Cantos populares españoles, Volumen 5

Portada
 

Comentarios de usuarios - Escribir una reseña

No hemos encontrado ninguna reseña en los sitios habituales.

Páginas seleccionadas

Otras ediciones - Ver todo

Términos y frases comunes

Pasajes populares

Página 170 - Del salón en el ángulo oscuro, De su dueño tal vez olvidada, Silenciosa y cubierta de polvo Veíase el arpa. ¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas, Como el pájaro duerme en las ramas, Esperando la mano de nieve Que sabe arrancarlas! ¡Ay! — pensé — , ¡cuántas veces el genio Así duerme en el fondo del alma, Y una voz, como Lázaro, espera Que le diga: "Levántate y anda"!
Página 182 - El que no sepa rezar Que vaya por esos mares, Y verá qué pronto aprende Sin enseñárselo nadie?
Página 208 - En la puerta de tu casa he de poner un letrero, con letras de oro, que digan: «Por aquí se sube al cielo.
Página 198 - La poesía de los hombres del pueblo expresa siempre una relación más directa entre el objeto sentido y el sujeto que siente, que la poesía reflexiva, en que el que canta es menos esclavo de las circunstancias exteriores y del impulso que lo solicita: el hombre del pueblo canta siempre sin mira interesada, sin fin preconcebido, sin otro estímulo que el de su sentimiento; los símiles que emplea, las metáforas de que se vale, los pensamientos que integra en sus producciones forman, por decirlo...
Página 233 - El talle o la cintura, y el garbo o gracia en el modo de andar, son también prendas en la mujer andaluza, origen de multitud de requiebros : Eres delgada de talle Como junco de ribera. Delgadita de cintura Como junco marinero. Tienes las mismas facciones Que tiene la Magdalena; Delgadita de cintura Y de carita morena. Tienes una cinturita Que parece contrabando; Yo como contrabandista Vengo por ella penando. Tienes una cinturita Que anoche te la medí; Con vara y media de cinta Catorce vueltas te...
Página 228 - Cuando no hay nubes. Tienes los ojos azules, Ojos de color de cielo, Y al cielo le darás cuenta Del mal que hiciste con ellos, indican que el pueblo andaluz, contra lo que acaso se piensa, estima la belleza del color azul de los ojos, por más que este color no sea el...
Página 173 - ... reloj de Pamplona, que apunta, pero no da, creo de mi deber decir las dos tendencias que los inspiraban, a saber de una parte, la de la enseñanza krausista, que atiende más al contenido y a la forma interna que...
Página 26 - Una hora duerme el gallo, Dos el caballo, Tres el santo, Cuatro el que no lo es tanto, Cinco el peregrino, Seis el teatino, Siete el caminante, Ocho el estudiante, Nueve el caballero, Diez el majadero, Once el muchacho, Doce el borracho.
Página 158 - DALMEDICO. Canti del popolo veneziano, per la prima volta raccolti ed illustrati da ANGELO DALMEDICO. Seconda ediz. — Venezia, Antonelli, 1857. — Della fratellanza dei popoli nelle tradizioni comuni.
Página 143 - r tejedor su tela; Tela, la de los sedasos; Er sedaso harina cuela; Cuela la mujer que laba, Y la que no laba es puerca; Las puercas paren cochinos; Los cochinos comen yerba; La yerba nase 'n er trigo, Y er trigo luego se siega; Siega, la que no be nada; Nada la que 'n er mar entra ; Entra en la Ilesia er cristiano, Y er que no entra, reniega; Reniega er qu...

Información bibliográfica