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de su padre respondió hipócritamente que deseaba se cumpliese en todo lo que su hermano Pedro dispusiese como legítimo heredero. Este renunció en favor de su hija Do María de la Gloria, niña de siete años y único fruto que entonces tenia de su primer nnatl 11 m Olll O.

No tardó D. Miguel en hacerse proclamar rey, por las Cortes de Lamego, con perjuicio de los derechos de su sobrina, y empezó en Portugal una guerra civil muy semejante á la española, entre liberales y miguelistas, hasta que Pedro vino á Europa y, apoyado por Francia é Inglaterra, arrojó del trono á su hermano, colocando en él á Do María.

Los AMORES DE TERESA Y LAS AVENTURAS POLÍTICAS.

En Portugal siguió Espronceda rindiendo culto á las musas, y como también quiso rendirlo á la política fué incluido por la policía lusitana entre los revolucionarios españoles y enviado al depósito de emigrados que se había establecido en Santarem, conduciéndole más tarde al castillo de San Jorge donde, según todos sus biógrafos, conoció y empezó á amar á Teresa.

Tanto de este primer idilio como de las relaciones posteriores de Teresa y Espronceda no he podido encontrar más documento que la partida de bautismo de su hija o, y no tengo, por lo tanto, otras pruebas en que apoyarme, al tratar de este asunto, que las noticias transmitidas por otros escritores que fueron amigos de los protagonistas ó conocieron á sus contemporáneos.

«A instancia del reaccionario gobierno de Fernando (dice Rodríguez Solís 5 coincidiendo con D. Marcos Arroniz, con D. Antonio Ferrer del Río , con D. Patricio de la Escosura o y con todos los demás que copiaron á estos, sin cuidarse de repasar la historia para saber que aun no reinaba D. Miguel), D. Miguel de Braganza que á la sazon gobernaba Portugal como rey absoluto, encerró en el castillo de San Jorge á todos los emigrados y con ellos á Espronceda. «Teresa, una niña de quince años, de alma pura, talle de palmera y ojos de cielo, la flor más hermosa que engalanaba las floridas riberas del Tajo, hija de un jefe militar preso también en el mismo Castillo, el coronel M..., iba frecuentemente á visitará su padre; á esta niña ofreció Espronceda un corazón puro, apasionado y ardiente, una fantasia galana y risueña, un semblante que emamoraba á las mujeres y un brazo que respetaban los hombres. « Teresa, locamente enamorada de su gentil caballero, le bordó una preciosa gorra de cadete de artillería, pues, como recordarán nuestros lectores, Espronceda lo había sido, y este pequeño obsequio, obra de las manos de su adorada y recuerdo vivo de su querida España, unió más y más aquellos corazones.» Se explica que Espronceda no diera cuenta á los autores de sus días de sus conquistas amorosas, pero parecía lo natural que, por lo menos á su padre, le hablase de su prisión, de las verdaderas causas de su traslado desde Lisboa al depósito de emigrados de Santarem y de las disposiciones que se estaban tomando, por el Gobierno de Portugal, para su expulsión de este reino, todo lo cual aparece explicado por la documentación del Archivo de la Torre do Tombo 3. Lejos de referirse á prisión de ningún género, véase lo que dice á sus padres, en una de las cartas que les escribió durante el ostracismo; ocho de las cuales fueron encontradas entre los papeles del Brigadier D. Juan de Espronceda, en un registro domiciliario ordenado por el Gobierno español " y que constituyen una interesante autobiografía del autor de El Diablo Mundo durante su ausencia de España.

1. Apéndice no 1.

2. Apéndice no 6.

3. CDbra citada, págs.85 y 86.

4. En « la Ilustración Mexicana », tomo I, año 1851, págs. 2 c à 224 (Biblioteca real de Madrid, H-a i 1 93).

1. En la biografía publicada al rente de las Obras poéticas de D. José de Espronceda, que han sido reimpresas por Luis Tarso Serra en Barcelona en 1882.

2. Discurso del Excmo Sr. D. Patricio de la Escosura, individuo de número de la Academia Española, leido ante esta corporacion en la sesion pública inaugural de 187o. Tres poetas contemporáneos Don Felipe Pardo, Don Ventura de la Vega, D. José de Espronceda. Madrid, Tip. de Rivadeneyra, 187o.

3. Apéndice no I.

REyUE HISPANIQUE. XXIII. 3

Lisboa 24 de Agosto de 1827. Amados padres mios: la carta de VV. del 14 me llenó de dolor, considerando el sentimiento que han tenido en cuanto á hacerlo, pero no en cuanto á separarme de la casa del tío, pues no sucedía en ella otra cosa que disgustos, y particularmente en la de Lisboa, por lo que pasaré á Santarem á vivir con Prady. Sosiéguense VV. y haga V. que Papá se mejore, cuidándolo mucho, y V. déjese de pensar tan tristemente que ya no me marcho de Portugal. Desde este correo en adelante me escribirán VV. á Santarem á donde me voy mañana regularmente. Adios, Padres mios, cuidense VV. mucho para que los abrace buenos su Pepe

Apesar de sus buenos deseos de no marcharse de Portugal, salió de allí á los pocos días; y á fines de aquel mismo año 1827 estaba ya en Londres, desde donde escribió á sus padres con fecha 27 de Diciembre, otra carta cariñosísima o dándoles cuenta de su expulsión del reino lusitano, que «no fué motivada por ninguna necia calaverada sino por el honor y amor á la patria, como había sucedido á casi todos los españoles que detestaban las intrigas y picardias», y diciendo que llegó á Inglaterra con mucha falta de dinero, la que remedió, en parte, su amigo D. Antonio Herraiz con quién había estado en Santarem, y en unión del cual trató más tarde de volver á España .

I. Apéndice no 3. E. y F. Archivo de Segovia. Expediente personal de D. Juan Espronceda. Sala Capilla, letra E, legajo, núm. 198, pág. 4oo.

2. Apéndice no 3. F, a.

3. Apéndice no 2 (Archivo del Ministerio de la Guerra, legajo, no 4 de la letra E. Espronceda y Dalgado. D. José celebre poeta). — B y C.

Aunque el joven aventurero tuvo intenciones de pasará Holanda «por lo barato de aquel país o, permaneció en la Gran Bretaña hasta Marzo, por lo menos, de 1829. Mientras estuvo allí gozó de buena salud « por que siempre le sentaron muy bien los fríos o» y se dedicó á Maestro de Esgrima para aumentar sus ingresos ó para ostentar alguna profesión. Conservó su independencia de carácter, negándose á visitar á un D. Alvaro por considerarlo un tumante, á un tal Lino porque ni de nombre sabia quien era y al Embajador de España porque no queria tratarse con gente tan opuesta á sus ideas . Se enfadó con el primer comerciante encargado por sus padres de entregarle las mensualidades, porque se negó á servirle de fiador con un sastre, é hizo que le diesen esta comisión á otro, un D. Manuel Orense, joven y fino, que resultó ser muy complaciente. Y en tanto que otros compatriotas se roían los codos de hambre, el hijo del brigadier Espronceda no debía pasarlo muy mal cuando se hacía trajes de 17 libras y residía temporadas en el campo con personas de calidad. Tampoco debía de andar muy ocupado cuando, con fecha 28 de Marzo de 1828, pedía á sus padres los originales del Pelayo sin que se quedara ningun papel trasconejado, pues algunos amigos deseaban leerlo y allí había mucha proporción de concluirlo. De los gastos del joven desterrado pueden dar una idea (á parte de la nota de algunas de las cantidades giradas, que conservaba su padre cuando sufrió el citado registro policiaco o el que sólo para pagar pequeñas deudas pidiese la friolera de 4ooo reales, cuando se disponía á pasar á Francia 7.

1. Apéndice no 3. F, a.

2. y 3o. Apéndice no 3. F, a y b.

3. Apéndice no 2. B y C.

4. y 33. Apéndice no 3. F, b, d.

5. Apéndice no 3. Fe. Véase la carta del 1 de Julio de 1823, y el artículo Un Recuerdo.

6. Apéndice no 3. — E G.

7. Apéndice no 3. — F, f y g.

Tan pronto como recibió esta cantidad dejó de escribir á su casa, no cuidándose de hacerlo, durante algunos meses, hasta que llegó a Bruselas y volvió á notar la falta de recursos, los que deseaba tener á prevención en todas partes, en el mismo Bruselas y en París.

Dicha carta en la que explica las causas de su silencio, y el cómo regresó al continente, no por el puerto francés de Cherburgo sino por Flandes, dice así:

Bruselas, 6 de Marzo de 1829. Yo esta noche salgo en la diligencia; escribame V. á esta capital con el sobre para mi. Hotel de la Paix. Bruxelles. Amados Padres mios: Enojados sin duda y con razon estarán VV. conmigo, al ver que ha tanto tiempo no les escribo; pero no consiste en pereza, que bien lejos estoy de tenerla, sino en otra porcion de causas que voy á explicarles y que son muy distintas. Después de recibir la orden de VV. de marchar á Francia, si no he escrito á VV. como su cariño y los sacrificios que hacen por mi merecen fué por que creí colocarme en Londres con una bonita pension y dejar de serles gravoso; el deseo de sorprenderles me hizo retardar el contestarles, y luego, cuando vi que nada podia alcanzar de lo que deseaba y determiné marchar, fueron tantas y tan grandes las dificultades que hallé para sacar un pasaporte que más de dos meses se me pasaron en diligencias, sin que pudiese alcanzar otra cosa que uno del Embajador flamenco para venirme por este pais. Aquí me hallo con nuevas dificultades, pero deseoso de agradar á VV., y conociendo son estas invencibles, me arrojo á entrar en Francia sin pasaporte. Los gastos que origina un viaje de esta naturaleza me harán arribar á Paris sin un ochavo, y aun, si no puedo vencer los obstáculos que se me ofrecerán, quizá tendré la precision de volverme á ésta, y entonces aguardar la determinacion de VV. Desearia, por esta razon, me pusiesen VV. el dinero que les parezca aqui y en Paris á la vez, para si llego allá pasar al momento á Burdeos y si me hacen volver encontrarme con que subsistir. Yo, mamá mia, no soy un hijo degenerado; si he tenido un momento de error les pido mil perdones y no creo que será V. tan cruel que me los niegue. Besar el polvo que VV. pisan me parece poco cuando pienso en el cariño estraordinaro que les merezco. No soy ya aquel calavera de antes, he cambiado y no deseo otra cosa que abrazarlos y mezclar mis lágrimas de ternura y reconocimiento á las de placer que VV. derramarán cuando mutuamente nos estrechemos á nuestros corazones.

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