Imágenes de página
PDF
ePub

No ignoraba los inconvenientes de las enajenaciones perpétuas de bienes de la corona ; deseaba remediarlos , y así lo ofreció en las citadas cortes de Toro. Pero temió justamente que "de revocar sus mercedes podriarí renovarse los resentimientos , discordias y parcialidades de los nobles, que tanto habian ajitado la monarquía en los años anteriores.

Estas consideraciones , y la corta duracion de su reynado le impidieron la reforma de la perpetuidad de los feudos , que tenia meditada. Pero ya que no pudo realizarla con una ley solemne, por los motivos indicados, la dejó encargada en su testamento , restrijieudo las donaciones perpetuas de bienes de la corona por el medio de amayorazgarlos.

« Otrosí, decia en una cláusula de su testamento , por razon de los muchos é grandes , é señalados servicios que nos licieron en los nuestros menesteres los perlados , condes, é duques, é marqueses, é maestres , é ricosomes , é infanzones , é los caballeros , é escuderos , écibdadanos , así los naturales de los nuestros regnos, como los de fuera de ellos, é algunas cibdades, villas, é logares , é otras personas singulares ,decualquier estado ó condicion que sean , por lo cual les ovimosde facer algunas gracias , é mercedes, porque nos lo habian bien servido é merecido , é que son tales que lo servirán é merecerán de aquí adelante; por ende mandamos á la regna, é al dicho infante mi fijo , que les guarden é cumplan é mantengan las dichas gracias é mercedes que les nos ficimos, é que se las non quebranten ni menguen por ninguna razon que sea ; ea nos gelas confirmamos é mandamos guardar en las cortes que ficimos en Toro: pero que todavía las hayan por mayorazgo, é que finquen en su fijo legítimo mayor de cada unodellos ; é si morieren sin fijo legítimo que se tornen los sus logares del que así moriere á la corona de los nuestros regnos.»

La nobleza se creyó agraviada con aquella restriccion puesta á las mercedes reales , por lo cual pidió su revocacion á Don Juan l, en las cortes de Guadalajara del año de 1390 , alegando varias razones ó sutilezas, cuya futilidad demostró el conde de Campomanes en una alegacion por la reversion de la villa de Aguilar de Campos á la corona (1). Pero tal era la jurisprudencia de aquel tiempo, ó la influencia de la aristocracia en el gobierno , que aquel rey mandó que tales mercedes fueran guardadas literalmente , como su padre y sus antecesores las hubiesen hecho (2).

CAPITULO XVI.

Buenos efectos de los fueros. Oríjen de la representacion del pueblo en la constitucion feudal. Nueva forma de las Cortes. Epoca de la concurrencia de procuradores de los pueblos á los congresos nacionales.

Los sucesores de D. Alonso Vil continuaron dando fueros á las ciudadas y villas; aumentando las franquezas á todas las clases; disminuyendo la esclavitud de los colonos solarieros y el envilecimiento del estado

{;eneral; afirmando la propiedad territorial; estimulando á los nobles á a milicia y á la caballería; aboliendo muchas contribuciones, travas,

(4) Quien apetezca mas instruccion sobre esta parte del «derecho español, la encontrará en la Historia de los vínculos y mayorazgos. (2) Crón. de D. Juan I. Año 12, cap. 46.

malos usos y costumbres; facilitaudo la industria y el comercio; proporcionando á los plebeyos el ascenso á la nobleza, y concediendo á los vecindarios , ó comunes propios ó fondos publicos el derecho de reunirse en concejos y ayuntamientos ; de elegirse jueces, fieles, escribanos, y otros oficiales ; formarse ordenanzas para su gobierno municipal; y finalmente, el de etiviar representantes ó procuradores á las cortes , ó juntas jenerales de toda la nacion : novedad la mas notable en nuestra historia civil, y cuyo oríjen y variaciones son una de las partes mas interesantes del derecho español.

Ya se ha dicho que bajo el dominio de los romanos , el gobierno municipal de las ciudades provinciales estaba formado sobre el modelo de la metrópoli. Cada una tenia su pequeño senado , ó cuerpo de decuriones; sus duumviros, á manera de los cónsules , sus ediles y demás majistrados y oficiales para la administracion de la justicia y policia.

Por eso en todas partes se encontraba la misma finura y gusto de la capital en los edificios, casas, muebles , caminos , puentes , y demás objetos de comodidad y utilidad pública; las mismas formas y elegancia en el vestido, y la misma civilizacion , decoro, y regularidad en el trato y las costumbres.

Todo lo destruyó la barbarie de los septentrionales. A la cultura y urbanidad romana sucedió la ferocidad y rusticidad gótica, y un gobierno puramente militar, en el que no habia ayuntamientos , cabildos , representacion municipal, ni mas jnridiccion que la de los condes y la de los obispos.

Asi continuó el gobierno de los pueblos basta que en el siglo XI empezó á conocerse la importancia de mejorar los derechos de los ciudadanos, y las municipalidades.

Los pueblos aforados iban adquiriendo nuevos privilegios, y aumentando á la sombra de estos so poblacion y su riqueza , y por consiguiente su poder y representacion en el gobierno,

Toledo, Córdoba, Sevilla, y otras capitales llegaron á formar unas pequeñas repúblicas bastante poderosas para mantener grandes ejércitos, resistir á los ricos-hombres , ver á los mas altos y orgullosos sentados al lado de los meros ciudadanos, y captando votos de los labradores y menestrales para lograr empleos, y alguna consideracion é influjo en sus ayuntamientos y cabildos.

Es verdad que no todos los fueros eran iguales, y que habia algunos

Íueblos mas privilejiados que otros. Aquella diferencia era inevitable, 'odos los pueblos no eran iguales, ni en poblacion , ni en servicios , ni en importancia ; y así era justo que sus franquicias fueran proporcionadas á sus méritos. Además de esto , tales fueros en aquellas circunstancias no pudieron otorgarse como leyes generales. Tal empresa chocará abiertamente en la aristocracia , y ésta tenia entonces sobrada preponderancia en el gobierno. Era , pues, una política muy prudente el ir dando á los pueblos la libertad lentamente, y paliandola con la idea de que los fueros se concedían como premios ó privilegios, por servicios ó motivos particulares ; los cuales , no siendo todos iguales , tampoco podian serlo los privilegios.

De tal desigualdad no dejaban de resultar algunos inconvenientes. Los pueblos gobernados mas por sus fueros que por leyes generales , apenas se interesaban por el bien universal de toda la nacion. Su patriotismo no era mas que un espíritu de paisanaje ó de partido , dispuesto siempre á vengarse ó tomar satisfaccion eu sus querellas por si mismos, y sin solicitarla en los tribunales'

Porque Diego Perez , vecino de Silos, hizo algun daño en el término de Castrojeriz á mitad del siglo XI, los vecinos de esta villa entraron armados en aquella, mataron quince hombres , hicieron mil destrozos, y recobraron el ganado que Perez les habia robado. En otra ocasion , desavenida la misma villa de Castrojeriz con la de Mercadella, pasaron sus vecinos á esta, mataron cuatro alguaciles y sesenta iudios. Lo mas notable en aquellos casos es , que informado de ellos D. Fernando I por el gobernador de Patencia, lejos de castigarlos , confirmó los fueros de Castrojeriz (1).

Aunque en la primitiva constitucion ó costumbres germánicas todos los ingénuos gozaban el derecho de asistir y votar en los concilios , despues del establecimiento de los godos en esta península, solo conservaron esta preeminencia los eclesiásticos y los principales de la nobleza, como se ha demostrado en la primera parte de esta historiaNo consta , cuando ni como empezó el estado general á tener entrada en las cortes por in dio de sus representantes ó procuradores. Pero puede fijarse esta época á fines del siglo XII.

Hasta este tiempo las cortes habian continuado celebrándose como en la monarquía gótica, esto es, con asistencia de obispos, abades y grandes.

Al concilio de Oviedo de 873 concurrieron todos los obispos, el rey D. Alonso III, trece condes, y todas las potestades (2).

Por potestades se entendian los gobernadores de las ciudades y villas principales (3). ",

El concilio de Leon del año de 1020 se celebró á presencia deD. Alonso V y la reina Doña Geloira, por todos los pontífices , abades, y optimates ó grandes (4).

En el canon primero de este concilio ?e mandó que en todoe se tratáran primero los negocios eclesiásticos , y que concluidos estos se pasara á

Con efecto , los cánones eclesiásticos de dicho concilio no pasan de siete , y los demás, hasta cuarenta y nueve, son pertenecientes al gobierno general y municipal del reino y ciudad de Leon.

El de Coyanca del año de 1050 fué celebrado igualmente con asistencia del rey D. Fernando I, la reina Doña Sancha , los obispos , abades y grandes (5).

La misma costumbre se observaba en el reino de Aragon. El concilio de Jaca del año de 1063 se celebró con asistencia y voto de todos los gran

el Mem. para la vida de S. Fernando, por el P. Burriel, pág. 446.
(2) Collectio max. Concilior. Hispan. , vol. 4.
f3)Ducangius, in Glossario, verb. Potestas.

(4) In presencia regís Domiui Alpbonsi, et uxoria ejus Gloria; reginas, tonvenimus apud Legionem ¡i> ipsa sede B. Marie onines pontífices, et abbates, el optimates renni Hispanie, et jussu ipsius regís talía decrevímus, qoe flrmiter teneantur futuris teniporibus. Aguirre. Ib.

(5) Ego Ferdioandus rex, et Sandia regina, ad restauratíoncm nostraj chistianitatis f.clmus concilium in castro Coyanca in dioccesi scilicet ovetensi cuni episcopis, et abbatibus, et totius regni nostri optimatibu?. lbid.

tratar de los civiles , que era lo

[graphic]

des (1), y en las suscriciones despues de las del rey D. Ramiro, su hijo y hermano, las de nueve obispos y tres abades, siguen las del conde D. Sancho, las de Gortun Sanchez y Lope Garcia, próceres, y por conclusion las de todos los demás prófieres de la córte del citado D. Ramiro (2).

El de Compostela del año 1124 se celebró á presencia del rey joven D. Alonso VII, de los príncipes , y de casi todas las potestades de aquella tierra (3).

Para el de Palencia del año 1129 convocó el mismo D. Alonso Vil á los obispos, abades, condes, príncipes y potestades de todos sus dominios (4).

A las cortes de Leon del año de 1135, para coronar al mismo Alonso Vil, se dice en su crónica que concurrieron además de los obispos y los grandes, gran multitud de monges, clérigos é innumerable plebe, mas no como vocales, sino para ver, oir y alabar á Dios.

A las córtes celebradas en Salamanca por D. Fernando II, el año de 1178 todavía no asistieron mas que las clases y personas expresadas en las anteriores (5).

De todos estos hechos se deduce con la mayor evidencia que á los concilios ó córtes generales no concurrían mas que el estado eclesiástico, representado por los obispos y abades, y el de la nobleza por medio de los grandes y potestades, ó gobernadores 3e las ciudades y villas principales, que todos eran nobles.

Comparadas estas córtes con las de la monarquía gótica, se advierte que aunque esencialmente eran una misma institucion eclesiástico-profana, y las mismas clases de personas las que las constituían, la nobleza habia amplificado mucho mas su concurrencia y su derecho de votar en las últimas que el que habia gozado en las primeras. Porque en estas solamente asistían los proceres que gustaba el rey convocar, y á las otras eran lla

culares que no eran de tan alta clase.

¿Cual pudo ser la razon de esta diferencia? Yo no encuentro otra mas que la mayor autoridad de los monarcas godos. Dueños estos de toda la península, fueron mucho mas poderosos, y consiguiente mas despóticos. Destruido el trono de Rodrigo, los varios monarcas que se levantaron sobre sus ruinas, débiles y sin fuerzas para sugetar á los ricos-hombres, tuvieron que cederles parte de su soberanía, y contemporizar con ellos poco menos que si fueran sus iguales. ¿Y como la nobleza pudo consentir despues en que el estado general tu

(1) Presentibus atque consenlientibus cunctis nostri principatus primatibus, atqje mugnatibus, pleraque sanctorum canonum instituía, episcoporum judicio restituimus, ct confirmatnus. Ibid.

(2) Omnesaue próceres regni prsefati, eo modo nutriti aulas regoi. Ibid.

(3) Concilium ibid. Domino rege Ildephonso, cum principihus, et feré omnibus terrae potestatibus mediante quadragesima, celebrabit. Ilis. Compost., lib. 2, c. 54.

(4) Totam feré Hispaniam, post mortem stli avi, et suae matris conturba tam esse videns, concilium in Palentina civitate celebrare disposuit. Omnes igitur Hispanice episí,.opos, abbates, comites, et principes, et terrarum potestates ad id concilium invitavit. Ibid., lib. 3, cap. 7.

(5) Ego itaque rex Ferdinandus, ínter cañera quae cum episcopis, et abbatibus regni nostri, et quarr. plurimis aliis religiossis, cum commitibus terrarum, et principibus, et rectoribus provinciarum, todo posse statuimus apud Salmanticam, anuo regni nostri vigesimo primo, 83ra 1216. España Sagrada, tomo XLI, apénd. n. 19.

mados todos los ricos-hombres

[graphic]

los gobernadores ó señores partíviera entrada en aquellas juntas nacionales, y én que se unieran con los orgullosos ricos-hombres los ciudadanos y pecheros? Esto, como otras grandes innovaciones y trasformaciones en todos los estados, fue obra muy natural del tiempo y las circunstancias.

La impotencia de la soberanía para sugetar á la nobleza tenia el estado en tal desorden, que nadie estaba seguro de su vida ni de sus bienes. Las leves que debieran precaver y castigar los homicidios, robos y otros tales delitos, los autorizaban en cierto modo, permitiendo las venganzas privadas y guerras de pueblo á pueblo, de familia á familia, y de personas á personas.

El concilio de Compostela del año 1124 maniñesta á que grado habia llegado la barbarie y anarquía de aquellos tiempos.

«Porque, decia, el reino de España está tan perturbado por los pecados que aun la Iglesia de Dios, destruida la religion cristiana, se vé en el mayor peligro, para la tranquilidad del reino se decreta lo siguiente:

«Mandamos, y constituimos con la autoridad apostólica, que la paz que se observa entre los romanos, francos y demás naciones fieles, se guarde inviolablemente por los cristianos en todo el reino de España, desde el primer dia de Adviento hasta la Epifanía, desde el domingo de Quincuagésima hasta la octava de Pentecostes: en los ayunos de las cuatro témporas; en las vigilias y festividades de la Virgen, S. Juan, los Apóstoles y Todos Santos; de suerte que aunque un hombre tenga contra otro enemistad, por homicidio, ó cualquiera otra causa, no se atreva á matarlo, prenderlo, ni hacerle ningun ctro daño....

«Todos juren no ofender en los dias y tiempos de paz que se han señalado, v el que se resista al juramento sea escomulgado hasta que lo haga. Y si aíguno se atreviese a quebrantarlo, vaya el obispo con todo el obis

f>ado en su persecucion, destruyéndole todos sus bienes hasta que satisága ; y el señor cuyo vasallo fuere, quítele su feudo, y nadie se atreva á admitirlo en su servicio, hasta que haya dado justa y canónica satisfaccion.... (1).»

Los juramentos, escomuniones y demás decretos de aquél concilio no fueron suficientes para tranquilizar el reino, como se demuestra por la historia y por las citadas leyes del tít. 5 lib. 4 del Fuero viejo de Castilla, en que se mandó que los ofendidos no se hicieran daño alguno antes de haberse tornado la amistad, desafiado y dejado pasar el plazo de nueve dias.

Faltando una autoridad pública bastante firme para contener en sus deberes á todas las clases y personas, quedaba en cierto modo disuelto el pacto social, y los hombres en libertad para asegurarse por sí mismos su vida y sus propiedades, formando ligas con otros para resistir y repeler la fuerza con la fuerza

Desde principios del mismo siglo Xll los nobles habian empezado á formar tales ligas, como se refiere en la Historia Compostelana, cuyos autores las llamaban hermandad (germanitasj, y las reputaban por una invension nueva (2).

Entre tanto, autorizados los concejos o comunes de los pueblos para elejirse jueces, rejidores y demás oficiales de sus ayuntamientos , formarse

(1) Hist. Composl. , lib. 2, cap. H .

(2) Lib. 4, cap. 47 y 54, año 4409.

« AnteriorContinuar »