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sobrehumano prodigio. Daba por entregas un tesoro de poesía. Era fuente perenne de inspiración, que sólo pudo secar la muerte. El editor no se cansó, la edición fué vendiéndose, y el público gustó de los cuadernos ó cantos; de modo que se publicaron hasta seis, más la introducción que suman siete.» El amigo del autor, Sr. Ros de Olano, decía en la introducción que puso á la primera edición de este poema:

El joven D. José de Espronceda se levanta con la osadia del genio para escalar adonde nadie se ha atrevido á mirar de hito en hito sin confundirse. Aspira nuestro poeta á compendiar la humanidad en su Diablo Mundo, y lo primero que al empezarlo ha hecho ha sido romper todos los preceptos establecidos, excepto el de la unidad lógica. En el prólogo del Diablo Mundo se ven recorridos todos los tonos de la poesia, los del sentimiento y los de la metrificación, con un desempeño que asombra... Espronceda, en poesía, con tal superioridad maneja el habla castellana, que ha revolucionado la versificación. Antes, la armonía imitativa estaba reducida á asimilar en uno ó dos versos el galopar monótono de un caballo de guerra, por ejemplo, y hoy nuestro aventajado poeta expresa, con los tonos, en todo su poema no sólo lo que sus palabras retratan, sino hasta la fisonomía moral que caracteriza las imágenes, las situaciones y los objetos en que se ocupa. Esta es la armonia del sentimiento, llevada á la perfección por el sentimiento íntimo y delicado del que escribe...

«En nuestro juicio, es el plan mayor que hasta hoy se ha concebido para un poema. Su héroe ha rejuvenecido ya como el doctor Fausto, pero su mocedad no es el préstamo de un tiempo mezquino, por la hipoteca y la enajenación del alma; el protagonista de El Diablo Mundo, sin nombre hasta ahora, ha aceptado la juventud y la inmortalidad sin condiciones.

Otro escritor de la época decia hablando de este poema:

Adan, el héroe del poema, debe pasar con un cuerpo de hombre y alma de niño por las situaciones más originales entre las diversas jerarquías de los seres vivientes: preso al amanecer rejuvenecido; cuidado con esmero por una mujer del pueblo bajo; instruido por el padre de ella con máximas propias de un presidio; arrastrado, sin saberlo á un robo, y embelesado en contemplar la hermosura de una dama reclinada en su lecho, mientras que sus camaradas saquean el palacio; fugitivo y oculto en una casa donde se compran placeres, y cuya dueña llora la muerte de una hija, Adan, repetimos, es un personaje de sumo interés. »

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El Labriego decía, en su número del 7 de Octubre :

La política en España no guarda armonía con las artes, ni con la literatura, ni con el comercio, ni con las costumbres, ni con nada que no sean las intrigas de partido.

Sólo así podría haber pasado sin gran aplauso el poema de más importancia publicado en nuestros días en castellano, que es, á no dudarlo, El Diablo Mundo, del Sr. Espronceda. En este compendio, que diríamos, del mundo, dejando aparte lo que de diablo tiene, ha comenzado el autor un intimo análisis de la existencia moral, con toda la profundidad, con toda la brillantez y con toda la gala que le son propias.

2. se r

Aunque la política estaba tan decadente como indica el redactor de El Labriego, Espronceda (que ya empezaba á recobrar su propia personalidad, y que sus sentimientos, sus ideas, sus gustos y su temperamento empezaban á mostrarse en toda su natural pureza, con independencia de las influencias del medio que hasta entonces le había esclavizado, en apariencias por lo menos), era por entonces un perfecto burgués, como ahora decimos, y un disciplinado político.

A fines de Enero del 1841 y cuando tomaba posesión en la Haya del cargo de Secretario de la Legación de España en los Paises Bajos, había sido ya elegido diputado suplente por el distrito de Vélez Rubio de la provincia de Almeria (cuya acta renunció en su obsequio el hijo del país D. Antonio Carrasco Serna, apoyándole después con sus propios electores.) é inmediatamente regresaba á Madrid para desempeñar este honroso cargo del que tomó posesión el 1 de Marzo de 1842; pero hasta el 3o del mismo mes no se presentó en el Ministerio de Estado á solicitar que se le siguiese pagando el sueldo de diplomático durante su asistencia al Congreso o.

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Las Cortes se habían abierto el 26 de Diciembre de 1841, apareciendo en ellas tres fracciones: la de los ministeriales, la de los trinitarios, dirigidos por López y por Caballero, y la de los disidentes, que seguían á Olózaga y á Cortina.

Espronceda que, al jurar el cargo, ingresó en la sección segunda, se manifestó desde luego como un progresista moderado; y el poeta soñador y amante de las contiendas del espíritu, intervino con preferencia en las discusiones de los asuntos financieros. Formó parte de las comisiones encargadas de estudiar : la supresión de toda clase de fundaciones, memorias y obras pías; el aumento de jueces de imprenta, en las capitales de provincia, y el arreglo de la Deuda interior, desempeñando en ésta las funciones de secretario; y, aparte de los discursos que pronunció al discutirse tales cuestiones, tomó participación en los debates sobre la movilización de la Milicia nacional; sobre la admisión de los documentos justificativos de anticipaciones y suministros en pago de contribuciones ; sobre el cumplimiento de la ley de aranceles relativa á los algodones ; sobre los presupuestos y sobre el reemplayo del ejército, hasta la sesión del 17 de Mayo, que fué la última á que asistió.

Diez días antes había presentado á las Cortes la siguiente proposición incidental, cuyo autógrafo, con firma y rúbrica del poeta, está expuesto en una de las vitrinas de la repetidas veces citada Sección de Manuscritos de la Biblioteca Nacional".

Proposicion incidental.

Pido al Congreso se sirva declarar no haber lugar á proceder contra el Sr. Olavarria o por considerar su renuncia más como un rapto de locura que como un insulto al Congreso.

Hoy 7 de Mayo de 1842.
José de Espronceda.

1. P. v, 4o, C. A.

2. El diputado electo D. Patricio Olavarria, renunció el cargo, el 26 de Marzo, en un oficio que dirigió al Jefe político de la Coruña, con frases injuriosas para el Congreso, al que consideraba indigno de tenerlo en su seno.

En la sesión del día 2o excusó su asistencia por hallarse enfermo, y en la del 23, el secretario de la Cámara, Sr. Domenech, leyó la siguiente comunicación :

Excmo Sr.: A las nueve de la mañana, y al rigor de una aguda enfermedad, hemos tenido el dolor de perder al dignisimo diputado por la provincia de Almelia D. José de Espronceda. Lo que nos apresuramos á comunicar á V. E. para su conocimiento. Madrid 23 de Mayo de 1842. Juan Antonio Delgado, Eugenio Moreno Lopez, Conde de las Navas. Excmo Sr. Presidente del Congreso de los Diputados.

Terminada la lectura, pronunciaron sentidos discursos necrológicos el presidente, Sr. Acuña, y los Sres. Luján y González Brabo, estimulando á sus compañeros para que asistiesen á los funerales.

LA MUERTE Y EL ENTIERRO DE ESPRONCEDA

¿Cómo ocurrió la catástrofe ? Espronceda sufría, desde hacía tiempo, grandes dolores de estómago y también padecía de la garganta, no obstante lo cual tomó parte en la discusión del 16, y se disponía á hacerlo en la del 18.

Este día marchó á caballo, de madrugada, al real sitio de Aranjuez, donde se hallaba pasando la primavera su prometida Do Bernarda Beruete y de donde regresó en pocas horas para no faltar á su puesto en el Congreso. A las molestias de este viaje, que le exacerbarían la enfermedad de la garganta, atribuyen unos la causa de su muerte, y otros á un enfriamiento que

El Ministro de la Gobernación se dirigió, con fecha 4 de Abril, á la Cámara popular pidiendo la autorización para procesar á dicho diputado y el 7 de Mayo se discutía este asunto.

experimentó al salir de una recepción del general Espartero, enfriamiento que degeneró en garrotillo.

Durante la breve enfermedad no se separaron de su lado su señor tío, el CDbispo de Córdoba y electo patriarca de las Indias D. Juan Bonel y Orbe, su otro tio y su primo segundo respectivamente D. Juan Antonio y D. Nazario Delgado, y los Sres D. Luis Antonio Pizarro, conde de las Navas, D. Narciso Ametller, D. Jacinto Salas y Quiraga, D. Joaquín Muñoz Bueno, D. Román Ovejero, D. Rafael Pérez Vento, D. José Rosells, D. Eugenio Moreno, D. Pascual Inglada, D. Enrique Gil, D. Joaquín del Pino y D. José Felipe de Zaragoza .

Do Bernarda Beruete (dice Rodriguez Solis), esa joven tan bella como virtuosa, el dia en que supo la grave enfermedad de Espronceda, saltando por todo y despreciando las llamadas conveniencias sociales, corrió á su casa, sufriendo el inmenso dolor de que no la permitieran verlo ; rigurosa pero necesaria medida — visto el gravisimo estado del enfermo, — que la sumió en la más honda desesperación o.

A haber vivido Espronceda algunos meses más, la hubiese llamado su esposa. Vestal de su recuerdo (dice Cortón ), no quiso nunca ser infiel á su malogrado amor, y rechazó partidos ventajosos, muriendo en honesto celibato. Vistió siempre de luto, y mientras vivió, nunca faltaron frescas flores en el sepulcro de Espronceda.

Uno de los nietos del poeta, me ha referido que, cuando él y sus hermanos eran pequeños, los llevaban con frecuencia á casa de esta señora, á quien ellos llamaban la madrastra y la que los quería y obsequiaba como una verdadera abuela.

Muerto el insigne escritor (añade Rodríguez Solís en la pág. 237 de su citada obra) « su tierna hija Blanca quedó bajo el amparo del Conde de las Navas, quien no tardó en colocarla en el magnífico Colegio de Tepa, el primero quizas de Madrid por aquel tiempo».

I. Apendice no 5, C.
2. Obra citada pág. 236.
3. Obra citada pág. 297.

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