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pas por los príncipes seculares, en caso de no poder obligarlos por otros medios á respetar sus derechos.

Los obispos que asistían en el consejo extraordinario, notaron en el Juicio imparcial algunas doctrinas y proposiciones duras y como dignas de censura. Por lo cual mandó el rey que volviera á examinarse escrupulosamente con intervencion del señor fiscal Moñíno.

A la vista de aquel docto fiscal se hicieron en el Juicio imparctal algunas correcciones, las cuales , examinadas por los mismos señores obispos no hallaron ya en aquella obra cosa digna de censura teolójica , ni que perjudicára á la verdadera y solida piedad.

Tambien en el apéndice se hizo alguna novedad , porque se omitieron las citadas cartas de Clemente VII y contestacion de Cárlos V, y en su lugar se sustituyeron otros varios instrumentos, en cuya forma volvió á publicarse en el año de í 769.

Aquellos acaecimientos y las controversias á que dieron ocasion, produjeron una grande efervescencia en los espíritus, y una gran transformacion en las doctrinas y opiniones teolójicas y legales, como puede comprenderse por la causa formada'en el consejo el año siguiente sobre ciertas conclusiones defendidas en la universidad de Valladolid.

CAPITULO^XXIl. *

Tesis contra las regalías defendidas en la universidad de Valladolid en el año 1770. Su censura porelcolejio de abogados de Madrid. Su retractacion de orden del consejo. Creacion de censores regios para contener las doctrinas contrarias á la potestad civil. Deplorable estado de la jurisprudencia española en aquel tiempo.

Habiendo defendido con licencia del consejo el doctor D. José Isidro de Torres en la Universidad de Valladolid ciertas conclusiones en favor de las regalías, el bachiller D. Miguel de Ochoa sostuvo otras en oposicion de aquellas, cuyo asunto era de clericorumexemptioneátemporali servicio et smculari jurisdictione. El doctor Torres las delató al consejo como ofensivas á las regalías y derechos de la nacion , y el consejo mandó pasarlas al colejio de abogados de Madrid, para que examinándolas expusiera su dictámen sobre cada una de dichas conclusiones.

El colejio dió su informe en 8 de julio de 1770, criticando con muy sólidos fundamentos aquellas conclusiones. En él se trata de los mas graves puntos de la jurisprudencia española, á saber: del origen y estension de la potestad real; de la autoridad de las decretales; de la debida subordinacion de los eclesiásticos á la potestad civil; de los justos límites de la jurisdiccioneeclesiástica y secular; de la práctica de los recursos de fuerza; y en fin, se prueba que los eclesiásticos están sujetos á la suprema potestad del rey, no solo directiva sino tambien coactivamente; que pueden ser competidos á la observancia de las leyes civiles ; que la potestad real no dimanaba de la eclesiástica, sino que es una parte esencial de la soberanía temporal; que el conocer v decidir si las bulas y decretos de la potestad eclesiástica pueden perjudicar el orden público , es uno de los derechos de la soberanía temporal.

Ultimamente se notaba en aquel informe la demasiada facilidad y libertad que habia en las universidades, para.defender en los actos publi ni enseñe doctrina alguna contraria á la autoridad y regalías de la corona dando cuenta al nuestro consejo de cualquier contravencion para su castigo é inhabilitar á los contraventores para todo ascenso, para lo cual se le formará v remitirá instruccion.

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«Declaramos que en todas las universidades en que haya cnancillerías ó audiencias, han de ser censores régios los liscales de ellas, y en donde no haya tribunal^superior nombrará el nuestro consejo el que estime por conveniente.

«Mandamos se añada en las fórmulas del juramento que deben prestar todas los que se graduaren en cualquiera facultad y grado en las universidades de estos reinos, la obligacion de observar y no contravenir á lo resuelto en esta providencia, en cuanto á no promover, defender ni enseñar directa ó indirectamente cuestiones contra la autoridad real y regalías en estos ni otros puntos.

«Y para la ejecucion de todo tambien mandamos se libre esta nuestra real provision, y que se dirija á todas las universidades para que la observen, y á las chancillerias y audiencias reales para que velen su cumplimiento; que así es nuestra voluntad, etc.»

No pueden darse testimonios mas claros del verdadero sistema legal de España sobre las controversias eclesiástico-profanas, tan confusas nasta a^uel tiempo, como las dos obras citadas del Juicio imparcial sobre el monitorio de Parma y el informe del colegio de abogados de Madrid. Ambas obras fueron examinadas de orden del gobierno, y la primera con asistencia de cinco obispos. Ambas fueron remitidas por el consejo á las audiencias y universidades para que sirvieron de norte en tales materias. Se mandó insertaren la fórmula de los juramentos que debian prestar los graduandos, la obligacion de no impugnar la autoridad real. Se impuso la pena á los contraventores de inhabilitacion para los empleos. Se crearon los censores régios para que celaran la observancia de las doctrinas vertidas en aquellas dos obras , que maj que ninguna otra española pueden llamarse clásicas.

Pero ¿ cómo era posible combatir al bartolismo arraigado tantos siglos en las escuelas, ni hacer variar el espíritu de la jurisprudencia predominante en ellas, no variando su enseñanza?

El gobierno intentó tambien esta grande empresa , pero con m uy poco fruto, como podrá comprenderse leyendo el artículo Planes de Estudios, en la biblioteca de los mejores escritores españoles del reinado de Carlos IIl.

Baste un ejemplo. En las contestaciones que dió la universidad de Salamanca sobre el nuevo método de estudios de que se trataba en el año de Ml\ , la facultad de artes decia que no podia apartarse del Penpato: lo primero , porque dejando aparte los filósofos antiguos entre los que el que merece no pequeña estimacion es Platon, cuyos principios no se han adoptado bien con el comun sentir; para el uso de la escuela los de los modernos filósofos no son á propósito de este estudió, como v. gr. los de Neuton, que si bien disponen al sugeto para ser un perfecto matemático, nada enseñan para ser un buen lógico y metafísico. Los de Gassendo y Cartesio no simbolizan tanto con las verdades reveladas como los de Aristóteles. Lo segundo, porque aun cuando no tuvieramos este tropiezo que él solo debia bastar á escluir estos principios de las aulas católicas , hallamos que giran sus sistemas sobre principios voluntarios, deque se deducen conclusiones tambien voluntarias é impersuadibles.

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Con tal filosofía ¿qué luces podia haber para rectificar el estudio de la jurisprudencia? Pero véase como discurrían las facultades de cánones y leyes. «Nos parece, señor, decian, que con todas las universidades católicas v particularmente con la nuestra hablan aquellas palabras: Non erit in le Üeusrecens, ñeque adorabis Deum alienum, pues aunque en su literal sentido se dirigían al pueblo español de Israel, no es viol ncia aplicarlas á nuestra gran madre. Si has de agradarme (dice Dios á la universidad de Salamanca, ea quien está el principado de las católicas) non erit in te Deus recens, no te me has de enamorar de algun numen llamante , que pretenda acariciarte con la novedad. Yo soy tu Dios , que te saqué del Egipto de muchas persecuciones , y vivo para siempre, y siempre con el cuidado de tu conservacion. Ni nuestros antepasados quisieron ser legisladores literarios, introduciendo gusto mas esquisito en las ciencias , ni nosotros nos atrevemos á ser autores de nuevos métodos.

¿Qué reformas podian esperarse en la enseñanza de la jurisprudencia, con tales profesores? ¿Y qué diferencia tan notable no habia en aquel tiempo entre las ideas de la universidad de Salamanca y las del sábio fiscal del consejo, el conde de Campoinanes? Uno de los motivos mos conocidos decia, de la decadencia de las universidades es la antigüedad de su fundacion, porque no habiendole reformado desde entonces el método de los estudios establecidos desde el principio; es preciso que padezcan las heces de aquellos antiguos siglos, que no pueden curarse sino con las luces é ilustracion que ha dado el tiempo, y los descubrimientos delos eminentes sujetos de todo el orbe literario. Las mismas reformas ha sido preciso hacer en las célebres universidades de fuera , y no por eso han padecido la menor mancha en su lustre. Si es propiedad de los sábios mudar sus dictámenes , corrigiéndose por nuevas reflexiones , ¿un congreso de tan grandes maestros por qué ha de sentir variar su método en todo aquello que facilite y asegure laenseñanza?

CAPITULO XXIII.

Nue os fomentos dados al estudio del derecho público y español en el reinado de Carlos III.

Hasta el siglo XVUI el estudio del derecho natural y de gentes se reputaba en España como una parte de la teología. Los PP. Vitoria , Suarez, Vazquez, Molina etc. , eran los autores clásicos en este ramo de la jurisprudencia.

El doctor Sancho de Moneada habia propuesto en el reinado de Felipe III la fundacion de una universidad en la corte para la enseñanza de la política.

Felipe4lV fundó en el colegio imperial de Madrid , que estaba á cargo de los jesuítas, veinte y tres cátedras, y entre, ellas una de políticas y económicas para interpretar á Aristóteles, ajustando la razon de estado con la conciencia, religion y católica.

Despues de la espulsion de los jesuítas se dió un nuevo estado á la enseñanza que habia estado á su cargo en aquel colegio , y en lugar de la cátedra de políticas y económicas aristotélicas, se erigió otra de derecho natural y de gentes, á cuyo estudio se dió tal importancia, que se prohibió el ejercicio de la abogacia á los que no lucieran constar que habian asistido un año , por lo menos, á las lecciones de esta ciencia, y se ofreció un premio de doscientos ducados vitalicios á los discípulos mas sobresalientes.

El primer catedrático español de derecho natural, fué D. Joaquín Marín, quien no encontrando otro autor mas claro, mas metódico, ni mas á propósito para su enseñanza que los elementos de Heineccio, los reimprimió con algunas notas para advertir y corregir las opiniones de aquel autor protestante , que pudieran chocar con los principios de nuestra santa religion católica .

Separadamente publicó aquel mismo catedrático una historia del dereclto natural y de gentes, en la cual trataba de los orígenes y progresos de esta parte de la jurisprudencia, dando noticias de los autores mas famosos en ella, Grocio , Seldeno ; Hobbes, Puffendorff, Thomas, Heinecio , Wolfio, Watel, Burlamaqui, Felipe, Montesquieu, Línguet y Rousseau, notando los vicios en que habian incurrido , y los medios de conocer los autores sospechosos y los mejores católicos que los impugnaron.

Por aquel mismo tiempo se fué tambien fomentando el estudio del derecho español, tan descuidado en las universidades, á pesar de las órdenes del consejo para su enseñanza. En el año de 1735 D. Antonio de Torres habia publicado una obra intitulada,: mstitutiones hispana; practico theorico commentatce, formadas segun el decia, de los libros de la nueva Recopilacion, Práctica forense, las Partidas, la Instituta de Justiniano, y los comentarios de Vinio. Pero en realidad lo que menos se encontraba en aquellas instituciones era el dereeho español, ni la práctica de los tri

En el año 1771 los dos muy beneméritos aragoneses D. Ignacio Jordan de Asso, y D. Miguel de Manuel, pnblicaron sus instituciones prácticas del dereclio eivil de Castilla, precedidas de una larga introduccion, en la cual se indican las principales fuentes de la legislacion española, y particularmente de las cortes.

A la diligencia de aquellos dos sábios abogados se debió tambien la impresion del fuero viejo de Castilla, y el ordenamiento de Alcalá, códigos castellanos casi enteramente desconocidos antes, y cuya lectura su ministra grandes luces para la historia del derecho español. D. Miguel de Manuel añadió á aquellos trabajos literarios, el de haber formado una muy preciosa coleccion de fueros y cuadernos de cortes, de que se sacaron varias copias, con las cuales se propagaron mas aquellas luces é instruccion en este ramo de la jurisprudencia nacional.

A los indicados medios y esfuerzos para rectificar el estudio de la jurisprudencia española, se añadieron los estímulos franqueados en el mismo reinado para el fomento de las demas ciencias y artes útiles. Se crearon muchas academias de derecho público español. Se erigieron nuevas cátedras de matemáticas y ciencias naturales. Se purificaba el gusto en la poesía, la elocuencia, la crítica y la historia. Las sociedades económicas fomentaban la aplicacion á la economía política. Los autores de algunos periódicos ridiculizaban las obras despreciables , y activaban la circulacion de las noticias literarias. Se protegía algun tanto la libertad de la imprenta.

Todo anunciaba los mas rápidos adelantamientos de la civilizacion española , y muy saludables reformas en sus leyes, usos y costumbres. Se

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