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ta los tiempos últimos del virey cuyo testimonio hemos copiado. Los defensores de la aparición se lamentan de no haber á las manos los escritos de autor tan respetable , persuadidos á que en ellos encontrarían un tesoro , un testimonio antiguo y seguro , qual nunca han podido hallar. Vean pues lo que escribe en su historia hablando de las idolatrías de los mexicanos acerca de las aguas y montes. Estas son las palabras. «Cerca de los montes hay tres ó quatro lugares donde solían hacer muy solemnes sacrificios, y venían á ellos de muy lejas tierras. El uno de estos es aquí en México donde está un montecillo que se llama Tepeácac, y los españoles llaman Tepeaquilla , y agora se llama Nuestra Señora de Guadalupe. En este lugar tenían un templo dedicado á la madre de los Dioses que la llamaban Tonantzin q. d. Nuestra madre. Allí hacían muchos sacrificios á honra desta Diosa , y venían á ellos de muy lejas tierras, de mas de veinte leguas de todas estas comarcas de México , y traían muchas ofrendas: venían hombres y mugeres, y mozos y mozas á estas fiestas: era grande el concurso de gentes estos días ; y todos decían , vamos á la fiesta de Tonantzin. Y agora que está allí edificada la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe también la llaman Tonantzin, tomada ocasión de los predicadores que á Nuestra Señora la madre de Dios llaman Tonantzin. De donde haya nacido esta fundación desta Tonantzin , no se sabe de cierto. Pero esto sabemos de cierto , que el vocablo significa de su primera imposición á aquella Tonantzin antigua. Y es cosa que se debia remediar , porque el propio nombre de la madre de Dios , señora nuestra, no es Tonantzin , sino Diosinantzin. Parece esta invención satánica para paliar la idolatría debaxo equivocación deste nombre Tonantzin. Y vienen agora á visitar esta Tonantzin de muy lejos , tan lejos como de antes. La qual devoción también es sospechosa , porque en todas partes hay muchas iglesias de Nuestra Señora , y no van á ellas; y vienen de lejas tierras á esta Tonantzin , como antiguamente."

19 Este autor que empleo' gran número de años en prepararse para escribir , acopiar materiales , disponer , rectificar y ampliar su historia, escribía el lugar copiado, como en él mismo se expresa, el 1576,7 lo sacaba en limpio el siguiente 77, según consta de carta suya, fecha en 18 de Setiembre del 78. De donde se confirma y prueba con evidencia lo que insinué arriba, que la tradición acerca de las supuestas apariciones tuvo principio mucho después del tiempo á que se refieren. Los promotores de ellas quieren que los que dudan de su verdad les digan el tiempo y modo como nació esa tradición popular.

. 20 Alguna luz prestará un pasage del mismo Sahagun copiado inexactamente por Cabrera. En el capítulo 39. del libro 12. leo estas palabras: „El dia siguiente cerca de media noche llovía menudo , y á deshora vieron los mexicanos un fuego así como torbellino que echaba de sí brasas grandes y menores, y centellas muchas , remolineando y respendando y estallando anduvo al rededor del cercado ó corral de los mexicanos, donde estaban todos cercados , que se llamaba Coionacazco, y como hubo cercado el corral tiró derecho acia el medio de la laguna y allí desapareció , y los mexicanos no dieron grita como suelen hacer en tales visiones , todos callaron por miedo de los enemigos." Cabrera protestando copiar á la letra esas palabras escribe así: „ Un dia á puestas de el sol comenzó á llover una mollizna de agua que tardo como dos horas, y después de esta mollizna sucedió luego un torbellino de fuego como sangre envuelto en brasas y centellas que partid de acia Tepeyácac, que es donde está ahora Santa María de Guadalupe, y fué haciendo gran ruido ácia donde estaban acorralados los mexicános y tlaltelucanos, y dio una vuelta por enrededor de ellos , y no dicen si los empeció algo , sino que habiendo dado aquella vuelta se entró por la laguna adelante y alli se desapareció. De la vista de este remolino y fuego quedaron ellos muy espantados , y alli comenzaron á fabricar el negocio de rendirse á los españoles,'' Vése claramente , entre tantas variedades, la añadidura del parage de ácia donde vino la tempestad, para inclinar el ánimo de los lectores á que pudo influir en ella Nuestra Señora de Guadalupe, como á continuacion lo procura el autor citado, imitando al Padre Florencia.

21 Ayuda también mis conjeturas el vender por de una misma sentencia dos inscripciones que la tienen muy diferente. En una pintura de la procesión solemne que pretenden hubo desde México á la colocación de la imagen de Guadalupe , dice Cabrera: „ que se lee en idioma mexicano y castellano esta minuta: Retrato de la primera y solemne procesión con que la Santísima Virgen de Guadalupe fué traída de la ciudad de Méxicg por el ilustrísimo señor Don Fray Juan de Zumarrága, primer obispo de dicha ciudad el año de 1533, á la iglesia que se le erigió en este lugar de su aparición, gobernando este reyno el excelentísimo señor Don Sebastian Ramírez, de Fuenleal, arzobispo de Santo Domingo &c.'' Las palabras suprimidas son estas : y del insigne milagro que obró después de colocada dicha imagen, resucitando á un indio que en las salomas militares que •venían haciendo en su celebración mataron de un jlechaz.o. Veitia que la pone íntegra escribe que la sentencia de la inscripción mexicana fielmente traducida , dice así: Aquí se escribió la nueva procesión con que se traxo la que se llama Virgen y madre nuestra Santa María de Guadalupe junio al cerro de Tepayac, y también el gran milagro de haber resucitado á uno que mataron con Jlecha los que nenian por el agua. Y añade Veitia que la inscripción española se conoce ser mas moderna que la mexicana: esta simple, aquella complicada y llena de errores: ciertamente son errores crasos, llamar arzobispo al de Santo Domingo, y poner en México á su obispo, quando sabemos de cierto que se hallaba en España, á donde partió á mediados de 1532 , ni volvió á México hasta el Octubre de 1534. Sin embargo, este documento se cree de los buenos y antiguos en favor de las apariciones, al paso que se confiesa ser la pintura del .año 1653. mismo tiempo debe ser la inscripción mexicana. La española de años adelante hace ver que con el tiempo se iban añadiendo mas y mas circunstancias á la narración.

22 De este tiempo ultimo en que el zelo sin ciencia se

esforzaba á dar antigüedad á las invenciones recientes, debe ser el testamento de Juana Martin , en que se hace mención de la aparición de la Virgen de Guadalupe al indio Juan Diego, pariente de la testadora, y se traen varias particularidades de este indio y de su muger. A esta escritura llama Boturini pieza de la mayor importancia; y otro ilustre autor la cuenta entre los. documentos, que por su antigüedad y proximidad á la aparición la comprueban evidentemente , y no la publica , dice, por estar emendado el año. Véndese por antiguo y próximo al año 1531 un papel en que se leen las siguientes, palabras: En sábado se apareció la muy amada Señora Santa María, y se avisó de ello al querido párroco de Guadalupe.'' ¡ Párroco en Guadalupe al tiempo de la aparición! ¡Quántos absurdos! Solo notaré que Guadalupe no fué parroquia hasta 170Í. Luego no puede ser mas antiguo ese testamento. Persuádome á que o le fingid algún devoto ignorante, o' quiso retraerlo al siglo 16 enmendando la fecha.

.23 Tales son los modos con que nacen las fábulas , y con otros semejantes se les vá dando cuerpo. Un pintor, por exemplo , represento á Nuestra Señora de Guadalupe en su cerro de Tepeyácac con un devoto á sus pies orando. Ofrecidsele á un indio simple si la Virgen se habría aparecido á su devoto. Otro que oyd la especie la propalo afirmativamente. De ay cundiendo la voz, y añadiéndose cada dia nuevas circunstancias vino á componerse la narración entera. Este es uno de tantos modos como pudo empezar el cuento; y se hace creíble que así empezase , porque entre los que se llaman monumentos antiguos en prueba de las apariciones se cuenta la pintura de un indio puesto de rodülas y mirando al cerrito de Tepeyácac.

24 Acerca del tiempo y ocasión en que tuvo principio el cuento ya insinué mi sentir, diciendo creerle posterior á la publicación de las obras de Cisneros y Torquemada. Yo sospecho que nació en la cabeza de los indios por los años dé 1629 á 34- Todo ese tiempo , con motivo de una inundación terrible, estuvo la imagen de Guadalupe en la capital, obsequiada con tan extraordinarias demostraciones, que según las frases de Cabrera , soltó México los diques de su devoción, soltó las velas y alas de su afecto : desahogóse el fervor en danzas , bayles, prevenidos coloquios y cantares de indios , en que se mentaron las apariciones ( antes inauditas ): los trasuntos de la imagen , antes rarísimos, se multiplicaron infinito , se variaron y viciaron increíblemente para engañar y desfrutar la devoción. „ Tales cultos, continua Cabrera, regados con las aguas de la tribulación y nuestro llanto , florecieron á las mil maravillas , y mas con la que se califico de milagro, ostentándose tan reciente, fresca y florida, como México seca y enjuta ; o por decir mejor, siendo aquel secar su florecer, y la aridéz y no esperada seca de México , cultivo á la oliva de este diluvio, rocío y nuevo verano á las rosas de Guadalupe." De ese florecer maravilloso vino á mi ver el fruto de las apariciones. ¿Qué no es capaz de producir la fantasía de los indios acalorada y fecundada de aquel entusiasmo? ¿Qué monstruos podran compararse á sus composiciones poéticas y pintorescas? Sabido es que los indios eran inclinados á visiones imaginarias , y que por tenerlas procuraban embriagarse. ¿Será, pues, maravilla que en el celebro de algún fanático se representasen las visiones de que tratamos? Y es tanto mas probable que esto acaeciese entonces, quanto era mayor la ocasión y disposición. Y que efectivamente fué así, parece por el hecho: porque hasta dicho tiempo ni una letra , ni una pincelada se encuentra de las tales apariciones, y poco después se las halla en pinturas, en cantares, en papeles mugrientos, de que se dexó engañar la devoción fácil é indiscreta. Pudo preceder algún ligero rumorcillo, conforme á, lo que indica Becerra Tanco, mas andaría por rincones sin crédito, ni osó salir al público hasta ser vestido y engalanado por los poetas y pintores de la expresada época.

25 Pero escusemos ociosas investigaciones que ningún derecho tienen de exigir los zelosos defensores de esta tradición. Que fué inventada mucho después del hecho, se convence por los irrefragables testimonios del Padre Sahagun y del virrey

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