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de León era Bernarda; en el de Meya está gastado. Los hijos de Ramón fueron Unifredo , Arnal , Isarno , y Doña Ava condesa de Castilla. Estos nombres están algo alterados en el códice de León; por lo demás la noticia es bastante exacta, aunque diminuta como veremos luego.

Sin embargo de estos monumentos , las crónicas de los siglos XII. , XIII. y siguientes apenas hablan de los condes de Ribagorza. Blancas 1 fué quizá el primero de los nuestros que tomo el empeño de ilustrar esta parte de la historia , mas no fué feliz; porque estableciendo por primer conde á D. Bernardo hacia el 813 , le dá por sucesor primeramente á su hermano Aton , y luego á D. Ramón su hijo, y en seguida á su nieto Wifredo , á su viznieto Isarno , á otro Isarno, y a Guillen ; pero esta sucesión no puede subsistir , porque viviendo el conde Ramón en 957 , no puede ser su padre el que era ya hombre hecho 144 años antes. Por otra parte consta que Isarno no era hijo sino hermano de Wifredo , y el segundo Isarno carece de todo apoyo en las memorias sinceras.

D. Juan Briz Martínez 3 en su historia de S. Juan de la Peña sigue á Blancas en la serie de los condes, y solo se diferencia en poner antes de Bernardo un cierto Armentario , de quien se hace mención en la canónica de S. Pedro de Taberna. De este hallazgo solo infirió una cosa, que no se deduce con seguridad , y es que el condado de Ribagorza estaba ya instituido en tiempo de los godos. La canónica no dice tal cosa, y es mas obvio inferir que Armentario viendo arruinado el reyno acaudilló aquellas gentes , como sin duda hicieron otros señores del reyno. Fuera mejor consejo , en lugar de apuntar glorias improbables , haber hecho diligencias para llenar de noticias seguras el siglo que medió entre Armentario y Bernardo.

El diligente Gerónimo Zurita , que precedió á Blancas y Briz , no hallando cosa que satisfaciese su delicado juicio en los autores que le precedieron , escogió antes callar los orígenes que ignoraba , que aumentar la confusión con conjeturas

1 Comment. pag. 94 y sig. 2 Lib. 3. cap. 19.

arbitrarias. Conducta digna de su gran juicio, y que si hubieran seguido los historiadores , tendríamos menos tinieblas que vencer en los tiempos obscuros. No obstante reconoció Zurita que el condado de Ribagorza tenia ya señores á principios del siglo IX.

Parece que este diligente analista no tuvo clara noticia del escrito del monge Domingo , al que igualmente desconocieron Blancas y Briz Martínez. Con efecto fué poco o nada conocido hasta D. Josef Pellicer; y el P. Pedro Abarca 1 creyó podía con solo el auxilio de esta memoria dar luz y claridad á la historia de los condes de Ribagorza. Atrasa este autor la época de D. Bernardo y la fixa alderredor del año 900. Por este medio se libra del anacronismo de poner al padre en 813 y al hijo en 957. Baxo este supuesto la sucesión es llana: á Bernardo sucedió' Ramón: á este su hijo Wifredo: á Wifredo su hermano Isarno : á este su hijo Guillen. Mas como esta cronología y sucesión sea arbitraria , diminuta , y opuesta al texto del monge Domingo y á los diplomas, no puede sostenerse por mas tiempo. Por manera que después de los trabajos insinuados de los que nos han precedido , queda por ilustrar este importante punto de nuestra historia.

Para hacerlo pues con alguna dignidad es preciso cornparat los citados monumentos con los diplomas , escrituras y memorias mas antiguas que se conservan en los archivos del Pirineo. Si todas las que he podido reunir en ellos se conservaran originales , d sus fechas por las razones insinuadas arriba no se hallaran mas de una vez diminutas ó erradas, podía desde luego asegurar á este escrito quanta exactitud se puede apetecer. Sin embargo espero que mi trabajo será útil , porque reunidos mis descubrimientos á los que se puedan* hacer con el tiempo serán ocasión de que alguno mas feliz que yo, ponga en toda la luz que se necesita este punto. Por mi parte nada diré que no se apoye en memorias coetáneas ó quasi coetáneas, o dignas por su antigüedad del mejor respeto. Pero

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no disimularé los defectos que noté en ellas ocasionados por la impericia ó capricho de los que multiplicaron las copias , y á pesar, de los quales deben emplearse sin escrúpulo en quanto no tenga contradicion en las memorias del tiempo.

El primer monumento de que ,debo servirme es la canónica de S. Pedro de Taberna , de la qual dieron noticia Blancas, Briz y otros , y últimamente publicaron entera JPellieer y el M. R. P. Fr. Lamberto de Zaragoza en su Teatro 1 histórico de las iglesias del reyno de Aragón. Pero como este escrito ha tenido contradicion en el continuador de la España Sagrada, es forzoso asentar su crédito antes de valemos de él. Perteneció' en su origen al monasterio de S. Pedro de Taberna, y de allí pasó con la agregación de todo él á S. Vitorian, en donde existía á principios del siglo XVI., y de donde sacó copia para satisfacer á algún devoto que la pidió, siendo prior Fr. Juan Marques, que murió después abad de S. Juan de la Peña. Este trasunto existe en este real monasterio. El original ó la copia que sirvió de tal para el trasunto en qüestion ha perecido y no existe ya en S. Vitoiian como otros muchos monumentos de aquella casa, y en especial su crónica que alaba mucho Gauberto Fabricio de Vagad que escribió á fines de la misma centuria. Verisímilmente en 141 ¡ no existia el original escrito á mitad del siglo VIII. En este supuesto es preciso convenir que la copia de S. Juan que sirve hoy de Original no carecerá de aquellos defectos que son casi inevitables en todo trasunto. Desde luego se advierte uno en el prólogo que se puso al hacer la copia de S. Juan: pues se dice que Fr. Juan Marques fué prior a mense Junii ann. MCCC. noni usq. ad decimum octarvum diem Decemb. anni MCCCC. quinti decim: en donde conocidamente falta una C en la primera fecha. Sin embargo son tan pocos y de tan poca substancia los errores que se advierten en la canónica , que causa admiración como se ha podido despreciar su autoridad por personas que admiten la crónica del Pacense , la del monge de Albelda y otras que no carecen de iguales ó mayores vicios. El

1 Tom. I. pag. 316.

escrito de que hablamos se halla aumentado de un prologo , y continuado por una ó mas manos. La narración de Balastuto que se distingue de lo demás , constituye la escritura de la canónica. Didsele este nombre á lo que se puede inferir , porque aquel escrito servia como de regla para saber el tesoro de reliquias que poseía el monasterio , y venia á ser como un inventario de ellas. También pudo tener este nombre por respeto á su autor, y de cuyo testimonio no se tenia la menor duda. Y si Balastuto es lo mismo que Belascuto como lo parece , se puede creer con grande probabilidad que el autor de la canónica á quien se dá en el escrito el nombre de Beato, es el mismo que se venera en una ermita vecina á Campo con el nombre de S. Belascut , y á la que concurren los pueblos vecinos de tiempo inmemorial á implorar su protección en sus necesidades , y se le tiene por especial abogado de los sordos. Sea de esta identidad lo que se quiera: viniendo al texto de la canónica ó narración de Balastuto según el estado en que la hizo , no se puede dudar que no la escribid de su mano , y es muy natural, que oida de su boca la escribiera poco después algún monge de orden del abad Davidio. Aunque esto sea muy accidental , pudo ser causa de alguna inexactitud en el monge redactor, que fácilmente pudo equivocar o alterar algún nombre. La debilidad del mismo Balastuto , anciano y próximo á su fin , pudo dar lugar á algún ligero yerro. En su narración deben distinguirse dos clases de hechos : de unos era testigo ocular , y á no ser un embustero sin pudor no podía fingirse ni la venida de Bencio , ni la riqueza de reliquias que presento' , ni su viage y legación á Carlos Martel. La historia de Ciricio o' Ciríaco , su viage á Roma , y el haber traído el brazo de S. Pedro apóstol eran hechos , que ni él ni el obispo Bencio habían presenciado. Balastuto lo oyó así al obispo de Zaragoza y lo creyó , porque no tenia motivos de dudar. Quando se pudiera* demostrar la falsedad de la reliquia de S. Pedro y la de todas las que llevó Bencio , no por eso seria menos verdadera la narración de la canónica. Su autor no hace mas que referir lo que vio y lo que oyó. Si creyó incauta

mente lo segundo , se le podrá notar de poca crítica y excesivo candor , pero no de mala fe. Y en el punto que aquí necesitamos concerniente al origen del condado de Ribagorza, dándose Balastuto por testigo ocular de haber visto y trata do al conde Armentario antes de caer Zaragoza en poder de ^os moros, es preciso creerlo sobre su palabra , y testimonio que dice: Juro •vobis fratribits meis dilectissimis quod hoc 'vobis exponsi in -vertíate dixi , quia occulis meis "vidi: et qu¡s don rvidi ore Jidelium audrvi. Para no creer á este testigo es menester demostrar que el escrito no es suyo , sino obra de algún impostor mas moderno. Siendo imposible hacer directamente esta demostración , solo queda el recurso de aproximarse á ella por la crítica de los errores que se notan en la canónica. Veamos quales son estos. Se dice en ella que el obispo Ciricio ó Ciríaco trato con S. Isidoro: el ir á Roma para conseguir de S. Gregorio alguna reliquia de S. Pedro : y es claro que en caso de ser esto así, el obispo de Sevilla era S. Leandro y no S. Isidoro. Mas si se repara que Bencio dando esta noticia hablaba de un suceso antiguo y mas que centenario, que él no habia visto, y que S. Isidoro era mas conocido que su hermano , fué fácil la equivocación de uno por otro en Bencio , y mucho mas en Balastuto y en los que copiaron después este escrito , que no existe original.

Otro error es hacer vivir á Ciriaco después de su vuelta de Roma doce años, no habiendo podido durar su obispado quando mas sino del 593 al 599. Esta dificultad que proviene de los números ,' no nos debe embarazar mas que la que se nota en el prólogo de la canónica , en el qual, si estamos materialmente al escrito, se dan á Fr. Juan Marqués mas de cien años de priorato, por faltar conocidamente una G en la primera fecha. Aquí por el contrario pudo añadirse una X y equivocar la fecha mortuoria de Ciriaco , que sobrevivió' algo á S. Leandro , según el contexto de la historia. Pero supongamos que Bencio autor -de estas noticias equivoco al abad Ciriaco que trajo el palio á S. Leandro y parte de las cadenas con que fué preso S. Pedro , siendo pontífice S. Gregorio Magno, con el pretendido obispo Ciriaco su predecesor, y que por alguna de las Tom. V. N. ¿. Tt

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