantos legajos como éste cultísimo escritor y buen amigo casi estoy por decir que me obligó á recorrer y á revisar. El resultado de mi labor fué dar con la partida de bautismo de Espronceda en el Archivo general Castrense y con la de defunción en la parroquia de San Sebastián : con la de bautismo de Blanca, en la parroquia de San Luis; con el expediente del Secretario de la Legación de S. M. en la Haya en el Archivo del Ministerio de Estado, Letra E. no 37; con el expediente del escritor revolucionario en el Archivo del Ministerio de la Guerra, Legajo no 4. Letra E.; con el de su padre en el Archivo de Segovia. Legajo no 198 de la Sala Capilla, Letra E., y con el del emigrado y prisionero en Portugal en el Archivo de la citada Torre do Tombo; así como con los otros documentos que van en el texto y en este Apéndice, encontrados en los sitios que, al pie de cada uno, se indica. Los autógrafos existentes en la Sección de Manuscritos de la Biblioteca Nacional (la mayoría de los cuales han sido cedidos al Estado por el diplomático D. Balbino Cortés y Morales y por el pintor D. Manuel Castellanos) se encuentran en varias carpetas, que están anotadas, con las siguientes inscripciones:

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« P. V. = C— 4 - No 9.1 (12938-91). « Estrofa ó fragmento poético que empieza : Cuando la ver primera de mis ojos. — Una hoja orig. y autogr. »

« P. V. Fol. = C—8 — No 31 (18637). «Poema ó Fragmento burlesco sobre Dido y Eneas : de puño y letra de Espronceda y de D. Miguel de los Santos Alvarez. — Un pliego y una (C hoja. n)

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(( P. V. — 4 = C. A. «Proposición incidental pidiendo al Congreso se sirva declarar no haber lugar á proceder contra el Sr. Olavarria. Fechada el 7 de Marzo de 1812. — Mss, autogr. en 1 hoja en 4o con firma y rúbrica de Espronceda.»

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« P. V. — Fol. = C. — 4 — No 3 I (18635). « Lista (D. Alberto) Certificación autógrafa á favor de D. José Espronceda, acreditando los estudios que había hecho en la casa de educación sita en la calle de San Mateo de esta corte. Fechada á 24 de Febrero de 1826. - Mss. original en una hoja en fol. de papel del sello o — con firma y rúbrica de « D. Alberto Lista. »

Para esclarecer y confirmar algunas de las cuestiones de que trato en esta obra transcribiré á continuación los documentos más importantes.

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DocUMENTos RELATIvos A LA PRISION DE D. Jos DE ESPRONCEDA EN PORTUGAL.

Para conocer las circunstancias de la prisión de Espronceda durante su permanencia en Portugal, escribí al Conservador de la

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