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El citado Mina, Ballesteros, La Bisbal, Morillo y Villacampa tratan de contener al invasor; pero son rechazados en todas partes, y Angulema hace su entrada en Madrid el 23 de Mayo, nombrando una nueva regencia, en sustitución de la que antes se había establecido en Oyarzun, y siguiendo de Madrid á Sevilla y de Sevilla á Cádiz, donde se hallaba el Rey casi prisionero de los liberales. Estos desprecian, al principio, la intimación de rendirse que les hace el general francés, y acuerdan sostener la lucha; pero, al ver tomado, por los sitiadores, el fuerte del Trocadero, perdida ya toda esperanza, resuelven no prolongar una resistencia tan costosa como inútil. Deciden que Fernando se traslade al campamento de Angulema para tratar con él, y el 3o de Septiembre marcha el Deseado al Puerto de Santa María, ofreciendo á los diputados constitucionales dejar ilesas las libertades públicas y salvar sus personas de toda persecución y venganza. Una vez libre, Fernando, lejos de cumplir lo ofrecido, declaró nulo todo lo hecho desde el 27 de Marzo de 182o hasta el 1 de Octubre de 1823, firmando el nefasto Manifiesto que le presentó el nuevo ministro D. Víctor Sáez. Desde entonces se inauguró la segunda época absolutista; las proscripciones y las sentencias de muerte contra los liberales volvieron á empezar. Una de las primeras víctimas fué Riego, preso traidoramente y conducido á Madrid, en cuya Plaza de la Cebada sufrió la muerte en horca el 7 de Noviembre del 23, siendo insultado y escarnecido por el mismo populacho que antes lo había hecho su ídolo. Espronceda, Patricio de la Escosura y otros numantinos presenciaron la ejecución desde la puerta principal de los Estudios de San Isidro. Llenos de indignación, aquellos niños se reunieron á los tres días para tomar acuerdos. Hablaron Ventura de la Vega y Espronceda, y todos juraron no omitir medios para vengar la muerte del desgraciado patriota, consignando su juramento en un escrito que luego sirvió de prueba contra ellos.

Fernando VII, que emprendió en seguida su viaje á Madrid, oyó en Utrera, con el mayor placer, los gritos de viva el rey absoluto y vivan las cadenas! proferidos por la ronca muchedumbre; y á los seis días de ejecutado Riego, hizo su entrada en la córte en un carro triunfal, que los absolutistas le tenían preparado, y del que tiraban orgullosos veinticuatro jóvenes de las familias más aristocráticas.

La reacción fué en aumento, y en el breve plazo de diez y ocho días fueron ahorcados ó fusilados más de 12 liberales.

El padre de Escosura, enterado de cuanto pensaban y hacían los jóvenes numantinos, temía por la suerte de su hijo, ante aquel desenfreno vengador de los ministros absolutistas, y le obligó a salir de Madrid en el mes de Septiembre de 1824. Espronceda le reemplazó en la presidencia, pero á los pocos meses de desempeñarla fué delatada la sociedad y él condenado, por la Sala de Alcaldes, á cinco años de reclusión en el convento de San Francisco de Guadalajara, en cuya población aun permanecía su padre; sufriendo sus compañeros idéntica pena en otros monasterios. Sin embargo el indulto no se hizo esperar. Durante el cautiverio, que no debió ser muy duro, empezó Espronceda á escribir su poema épico Pelaye (que no concluyó); obra que emprendió, dice el Sr. Rodríguez Solís, «sin presunción, pero sin ignorancia, pues en su corta edad (de diez y seis años) se hallaba versado en todos los géneros de la literatura; había leído en el original, sintiendo y comprendiendo, las bellezas de los poetas latinos; conocía el griego lo suficiente para descifrar á Homero; sabía inglés y francés, y era, en fin, uno de los primeros humanistas de su generación, como lo demuestran sus versos, dignos por su elevación y poético artificio de los mayores elogios ».

En efecto, su poema Pelayo descubre, como dice Villalta, abundantes rasgos de verdadera inspiración, de aquellos que sólo puede trazar la pluma de un gran poeta, sobre todo el admirable cuadro de el Hambre, que honraría á cualquiera que lo adoptard.

Terminada su clausura y vuelto á Madrid, continuó sus estudios en el nuevo colegio de humanidades que abrió D. Alberto Lista en la calle de Valverde, y que dirigió desde 1825 á 1826. El pequeño alumno presentó modestamente sus ensayos de Guadalajara al antiguo y querido maestro, y éste, lleno de entusiasmo, no sólo aplaudió lo hecho, sino que le animó en tan gran empresa, contribuyendo á su realización con algunas octavas que se conservan entre los fragmentos del citado poema, confundiéndose con las del discípulo.

El mismo sabio humanista le expidió por entonces (á instancia suya) la siguiente certificación de estudios", que coinciden con los indicados por su padre (en la solicitud de traslado á Madrid, antes transcrita):

El presbitero D. Alberto Lista, regente de estudios que fué de la casa sita en la calle de San Mateo de esta corte.

Certifico, y en caso necesario juro, que D. José Espronceda, alumno que fué de dicha casa, ha estudiado en ella, ya con otros profesores ya bajo mi direccion particular, con aplicacion y aprovechamiento, los siguientes ramos de enseñanza :

1o Dos cursos de matematicas, en los cuales dió los ramos de Aritmetica, Algebra, Geometría, Trigonometría plana, aplicacion del Algebra á la Geometria, Geodesia, Analisis de las curvas y de las tres dimensiones, secciones cónicas y Algebra transcendental.

2o Un curso de humanidades, en el cual dió los principios generales de Retorica y poética, Historia, Mitología y Geografia antigua.

3o Los idiomas latino, francés, inglés y nociones de lengua griega, en muchos de ellos premiado en los certámenes, tanto particulares como públicos, que se celebraban en dicha casa de educacion.

Y para que conste donde convenga, á solicitud del interesado, doy la preSente,

Madrid, 24 de Febrero de 1826.
Alberto LISTA.

1. Sección de Manuscritos de la Biblioteca Nacional de Madrid. P. V. Fol. C., 4; no 31 (18633). Autógrafo de D. Alberto Lista.

Desde esta época empezó el joven poeta á dejarse influir por los escritores contemporáneos, representantes del romanticismo, y no tardó en sobreponerse á todos hasta ser el primero de ellos.

Las obras filosóficas de Condorcet, los libros de los enciclopedistas, las estrofas de Chénier y los demás autores de moda, que llegaban á España, fueron transformando poco á poco los sentimientos y las ideas de Espronceda, quién, según los críticos más autorizados, llegó pronto á tener algunos puntos de contacto con Musset, con Heine y con Byron.

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En 1826, la sociedad secreta El Angel Exterminador y la Federación de los realistas puros se pusieron bajo la bandera del infante D. Carlos y provocaron en Cataluña otro levantamiento absolutista, que tuvo que sofocar el conde de España, en tanto que en Madrid seguía la persecución de los liberales.

Espronceda figuraba entre los sospechosos, y fuese porque temiera sufrir la suerte de otros amigos suyos ó porque deseara ver tierras y correr aventuras, se marchó de Madrid á Gibraltar y en aquel puerto se embarcó para Lisboa en una balandra sarda donde hizo un viaje penosísimo, viaje que describió después en un curioso artículo titulado De Gibraltar á Lisboa: viaje histórico , artículo que acaba así:

En fin llegamos á Lisboa, que yo creí que no llegábamos nunca. Hicimos cuarentena, que fué también divertida; visitónos la sanidad y nos pidieron no sé qué dinero. Yo saqué un duro, único que tenia, y me devolvieron dos pesetas que arrojé al rio Tajo porque no queria entrar en tan gran capital con tan poco dinero.

Cualquiera, al leer estas últimas líneas, creería, firmemente, que Espronceda era un pobre bohemio. Sin embargo, tales manifestaciones sólo pueden considerarse como una humorada, si no fué una imitación más del gran poeta inglés, como indica Fitzmaurice-Kelly al decir: «Algo de la pose de Byron se descubre en la anécdota que se refiere de Espronceda, según la cual, al arribar al puerto de la capital portuguesa, arrojó al agua las dos pesetas que constituían todo su caudal. » Quizas no tuviese en el bolsillo más que un duro, de esta clase de moneda, pero si el lector tiene en cuenta la posición de los padres del poeta, si conoce los recibos de algunas de las cantidades que estos le giraron á Inglaterra o y si observa su género de vida anterior y posterior á este viaje, comprenderá que no le faltarían algunas onzas ó algunos billetes de que disponer para sus

1. Que publicó en 1841 en el periódico El Pensamiento.

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Durante su ausencia de España continuaron los fusilamientos de liberales, y el partido carlista adquirió gran fuerza. El año 28 evacuaron los franceses las plazas que guarnecían para consolidar el despótico Gobierno reaccionario, y el 29 de Diciembre de 1829 se celebró el cuarto matrimonio del monarca con la princesa María Cristina de Nápoles. El que se había ido huyendo de los excesos absolutistas de su patria fué á padecer los abusos de otro mayor absolutismo. Cuando Espronceda llegó á Lisboa regía interinamente el reino la infanta Do Isabel María , hermana de Pedro del Brasil é hija, como éste, de D. Juan VI, que había fallecido en Marzo de 1826. El díscolo D. Miguel continuaba residiendo en Viena, y á la comunicación en que la regente le participaba el fallecimiento

1. Historia de la Literatura Española desde los origenes hasta el año 19oo, por Jaime Fitzmaurice-Kelly. Traducida del inglés y anotada por Adolfo Bonilla y San Martín. Con un estudio preliminar por Marcelino Menéndez y Pelayo. Madrid. «La España Moderna », pág. 499.

2. Apéndice no 3. — G.

3. Apéndice no I.

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