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Teresa le abandonó, separándose de él, como antes lo había hecho de su legítimo esposo, y dejando en su poder (como antes había dejado en poder de su marido al hijo que tuvo de éste) una niña (que había tenido de Espronceda y Delgado), que se llamaba Blanca y había nacido el II de Mayo de 1834".

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Esta niña, que llegó á ser mujer y tuvo varios hijos de su esposo D. Narciso de la Escosura, dió pruebas de haber heredado el estro poético de su padre, lamentando, en los siguientes versos, la prematura muerte de su hija Teresa de la Escosura y Espronceda :

¡Oh días de amarguras y tormento
Fijos estan en la memoria mía
Tus instantes de agudo sufrimiento,
Tus infinitas horas de agonía.
¿Quién á mí pena prestará consuelo?
¿Quién dará alivio á mi mortal quebranto?
¿Quién calmará mi doloroso anhelo?
¿Que mano amiga enjugará millanto?
No tengo ya donde volver los ojos
Que hallen la luz de mi ilusion querida:
Arrojada en un páramo de abrojos
Vaga en la sombra del dolor mi vida.
Ya no hay consuelo para mí en el mundo
Ha muerto la alegría de mi alma:
Mi corazon en su pesar profundo
Perdió por siempre la tranquila calma.
Oh recuerdo cruel, memoria impia !
Es impotente el tiempo á destruirte.
El hondo seno de la tumba fria
No puede con sus sombras extinguirte.
Descansa en paz; las angustiosas horas

1. Apéndice no 6.

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Espronceda llevó la niña al lado de su madre, la virtuosa Do María del Carmen, y ésta digna señora, que jamás quiso rehuir ningún sacrificio, fué una abuela ejemplar. A su lado permaneció la nieta, hasta que aquella falleció en 184o, dejando al ya renombrado vate sumido en el mayor dolor. Su amigo Ros de Olano se lo llevó para consolarlo á su casa de la calle de Almudena; y poco después ocupó Espronceda un cuarto segundo de la casa de la calle de la Greda no 19, en unión de su otro amigo D. Miguel de los Santos Alvarez ". Teresa había fallecido el año anterior, de un violento vómito de sangre, en la casa de la calle de Santa Isabel, número 22 (el 18 de Septiembre de 1839) y fué enterrada, por la parroquia de San Lorenzo, en el cementerio extramuros de la puerta de Toledo, hoy general del Sur. Espronceda la había amado tanto como revela el admirable lamento que le dedicó en El Diablo Mundo. El poeta, sin embargo, no murió de amor, y halló pronto consuelo en los brazos de Do Carmen de Osorio o, á quien le unían cariñosísimos lazos cuando se publicaron por primera vez sus Poesías, que le dedicó con este soneto:

Marchitas ya las juveniles flores, nublado el sol de la esperanza mía, hora tras hora cuento, y mi agonía crece con mi ansiedad y mis dolores.

Sobre terso cristal ricos colores pinta alegre tal vez mi fantasía,

1. Rodriguez Solis. Obra citada, pág. 236. 2. Rodriguez Solis. Obra citada, pág. 17o.

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cuando la triste realidad sombría
mancha el cristal y empaña sus fulgores.
Los ojos vuelvo en incesante anhelo,
Y gira en torno indiferente el mundo
Y en torno gira indiferente el cielo.
A tí las quejas de mi amor profundo
hermosa sin ventura, yo te envío :
mis versos son tu corazon y el mío.

A los pocos meses de mostrarse tan apasionado con la Sra. de Osorio, entablaba relaciones con la Srta. Do Bernarda de Beruete, dispuesto á casarse con ella para crear una familia, como lo hubiese realizado de no impedirlo la muerte.

Quizás fuese el borrador de la carta de declaración que escribió á esta señorita (dado el respeto y la sencillez con que está escrito) el siguiente autógrafo que se conserva en la Sección de Manuscritos de la Biblioteca Nacional":

Ver á V. y no amarla es casi imposible, pero si lo es del todo el poder hablarla si V. no facilita ocasion.

Estoy seguro de que V. no accederá á la suplica que le hago de que me proporcione una : pero no dude V. de que, en mi situacion, prefiero una realidad funesta á la terrible incertidumbre en que vivo. A V. toca desvanecerla.

Sea cual fuere la resolucion de V. podrá estinguirse la esperanza, pero nunca el aprecio y cariño que inspira á su apasionado.

DE REvoLUCIONARio A DIPLoMÁTICo
NovELISTA, PERIODISTA Y AUToR DRAMÁTICo

Estudiado Espronceda como enamorado y mujeriego, véase cómo seguía su vida política, sin olvidarse un momento de las 111uSaS,

Al tratar de sus relaciones con Teresa, alude el Sr. Rodríguez Solís á un motin ocurrido en tiempos del Ministerio Istúriz, en

1. Carpeta P. V. Fol. = C. — 4 = N. 29 (18633). REVUE HISPANIQUE, XXIII. 4

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