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sé copia la fórmula de las cartas, ó escrituras con que se otorgaban. Finalmente vivia en Galicia, en donde fueron mas frecuentes, segun la observacion de otro jurisconsulto á quien el mismo citaba (4).

Pues á pesar de tan evidentes pruebas de la existencia de los feudos en España, no los encontraba aquel letrado. Y no pudieudo negar, ni tergiversar las citadas leyes, decia, «que habrían sido promulgadas á prevencion para cuantos los hubiese.» ¡Qué ceguedad! ¡y qué alucinaniiento/

Toda la Cataluña fué un feudo ó una agregacion de feudos de la Francia, hasta el siglo xi. En los Usages ó código fundamental de aquel condado, á cada paso se encuentra mencion de feudos y de instituciones feudales.

En su prólogo se dice que viendo el conde y marqués. D.Ramon Berenguerque las leyes godas no podían ya observarse en todas las cosas y negocios , habia acordado con su mujer Doña Almodis y el consejo de sus nombres buenos, corregirlas y enmendarlas, fundado en la ley del Fuero Juzgo que decia que el príncipe tenia potestad para promulgar leyes nuevas cuando lo exijiera la necesidad.

En el üsage De firmatione directi se trata de los valores de los feudos mayores y menores.

En el intitulado «De intestalis nobilibis» se mandaba que muriendo algun vizconde, ó algun otro noble, hasta los simples caballeros, sin testamento, sus señores pudieran disponer de sus feudos á favor de cualquiera de los hijos del difunto.

En el usage 34 intitulado Ne feudum alienetur sine licentta domini, se mandaba lo siguiente: «Si alguno donase, empeñase ó vendiese su feudo sin licencia de su señor , este podrá quitárselo, siempre que quiera. Si sabiendolo el señor no lo contradijere, no podrá despojar al poseedor; pero sin demandar el servicio con que está gravado, tanto al donante como al donatario. Encontrando resistencia al pago del servicio podrá el señor embargar el feudo y retenerlo en su dominio, hasta que se le satisfaga, con el duplo, y se le dé seguridad de su cobranza para lo futuro.»

¿Puede haber una demostracion mas clara de la existencia de los feudos en Cataluña? A esta demostracion puede añadir la de muchos ejemplos de tales feudos en aquel condado.

En el año 1067, dos despues de la publicacion de los usages, D. Ramon y Doña Almodis, condes de Barcelona, donaron al vizconde D. Ramon de Bernardo, su mujer é hijos todos los feudos que habian tenido Pedro Ramon y su hijo Rodgario, en los condados de Carcasona y de Tolosa, á escepcion de algunas fincas (2).

En una escritura del año 1 078 se lee que Bernardo , conde de Besols, redimió el feudo de la abadía de santa María de Aralas , y algunos otros, por cien onzas de oro cada uno (3).

Todos estos ejemplos y otros muchos (4) se encuentran en la coleccion diplomática, que sirve de apéndice á la Marca hispánica , como tambien una constitucion del rey D. Pedro de Aragon en el año de 4 210 , por la cual prohibió que los honores y bienes enhtéuticos , que se comprendían eutre los feudos se enajenáran perpétuamente, sin el permiso de los dueños directicos (5).

(4) Molina, de hispanoruti,primogemis, lib. 1, cap. 13, n. 64.

(2) Marca hispanica. Apend. n. 236, ihid., n. 164.

(3) Ibid., n. 289. (4) N. 207 , 441, 446, 444. (8) N.496.

En,una escritura del año de 4202, publicada en el mismo apéndice (1), se ven las cergas á que estaban obligados los feudatarios, que son las mismas que se refieren en las leyes citadas de las Partidas, esto es, la de ser fieles y leales á los señores directos, asistir á las cabalgadas, ó guerras, y concurrir á los sitios donde les mandaran, y demás servicios acostumbrados.

Si se desean ejemplos de la corona de Castilla, no se encontráran menos que en las de Cataluña y Aragon.

En el año de 4126 el arzobispo de Santiago D. Diego Gelmirez, dió en feudo á D. Pedro Fulcon dos heredades (2).

El mismo arzobispo, viendo que el rey tíabia dado en feudo á Juan Diaz el costillo de Scira, que era de su iglesia, corrompió al merino de palacio y un consejero, prometiendo dos marcos de plata á cada uno, y otros cincuenta al mismo rey, por cuyo medio, y otros tales, habiendo demandado el referido castillo judicialmente, logró su restitucion (3).

El concilio de Valladoiid del año 1228 prohibió á los regulares dar en feudo sus posesiones, sin consentimiento del obispo (4).

El arzobispo de Toledo D. Rodrigo , que vivia en tiempo de san Fernando, refiere que Fernan Rodríguez, llamado vulgarmente el castellano, quejoso del rey D Alonso VIH , les restituyó los feudos que tenia de su mano, v se pasó á los moros (5).

Que Diego l-opez, Señor de Vizcaya, le devolvió al mismo rey sus feudos, y se pasó á servir al de Navarra, desde donde le hizo muchos daños (6).

Y que D. Sancho III, padre del mismo don Alonso VIII, estando para morir, y viendo que su hijo era muv niño para gobernar, mandó que todos los señores que tenian feudos déla corona temporalmente, los tuvieran por espacio de quince años (7).

¿Pueden darse pruebas mas evidentes de la existencia de los feudos en España.?

El sistema de la milicia española fue propiamente feudal, en toda la «dad media. Los ricos hombres, señores y grandes propietarios poseian muchos estados y tierras de la corona solamente en usufructo , y con la precisa obligacion de ser fieles y leales á los soberanos, acudir á sus llamamientos, y asistir á la guerra personalmente, y con cierto número de gente armada, de cuya obligacion todavía permanecen algunos vestijios en la renta llamada de lanzas y medias anatas.

Ni eran otra cosa que feudos todos los modos de adquirir y poseer, de que se hace mencion en nuestra historia y nuestras leyes con los nombres de beneficio, mandacion, préstamo, encomienda, caballería; y en una palabra todas las fincas y rentas poseidas, ó temporal, ó perpétuamente ó con la precisa obligacion de ciertos y determinados servicion, a distincion y contraposicion de las que se poseián en alodio, ó propiedad absoluta, y libre de restitucion, reversibilidad al dueño directo, y cualquiera otra carga, militar ó política.

(4) N.494.

(2) Historia composíelam en el tom. 20 de la España Sagrada, p. 444.

(3) Ibid., pág. 4a7. (4) España Sagrada, tom. 36, pág. 4 49.

(5) Rodericus Tolet. De rebus hispanice, lib. 1, cap. 24.

(6) Ibid., cap. 33. (7) Ibid., cap-16,

Con estas advertencias se entenderán mejor nuestras leyes antiguas sobre los feudos, y que no se expidieron á prevencion y para cuando los hubiese, «orno desatinadamente escribió el canónigo Castro, sino porque realmente se estilaron , con las diferencias, y calidades que se retíeren en las Partidas, y que se han notado en el capítulo antecedente.

Capitulo ni.

Esfuerzos de los reyes españoles para afirmar la monarquía. Dificultades en aquella empresa. Insubordinacion y frecuentes rebeliones en los primeros siglos de la restauracion. Principios del gobierno foral.

Aunque desde los primeros años de la reconquista la nacion , como si degpertára de un sueño, segun la expresion del monje de Silos, empezó á restablecer el anterior gobierno monárquico de los godos (1), las nuevas •circunstancias no permitían su entero restablecimiento y consolidacion. Si cuando los reyes eran mucho mas poderosos, como dueños de toda la Península , no habian podido sostener el equilibrio que al parecer ponia la legislacion goda entre las clases y autoridades públicas , ¿ cómo podrían afirmarlo, cuando carecian, de recursos?

Las insurrecciones y atentados contra la soberanía y contra los derechos nacionales eran muy frecuentes. El rey Fruela fue muerto alevosamente. En el revnado de D". Aurelio Us esclavos se rebelaron contra sus amos. Alfonso II fué privado del reino y encerrado en un monasterio. A Ramiro I se le rebelaron muchos condes. Alfonso III fué destronado por Froila, conde de Galicia. Sería diligencia muy prolija el indicar solamente los atentatos mas notables contra la soberanía en aquellos siglos,.

Combatir abiertamente ála nobleza y reformar los derechos usurpados por ella á la corona, era imposible. Algunos soberanos que intentaron refrenarla, fueron sacrificados á la ambicion de los grandes. Solo el tie mpo, la ilustracion valgunas circunstancias felices podian obrar aquella importante y saludable revolucion.

El primer paso para ella debia ser vigorizar al pueblo, disminuyendo insensiblemente la esclavitud y envilecimiento que sufria, enriqueciendolo, y dándole los derechos que habia perdido.

Este fué el objeto principal de los fueros, aunque tal vez poco advertido por sus mismos autores. Aquellas cartas-pueblas y al parecer cortos privilejios fueron amplificando casi insensiblemente los derechos y representacion del estado jeneral, hasta hacerlo muy temible á los grandes y á los mismos reyes.

En las primeras guerras de la reconquista, ocupados los pueblos fronterizos ya por los moros, ya por los cristianos, eran frecuentemente saqueados, incendiados y talados sus campos por los unos ó los otros.

La inmensidad de los montes y campos baldíos, y los continuos riesgos á que estaban expuestas las tierras fronterizas, hacia muy dificil su repo

(4) CaUerum gothorum gens, velut á somno surgens, otdiners habere paulatim consuefacit: sciliotio bello sequi signa; in regno legitimum observare impefium.Cronic. Silensis. Gothorum gaos, velut á somno surgens ca?pit patrum ordinem paulalim requirere, et consuetudinis antiquorum juriuui observare. Cron. Tudeosis.

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blacion y cultivo, por lo cual el gobierno debia multiplicar las gracias y estímulos para su conservacion y aprovechamiento.

Los eclesiásticos hicieron en esta parte servicios muy útiles al estado, empleando su credito, sus riquezas y sus luces en restaurar pueblos arruinados, edificar villas y cortijos, y mejorar de todos modos el campo y la suerte de los labradores.

Por los años de 740 y siguientes Odoario, obispo de Lugo, que se habia refujiado á los desiertos por la invasion de los moros, reconquistada aquella ciudad por los cristianos, volvió á ella ; y la ocupó con otros muchos pueblos destruidos; la reedificó, y construyó muchas villas, iglesias y monasterios, poblándolos de parientes, criados y siervos que lo habian acompañado durante su emigracion (\).

El ejemplo de Odoana fué imitado por otros celosos obispos, abades y eclesiásticos seculares y regulares, á cuyos esfuerzos se debiola fundacion de muchas villas, iglesias y monasterios.

Por villa se entendía entonces, no una poblacion medía entre las ciudades y lugares, como las que actualmente conocemos; sino una casa de campo cortijada, ó pequeña aldea.

Los capataces de aquellas villas se llamaban villicios y villanos los labradores, gayanes y aperadores empleados en ellas, que por ser ieneralmente, ó siervos, ó de orijen servil se tenian por personas viles y anátidas.

Las iglesias rurales tampoco eran como los grandes ó medianos templos que ahora distinguimos con este nombre, sino unas ermitas para decir misa y administrar los sacramentos á una ó muchas villas por sacerdotes puestos por los dueños ó patronos y amovibles á su voluntad. La renta de estos sacerdotes consistía en alguna cuota de frutos y de las oblaciones de los fieles, á arbitrio de los mismos patronos.

Tambien las palabras monje y monasterio tenian muy distinta significacion de la que se les dá al presente. Monachus quería decir lo mismo que solitario, esto es, la persona que se retiraba del trato de los hombres, y vivia en desierto con el trabajo de sus manos, entregada toda á la oracion y ejercicios espirituales. Y monasterio la celda, ó casita en que habitaba; el monje (2); á distincion de los cenobios ó conventos en donde se reunían muchos relijiosos.

Las villas y tierras anejas á tales iglesias y monasterios solian distinguirse con los nombres de los santos á quienes estaban dedicados, y siendo partes de los patrimonios ó propiedades de los legos, se heredaban donaban y dividían como ellas, y sufrían los alojamientos, bagages y demáscargas dominicales y feudales. Hasta la servidumbre de mantener los criados , v aun los perros de los señores tenian algunos de aquellos monasterios*^)

Así fué que muchas de aquellas fundaciones y ampliaciones de iglesias y monasterios, no dimanaron precisamente de motivos religiosos, sino de especulaciones lucrativas para disfrutar, nosolamedte las rentas prediales de sus tierras, sino hasta las espirituales de las oblaciones voluntarias de

(1) España Sagrada, tom. 40.

(2) Ducange. Glosar, verb. Monachi. et Monasterium.

(3) Et de illo malo foro quod habebant illi comitis, el suos milites qui mitlcbant suos canes ad ¡líos monasterios, et suos homines ad regeddum ¡líos. Fuero? de Vizcaya en el año de 1051. Risco, España Sagrada, \. 38.

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los fieles. Un concilio de Braga habia mandado en el año de 752 que á lo menos reservára á los clérigos la mitad de las oblaciones (1).

Pudieran referirse innumerables ejemplos de herencias, donaciones, particiones y ventas de monasterios, como fincas comerciables, lo mismo que los demas alodios, ó tierras poseidas en prcpiedad.

En el año de 841 el rey D. Alonso lI donó a la catedral de Lugo varias iglesias, y entre ellas la de Santa María de, Assue, adquirida por pena de cierto homicidio (2).

En 915 D. Ordoño II donó á la misma catedral el monasterio de San Cristóbal de Labugle (3).

El mismo D. Ordoño donó en el año de 992 muchas iglesias y monasterios á la catedral de Oviedo (4).

En el año de 872, el conde Borrell y su muger Ledgardis vendieron á su vasallo Assolf en propiedad la iglesia de S. Esteban, que poseia ya en feudo, con sus diezmos y primicias v todos sus derechos (5).

En el año de 1070 el vizconde Ramon Trencavellos y su muger Ermengardis, prometieron á los condes de Barcelona D. Ramon y D.a Almodis, que dos abadías que tenían en feudo no las venderían ni enagenarian a ninguna otra persona, fuera de dichos condes (6).

En el año de 1078 Bernardo, conde de Besols, señor director de tres abadías, las eximió de la calidad de feudales en que las tenían algunos señores, por cien onzas de oro á cada uno, para ponerlas al mando del abad del célebre monasterio de Cluni, en Francia, con el fin de reformar las costumbres de sus monges (7).'

En el año de 1071 D.a Urraca, hermana de D. Alonso VI, donó á la catedral de Tuy, entre otras cosas, la mitad de los monasterios de Elvenos y S. Pelayo y la tercera parte del de Veiga de Limia (8).

El conde D. Diego Ansurez donó á la catedral de Oviedo la cuarta parte del de S. Pedro de Senra, en el año de 4076 (9).

En la division que D. Fernando I hizo entre sus hijos de todos sus estados, dejó á sus dos hijas Urraca y Geloira todos los monasterios de su reino.'

Aquella mezcla de instituciones y motivos profanos y sagrados, aunque por una parte perjudicó mucho á las costumbres y verdadero espíritu religioso, por otra no dejó de producir grandes bienes al estado. Los monasterios fundados en montes y campos desiertos, creciendo con el tiempo por las magníficas donaciones de los fieles, y siendo propietarios de grandes territorios y esclavos, fomentaban su cultivo y aumentos de su poblacion, y por consiguiente el de los frutos y riqueza pública, concediendo á sus colonos mas libertad y proporciones para mejorar de suerte que los señores legos.

Los monges de aquellos tiempos, á su profesion religiosa añadían la de labradores ó propietarios ilustrados, que viviendo continuamente en el campo, y entre colonos prácticos en la agricultura, conocia mucho mejor

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